INICIAR SESIÓNAustin saco del bolsillo interior de su saco un pequeño cofre de terciopelo negro y lo abrió con movimientos pausados, dejando al descubierto una deslumbrante argolla de compromiso que destellaba bajo la luz de las velas.Los ojos de Austin se fijaron en los de ella con una intensidad pura.—Harper... ¿Te casarías conmigo?, juro que en esta ocasión será de verdad... Por amor, sin contratos, sin condiciones y para toda la vida, juro que estaré a tu lado y nunca te desampararé .Harper, al verlo arrodillado frente a ella ofreciéndole su corazón sin reservas, lloró de alegría. El aire se le escapó de los pulmones; con una de sus manos se cubrió la boca de inmediato para sofocar un sollozo de dicha y asintió efusivamente con la cabeza.—¡Sí! —dio el sí acepto con la voz temblorosa debido a la inmensa felicidad que inundaba su alma—. ¡Sí, acepto, Austin!Una amplia sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Austin. Tomó la hermosa argolla con dedos firmes y la colocó delicadamente
Una semana más tarde.Los pasillos del hospital ya no se sentían de la misma manera, ya no había la angustia que hubo días atrás. La tensión en el rostro de Austin y la zozobra en la mirada de Harper habían dado paso a una profunda expectativa. Ambos se encontraban reunidos con el especialista, esperando el informe definitivo sobre la evolución de Hugo.El médico examinó la carpeta con los últimos estudios y alzar la vista, les brindó una amplia sonrisa de tranquilidad.—Señores Cooper, me complace darles buenas noticias —anunció el especialista, cruzando las manos sobre el escritorio—. El estado del señor Hugo ahora es sumamente favorable. »El electrocardiograma muestra que el ritmo cardíaco se ha estabilizado de forma milagrosa y su cuerpo ha respondido de manera excelente a la nueva medicación —Harper apretó la mano de Austin.Al escuchar las palabras del doctor, Harper y Austin se mostraron profundamente emocionados, dejando escapar suspiros de alivio acumulados durante días.
La espera en la sala de urgencias estaba destrozando a Austin por completo, ya no podía mantenerse sentado por más tiempo, inmóvil en aquellas bancas metálicas como si nada estuviera sucediendo.Él sentía que cada segundo de silencio era un golpe directo a su corazón impulsado por una angustia voraz, él se ponía de pie, caminaba en círculos y atravesaba los pasillos mientras que llegaban aquellos pensamientos negativos a su cabeza. Intentaba abordar a cualquier enfermero o especialista para buscar que alguien le diera alguna información concreta sobre el estado de su abuelo.Sin embargo, lo único que recibía una y otra vez era la misma respuesta por parte del personal médico.—Debe ser paciente señor Cooper... Estamos haciendo todo lo que se encuentra a nuestro alcance para salvar su vida, por favor, vuelva a la sala de espera que si tenemos información lo buscaremos.Austin apretaba los puños, al borde de perder el control por la impotencia, pero Harper no se alejó de él ni un solo
Los gritos desgarradores y el alboroto provenientes desde la planta baja por parte de los empleados rompieron de golpe la atmósfera de paz y pasión que reinaba en la habitación principal.La urgencia en las voces de los empleados hizo que Austin y Harper reaccionaran de inmediato, llevaron las batas sobre sus cuerpos y saliendo de la habitación a toda prisa para ver que era lo que estaba sucediendo en la sala.Con tan solo una bata de seda sobre sus cuerpos, descalzos y con el corazón en la garganta, descendieron a través de las escaleras principales. A mitad de ellas, Austin y Harper quedaron congelados al presenciar la escena que se estaba dando justo en la mitad de la sala.La escena era bastante preocupante y aterradora para los dos. Frente a sus ojos, Hugo yacía tirado en el piso, completamente inmóvil e inconsciente, mientras un grupo de empleados lo rodeaba entre sollozos, murmullos de pánico y maniobras torpes para intentar reanimarlo. El bastón descansaba a un par de metro
Luego de aquel fogoso momento bajo la regadera, donde el agua fue su único testigo de la entrega completa de sus cuerpos, la paz y la felicidad parecían haber encontrado finalmente un espacio en la mansión. Austin se encontraba sentado en un sillón en medio de la amplia habitación disfrutando plenamente de la compañía de su esposa, relajado como nunca antes se le había visto.Harper se acercó dando pasos cortos, envuelta en una delgada bata que apenas rozaba su piel. Austin pudo detallar perfectamente la figura de su cuerpo.Sus erguidos pezones querían reventar la tela, su trasero se podía ver con plenitud, Austin mostró una leve sonrisa en su rostro, y afiló aquella mirada que traspasaba la tela mostrándose sediento de ella.Harper se sentó en sus piernas de manera natural, buscando el refugio de su pecho; él abrazó su cintura y besó su cuello con pasión, ella al instante correspondió con una dulce sonrisa.Harper sintió que el ritmo de su corazón volvía a acelerarse ante la cercan
Los primeros rayos del sol se filtraron suavemente a través de las cortinas de la habitación principal, un despertar cálido tubo Harper, algo único luego de tanto tiempo. En la que ya mañana sintió paz, tranquilidad y armonía, Austin era capaz de brindarle eso y mucho más, aquella angustia con la que despertaba ya no la estaba presionando.Harper giró levemente el rostro, estaban juntos en la cama, completamente desnudos sobre las sábanas, envueltos en el calor reconfortante del cuerpo del otro. Austin mantenía su brazo rodeando la cintura de Harper con una ternura nunca antes vista, relajado como si no tuviera ningún problema, la apretaba contra su pecho disfrutando de su compañía.Harper se giró lentamente sobre el colchón quedando frente a él, los ojos oscuros de su esposo ya abiertos y fijos en ella con un brillo inexplicable.Harper lo saludó con un cálido y prolongado beso en los labios.—Buenos días... —murmuró Austin con la voz ronca por el sueño, devolviéndole la caricia al







