Mag-log inDías más tarde. La situación de Charlotte era cada vez más compleja, sus problemas habían pasado de poder pagar una renta a tiempo, el semestre antes de la fecha acordada, las medicinas de su madre... A un completo tormento, aquella doble vida era su peor tortura.A pesar de que en la universidad y en el trabajo le estuviera yendo bien, no podía sacar de su cabeza la humillación que Logan le había cobrado.Yendo de camino a la empresa logró ver una figura bastante familiar, Charlotte cambió de acera, rápidamente dejó caer cabello sobre su rostro para no ser descubierta por Logan. Aquel día de trabajo fue una completa tortura, estaba completamente despistada y a su vez con los nervios alterados... Desde luego que pensaba en Liam, dos hombres en el mismo lugar sería catastrófico.Los encuentros con Logan hacían que aquella parte prohibida en su interior se encendiera en feroces llamas difíciles de controlar, a pesar del riesgo.Luego de una larga jornada de trabajo Charlotte tomó su b
Charlotte se encontraba sentada en uno de los bancos de piedra del patio central, ignoraba el bullicio de los estudiantes, en su cabeza resonaba el terrible inconveniente que tenía en su vida.Tenía la mirada perdida en uno de sus libros, pero su mente estaba estancada, por más que quisiera no podía pensar en otra cosa que no fuera en la última conversación con Logan.La presión que él ejerció, esa forma tan suya de invadir su espacio y sus decisiones, todo de él la estaba asfixiando de una manera que no sabía como procesar.—Te va a salir humo de la cabeza si sigues mirando ese libro de esa manera —aquel tono de voz familiar hizo que Charlotte parpadeara saliendo del trance. Liam estaba frente a ella, con esa sonrisa cálida que solía ser su refugio, él se sentó a su lado, buscando su mirada con genuina preocupación.—Estás en otro mundo —dijo él rodeando sus hombros con el brazo—. ¿Qué pasa?, últimamente parece que estás huyendo de algo.Charlotte forzó una sonrisa para pasar desape
Las manos de Logan subieron por la espalda de Charlotte, su respiración era brusca e incontrolable, buscaba desesperadamente el cierre del sostén. El calor entre sus cuerpos era insoportable, la tensión sexual estaba en su punto máximo, por un instante el miedo se hizo de un lado dejando que Charlotte actuara por sí misma, estaban a segundos de una explosión incontrolable de placer.Los pechos de Charlotte estaban recostados contra el cuerpo de Logan, su intimidad humedad y palpitante hacía que todo su cuerpo temblara, Logan recostó los labios contra su cuello una vez más.Su acercamiento causó que Charlotte soltará un leve gemido, uno que Logan no pasó por alto, el subió levemente con los labios apretó su oreja, los ojos de Charlotte blanquearon.Los ojos de Logan se posaron sobre su pecho desbocado como si acabara de correr una maratón.Lo que parecía su rendición física, no terminó ahí, en la mente, en su corazón se encontraba Liam, sin importar el calor de su cuerpo, la tensión d
Charlotte se cambió de ropa de manera apresurada, la hora no tenía importancia, el control de su vida había perdido, su libertad había quedado atada a aquel contrato que firmó con Logan. En la cabeza de Charlotte había descontrol, se acercó al armario, de un compartimiento secreto sacó uno de sus mejores trajes, uno diferente a los demás, buscaba hacer que Logan perdiera la cabeza por ella.De manera cuidadosa salió de casa sin llamar la atención de su madre y su hermana, un fantasma en la oscuridad que se movía bajo la fuerza del dinero. Una vez que atravesó la puerta de la casa su mirada se fijó hacia un costado, una camioneta oscura esperaba por ella, Robert ante su presencia le abrió la puerta trasera y con la mano le indicó que ingresara.Charlotte subió con cara agria, no le agradaba lo que estaba sucediendo, no era para menos, Logan la trataba como una marioneta, la marioneta de un tipo rico, un juguete para aquel hombre sin sentimientos.Durante todo el camino ella permaneci
A pesar del comportamiento de Liam, Charlotte lo miraba a través de un filtro de dolor, cada vez que él miraba su teléfono, Charlotte contenía la respiración, temerosa de ver el nombre de Madison en la pantalla. Cuando él sonreía mientras respondía un mensaje, ella se imaginaba lo peor, y Madison se encargaba de ello, cada acción hacía que Charlotte desconfiara más de aquella “amistad”.Liam la llevó a un lujoso y reconocido restaurante, el ambiente lleno de clamor se podía sentir a distancia. Fueron ubicados en una de las mejores mesas, Charlotte se sentía increíble a su lado. —Esto no es necesario, con ir a una cafetería estaría bien, no estoy acostumbrada a este tipo de sitios —comentó Charlotte. Liam estiró el brazo y tomó su mano, dibujó una leve sonrisa en su rostro y posterior a ello guiñó uno de sus ojos.—Acostúmbrate, porque esto es lo que mereces, siempre buscaré la forma de hacer que te sientas bien —Liam levantó la mano de Charlotte y besó sus nudillos. Al terminar l
Semanas más tarde.Charlotte estaba de vuelta en la universidad, aunque le había costado se había moldeado a su trabajo de medio tiempo en la empresa del padre de Liam.El aire del campus tenía un aroma a café y a libros viejos que Charlotte no creía volver a respirar tan pronto.Caminó por el pasillo principal apretando las correas de su mochila, los nervios la consumían, el temor a las burlas presionaba su pecho; a su vez sentía gratitud y melancolía, todo era gracias a Liam. Aquel primer pago marcó la diferencia, los números rojos de su cuenta bancaria finalmente se habían estabilizado. Liam siempre era su red de seguridad, el hombre que la rescataba de la tormenta, aquella que tenía el enorme símbolo de dinero.Sin embargo, esa paz se interrumpió de manera brusca, al final del pasillo una figura femenina bloqueaba el paso hacia su primera clase.«Madison... como detesto a esa mujer; se ha convertido en mi peor dolor de cabeza, no la soporto, no la tolero, pero para mi mala suert







