LOGINMis amores, si les gusta está historia recuerden dejar sus comentarios <3 así me ayudan a llegar a más lectores y también quiero agradecer a todas esas lectoras que se vinieron conmigo a leer está historia por aquí... Muchísimas gracias <3
Sofía se quedó mirando la fotografía durante varios segundos, su corazón había comenzado a latir con tanta fuerza que podía sentirlo hasta en la garganta.Eran dos mujeres.Dos mujeres hermosas, delgadas, elegantes, exactamente del tipo que cualquiera imaginaría al lado de Mateo Villanueva.Y él parecía estar sonriendo.—No… —murmuró Sofía.Mateo le había dicho que iba a una reunión y eso no significaba que hubiera mentido, era una fotografía, nada más.Una condenada fotografía tomada en un instante que podía significar cualquier cosa.Sofía amplió la imagen con los dedos, mala idea.Una de las mujeres estaba demasiado cerca de Mateo, ella sintió una punzada en el pecho.Luego miró nuevamente el mensaje: “Si quieres comprobarlo tú misma, aquí tienes la ubicación.”¿Quién demonios le había enviado eso?Por un instante ella pensó en Rodrigo, aunque eso no tenía sentido, ¿para qué él haría algo así? ¿Qué ganaba con eso?Sofía apretó el teléfono, ella podía quedarse allí, podí
Sofía despertó al día siguiente con una sensación extraña, no porque hubiera vuelto a amanecer encima de Mateo, gracias a Dios.Esta vez había dormido en su propia habitación, en su propia cama y sin posibilidades de atacar a nadie mientras dormía.Pero algo había cambiado y ella lo sabía.Lo había sentido desde aquella mañana en que Mateo despertó con ella prácticamente pegada a su cuerpo y, en lugar de apartarla o molestarse de verdad, se había reído.Mateo Villanueva se había carcajeado por ella.Y aparentemente eso era suficiente para que desde entonces Sofía estuviera comportándose como una adolescente con su primer enamorado.—Contrólate… —murmuró Sofía frente al espejo—. Es solo Mateo.Se quedó mirando su propio reflejo.—Tu esposo.Sintió ese pequeño salto en el corazón y se dio un par de pequeñas bofetadas en las mejillas como si se estuviera haciendo reaccionar. —De mentira, Sofía.Hizo otra pausa y acercó su cara al espejo.—Pero te pidió que durmieras con él.
Sofía sintió que algo se le apretó dentro del pecho.¿Quédate? ¿Mateo le había dicho a ella que se quedara? Quizás eran delirios del resfriado.—Estoy aquí… —murmuró Sofía acercándose nuevamente a la cama.—No… —Mateo abrió los ojos un poco, todavía adormilado—. Quédate.El corazón de Sofía dio un fuerte salto y por un instante se quedó completamente inmóvil, mirándolo.Ella de verdad no sabía si hablaba Mateo o la fiebre.Tampoco sabía si él recordaría aquello a la mañana siguiente, pero en ese momento no le importó.—Está bien… —respondió Sofía finalmente—. No me voy.Sofía arrastró una silla hasta un lado de la cama y se sentó.Mateo volvió a cerrar los ojos y ella permaneció allí, observándolo durante algunos minutos hasta que su respiración se hizo lenta otra vez.Parecía que él se había quedado dormido de nuevo.Entonces Sofía intentó acomodarse, cerró los ojos y apoyó la cabeza contra el respaldo de la silla, luego hacia un lado, después hacia el otro, cruzó los braz
El trayecto de regreso al Penthouse fue bastante silencioso.Porque cada vez que Sofía intentaba hablar, Mateo cerraba los ojos y apoyaba la cabeza contra el asiento con una expresión de pocos amigos.—No pongas esa cara, yo no fui la que decidió ir a trabajar con treinta y nueve de fiebre —refunfuñó Sofía, cruzándose de brazos.—No estoy poniendo ninguna cara.—¿Esa es tu cara normal entonces?Mateo abrió los ojos lentamente para fulminarla con la mirada.—Ah, sí, cierto… Esa es tu cara normal —confirmó Sofía.Mateo volvió a cerrar los ojos, porque aunque no lo admitiría ni que se estuviera muriendo, sí se sentía bastante mal.Al llegar al Penthouse, él caminó directamente hacia su habitación y Sofía lo siguió como una sombra.—Me voy a acostar. Estaré bien mañana. — Gruñó Mateo en la puerta, como si marcara el límite que Sofía podía cruzar.—Necesitas tomarte algo para la fiebre. — Lo regañó ella.—No.—¿Qué no? — Está vez fue Sofía quien puso cara de pocos amigos.—No
Sofía abrió los ojos a la mañana siguiente y de inmediato recordó todo.El balcón.Nicolás.La cara de Mateo.Y, sobre todo, aquellas palabras que desde la noche anterior parecían haberse instalado permanentemente en su cabeza.«No soporto que alguien más se te acerque.»Sofía enterró el rostro en la almohada para contener una sonrisa.—Ay, Dios mío…¡No! Tenía que comportarse como una mujer adulta, madura y completamente indiferente.No podía bajar a desayunar sonriendo como una idiota solo porque su esposo de mentira había estado a punto de golpear a otro hombre por tocarla.Así que se levantó, se bañó, se arregló el cabello y hasta se puso un poco de perfume.Luego se quedó estática frente al espejo.¿Por qué demonios se había puesto perfume?—Ridícula… —murmuró.¿De cuándo acá ella se arreglaba tanto al levantarse? ¡Siempre salía de la habitación en sus lindas pijamas!No podía ser tan obvia.Se cambió la blusa que había elegido por otra mucho más sencilla y salió
Nicolás levantó las manos de inmediato como una clara señal de paz. —Señor Villanueva, disculpe si lo insulté o pensó algo mal… Sofi es mi queridísima amiga de toda la vida, yo jamás tuve la intención de faltarle el respeto, solo quería demostrarle algo… ¿No es así, Sofi? Sofía seguía atrás, impactada y por un momento reaccionó.—Eh… ¡Sí! Sí, él me estaba enseñando algo…—¿Ya lo ve? Pero si hubo un momento que usted consideró inapropiado o de más… — Nicolás se llevó una mano al pecho. — De corazón, lo lamento muchísimo.Mateo lo observó con esa frialdad ligada con rabia, era evidente que el tipo estaba actuando y era muy buen actor, podía incluso competir con Sofía.—No me interesa la explicación… — Soltó Mateo finalmente. — No vuelva a acercársele… Y no vuelva a tocarla… Jamás.Nicolás asintió como lo haría un pequeño niño que acaba de ser regañado por una travesura y tal cual, se le escapó una pequeña sonrisa de nuevo. La sonrisa de quien igual ganó porque ya consigui







