MasukPOV DE ADRIENNE Intenté concentrarme en el trabajo, pero Emilia había estado en mi mente desde aquella mañana. Después de todo lo que había ocurrido entre nosotros, esperaba que las cosas se sintieran diferentes, pero ella se había vuelto más callada, más distante y cuidadosa con cada interacción. No la culpaba. Seguía casada y sabía que necesitaba tiempo, así que decidí no presionarla. Esa decisión se volvió más difícil de mantener cuando dejó de buscarme. Antes, Emilia encontraba pequeños motivos para pasar por mi oficina o me enviaba mensajes durante el día. Ahora apenas me reconocía, a menos que el trabajo lo exigiera. Me repetía que solo estaba intentando crear distancia, pero la verdad era que la extrañaba más de lo que quería admitir. Mi teléfono permanecía junto a mi portátil mientras revisaba una pila de informes. Cada pocos minutos me descubría mirando la pantalla, esperando ver su nombre. Cada vez que no había nada, volvía a los documentos y me obligaba a concentrarme
POV DE EMILIA Regresé a casa aquella tarde con la mente todavía atrapada entre la noche que había pasado con Adrienne y la vida que me esperaba detrás de la puerta principal. Apenas había entrado cuando Richard levantó la mirada desde el sofá. Sus ojos recorrieron mi rostro, mi ropa y el bolso que llevaba colgado del hombro antes de posarse en mí con una sospecha silenciosa. —¿Dónde has estado? —preguntó Richard, manteniendo la voz tranquila mientras dejaba el teléfono sobre la mesa y se recostaba contra el sofá. Su expresión estaba cuidadosamente controlada, pero la forma en que me estudiaba dejaba claro que estaba pendiente de cada pequeño detalle. —Me quedé hasta tarde en el hospital —respondí, dejando el bolso junto a la silla mientras intentaba que mis movimientos parecieran normales—. Había mucho trabajo y no quería dejarlo todo para la mañana. Había preparado aquella explicación durante el trayecto a casa, repitiéndola en silencio hasta que sonara convincente. Richard asi
POV DE EMILIA Me desperté lentamente, mirando el techo desconocido sobre mi cabeza antes de que los recuerdos de la noche anterior regresaran de golpe. Adrienne. La conversación. El beso. La forma en que me había quedado en lugar de marcharme. Durante varios segundos no me moví. Simplemente permanecí acostada, sintiendo el peso de lo que había hecho. Ya no había forma de llamarlo un juego, y fingir lo contrario solo significaría mentirme a mí misma. Giré la cabeza y encontré a Adrienne ya despierto, sentado en silencio al otro lado de la habitación. —Estás despierta —observó, mirándome con atención. Me acerqué más la manta, de repente insegura de qué se suponía que debía decir. —Sí —respondí suavemente. No sonrió ni hizo algún comentario juguetón para aliviar el momento. En cambio, me dio espacio, casi como si entendiera que necesitaba tiempo para asimilar todo lo que había ocurrido. —No sé qué pasa ahora —admití, incorporándome lentamente. Adrienne permaneció en silenci
POV DE ADRIENNE No respondí de inmediato después de que Emilia admitiera que creía haberse equivocado conmigo. Había demasiada emoción en su rostro, demasiada incertidumbre en la forma en que permanecía allí, como si esperara que la perdonara al instante o que me marchara. En lugar de eso, abrí la puerta del copiloto de mi coche y la miré en silencio. —Ven conmigo —le dije suavemente—. Necesitamos un lugar donde podamos hablar. —¿Adónde vamos? —preguntó Emilia, observándome con atención mientras entraba en el coche. Cerré su puerta antes de rodear el vehículo y sentarme en el asiento del conductor. —A un lugar tranquilo —respondí mientras encendía el motor—. Has cargado con demasiado esta noche y no quiero que tengamos esta conversación en un estacionamiento donde cualquiera de los dos pueda marcharse antes de decir realmente lo que necesita decir. Ella permaneció en silencio mientras conducía. La llevé a un lugar tranquilo desde donde se veía la ciudad, lejos del hospital y
POV DE EMILIA El mensaje llegó a la mañana siguiente con una fecha y una hora específicas, sin dejarme espacio para fingir que podía ignorarlo. Me quedé mirando la pantalla, leyendo las instrucciones dos veces antes de que la amenaza que había debajo terminara de calarme. Si me negaba a regresar al club, las fotografías serían enviadas a Richard. Sentí que las manos se me enfriaban al comprender que lo habían planeado todo cuidadosamente. Sabía que regresar podía ser peligroso, pero mantenerme alejada ya no me hacía estar más segura. Alguien tenía acceso a fotografías, registros antiguos y detalles sobre mis actuaciones que ni siquiera Adrienne conocía. Eso significaba que alguien relacionado con el club podía estar ayudando al chantajista. No podía seguir huyendo del problema sin entender dónde había comenzado, así que decidí regresar. Pero esta vez no iba a actuar. Llegué al club usando el mismo tipo de disfraz que siempre había utilizado, asegurándome de que nadie pudiera r
POV DE EMILIA Me quedé mirando el mensaje hasta que las palabras comenzaron a volverse borrosas frente a mis ojos. Mis dedos se apretaron alrededor del teléfono mientras la fotografía en la pantalla hacía regresar todo aquello que había intentado enterrar con tanto esfuerzo. La habitación privada. Las paredes familiares. La humillación que creía pertenecía a otra vida. Quienquiera que hubiera enviado aquello sabía dónde había estado, y de alguna manera ese conocimiento me asustaba más que la propia amenaza. Mi primer pensamiento fue Adrienne. Era la única persona que sabía lo suficiente sobre mi secreto como para hacerme daño de aquella manera. Sabía del club, sabía por qué había ido allí y sabía cuánto me aterraba que Richard descubriera la verdad. Odié pensar así, pero en ese momento el miedo era más fuerte que la confianza. Para cuando llegué a casa, la rabia había reemplazado al impacto inicial. A la tarde siguiente, esperé hasta que terminó mi jornada antes de enfrentarl







