ログインHabían pasado dos días desde que desperté y, desde entonces, Liam parecía haberse convertido en una persona completamente diferente. O quizá simplemente había dejado de esconder una parte de sí mismo. No sabía exactamente qué había descubierto aquel día junto a mi abuelo, pero desde entonces se comportaba conmigo como si fuéramos la pareja más feliz del mundo. Me llevaba arreglos florales todas las mañanas, algunos tan grandes que prácticamente ocupaban media habitación. Rosas, lirios, flores blancas y otras que ni siquiera sabía cómo se llamaban aparecían junto a mi cama sin que yo se las pidiera.El primer día le pregunté qué demonios pretendía y él simplemente sonrió.—Quiero que tengas algo bonito que mirar.No entendí nada. Al día siguiente apareció con otro arreglo todavía más grande.—Liam, ¿no crees que ya son suficientes?—No.—¿Por qué?—Porque quiero compensar todos los años que no pude estar contigo.Lo miré fijamente. Definitivamente había perdido la cabeza.Pero, sincera
POV : Tercera persona Cecilia permaneció inmóvil durante varios segundos, observando a Liam como si acabara de escuchar algo completamente absurdo. Sus cejas se fruncieron ligeramente mientras intentaba comprender aquellas palabras que acababa de decirle.—¿Ya sabes quién soy? —repitió con un hilo de voz.Liam no apartó los ojos de ella.—Sí.Cecilia lo miró confundida. Su mente todavía estaba nublada por todo lo que había ocurrido. Apenas podía recordar cómo había llegado hasta aquel lugar, mucho menos entender por qué Liam la observaba de aquella manera.—¿De qué estás hablando?Liam abrió la boca para responder, pero antes de hacerlo, Cecilia sintió algo extraño. Una presencia conocida. Una sensación que no había experimentado en años.Lentamente, giró la cabeza.Y entonces lo vio.El mundo pareció detenerse.Federico permanecía de pie a unos pasos de distancia.Cecilia abrió ligeramente los ojos.Durante unos segundos, ninguno de los dos se movió.Ella sintió cómo algo se quebrab
POV : Tercera persona Liam permaneció inmóvil frente al anciano. Durante unos segundos, fue incapaz de responder. La palabra que Federico acababa de pronunciar seguía resonando en su cabeza, golpeando una y otra vez contra sus pensamientos.—¿Su nieta? —preguntó finalmente, con la voz mucho más baja de lo habitual.Federico asintió lentamente mientras observaba a Ece, quien continuaba inconsciente sobre la camilla.—Sí. Ece es mi nieta.Aquellas palabras hicieron que algo dentro de Liam encajara de golpe. Federico no podía estar hablando de otra persona. Había demasiadas coincidencias. La adopción de Ece. Su pasado oculto. El vínculo con aquel anciano y, sobre todo, aquella extraña sensación que Liam había experimentado desde que comenzó a acercarse a ella.Liam apretó la mandíbula.—Necesito que me diga todo lo que sabe sobre ella.Federico levantó la mirada hacia él.—¿Por qué?—Porque ella nunca me contó quién era realmente.El anciano permaneció en silencio.Liam dio un paso haci
POV: Liam Azacel—¿Dónde lo encontraste?Mi voz salió más rápida de lo que pretendía. Fabián apenas terminó de pronunciar aquellas palabras cuando ya estaba frente a él, esperando una respuesta.—En Nación F.Sentí que una parte de la tensión que llevaba acumulada desde hacía horas comenzaba a desaparecer.—Bien. Volaremos de inmediato hacia allá.Miré hacia la puerta de la sala donde Cecilia continuaba siendo atendida.—Prepara una unidad médica. La trasladaremos con nosotros.Fabián asintió sin perder tiempo.—Sí, señor.—Y asegúrate de que todo esté listo antes de que la saquen de aquí. No quiero ningún retraso.—Me encargaré personalmente.Fabián se alejó para comenzar a organizarlo todo.Mi madre se acercó inmediatamente.—¿Lo encontraron?Asentí.—Sí. Está en Nación F.El rostro de Aslin cambió por completo. La preocupación que llevaba horas reflejándose en sus ojos fue sustituida por una expresión de esperanza.—Entonces puede salvarla.No respondí de inmediato.Quería creerlo.
POV: Liam AzacelNunca había odiado tanto una sala de espera.Llevaba quién sabe cuánto tiempo sentado frente a aquella puerta, con los codos apoyados sobre mis rodillas y las manos entrelazadas. No podía quedarme quieto. Me levantaba, caminaba unos pasos, volvía a sentarme y después miraba nuevamente hacia la puerta esperando que alguien saliera.Pero nadie salía.Y aquello me estaba volviendo loco.Había pasado toda mi vida enfrentándome a situaciones en las que cualquier otra persona habría perdido la cabeza. Había tomado decisiones difíciles sin que me temblara el pulso. Había visto hombres morir frente a mí y jamás había permitido que mis emociones interfirieran con mis decisiones.Pero ahora era diferente.Porque la persona que estaba detrás de aquella puerta era Cecilia.Mi esposa.La mujer que apenas unas horas atrás estaba sentada frente a mí en la mesa, sonriendo y fingiendo que todo estaba bien.Recordé el instante en que su cuerpo perdió fuerza.La forma en que su rostro c
POV: Cecilia Hernández—No recuerdo que Antonio me haya llamado así.Las palabras salieron de mi boca con una naturalidad que me costó demasiado esfuerzo mantener.Liam permaneció frente a mí, observándome con esa mirada penetrante que parecía capaz de atravesar cualquier mentira. Por un instante pensé que seguiría presionándome, que volvería a preguntarme por Federico, por mi infancia o por aquel nombre que había intentado mantener enterrado durante tantos años.Pero, para mi sorpresa, una sonrisa apareció lentamente en sus labios.—Está bien. No tienes que recordarlo ahora.Sentí que mis músculos se relajaban apenas.Sin embargo, la siguiente frase hizo que volviera a tensarme.—Ya se lo preguntaré a Antonio cuando despierte.Mi cuerpo entero reaccionó antes de que pudiera impedirlo. Sentí cómo se me erizaban los vellos de los brazos y un escalofrío recorría mi espalda. Antonio.Por supuesto.¿Cómo había podido olvidar que Liam todavía podía acudir a él para descubrir la verdad?Man







