LOGINIsabella Romano.
No podía entender porque me molestaba tanto que aquella mujer, Francesca, se hubiera acercado a Salvatore con una familiaridad y confianza que creía que tenía el derecho de usar. Salvatore estaba casado. Ya no era un hombre soltero el cual se podía llevar a la cama a la mujer que él quisiera. Tenía que respetar su matrimonio. Tenía que respetar a mi hermana. Giulia… ¿Por qué estaba tan interesada y molesta con toda esta situación? Salvatore no era mi esposo, solo era mi cuñado y yo tenía que fingir ser Giulia hasta el momento en que ella despierte del coma para así recuperar su vida. Pero la sola idea de imaginarme a Salvatore con otra mujer, hacía que mi sangre hirviera por dentro. El no podía estar con otra mujer. No podía. No es tu asunto. Ignoro mi conciencia mientras cepillaba mi cabello frente al espejo del baño. Estaba usando uno de los pijamas que me compre, un pantaloncito corto con una camisa de la misma tela. Cómodo y ligero para dormir, no como esos horribles camisones de Giulia. Salvatore entra al baño vestido de una camiseta blanca y unos pantalones de chándal que se afirmaban de sus caderas. No puedo negar que se ve jodidamente sexy vestido así, pero el solo verlo me traía recuerdos de Francesca. El como beso su mejilla, como lo llamó viejo amigo con ese tono de voz que cargaba un pasado importante, la manera en que tocaba sus brazos. Dejó el cepillo de cabello con más fuerza de lo que esperaba, provocando llamar la atención de Salvatore y salgo del baño para poder irme a dormir. Necesitaba descansar luego de esta larga velada donde tuve que fingir ser Giulia. Apartó las sábanas mientras trataba de calmarme. No podía actuar así, porque Giulia no era así. Conociendo a Giulia, estaría más que encantada de dejar que Salvatore se acostara con cualquier mujer con tal de hacerlo feliz y así tener más beneficios por su parte. ¿Pero yo? Yo no soportaba las infidelidades y tampoco las perdonaba. Tu no debes de perdonarle nada a Salvatore. No es tu esposo. Salvatore sale del baño y su mirada se fija en mí mientras camina hacia el otro lado de la cama. —¿Qué te sucede? Llevas toda la noche enojada. —¿En verdad te interesa lo que me sucede?---espeto molesta mientras me sentaba en la cama —Eres mi esposa—me recuerda —Oh, tengo muy claro que soy tu esposa, Salvatore. No es necesario que me lo recuerdes—le muestro mi mano donde reposaba el anillo. —Entonces, ya que lo tienes claro, ¿Vas a decirme que te sucede? —No me sucede nada. —Pues tu actitud me demuestra una cosa completamente diferente. Estás enojada. ¿Hice algo que no te gusto? ¿Dije algo que te incomoda? —No —¿Entonces…? —Nada, solamente nada—me tumbo en la cama y me cubro con las sábanas para poder dormirme. Se instala un silencio en la habitación mientras cerraba mis ojos y me obligaba a dormirme, para así terminar este caótico día, pero me veo interrumpida cuando apartan las sabanas de golpe de mi cuerpo. Abro mis ojos y veo a Salvatore parado frente a mi. —¿Qué carajos? Estoy tratando de descansar. —Estamos hablando y no vas a dejarme hablando solo. —¿Ah, no puedo? —No —Pues mira como lo hago, cariño. Me incorporo de la cama y salgo rápidamente de la habitación dejándolo solo. Bajo hasta el primer piso y me dirijo a la sala en busca de paz. Miro la ciudad que se sumía en la tranquilidad de la noche. —Me estas volviendo loco con tu maldita actitud—Salvatore llega a la sala—. Actúas como una puta cría y no como una mujer de veinticuatro años. —¡Oh, lo siento!---alzo la voz enfrentandolo—. Siento mucho no ser como tu vieja amiga. —¡Esto no es sobre ella, es sobre ti! ¡Pareces empeñada en provocarme cada vez que puedes con tu puta actitud! —Siento mucho que mi actitud resulte provocadora, pero soy así y no pienso cambiar—sonrió de lado. —¿Dónde carajos está la esposa que creí que iba a tener? Está en coma, Salvatore, pero no debes de saber eso. —¿Crees que me afecta tan solo un poco a que te hagas esa puta pregunta?---le pregunto cruzada de brazos—. Si deseas tener una esposa obediente, debiste haberte casado con tu vieja amiga, Francesca. Ella seguramente te limpiará el trasero si lo pidieras. Salvatore suelta una risa seca y yo solo lo miro aun mas molesta de lo que ya estaba. Me estaba sacando de mis putas casillas y estaba seguro que él no quería eso, porque se iba a arrepentir si me hacía enojar de verdad. —Ya se porque estas así—declara —¿Ah sí?---me acerco a él lentamente, sin dejarme intimidar por su tamaño—. Sorpréndeme, Salvatore, ¿Por qué estoy tan enojada? —No estas enojada, estás celosa, la mia bellissima moglie. Estás celosa de Francesca. Suelto una carcajada ante la estupidez que había salido de su boca. Rio sin poder evitarlo, mientras repetía sus palabras en mi mente. ¿Yo celosa de esa mujer? Joder, yo la superaba mil veces a ella. La que estaba celosa, era ella. Solo porque estaba con Salvatore. Más bien está celosa de Giulia, pero bueno, tú estás ahora en su lugar. —Que buen chiste, Salvatore—me acerco al sofá. —¿Acabas de reirte en mi propia cara?---pregunta sin creerlo —Lo hice, ¿Qué harás? —Eres increible—bufa. —Increible eres tú, que cree que estoy celosa de esa mujer, cuando en verdad, es ella la que arde de celos. —¿Qué tan segura estás?---sonríe —Demasiado —Entonces, si llamo ahora mismo a Francesca, no va a importarte en lo más mínimo, ¿Verdad?. —No me va a importar. —Bien—asiente mientras encendía su celular y mi cuerpo entra en alerta—. Voy a llamarla, quizás vaya a pasar la noche con ella, ya que no te importa en lo más mínimo. En menos de diez segundos, llegó a su altura y le arrebató el celular, impidiendo que Salvatore marcará siquiera su número telefónico. ¿En verdad tenia su puto numero registrado en sus contactos? Salvatore sonríe de lado, como si hubiera logrado su cometido. Hijo de puta. —Escúchame bien, Salvatore. Yo no tolero infidelidades, tampoco las perdono, así que, piensa bien que harás en tu próximo movimiento, porque si me entero o solamente sospecho que te has acostado con esa mujer o con otra, voy a pagarte con la misma moneda, porque yo no me quedó de brazos cruzados. Estampo su celular en su fuerte pecho y nuestras manos se rozan. Ignoro el roce y lo rodeo, dispuesta a irme a la habitación, aún más molesta de lo que ya estaba antes, pero soy interrumpida cuando su mano rodeó mi brazo y me jala dejándome pegada a su pecho. Su aliento choca contra mi oído enviando un escalofrío por mi cuerpo. —Ahora escúchame tú a mi, Giulia. No vuelvas a insinuar que estarás con otro hombre, porque si me llego a enterar, escuchar o solo sospechar de ello, voy a buscar al maldito hijo de perra, lo matare frente a ti y luego voy a follarte jodidamente duro para que sepas a quién perteneces. Eres mi esposa, Giulia, lo que te convierte en sola mia, tanto en cuerpo como en alma. Eres mia, nunca lo olvides—susurra y finalmente me suelta. Le doy una última mirada para después irme a la habitación, ya en ella, suelto un suspiro mientras trataba de calmarme. Lo único que había logrado hasta ahora, era cagarla, estaba dejando a Giulia frente a Salvatore como una maldita celosa y mi hermana nunca ha sido celosa. Tenía que buscar la manera de remediar todo esto, porque sino, Giulia y mis padres iban a matarme. Pero lo que más me importaba ahora, no era como estaba dejando a Giulia, sino que era, porque me interesaba tanto que Salvatore estuviera con otras mujeres, cuando él no era mi esposo.Isabella Romano—Luca bajate de esa silla—le ordeno a mi hijo de dos años y medioLuca ríe y salta de la silla para después correr hacia mí y acomodarse a mi lado con su hermosa sonrisa. —¿Papá?---pregunta Luca—Papá está trabajando—respondo con una leve sonrisa y acarició su cabello—. ¿No crees que debes de cortarte esa cabello?—No, me gusta—declara—. Leche, mamá—Vamos a la cocina. Me levanto con cuidado y Luca acaricia con una sonrisa mi abultada barriga de ya nueve meses. Le sonrió y tomó su mano para dirigirnos a la cocina. Luca se sube a la encimera y yo me ubico a su lado mientras le preparaba el biberón. Siento unos fuertes calambres en mi vientre y hago una mueca de dolor. Luca frunce el ceño y me mira asustado. —Calma, piccolo—le sonrió—. Solo son las contracciones. Al terminar el biberón de Luca, lo ayudó a bajar de la encimera y volvemos a la sala donde empieza a tomar su biberón mientras veía una película animada en la tele. Marco el número de Salvatore al notar que
Isabella RomanoUn mes después. —¿Estás seguro?---miro a Salvatore—Completamente seguro—afirma sin dudaAsiento mientras tomaba su mano y Salvatore deposita un beso en mi frente. Ha pasado un mes desde la caída de Il Serpente y la de Giulia, algo que creímos que iba a traer tranquilidad, nos trajo más problemas. La organización no encuentra correcto la muerte de Giulia y más aún que yo haya sido la causante. Los miembros del clan solo querían respuestas de lo que en verdad había sucedido y ahora mismo estamos aquí para darlas. Salvatore entrelaza mi mano con la suya y le sonrió dándole todo mi apoyo. Caminamos hacia la sala de juntas donde nos esperaban todos los miembros más importantes de la organización. Algunos miembros me dieron miradas reprochadoras y otros simplemente me vigilaban, buscando alguna señal que puedan usar contra mi. Junto a Salvatore nos ubicamos en la cabeza de la mesa y todos guardan silencio. —Si los he reunido el día de hoy aquí no es para debatir, sino
Isabella RomanoLa ubicación en la cual estaba Enzo tenía una distancia de 1.5 kilómetros de distancia, lo que era una distancia de diez minutos aproximadamente. Así que mientras Salvatore junto a sus hombres iban por Enzo, yo me encargaría de recuperar a nuestro hijo de las garras de Giulia. Enzo y Giulia habían cometido el peor error de su vida al meterse con mi hijo. Nadie le hacía daño y sale libre de ello. Aparco el auto en la ubicación señalada y me aseguro que el arma que escondía en mis espaldas estaba bien escondida. Venía sola para no generar sospechas ni caos innecesario. Bajo del auto mientras veía a mi alrededor. Estábamos en un puerto abandonado a las afueras de la ciudad. Camino lentamente y doblo en una esquina pillandome a Giulia, que cargaba a Luca en sus brazos. Mi hijo sollozaba mientras miraba a su alrededor con desespero. —Finalmente—me habla Luca fija su mirada azulada con la mía y chilla. —¡Mamá!---chulla desesperado mientras se mecía contra el cuerpo de
Isabella Romano—Enzo ha desaparecido—comunica Matteo y yo miro fijamente a Salvatore —¿Cuánto lleva desaparecido?---pregunta Salvatore—Hace un día que no sabemos de él y no ha aparecido por su casa—informa Matteo —Él sabe que lo hemos descubierto y se está escondiendo—hablo—. Hemos perdido su rastro, lo único que queda es actuar. —¿Qué planeas?---pregunta Salvatore—Enzo ha mordido el anzuelo, es tiempo que hagamos lo mismo—alcanzo mi celular y marcó el número de Enzo—. Guarden silencio—pongo el altavoz. —Isabella—responde Enzo —Enzo, ¿cómo estás?—Bien. ¿Cómo estás tú? ¿Han podido saber algo de Luca?Ruedo mis ojos y guardo las ganas de gritarle. Tenía que pensar con la cabeza fría y no dejar que mis emociones me ganen. —Nada aun—suspiro lastimosamente—. ¿Crees que puedas venir esta tarde? —Estoy ocupado, Isa. Salvatore me tiene con trabajoMiro a Tore que solo niega ante el descaro que tenía Enzo de seguir mintiendonos. Era hora de que mordiera el anzuelo. —¿Ocupado huyend
Isabella RomanoHan pasado ya dos días desde que Luca había sido secuestrado por Giulia y Il Serpente. Dos días desde que mi teoría me torturaba lentamente. Dos días en los que apenas he podido dormir. No tener a mi hijo cerca me impedía descansar como era debido. La búsqueda es 24/7. Cada dos horas enviaban informes sobre lo que encontraban, pero aun así sentía que esto no ayudaba. No fui capaz de decirle a Salvatore sobre mi suposición, porque una parte de mi esperaba que lo que creía solo era una mala jugada de mi mente. Abro la puerta de la mansión y veo a Enzo pasar con una sonrisa apenada. Le doy una leve sonrisa. —¿Cómo estás?—Ni siquiera sé cómo estoy. Actuó en modo automático—respondo mientras me dirijo a la sala y Enzo me sigue el paso. —¿Cómo va la búsqueda?—Es lenta—respondo—. No puedo creer que Giulia nos haya traicionado de esa manera y que se haya metido con mi hijo. —Tampoco puedo creerlo. —No sabes lo bueno que es tenerte aquí—le sonrio—. Tengo la cabeza a mi
Isabella RomanoHan pasado ya dos semanas desde el ataque en el penthouse y dos semanas desde que vivíamos aquí en la mansión. Il Serpente estaba extremadamente callado. No había dado ningún otro movimiento ni realizado otro ataque. Salvatore trataba de dar con el paradero de Giulia, pero al estar aliada con Il Serpente, era imposible llegar a ella. Solo quedaba esperar un movimiento de su parte. Luca ya había cumplido el año y cinco meses y con ellos traía nuevas palabras a su escaso vocabulario. Tenía que admitirlo, mi hijo era todo un loro. —¡Lete!---chilla Luca en la sala —Ya va, Luca—lo calmo mientras entro a la sala con el biberón en mano—. Vamos a la habitación, arriba. Luca se coloca de pie y corre hacia las escaleras. Las subía lentamente mientras yo permanecía detrás de él por si se llegaba a desestabilizar. Caminamos hasta la habitación principal y al abrir la puerta, Luca corre para subirse a la cama. Ya era la hora de su siesta. Le entregó el biberón a Luca y me aco






