INICIAR SESIÓNBúsqueda
La humedad del bosque calaba en los huesos, espesa fría como un susurro antiguo. Lía avanzaba entre ramas rotas y musgo húmedo, guiada por Sally, que olfateaba el suelo con precisión quirúrgica. A la distancia, otros perros y adiestradores patrullaban zonas asignadas, mientras las voces entrecortadas del walkie-talkie rompían la quietud con coordenadas y reportes.
-Equipo sur, sin novedades. Continuamos avanzando hacia el arroyo. -Informó una voz masculina.
-Entendido. Aquí equipo central, sin novedad, pendientes a cualquier rastro reciente.-Respondió Lía, con el aparato colgando de su chaleco.
Sentía la presión en este caso, aunque intentaba desconectar de sus problemas personales y volcarse a la búsqueda, se sentía nerviosa… la madre del niño estaba histérica cuando llegaron, lloraba y rogaba por su niño… el Sheriff le informó que no sabían exactamente cuánto tiempo llevaba fuera de su casa, ya que la madre lo había arropado pasadas las nueve de la noche y al despertar a la mañana ya no estaba.
No era su primera búsqueda, pero sí la más inquietante. No solo por el caso, un niño de cinco años perdido desde la noche anterior en un bosque que ella no conocía;sino por la sensación de ser observada. Su olfato, aunque contenido en las prendas del niño, captaba algo más. Algo no humano.
-¿Qué pasa, chica? -Murmuró al notar a Sally detenerse en seco. Los músculos del animal estaban tensos, su hocico apuntando hacia un claro.
Lía frunció el ceño. Caminó hacia la zona, agachándose para examinar el suelo húmedo. Allí, apenas visibles, estaban las huellas de lobo: una pisada grande, demasiado familiar. Soltó la correa de Sally y pasó el dedo sobre la huella llevándola a su nariz. Kael. Lo reconoció.
Pero no estaba solo, a pocos pasos de distancia había otras más pequeñas que parecían haber corrido en dirección contraria, como si huyeran.
“¿Qué haces aquí, Kael…? ¿A quién seguías?”
No hubo tiempo para más. A lo lejos escuchó como Sally soltó un ladrido corto y firme, el sonido claro de un hallazgo.
Corrió en dirección a su compañera.
Sally estaba frente a un tronco caído y hueco, ladrando con fuerza e intentando escarbar con sus patas delanteras. Lía se acercó despacio, hincándose en el barro con cuidado, y allí, entre hojas secas y corteza húmeda encontró un par de ojitos aterrados mirándola.
-Shh… ya está, cariño. Soy Lía. Estoy aquí para ayudarte. -Susurró. -¿Puedes moverte? ¿Estás herido? Sin obtener respuesta decidió meterse con cuidado, adentró su torso y extendió los brazos alcanzando y sacando al pequeño tembloroso.
Lo envolvió con su chaqueta térmica y acarició su cabello sucio y húmedo.
-Mamii… -El niño comenzó a llorar asustado y Sally se acercó pasando su lengua por la mejilla, calmando al niño.
-Estás a salvo ahora. Te tenemos, no te preocupes, yo conozco a tu mami ¿Sí?
¡Lo tiene! -Avisó Lía por radio. -Sally encontró al niño. -Repitió pasando sus coordenadas.
Mientras lo sostenía, su mirada se desvió otra vez al bosque… a las huellas que el barro aún no borraba. No solo el niño había estado en peligro esa noche. En el bosque, había cosas peligrosas como para deambular despreocupado.
***
La patrulla avanzaba por el camino que conducía de regreso a Hartville. El cielo comenzaba a teñirse de naranjas y púrpuras, y el cansancio se acumulaba en los hombros de Lía, aunque Sally dormía tranquila en el asiento trasero.
-Buen trabajo allá. -Comentó Ryan sin apartar los ojos del camino. - Sally es una estrella... pero tú también. Sin tu guía y trabajo con ella, jamás lo habríamos encontrado tan rápido.
Lía esbozó una sonrisa, agradecida por el éxito.
-Gracias... fue un día largo. -Evitó extender el tema.
Hubo una breve pausa, y luego él volvió a hablar, con tono más personal.
-Sé que puede no ser el mejor momento, pero... ¿qué opinas de salir a cenar alguna noche? Nada complicado. Hay un sitio nuevo en el centro, tranquilo, buena comida.
Lía giró el rostro hacia la ventana fingiendo pensar. El ofrecimiento era amable, pero su mundo ahora era un caos, y Kael era parte culpable de ese torbellino.
-Gracias por la invitación, Ryan. Lo pensaré, ¿sí?-Intentó sonar amable.
Él asintió con una sonrisa.
Cuando llegaron, el sol casi se había puesto. Lía bajó con Sally en brazos y se despidió agradeciendo por el aventón. Pero al entrar por el portón, su estómago se tensó.
Kael seguía allí, a sus pies descansaba Bear muy tranquilo.
-¿Qué demonios...? -Murmuró para sí muy extrañada.
Ryan, que aún no se había marchado, bajó la ventanilla al verlo.
-¿Ese es… el tipo con el que hablabas esta mañana? ¿Por qué sigue aquí?
Kael los miró con la calma de un depredador descansando. Se levantó lentamente del banco del porche y caminó hacia ellos con aire tranquilo, pero Ryan frunció el ceño al instante.
-¿Es amigo tuyo? -Preguntó sin rodeos. Preocupado.
-No exactamente… -Respondió Lía en voz baja. Debía solucionar esto, no quería que Ryan bajara del auto, pero sabía que era muy sospechoso como para que él se fuera dejándola sola con un loco parado en su casa.
Antes de que pudiera dar más explicaciones, el rugido de un motor la interrumpió. El auto de Bonnie apareció entre los árboles, deteniéndose justo en la entrada.
-¡¡Hola!! -La cantarina voz de Bonnie se escuchó nada más al bajar del coche. -¿Cómo les fue en el trabajo?
Y entonces, los tres pequeños bajaron corriendo del coche, gritando “¡Mamá!” sin notar aún al hombre en el porche. Estaba agotada por el día, su cabeza trabajaba por una excusa que fuera creíble para Ryan y ahora los niños… Lía estaba desbordada.
Kael los miró como si el tiempo se hubiera detenido, tres niños que compartían muchos rasgos, pero no eran idénticos, uno de ellos le resultó terriblemente igual a él y otro una copia de Lía de pequeña.
Ryan también miraba a los niños con ternura,
Y Lía… Lía sintió que el mundo se le venía encima. Se dejó caer al suelo para recibir el abrazo de los pequeños que corrían a ella, pero al mismo tiempo su visión se volvió borrosa, su cuerpo no le respondía y su mente se desconectaba, estaba perdiendo el foco.
Sintió el golpe de su rostro en el empedrado camino y escuchó las voces gritando, llamando su nombre.
Kael ¿Porque estaba de regreso? si le prometió que se iría, confió en su palabra y le falló.
La batalla IIEl eco del aullido aún vibraba en el aire cuando Lía cayó sobre sus manos, su cuerpo quebrándose en la transformación. El dolor de los huesos alargándose y el crujido de la piel cediendo fue breve, casi instantáneo por la adrenalina que la quemaba por dentro. En menos de un suspiro, la loba de pelaje oscuro tomó su lugar, los ojos brillando como brasas en la penumbra.A su lado, Fatia se había lanzado con la misma rapidez. Su loba, más clara y ágil, sacudió la cabeza con un gruñido, como si disfrutara del cambio. No hubo órdenes necesarias: todos los demás siguieron el ejemplo, hasta Helena, que a pesar de su torcedura no dudó en adoptar la forma lobuna. El grupo entero respondió con un aullido breve, la unión instintiva de la manada que se preparaba para correr.Lía no esperó más. Se lanzó hacia adelante, sus patas delanteras con un zarpazo que levantó hojas secas al clavarse por la rapidez del movimiento. El bosque se convirtió en un túnel de sombras y luz intermitente
La batallaEl llanto desgarrador y los gritos de batalla llegaron como una ola a los sentidos de Kael. Corrió por el bosque hasta que frente a él se abrió la espesura de vegetación. Lo primero que sus ojos encontraron fue la fuente del fuerte llanto. En medio de Lobos luchando, cuerpos inertes y sangre, una pequeña bebé con sus ropas ensangrentadas luchaba en el terror de su alrededor. El brazo de una mujer ya fallecida la envolvía tratando de protegerla como último instinto. Sin detenerse, Kael entró al campo de batalla, sus hombres también entraron en acción avanzando. Tomó entre sus fauces a la pequeña e intentó acercarse a unos refugiados que intentaban huir, pero sobre su cuerpo cayó el peso de otro Lobo, abalanzándose por su cuello. Intentó liberarse, el llanto rompiendo la pequeña garganta, los gruñidos amenazantes y la dificultad para atacar llevaron a Kael a atrapar a la pequeña con más fuerza en su boca, giró su cuerpo para quitarse de encima aquel Lobo y lo aplastó con el
El Enfrentamiento Lejos de las escabrosas tierras de Shadow Wolves, pasando Forest Souls y pequeñas manadas, a días de viaje, la coalición de manadas hacía frente a un grupo reducido de renegados. No conformaban ni una cuarta parte del número que ellos representaban, pero se habían abalanzado a la lucha sin miedo. Fueron derrotados, la batalla no duró más de dos horas y las bajas en la alianza no fueron significativas. -Alfa. -Kilian, Alfa de Forest Souls se giró mirando sobre su hombro. -¿Qué sucede, Arco? -Se limpió la sangre de sus manos y pasó la tela por su rostro, donde se secaban las gotas de algún enemigo. -Hemos terminado el interrogatorio. - Anunció.-¿Entonces? -Preguntó sin mucho interés. Aún estaba molesto con la falta a su palabra por parte del Alfa de Shadow Wolves. Habían demorado su salida a su espera para poder viajar y compartir campaña, pero no sólo no llegaron, sino que tampoco participaron en la batalla. -Al parecer, se han dividido en dos grupos. -Frunció
Bajo ataqueMeyrick escuchó en silencio el reporte y miró a Kael con preocupación. -No lo he oído aún ¿Acaso nadie piensa que esto es sospechoso? -Meyrick no dejó de cuestionar a Kael ¿Acaso él tampoco había pensado en la posibilidad grave de todo esto? -¿A que se refiere? -Preguntó el anciano Morgan. -Hable ya. -Ordenó la anciana golpeando el suelo con el bastón. -Entiendo que no puedo decir tales cosas sin pruebas… -Miró a Kael buscando apoyo. -Pero, esto puede ser obra de los desertores. El rostro de Morgan palideció. -Sabemos que atacaron a manadas aledañas, muchos sobrevivientes han llegado. Los refugiados que tenemos en la frontera son algunos. -No, las manadas han presentado frente para luchar lejos de aquí. Se movieron… -El anciano quiso marcar la zona de Black Fang y Moon Chasers. -Se lo que se ha organizado, tanto yo como El Alfa deberíamos estar ahí. -Kael lo tomó por el hombro para que se calmara.-Es bueno que eso no llegara a pasar, gracias a la prueba de Luna es
Un Engaño II-¿Y si no tienes opción? -Fatia se inclinó provocativa.Un suspiro pesado escapó de la boca de Lía. Se quitó la goma del cabello para recogerlo bien ajustado, Se despojó del pequeño bolso que cargaba y sin soltar palabra se inclinó en posición de ataque. -Uh ¿Qué es esto? ¿Entonces aceptas? -La voz de Fatia sonó burlona. -Hablas mucho para alguien que me persigue por todo el bosque, hasta trajiste esto para mi, muy Lindo de tu parte. -Fatia arrugó su expresión divertida, su boca se torció molesta ¿Acababa de llamarla Linda? Con un chasquido de lengua, Fatia avanzó. Su cuerpo se proyectó hacia delante en un movimiento fluido y brutal. El primer golpe fue un derechazo directo al rostro, seco, sin aviso. Lía logró girar el cuello y apenas amortiguó el impacto con el antebrazo, pero la fuerza del choque la hizo tambalearse hacia atrás. El grupo de Lía miraba con preocupación. Fatia no perdió el ritmo. Una patada ascendente buscó destrozarle el abdomen. Lía alcanzó a cruz
Capítulo 91Un Engaño-Llamen a Meyrick, lo necesito aquí. -Pidió Kael con el semblante pálido. Uno de los hombres salió de inmediato, dejando tras de sí un silencio helado. El Alfa se mantuvo de pie, la mirada fija en los mapas extendidos, pero en realidad veía más allá. Recordaba las últimas reuniones, toda la información que se había obtenido y la llamada de presentarse a una manada tan lejos de la suya. ¿Había sido todo orquestado por Marko para alejarlo de su manada? ¿Era correcto suponer eso? ¿Pero cómo sabría él de la alianza y de los planes de esta? Un escalofrío lo recorrió.Esto no es una incursión casual. Nos obligaron a mirar hacia un lado para atacar por el otro. Nos distrajeron.-¿Qué sucede, Kael? -Preguntó Lemia, apoyándose con dificultad en la mesa. -Tu rostro no se ve bien.-Esperemos por La Mano para comenzar una reunión de emergencia. -Resolvió de forma corta. Maeyrick se había retirado con los niños no hacía más de media hora. Pero no tenerlos en ese momento a s







