LOGINPOV : Cecilia Hernández Salí corriendo sin mirar atrás. Sentía las piernas débiles y las rodillas me ardían por las heridas, pero el miedo me obligaba a continuar. No podía permitir que Asrran volviera a atraparme. Sin embargo, apenas había avanzado unos metros cuando escuché sus pasos detrás de mí. Intenté acelerar, pero mi cuerpo ya no respondía como quería. En cuestión de segundos, sentí una mano sujetarme por el cuello y detenerme.—¿No te advertí que no intentaras escapar?Su voz sonó detrás de mí.Asrran me sujetó con fuerza y trató de intimidarme, pero esta vez no estaba dispuesta a quedarme quieta. Reuní las pocas fuerzas que me quedaban y le propiné un fuerte golpe. Él se dobló inmediatamente por el dolor y soltó un gruñido, pero aquello no fue suficiente para que me dejara libre. Aunque había conseguido hacerlo retroceder, continuaba sujetándome.—¡Suéltame!—¡Ya basta, Cecilia!—¡No voy a ir contigo!Asrran volvió a incorporarse y me miró con furia.—Te di una oportunidad.
POV : Tercera persona El coche finalmente se detuvo frente a un pequeño hotel perdido a un lado de la carretera. El lugar parecía abandonado por el tiempo, con un letrero viejo y algunas luces parpadeando sobre la entrada. Cecilia observó el edificio desde el asiento mientras Asrran apagaba el motor. No entendía por qué habían llegado hasta allí, hasta que él bajó del vehículo, abrió su puerta y la obligó a salir.—Muévete.Cecilia no tuvo más remedio que obedecer. Entraron al pequeño establecimiento y, para su sorpresa, el encargado apenas hizo preguntas. Asrran sacó algo de su bolsillo y se lo entregó discretamente. El hombre lo guardó sin decir una palabra y luego les entregó una llave.Cecilia comprendió inmediatamente.Todo estaba planeado.Asrran no había improvisado aquel lugar. Había preparado cada detalle con anticipación, incluso había conseguido que el encargado del hotel guardara silencio. Aquello hizo que una sensación de angustia recorriera su cuerpo.Subieron por unas
POV : Cecilia Hernández Apreté todavía más el volante, moviéndolo con desesperación de un lado a otro. Mi intención ya no era simplemente escapar de Asrran. Quería hacer que el coche se estrellara antes de permitirle llevarme hasta aquel aeropuerto. Si el vehículo terminaba destrozado, su plan se acabaría allí mismo. No me importaba lo que pudiera pasarme. Solo quería impedir que aquel hombre decidiera mi destino y, sobre todo, que utilizara a Liam para controlarme. Sin embargo, antes de que pudiera conseguirlo, sentí un golpe seco en el rostro. Todo ocurrió tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de reaccionar. El codo de Asrran impactó contra mi cara y mi cabeza se movió hacia un lado. Solté el volante por un instante y llevé inmediatamente una mano hasta mi rostro, sintiendo el ardor que se extendía por mi mejilla.—¡¿Qué demonios haces?! —grité, todavía aturdida.Asrran aprovechó aquellos segundos. Pisó el freno con fuerza y el coche se detuvo bruscamente a un lado de la carretera
POV: Cecilia HernándezLa noche finalmente llegó y, con ella, aquella sensación de ansiedad que llevaba horas creciendo dentro de mí. Permanecía sentada sobre la cama, mirando constantemente hacia la puerta y después hacia el teléfono que descansaba sobre la mesita. Una parte de mí deseaba con todas sus fuerzas que Asrran no llamara. Quizás había cambiado de opinión. Quizás se había marchado. Incluso llegué a pensar, con una pequeña esperanza, que el bosque se lo había tragado y que jamás volvería a saber de él. Sabía que era absurdo, pero en ese momento cualquier posibilidad me parecía mejor que enfrentarme nuevamente a aquel hombre.Sin embargo, sabía que no podía confiar en mi suerte.Y entonces el teléfono comenzó a sonar.Mi cuerpo se tensó inmediatamente.Miré la pantalla y sentí cómo mi esperanza desaparecía.Era él.—Maldita sea... —murmuré.Dejé que sonara durante unos segundos antes de contestar. No quería que notara lo rápido que había reaccionado al reconocer su número. Fi
POV: Cecilia HernándezMe quedé completamente petrificada frente a aquella escena. Durante varios segundos fui incapaz de moverme. No podía creer lo que estaba ocurriendo delante de mis ojos. Había hombres heridos en el suelo, algunos de ellos intentando incorporarse mientras otros recibían ayuda de sus compañeros. La sangre estaba esparcida por diferentes lugares y el silencio que había quedado después de los disparos hacía que todo pareciera todavía más aterrador. Miré hacia el bosque, esperando ver alguna señal de aquel hombre, pero solo encontré oscuridad entre los árboles.—Señora, por favor, entre —escuché decir a Marino mientras se acercaba rápidamente a mí—. Todavía es peligroso y no hemos podido atrapar al responsable.Lo miré sin responder.—Voy a avisarle inmediatamente al señor Azacel.—No.Mi respuesta salió tan rápido que incluso Marino pareció sorprenderse.—Señora...—No lo hagas.Marino frunció el ceño.—Pero esto es demasiado grave. El señor Azacel tiene que saber lo
POV: Cecilia HernándezEntré al baño intentando convencerme de que todo había terminado. Cerré la puerta detrás de mí y apoyé las manos sobre el lavabo mientras respiraba profundamente. Todavía sentía la garganta sensible y cada vez que tragaba podía percibir el dolor que había dejado la presión de aquellos dedos sobre mi cuello. Levanté lentamente la mirada hacia el espejo y me quedé inmóvil.Las marcas estaban allí.Varias zonas rojizas rodeaban mi cuello y algunas comenzaban a tomar un tono más oscuro. Pasé los dedos con cuidado sobre una de ellas y una sensación desagradable recorrió mi cuerpo. Volví a mirar mi reflejo y, por primera vez, vi realmente lo cerca que había estado de morir. Mis ojos todavía estaban húmedos y mi rostro había perdido todo el color. Parecía otra persona. Una versión de mí que había visto algo que no podía olvidar.Bajé la mirada y respiré profundamente.—¿Qué voy a hacer ahora...? —murmuré.No obtuve ninguna respuesta.Entonces mi teléfono comenzó a sona







