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last update Fecha de publicación: 2026-08-21 02:40:20

―Debes usarlo, la estimulación hará que lactes más rápido. Si tienes novio, dile que se amamante de tus tetas durante el sexo, no solo es delicioso, sino que ayudará a que tu mente se libere y destense con ello. Y, por las noches y mañanas, usa el sacaleches ―instruyó con gesto cansado y luego bostezó.

Enrojecí hasta las orejas y bajé la mirada.

―Y-yo n-no tengo novio.

Mi respuesta la hizo pestañear y luego sonrió grande.

―Tranquila, si no es así, puedes solo seguir con lo demás. Igual… si quie
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Último capítulo

  • La favorita del Profesor   36

    Sacudí la cabeza y me reacomodé para ver mejor el lente que se enfocó en mi rostro cubierto por un antifaz de encaje que encubría mi identidad, pese a que de todas formas trataba de mantener mi rostro fuera de cuadro.―Quiero más… Quiero que me dejes llegar. ¿Puedo? ―pregunté, aunque no iba a obtener respuesta.Me relamí y aprisioné mis pechos con ambas manos para seguir con su petición, para cumplir con sus demandas. Los presioné desde abajo, los llevé hacia arriba, saqué la lengua y los lamí. Gotas gruesas salieron de mis pequeñas perlas rosadas.Gemí casi sin voz.Lo supe desde que me dio las instrucciones para nuestro siguiente «encuentro», quería enloquecerme, quería hacer que me desesperara. Sabía que cuando estaba grabando para él, recolectando la leche que luego bebería, siempre llegaba al orgasmo, uno real que provocaba la rojez en mis mejillas y me hacía ver estrellas.Lamí mis pechos, llevé uno a mi boca y succioné despacio, pero esa vez, no me tragué mi leche caliente y du

  • La favorita del Profesor   35

    Tenía una bonita sonrisa cálida.David no era un hombre como otros que se aproximaba para tocarme, no, él no se echó hacia atrás cuando entendió que no iba lograr entrar en mi cama tras una cita, ni siquiera puso sobre la mesa aquella palabra. No habló de salidas, de citas, de encuentros, ni nada por el estilo.Quería ir lento, o al menos esa impresión tuve.Una mañana, llegó con una rosa que dejó sobre mi mesa. Me guiñó un ojo y se alejó.Sonreí, una sonrisa alargada por la felicidad. Llevé la rosa a mi nariz y aspiré su fragancia.David era guapo, atractivo en un sentido cotidiano. Alto, de fisonomía atlética, pese a que dudé que hiciera mucho ejercicio. Rubio, un poco bronceado, tenía un suave vello rubio por todo el cuerpo, aunque carecía de barba, fuese porque no le salía por completo o porque decidía cortarla. Sus ojos eran del color de la miel y su barbilla estaba bien definida. Tenía los labios mullidos, rosados, la nariz alargada con una ligera curvatura a la altura del tabiq

  • La favorita del Profesor   34

    No, el usuario 4.15741 no volvió a pedir una videollamada, no sabía la razón, aun así, no me asusté, no quise darle una explicación a su comportamiento, aun cuando creí que en cualquier momento me pediría contactarlo y…No lo hice a propósito, pero me llené de falsas ilusiones. Cada una de sus peticiones, cada vez que hablaba con él, lo sentía tan real y cercano, que cuando me ponía tras la cámara, para hacer sus vídeos, los nervios y la excitación rezumbaban en mi interior.Por supuesto, nunca se lo dije a Lorena, sin embargo, cada vez que enviaba mi leche, siempre ponía más de lo que debía. Se suponía que cada cliente podía obtener una botella de nuestra leche recién ordeñada. Esa era la regla. Y él era la excepción.La segunda vez que requirió de mis servicios, su mensaje inició con una simple frase.No pude parar de beber tu leche. Estaba caliente y deliciosa.Quiero más…Quiero que te toques de nuevo para mí.Se lo concedí. Gemí, lloriqueé y tirité para él. Lo hice en la comodida

  • La favorita del Profesor   33

    Chisté y sonreí, una sonrisa que nació del desconcierto.Me relamí y reacomodé mejor. Mis ojos bajaron al sacaleches, a la botella de buen tamaño. Sin pensar, me toqué los pechos que seguían llenos.Sabía lo que quería hacer. Me mordí el labio y dudé por un segundo, no obstante, Lorena no estaba, así que no había quien me detuviera.Con una sonrisa radiante, y una sensación caliente y vibrante en el interior, quité con cuidado la botella colmada de leche, la tapé, puse otra que tenía más alejada y llevé el aparato contra mi cuerpo para llenar la nueva botella para el usuario 4.15741.Quizá Lorena no estaría de acuerdo, pero con ella fuera, podía hacer algo más por aquel hombre que me hizo sentir especial, así que no solo llené la segunda botella con mi leche, sino una tercera, y quise hacerlo con una cuarta, pero estaba casi vacía.Envié un mensaje al repartidor, Lorena le dio acceso a la página para que se pusiera en contacto con los usuarios, así le indicaran a dónde llevar el pedid

  • La favorita del Profesor   32

    ―¿Mojaste también las braguitas?―S-sí ―musité casi sin voz.Gruñó por lo bajo.―Vamos, tócate, quiero ver lo que haces cuando estás sola, cómo pasas tus pequeños y delicados dedos por tu bonito coño.Mis dedos se encogieron, la tela bajo mis pies se arrugó y alcé los ojos hacia el sofá, donde vi a Lorena masturbándose hacía ya bastantes días.Nunca lo hice, aun así, y gracias a los múltiples referentes que tenía de Lorena, bajé una mano por mi cuerpo, acaricié con timidez mi vientre, gimoteé al pasar los dedos por mi monte de venus y dejé de respirar cuando llegué al clítori.s hinchado.―Así, con suavidad.Abrí los labios y exhalé. La tensión creció, el fuego se alzó en mi interior.Con la vista clavada en la cámara que estaba más alta que el portátil, llevé los dedos a mis pliegues húmedos y pasé el de en medio entre los labios vaginale.s.Sollocé y temblé. Sin querer, avivé el fuego entre mis piernas.Su bramido ronco me crispó la piel, y solo para enloquecerlo, hice círculos sobre

  • La favorita del Profesor   31

    ―Pruébalo… Déjame ver primero cómo el aparato succiona tu leche, la misma que me beberé esta noche.Inhalé entrecortado y seguí su instrucción. Con cuidado, accioné la palanca para crear el vacío y hacer que mi pezón fuese succionado y la leche brotara para rellenar la botella al otro extremo.Gemí y el usuario 4.15741 gruñó por lo bajo.Un escalofrío frío y electrizante me atravesó y la leche salió de mis pechos sin más estimulación.¿Cómo siquiera estaba haciendo tal cosa?, ¿en qué momento perdí la vergüenza?Y no me importó, solo seguí sacándome la leche, por un instante, entre gimoteos y exhalaciones calientes que cosquillearon en mis labios.―Ahora pruébate, lleva tu boca a tu exquisito pezón, lame la leche y luego succiona. Bébela.Un gritito exhalado salió de mis labios. Cerré los párpados por un instante y la energía en mi vientre aumentó y acarició mis sensibles sentidos.No supe bien cómo, pero con la mano libre alcé mi pecho y bajé la cara lo suficiente para que mi boca est

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