INICIAR SESIÓNDías más tarde.La boda de Emily y Noah sería por lo alto, en todos los periódicos anunciaban aquel compromiso, finalmente el nombre de Noah había sido limpiado, Emily logró recuperar todas las propiedades que un día le pertenecieron a su padre, de igual manera el dinero que William había robado.En la mansión se podía respirar un aire tranquilo, los momentos de temor y peligro habían terminado, ya solo quedaban sonrisas y buenos momentos para disfrutar.Emily se encontraba parada frente al espejo con una enorme sonrisa en su rostro, y sobre su cuerpo un vestido blanco, el más lindo que pudiera existir.Unos cuantos golpes a la puerta interrumpieron aquel momento, las modistas se hicieron a un lado, Richard ingresó, simplemente asintió con su cabeza.—Hermana, te ves muy hermosa, espero que este sea el inicio de una vida llena de buenos momentos, y puedas dejar en el pasado todo el sufrimiento que tuvimos que vivir —Emily apretó los labios y tomó aire con fuerza. —Eso espero, porque
Tres semanas más tarde.Ante las peticiones del pequeño Liam, Noah no tuvo de otra salida más que llevarlo a vivir nuevamente en la mansión, Noah le encargó a Richard que cuidara de su hijo en su ausencia, ya que él junto con el detective no descansaban ni un solo minuto durante el día y gran parte de la noche buscando a Emily. Richard pasó de ser un prisionero al mejor tío del mundo, siempre fue una buena persona, todo hasta que William arruinó su vida de una manera drastica.Por motivos de seguridad la policía colocó varios oficiales en la entrada principal de la mansión, Noah sospechaba que William regresaría para seguir causando daño. En el interior de aquel pequeño departamento Emily había pasado unos de sus más horrorosos días, William obsesionado con que ella iba a escapar, no la había liberado, la acompañaba al baño sin darle un solo minuto a solas. Preparaba la comida y se la daba solo cuando estaba fría, Emily perdió peso, con el cuerpo adolorido debido a que no podía dor
Noah junto con el detective una vez que regresaron a Nueva York fueron muy bien acompañados con las autoridades directo a la mansión, Noah no podía estar tranquilo hasta que tuviera en sus brazos a su hijo y frente a él a Emily. Al llegar a la mansión las sirenas y las luces de emergencia anunciaban la tragedia, el personal del servicio al observar el cuerpo de James decidió ponerse en contacto con las autoridades, el cuerpo sin vida de James era llevado hacia la parte de afuera, Noah supuso lo peor, les pidió que se detuvieran. Con el cuerpo tembloroso, Noah levantó la sábana para observar el rostro del cuerpo, frunció el ceño y conectó la mirada con el detective sin comprender lo sucedido. —¿Qué ha sucedido, en dónde está Emily? —preguntó Noah preocupado. Al ingresar en la mansión se encontró con la niñera, ella sostenía en sus brazos al pequeño Liam, Noah lo recibió y besó su frente. —¿Dónde está mamá? —preguntó su pequeño hijo, Noah incapaz de contestar lo recostó contra su p
Emily no podía creer su mala suerte, si William llegaba a morir su destino sería sufrir por el resto de su vida, someterse a las órdenes de James iba más allá de lo que podía tolerar. William levantó las manos en señal de rendición, James soltaba fuertes gruñidos, llevó la mirada hasta dónde se encontraba Emily, ella guardó silencio observando cuidadosamente el desenlace de aquellos dos hombres que tenían el mismo nivel de maldad. —¿De dónde sacaste la pistola? —preguntó Emily.—Siempre la he llevado conmigo, para defenderme de ratas traicioneras como lo es William. ¿Qué sucedió con tu sonrisa, por qué tu rostro ha cambiado de color?, ¿no te lo esperabas verdad? —William tensó con fuerza la mandíbula observando fijamente la pistola. »Tarde aprendiste la lección, no siempre has tenido el control, solo estaba esperando el momento indicado para acabar contigo y enviarte al infierno, ahora entiendo porque mi padre nunca te quiso, eres un estorbo, te odio como sé que mi madre lo hacía —
Al caer la noche Emily durmió al pequeño Liam, le pidió a la niñera que acompañara a su hijo y por nada lo fuera a dejar solo, luego se dirigió a la habitación principal, los nervios la estaban consumiendo, se sentó en el borde de la cama y espero que William hiciera su trabajo. Los minutos transcurrían siendo eternos para ella, se acercó a la ventana y de allí no se movió hasta que James regresó, antes de que él la observara fue a la cama y sin quitarse la ropa llevó su cuerpo bajo las sábanas.Sus manos se movían de manera involuntaria, esperaba que William ingresara en cualquier momento a la mansión cometiera su propósito y luego se retirara sin causarle daño a su hijo o a ella.De repente la puerta de la habitación se abrió, Emily cerró los ojos con fuerza incrédula de lo que estaba observando, James ingresó dando pasos cortos, se acercó a la cama y de un solo movimiento arrebato las sábanas.Su alto grado de alicoramiento era bastante notorio, de inmediato Emily comenzó a tembla
Los días fueron transcurriendo, James se mantuvo distante de Emily, de igual manera ella lo evitaba de sobremanera, a su vez mantenía al pequeño Liam alejado del hombre que la había atacado. El mes anterior Emily no había puesto el dinero acordado en la cuenta de William, por supuesto en aquel mes tampoco lo iba a hacer, esperaba con ansias que se comunicara con ella, aquella mañana su teléfono sonó, algo en su interior deseaba que se tratara de William.—Hola —respondió en un tono de voz bajo.—Al parecer nuevamente te olvidaste de mí, no me has dejado de otra salida más que tomarme la molestia para acusar a tu hermano, o quizá no lo haga, mejor le pondré precio a su cabeza, logras imaginar lo que sus compañeros de prisión le harían a tu hermano por unos cuantos dólares. —¡William!, escúchame con atención, te pagaré cinco veces más de lo que estás recibiendo solo si haces algo por mí —William respondió con una sonora carcajada. —Pero que estúpida eres, no tenemos nada que negociar







