Se connecterAiden, un alfa poderoso y renombrado, lleva una existencia marcada por la culpa y el arrepentimiento. Su Luna, Anya, la mujer destinada a compartir su vida, desapareció misteriosamente tras una acalorada discusión en la que sus palabras hirientes la llevaron a huir. Desesperado por recuperar a la mujer que ama, Aiden emprende una búsqueda incansable, recorriendo territorios desconocidos y enfrentando peligros inimaginables. Mientras tanto, Anya se refugia en una remota aldea, donde intenta reconstruir su vida lejos del dolor y la traición. A pesar de su deseo de olvidar, el recuerdo de Aiden sigue presente, atormentándola con la duda de si alguna vez podrá perdonarlo. La tensión entre las dos manadas, la de Aiden y una rival, alcanza su punto máximo cuando un antiguo enemigo ataca el territorio de Silver Creek. Con su manada al borde de la destrucción, Aiden se ve obligado a pedir ayuda. Es entonces cuando Anya, al enterarse del peligro que corre su antiguo amor, decide regresar, impulsada por un complejo entramado de emociones: amor, dolor, resentimiento y lealtad. El reencuentro entre ambos es explosivo. Aiden, humillado y arrepentido, suplica el perdón de Anya, mientras ella lucha por superar el daño causado. Juntos deberán enfrentar no solo al enemigo externo, sino también los demonios internos que los atormentan. La reconciliación no será fácil, pues las heridas aún están abiertas y la desconfianza acecha en cada esquina.
Voir plusNueva York, su noche, su gente y un sábado más donde esa combinación hace que sus bares y discotecas estén a reventar. Todos disfrutan de su vida sin preocupaciones ni restricciones, pero para mí definitivamente no es así. Hoy es mi última noche de diversión absoluta en esta vida que hasta hoy, yo llevaba sin preocuparme de nada más que recorrer el mundo después de haberme graduado de la universidad. A partir del lunes, mi vida cambiara para siempre. Me toca hacerme cargo de la empresa de mi padre y aun no entiendo porque me ha pedido esto.
Intente negarme, poner mil excusas e incluso intentar hacer una segunda carrera universitaria con tal de no hacerlo, pero mi padre prácticamente me ha obligado a ocupar su puesto en la empresa y yo aun no comprendo porque ha sido así. Lo único que me ha comunicado, es que de no hacerlo me desheredaría y bueno, supongo que no me quedo más que aceptar, después de todo, mi estilo de vida es demasiado lujoso como para renunciar a él tan fácilmente.
El bar donde nos encontramos está completamente lleno y apenas cabe alguien más aquí. La música suena a todo volumen y los videos pasan por las pantallas que cuelgan de las paredes dando un efecto increíble. —¡Por tu última noche de libertad!— Grita Brittany levantando su copa de Martini y hace que todas imitemos su acción y choquemos nuestras copas.
Las cinco bebemos nuestros un sorbo de nuestros tragos rápidamente y el sonido de la música mezclado con el alcohol que comienza a recorrer mis venas, me hacen ir hacia la pista de baile para moverme como tanto me gusta sin importarme que piense el resto del mundo.
Adela baila un poco más lejos que yo y de a poco un hombre bastante guapo se va acercando a ella haciendo que perdamos contacto visual. Por su parte, Britanny sigue en la mesa bebiendo junto a Sara, Natalie y Kaira y a pesar de que le hago señas para que se unan a mí, ellas siguen sumergidas en su conversación en medio de risas.
—¿Te dejaron sola?— Me pregunta un hombre que se acerca a mi mientras baila y debo admitir que es muy guapo. Él tiene el cabello rubio oscuro, barba y unos ojos marrones tan profundos que podrían ver dentro de ti si el así lo quisiera. Me sujeta por la cintura y comienza a moverse al ritmo de la música haciendo que nos peguemos cada vez más y el aroma de su perfume es definitivamente hipnótico.
—Solo para bailar. — Le respondo colocando mis manos sobre sus hombros.
Cada movimiento que hacemos, provoca que mi corto vestido negro se suba un poco más. La música nos lleva a que el me haga girar haciendo que quede de espaldas a él y esto es demasiado tentador para mi propio mal. Una de sus manos se ubica sobre mi abdomen y la otra sujeta una de mis manos mientras que me muevo provocativamente sobre el pudiendo así sentir su trabajado cuerpo.
«Ufff… sigue moviéndote así.» Suplico por dentro y el sentir su aliento en mi cuello, no me ayuda en nada a mantener el poco autocontrol que me queda.
—Me estas matando…— Me susurra al oído y sonrió triunfal.
—Y tú a mí. — Respondo sin pudor, supongo que es el alcohol y el quienes me llevan a ser así esta noche. Con su mano entrelazada con la mía, hago que la ubique sobre mi abdomen justo encima de su otra mano.
—Vamos a mi casa. — Me propone sin rodeos y por dentro todas mis alarmas se encienden.
Inmediatamente, me doy la vuelta haciendo que él deba soltarme tan solo un poco y le miro a esos ojos profundos y sensuales que tiene –Vamos. — Digo y le tomo de la mano en un acto de valentía y seducción absoluto.
Camino con el de mi mano hacia la mesa donde están mis amigas y tomo mi bolso –Chicas, nos hablamos mañana. — Les digo e intento no prestar atención a la manera que me miran y mucho menos a sus comentarios y así, sin más sigo caminando con el hasta salir del bar.
Apenas salimos del bar, el me sujeta de la cintura una vez más y me pega a él para besarme como si mi boca hubiese sido aquello que estuvo esperando toda su vida. Es un beso apasionado, provocativo y que nos deja sin aliento –Vamos. — Dice sobre mis labios en una pausa que se ha visto obligado a hacer antes de que todo entre los dos se descontrolase.
Reímos como dos adolescentes mientras que prácticamente salimos corriendo hacia su auto. Al llegar a donde está su auto, me encuentro con un auto deportivo de lujo color rojo de dos puertas y el abre para que me suba para luego ir hacia el lado del conductor para subirse y conducir por las ya no tan transitadas calles de Manhattan a esta hora de la madrugada.
Afortunadamente, el bar donde nos encontrábamos estaba cerca de donde él vive y llegar allí no nos ha tomado ni más de 15 minutos, aunque el trayecto estuvo lleno de besos desesperados y roces que encendieron los sentidos de ambos. El entra al garaje del imponente edificio ubicado en el corazón del distrito financiero y una vez que estaciona en el quinto nivel del garaje, baja del auto para luego abrir mi puerta para ayudarme a bajar también.
Su mano y la mía están entrelazadas mientras caminamos hacia la puerta de acceso al edificio y no sé cómo es que he aceptado una cosa así, pero se siente tan bien hacer lo que quiera… atrás queda esa mujer con reglas que disfrutaba responsablemente de su vida, quizás el saber que todo cambiara, es lo que me ha llevado a cometer esta locura.
Caminamos el largo pasillo para llegar a la última puerta y al entrar al que es su departamento, me doy cuenta de que no es uno de esos diminutos departamentos de Nueva York, su departamento ocupa prácticamente la mitad del piso de este edificio y aunque quisiera prestar un poco más de atención al lugar donde me encuentro, eso es prácticamente imposible. El me vuelve a sujetar por la cintura pegándome a él y los besos que comienza a darme hacen que me olvide de mi nombre y apellido. Solo sigo el ritmo despiadado de su boca que parece estar hechizándome para así ir caminando con el hacia su habitación.
No sé si es culpa del alcohol, de la rabia que llevo por dentro o es que simplemente este hombre es tan guapo que me puede, solo sé que me dejo llevar porque es lo único que mi cuerpo me dice que haga.
En el crepúsculo de una vida compartida, Aiden y Anya se encontraban en la cima de una colina que dominaba el vasto territorio que habían protegido y amado durante décadas. El sol poniente teñía el cielo de tonos anaranjados y púrpuras, reflejando la calidez de los años vividos juntos.Aiden, cuyos cabellos habían adquirido destellos plateados con el paso del tiempo, mantenía la misma postura erguida y firmeza en la mirada que lo caracterizaba como líder. Anya, a su lado, irradiaba una serenidad y sabiduría que solo los años podían otorgar. Sus manos entrelazadas eran testimonio de un amor que había resistido pruebas, desafíos y alegrías innumerables.Observaban en silencio cómo las nuevas generaciones corrían y jugaban en los prados, libres y seguros gracias al legado que ellos habían construido. La risa de los jóvenes resonaba como una melodía familiar, evocando recuerdos de tiempos pasados.Anya giró su rostro hacia Aiden, sus ojos reflejando gratitud y amor profundo.—Hemos recorr
En lo profundo del bosque, donde los árboles centenarios susurraban secretos olvidados y la luz se filtraba entre las hojas en destellos de magia, se alzaba un claro oculto, casi místico, testigo de innumerables rituales y encuentros sagrados. Aquella noche, bajo el manto plateado de una Luna que reinaba en lo alto, Luz, la hija de Aiden y Anya, practicaba su magia con una naturalidad que dejaba atónitos a quienes la observaban. Sus cabellos, tan oscuros como la noche, caían en cascada alrededor de su rostro, enmarcando unos ojos que parecían guardar el reflejo de mil estrellas. Desde pequeña había mostrado dones que recordaban a su madre, pero también poseía una intensidad propia, una fuerza mágica que emergía con cada movimiento de sus manos. Con cada conjuro, el aire se llenaba de una energía vibrante y pequeños destellos de luz danzaban en el crepúsculo del claro.Aquella noche, mientras Luz trazaba delicadas runas en el suelo con tiza blanca, concentrada en invocar la esencia de l
Narrado por AidenLa noche había caído con una solemnidad que parecía abrazar cada rincón del bosque y nuestra cabaña, transformando el ambiente en un escenario sagrado. Hoy era un día especial, un día en el que la manada se reunía para celebrar el paso de Juca a su destino. Después de años de batallas, de pérdidas y de renacimientos, había llegado el momento de que nuestro primogénito, Juca, se iniciara en el ritual que marcaría su ascenso para asumir el lugar de Alfa en el futuro. A mi lado, Anya, mi compañera y amor eterno, me observaba con orgullo y ternura; juntos habíamos forjado un camino de redención y luz, y ver a nuestro hijo crecer era la mayor recompensa que podíamos anhelar.La preparación había comenzado al caer el crepúsculo. La manada, fiel a sus tradiciones, se había reunido en un claro del bosque, donde los árboles centenarios parecían custodiar secretos milenarios. Habíamos pasado semanas organizando cada detalle: los antiguos símbolos tallados en piedras, la dispos
Narrado por AnyaHoy, al mirar hacia atrás en la vasta senda de mi vida, encuentro en cada recuerdo una mezcla de dolor, redención y esperanza. Hubo un tiempo, un oscuro capítulo de mi existencia, en el que la persona que Aiden creía ser—mi compañero, mi futuro—se convirtió en la fuente de mi sufrimiento. Aiden, mi amado Alfa, me maltrató, y esa sombra de abuso nos separó, desgarrando lo que parecía indestructible en nuestros corazones. Aquellos días estuvieron llenos de lágrimas, de noches interminables en soledad, de un dolor que parecía no tener fin. Me vi forzada a alejarme de la persona que una vez amé, a reconstruir mi mundo sin su presencia, sin su violencia, sin su sombra.Pero el destino, en su sabiduría, no permite que el dolor perdure sin enseñarnos una lección. Durante mi ausencia, aprendí a amar de nuevo, a reconstruir mi fortaleza, a redescubrir la magia que había heredado de mis antepasados y que siempre había latido en mi interior. Con el tiempo, y a través de un camin












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