LOGINDamian acababa de entrar en la recepción cuando la vio aparecer. Por un instante, permaneció inmóvil, con el abrigo oscuro sobre el brazo y el cansancio del viaje olvidado ante la imagen de la mujer que caminaba hacia él. Elena siempre había sido hermosa, pero aquella mañana había algo diferente en
Habían transcurrido treinta y nueve días desde aquella noche en que Damian Müller apareció en la puerta de Elena Hart con flores, chocolates y comida japonesa, sin imaginar que una visita aparentemente sencilla terminaría despertando sentimientos que ella había mantenido enterrados durante años. Tre
Por un instante, algo cambió en la expresión de Damian. Sus ojos se volvieron más oscuros y su mandíbula se tensó apenas, como si aquella pregunta hubiera rozado una puerta que mantenía cuidadosamente cerrada. Elena conocía lo suficiente de él para advertir que no era una herida accidental que estuv
Al abrir, se quedó inmóvil. Damian Müller estaba frente a ella, impecable incluso a aquella hora, con un ramo de flores delicadas en una mano, una caja de chocolates en la otra y una bolsa de comida japonesa que desprendía un aroma delicioso. Su expresión, habitualmente reservada, adquirió una calid
—Mamá, ¿podemos hacer algo juntas? No quiero que trabajes hoy. Quiero que seas solo mi mamá —pidió Lily, acomodándose a su lado con Mochy entre ambas, mientras sus ojos buscaban la seguridad de siempre en el rostro de Elena.La petición la conmovió más que cualquier declaración. Elena apartó el telé
—¡Mochy, mamá está herida y tienes que portarte bien! —le advirtió Lily, sujetándolo por el collar con una solemnidad que hizo reír a Elena todavía más.—Creo que me han reemplazado como dueña de esta casa. Ahora tengo una enfermera diminuta, un perro que parece haber recibido instrucciones secretas







