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ES ELLA

last update Data de publicação: 2026-03-09 21:14:22

Su piel caliente contra la mía era un recordatorio de lo que había pasado entre nosotros hace minutos atrás.

Jamás había estado expuesta a una intimidad tal con nadie pero tengo que admitir que fue... increíble.

—¿Necesitas que vuelva a limpiarte la herida? —murmuró acostándome sobre una cama grande clavando sus ojos índigo en los míos.

Evidentemente él es un hombre que está acostumbrado a dar órdenes, no parece cómodo preguntando pero me calienta el corazón que lo haga para mí.

—No, puedo hacerlo sola.

Él asintió antes de apartar su mirada y ponerse de pie para observar ahora a su sobrina como adoración antes de sonreírle.

—Mira lo guapa que estás, ven a darme un abrazo cariño.

Su tono cambió de oscuro a paternal en cuestión de segundos con mi mejor amiga.

Esta se rió antes de lanzarse a sus brazos con seguridad.

—Te eché de menos abuelo.

Me parecía tan raro que lo llamara de esta forma pero supongo que es algo normal para ellos.

—Yo también Chlo, has crecido muchísimo.

Ella le sonrió apartándose de él un poco.

—Te dije que me fueras a visitar a España el verano pasado.

—No pude, han pasado muchas cosas...

Él me lanzó una mirada silenciosa pero intensa y ella asintió mirando en mi dirección también como si estuvieran ocultando un secreto y yo me limité a apartar la mirada incómoda.

—Lo mejor será que hablemos mañana, las dejaré descansar, ya sabes donde está tu habitación Chloe.

—Lo sé.

Buenas noches abu... tío.

Él asintió dando una nueva mirada en mi dirección logrando estremecerme, Nicholas tiene algo especial y averiguaría de qué se trataba.

Comenzó a dirigirse a la puerta casi perezosamente pero al mismo tiempo con una seguridad nata, sin embargo, parecía como si no quisiera irse.

Pero estas debían ser imaginaciones mías.

—Gracias —susurré cuando vi que colocó su mano grande en la perilla de la puerta deleitada con su espalda ancha, la cual seguía desnuda por lo que podía ver sus músculos tensarse.

Él asintió sin girarse.

Nicholas es un hombre en toda la extensión de la palabra.

Demasiado perfecto.

Pero también es el tío de mi mejor amiga, es decir, prohibido.

No debería acercarme a él, ¿No?

¿Qué diría Chloe sobre estos pensamientos?

—Buenas noches, señoritas.

—¿Cómo te sientes? —me preguntó Chloe cuando él salió sin mirar atrás y yo solo pude asentir a penas podiendo apartar la vista de la puerta.

—Estoy bien, me lastimé un poco el pie pero no es gran cosa.

—Ahora sí dime, ¿Qué pasó con mi tío cuando no estábamos?

Mis mejillas enrojecieron de inmediato y yo negué con la cabeza apartando la mirada.

—¿Qué iba a pasar? Nada.

No sé qué estás pensando Chloe –refunfuñé y su sonrisa se amplió un poco más.

—Te conozco, sé que me estás mintiendo pero ya tú misma me lo contarás después.

Me guiñó un ojo antes de que yo cambiara el tema, demasiado avergonzada como para seguir hablando sobre su tío.

NICHOLAS:

Estaba poniendo todo de mí para no reclamarla como mía.

Por suerte había estado cerca del mar y mis ojos lobunos captaron el movimiento desesperado de alguien en las profundidades.

Sabía que se trataba de un humano porque un lobo habría salido con facilidad. Sin embargo debía ser un humano muy irresponsable viendo la agitación del mar.

Estuve a punto de reprocharle a la mujer entre mis brazos hasta que vi su precioso rostro frente a mí.

Algo en mi interior se agitó como nunca antes lo había sentido.

Quería protegerla.

Estrechazarla entre mis brazos.

Besarla.

Una locura total pero traté de apartar mis pensamientos ilógicos.

Era una humana.

Sabía lo complicado que era acostarme con ellas porque se obsesionan con los vínculos afectivos, por eso siempre lo hacía con lobas, ellas sabían que el sexo solo era eso, sexo.

Sin embargo no me gustaba como me estaba comenzando a sentir por ella.

La preocupación de que se lastimara o que pasara frío me hizo cometer la locura de desvestirla para hacerla entrar en calor con mi cuerpo.

Perfecta.

La palabra salió de mi boca al recordar su cuerpo en desnudez.

Aunque no quería mirarla se me había hecho imposible. No obstante me tranquilicé poniéndola a mi lado, quedándome dormirdo por primera vez en mucho tiempo pero siempre me mantenía alerta por lo que al sentir su toque me desperté de golpe y le respondí con ímpetu su delicioso beso.

Había estado esperando que el olor a agua de lluvia desapareciera de su cuerpo dejando su aroma natural.

Los lobos podemos captar el aroma a la sal de mar, al olor de la lluvia.

Aunque ambas fueran agua no tenían el mismo aroma.

Solo entonces cuando no hubo rastro de ninguna de las dos en su delicado cuerpo, tras despertarme con ese beso mis fosas nasales se encontraron con el más magnífico de los olores.

El de su excitación, además del de su aroma característico mezclado con el mío.

Mi lobo rugió.

Estaba buscando salir desesperado por su descubrimiento.

"Es ella.

Mi compañera."

Por un momento me quedé paralizado aunque parecía tener el control de la situación.

No era cierto.

Desde siglos atrás yo sabía que no podía tener una compañera.

Era una maldición de la diosa de la luna.

Por eso cuando me enamoré de Samara y tuvimos a Acheron pensé que sería feliz sin importarme no tener una compañera.

Más tarde me di cuenta lo equivocado que estaba.

Pero ahora ella estaba aquí.

Y aunque no entendía nada yo solo tengo una cosa clara.

—Ella es mía.

Nadie va a quitármela.

Nadie va a apartarla de mí.

—Ella es un humano, Alfa.

¿Qué piensas hacer?

El cuestionamiento de mi Beta me hizo fruncir el ceño.

No solo porque me recordaba que estaba ahí escuchándome sino también que me hizo pensar cómo tener a mi compañera.

—La enamoraré.

Haré que quiera quedarse conmigo y luego le diré la verdad.

Que es mía.

—Alfa, sabes de los ataques que hemos tenido últimamente ¿La arriesgará?

Yo gruñí girándome en su dirección para fulminarlo con la mirada.

—Primero tendrán que matarme antes de lastimarla.

No la arriesgaré.

Nadie sabrá que es mi compañera.

Ni siquiera tú.

Antes de que pudiera decir nada más clavé mis ojos en él haciendo que olvidara mis palabras.

Solo mi lobo y yo sabríamos de mi compañera, así nadie podría tocarla más que yo.

Hice una señal para que mi Beta saliera de mi habitación y yo miré por la ventana tenso.

—Piensa en esto como una seducción, compañera, nadie se atreverá a tocarte porque tú misma sentirás la fuerza de nuestro vínculo, aunque no lo sepas —susurré a la nada antes de caminar hasta mi cama.

Mi lobo se encargaría de seducirla en nuestros sueños junto conmigo.

Nunca había deseado nada hasta ahora.

Pero sabía que este deseo se convertiría en realidad.

—Eres mía, Alexia.

Para siempre.

Mi declaración se convirtió en una certeza.

Cada parte de mi iba a protegerla.

Incluso cuando ella misma lo dudara, yo siempre estaría ahí.

 

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