MasukCapítulo 63- "Amarla en silencio",El trayecto a la capital fue silencioso e incómodo. Fernán mantenía la mirada fija en el camino, mientras Elisa, a su lado, y Luz, en el asiento trasero, se limitaban a observar la carretera.Las revelaciones de aquel día habían sido devastadoras tanto para la familia como para la amistad de las jóvenes. Era la primera vez que María hacía un verdadero berrinche, una actitud impropia de ella, quien se suponía que era la más madura emocionalmente.Con voz fría, Elisa le indicó a su esposo que las dejara en las oficinas del Grupo Ricci.—Luz me ayudará a ponerme al día con el trabajo. Nos quedaremos en mi piso.Fernán no la cuestionó y se limitó a modificar la ruta. Estaba furioso por el engaño, pero comprendía sus razones para haberlo hecho y prolongar la mentira durante tanto tiempo. Por miedo a dejarse llevar por el resentimiento, se limitó a cumplir con su petición, sin imaginar a quiénes encontrarían allí.En el ascensor del aparcamiento subterráne
Capítulo 62- Entre la esperanza y la renunciaEn la habitación, María observaba al pequeño, que dormía tranquilo en su cuna. Tenía los ojos llenos de lágrimas contenidas y una sonrisa cargada de emociones contradictorias.Elisa y Luz la abrazaron por la espalda al entrar. No eran solo amigas, sino hermanas de distintas madres. Pese a la distancia, habían compartido una vida llena de tristezas y momentos felices.—Si quieres llorar, hazlo. Nosotras te consolaremos —sugirió Luz.Sabían que, desde niña, María había aprendido a reprimir sus sentimientos para no incomodar a quienes la rodeaban, pero a ellas no podía engañarlas.—Majo, no queremos presionarte. Solo piénsalo. Podrías rehacer tu vida: eres joven, inteligente y hermosa. Cualquier hombre desearía formar una familia contigo —añadió Elisa.—Soy madre soltera, Eli. Todas esas cualidades quedan anuladas —respondió María con sarcasmo.—¿Desde cuándo tienes una mentalidad tan cerrada? Siempre fuiste la liberal del grupo, la que se ar
Cap. 61-La verdad que los separaLos días pasaban y la alegría por el nacimiento de su hijo se veía empañada por el anhelo de que Gianluca la buscara para intentar una reconciliación. Era un secreto que debía guardar para sí misma. No quería forzarlo a ser padre después de haber escuchado de su propia boca que no deseaba serlo.Sentía culpa por todas las decisiones impulsivas que había tomado por enojo o por el simple miedo de repetir su historia. El posparto había sido más complicado de lo que imaginaba, pero, gracias a los cuidados que le brindaron, logró recuperarse.Desde afuera parecían el retrato de la familia que tanto había deseado. Katia y Vicente se veían felices de haber «ensamblado» su ideal de familia. Los demás miembros también parecían cómodos con la situación actual. El único problema era que ella no se sentía cómoda criando a su hijo en medio de una mentira.El día en que los más jóvenes regresarían a Madrid para continuar con sus obligaciones, compartieron un último
Capítulo 60: La verdad que nadie quiso verEl secreto que tanto atormentaba a Fernán salió a la luz a primera hora de la mañana. Había sido ingenuo al creer que su padre no lo descubriría de inmediato; en cuestión de poder e influencias, Amancio lo superaba con creces.Para no alertar a Elisa, salió al jardín de la propiedad y se preparó para recibir los reproches de su padre.—¿Qué tienes en la cabeza, Fernán Grass, para ocultarme que tu hermana tuvo un hijo con Rafael Castro?—Déjame que te lo explique... —respondió con tono cansado, pero su padre no estaba dispuesto a escuchar ninguna justificación.—¿Explicar? ¿Qué vas a explicar? ¡Esto es un completo desastre familiar! Gianluca puede cometer una locura si lo descubre.—¡Papá, escúchame! —replicó, comenzando a perder la paciencia.—No quiero explicaciones. Mi nieto no puede criarse en una familia rota. Te encargarás de cuidar de ellos y de que ese muchacho responda por tu hermana.—¿Y qué sucederá con Gian?—Tendrá que divorciarse
Capítulo 59: Entre la culpa y la esperanza ~Jorgelina~Mientras Gianluca dormía tranquilo después de escuchar la teoría de Ramiro, Jorgelina entraba en pánico por su brote de verborragia. En ese momento, había revelado muchas verdades y exagerado otras para provocar culpa en Ricci.Esa noche había traspasado un límite al amenazarlo. Desde pequeña, había sido manipuladora, y cada paso que daba estaba perfectamente calculado para alcanzar algún fin. Sin embargo, esa noche, el alcohol y el hecho de sentirse segregada por quienes, hasta no hacía mucho, la adulaban dieron lugar a un colapso emocional.En realidad, no estaba sufriendo de verdad; simplemente ya no tenía los privilegios que le otorgaba ser la señorita Grass, y eso solo aumentaba su resentimiento hacia María. Su odio era unilateral, algo que le hacía hervir la sangre. María solo la veía como una persona molesta, no como una rival.Se encontraba alterada, pero, después de replantearse la situación, entendió que seguía llevando
Cap. 58- Las verdades que destruyenEn el estacionamiento, Jorgelina emboscó a Gianluca. No se atrevió a enfrentarlo delante del grupo de amigos; no estaba preparada para ser despreciada públicamente.El lugar no estaba vacío, pero sí lo bastante despejado como para que la joven reuniera el valor de enfrentarlo.—Gian, quiero disculparme por lo ocurrido. Sé que todo apunta a mí, pero te aseguro que yo no divulgué esos vídeos. Soy descarada, pero lo ocurrido solo me perjudica. Amancio me cortó todos los fondos y me dejó apenas lo suficiente para vivir.Se echó a llorar desconsoladamente mientras se arrodillaba para suplicar su perdón.—Lo sé. Eres un parásito de los Grass; no te arriesgarías a perder el apoyo de Amancio. —Sacudió el pie para quitársela de encima—. Desde ahora, dirígete a mí como señor Ricci.—No seas cruel. Lo he pasado muy mal durante este último tiempo. Es fácil culparme y limpiar vuestras conciencias cuando solo actué como consecuencia de vuestras acciones.—L







