ВойтиLas puertas del bar Blue Laterne se abrían y cerraban sin descanso, dejando que las rafagas de aire de la noche de Manhattan se mezclaran con el con el caluroso ambiente.
La música del bar estaba en su máximo esplendor, haciendo vibrar los vasos de cristal que yacían en las mesas, las luces rojizas caían sobre las mesas, el tenue humo de los cigarrillos electrónicos y tabaco flotaba por el lugar de forma lenta.
Las personas bailaban en el centro de la pista, coreando la música que les ponía el DJ que estaba sobre una tarima haciendo su trabajo. Otras estaban en los rincones más oscuros, buscando un poco de privacidad.
Madison entra al bar y da una mirada a su alrededor mientras avanza con tranquilidad. Varios hombres la voltean a ver mientras ella avanzaba entre la multitud para ir hacia la barra.
El vestido que había elegido que llevaba esa noche, era de un color vino profundo de tela satinada y suave. La tela del vestido abrazaba sus curvas con una sensualidad la cual era imposible de ignorar. Se ajustaba suavemente a su cintura, marcando cada una de sus curvas de forma natural. El vestido no era precisamente para llamar la atención de forma desesperada, pero sí para ser imposible apartar la mirada.
La chaqueta de cuero le daba ese toque rebelde, le hacía ver carácter, seguridad, como si intentara protegerse de alguien mientras lucía así de hermosa.
Madison había dejado atrás los enormes lentes que solía usar en la oficina, esta vez utilizaba maquillaje y su largo cabello castaño ya no estaba atado sobre un ajustado moño, sino ahora caía por sus hombros en suaves ondas.
Estaba completamente irreconocible, ya no era la secretaria de Varela Holdings, sino que ahora era solamente Madison.
Y por primera vez en mucho tiempo se volvía a sentir libre. Volvía a sentir vida en su cuerpo mientras avanzaba hacia la barra en busca de una copa.
Un hombre se acerca a ella en el momento que Madison se ubica en la barra.
—¿Sola?---pregunta él con una sonrisa coqueta
Madison solo le da una mirada aguda.
—¿Se te perdió algo?
—Puede que sí—sonríe aquel hombre sin importarle su tono—pero parece que ya lo he encontrado.
—Qué poco original—bufa Madison mientras esperaba que el barman pudiera atenderla
Y eso lo hizo reír.
Una risa sincera.
—¿Qué causa tanta gracia?---espeta Madison
—No eres como las demás—responde con tranquilidad
Madison relame sus labios, los cuales estaban pintados de un rojo oscuro, muy similar al tono de su vestido.
—Dejame adivinar—habla Madison mientras se inclinaba a su acompañante, quien sonríe ante su cercanía repentina—. Hombre rico con un ego enorme y demasiada confianza injustificada.
—Dolió un poco lo de ¨demasiada¨
—Vas a sobrevivir—se aleja Madison, lo que provoca que Nicolas se acerca a ella ahora.
—¿Siempre eres así?---inquiere
—Solo con los hombres que están decidiendo si en meterme o no en problemas
—¿Y qué sucedería si ya lo he decidido?---su tono de voz baja, lo que provoca la atención completa de Madison.
Sus ojos azules la miran fijamente con una intensidad que no podía explicar. Por su cuerpo recorre una chispa de calor que la hace respirar profundamente y las palabras salen por sus labios sin antes pensarlas.
—Entonces espero que valga la pena—habla Madison
Una sonrisa ladeada aparece en los labios de su nuevo acompañante y por un momento, Madison piensa que la idea de su mejor amiga no había sido tan mala después de todo.
El barman llega en el momento exacto para interrumpir. Madison le sonríe al barman antes de pedir su trago.
—Un French 75 por favor—pide Madison
—Cargalo a mi cuenta—añade el hombre sin quitar la mirada de Madison
El barman asiente mientras se aleja para preparar el trago de Madison.
—¿Cual es tu nombre?---pregunta su acompañante mientras tomaba un mechón de cabello castaño de Madison
—No es algo de tu incumbencia—le sonríe Madison
El niega con una pequeña sonrisa y le entregan la copa a Madison. El hace un gesto hacia ella en forma de brindis y ambos beben de sus respectivas copas sin quitarse la mirada de encima.
°°°°°°°°
Cuatro rondas más fueron necesarias para que el calor entre ambos subiera. Para que sus cuerpos de forma instantánea se acercaran hasta rozarse entre sí.
El acompañante de Madison rozaba sus dedos con el brazo desnudo de ella mientras le hablaba, logrando calentar el cuerpo de Madison.
—¿Siempre haces lo mismo?---pregunta finalmente Madison
—¿Hacer que?---inquiere enarcando una ceja
—Mirar fijamente a una mujer hasta que se olvide de todo lo que la rodea.
El hombre sonríe mientras se acercaba un poco más.
—Solo cuando valen la pena—responde él con tranquilidad
—Eso debe funcionar con las otras mujeres entonces
—¿Y contigo funciona?
Madison sonríe de lado y da un trago a su French 75 mientras mira fijamente a su acompañante de esa noche. Su acompañante, por otra parte, la veía con una intensidad que nunca antes Madison había experimentado.
—Debes de dejar de mirarme así—habla Madison mientras acercaba su copa a sus labios
—¿Y cómo te miro exactamente?
—Como si estuvieras decidido a besarme en este momento—responde ella con una sonrisa
—¿Y si ya lo he decidido?
Su acompañante se acerca aún más a ella, captando el aroma a su perfume. Avainillado, un suave olor a vainilla.
Su aroma es adictivo… Piensa su acompañante.
Madison deja su copa aun lado y se acerca aún más hacia el, provocando que sus alientos se mezclaran entre sí.
—Entonces deja de hablar y hazlo de una vez–-lo reto Madison
°°°°°°°
La puerta del hotel se cierra en el momento que la pareja entra a la habitación alquilada. Las manos del hombre recorren el cuerpo de Madison mientras devoraba su boca con una intensidad inexplicable. El deseo recorría el cuerpo de ambos.
—Eres un maldito problema—murmura Madison sobre sus labios
Y eso hace que su acompañante se detenga por un momento ante las palabras de la mujer, porque hace unos años atrás, le habían dicho exactamente lo mismo.
Madison desabotona su camisa blanca con una agilidad que la sorprendió. Nunca antes había hecho eso y parecía una experta. Quizás los tragos o tal vez la seguridad del momento.
Sus pensamientos son alejados en el momento que la boca de su acompañante ataca la curva de su cuello en el momento que se recompone, depositando besos humedos
y mordiendo su piel logrando que ella soltara jadeos.
Su boca se hace agua en el momento que ve su torso desnudo. Un fuerte pecho tonificado, por años de entrenamiento por parte de su acompañante. Unos abdominales marcados y brazos musculosos.
Su acompañante le quita el vestido, dejando a la vista el sexy conjunto rojo que había encontrado en su closet hace unas horas atrás. Él la mira detalladamente mientras sus pupilas se dilatan. Un cuerpo curvilíneo. Senos de tamaño mediano, ni tan grandes pero tampoco tan pequeños. Cintura estrecha y caderas prominentes, dándole a su cuerpo una forma de reloj de arena.
Muslos gruesos y piernas largas.
Esa mujer era perfecta.
Y su mayor fantasía.
Madison vuelve a besarlo y él la lleva a la cama para caer juntos en ella, donde Madison se sube a su regazo, ubicando sus caderas sobre la pelvis de él.
Sus manos desabrochan el sujetador de Madison, dejando que sus senos quedaran a la vista y su boca ataca sus pezones logrando que la espalda de Madison se arquee por el placer.
Las caderas de Madison se mueven de forma inconsciente sobre la pelvis de su acompañante, tratando de calmar el cosquilleo de su entrepierna.
—Puedo sentir tu calor sobre mi polla—habla
—No pares—susurra Madison
—No planeaba hacerlo
El voltea su cuerpo, dejándola bajo el suyo y recorre su cuerpo desnudo en medio de besos, logrando que Madison jadeé ante sus toques. Llega hasta su pelvis y desliza hacia abajo sus bragas, dejándola completamente expuesta ante él.
Madison gime en el momento que siente la boca del hombre entre sus piernas y su espalda se arquea mientras una de sus manos se ubicaba sobre su cabello.
—Sabes jodidamente bien—murmuró él mientras daba lamidas por todo el centro de la mujer—. Eres como una maldita droga.
—Más rápido
El sonríe ante la petición de la chica y aumenta la intensidad, logrando arrancar mas gemidos placenteros por parte de la mujer. Su polla palpitaba contra sus pantalones y trataba de no correrse en ellos como un maldito adolescente, pero aquella mujer, era una completa diosa.
Un dedo invade el cuerpo de Madison y su acompañante jadea al sentir como sus paredes se tensaban a su alrededor. Y eso fue lo necesario para alejarse y quitarse el resto de la ropa.
Alcanza un condón y se lo enfunde mientras se acerca a la mujer que lo veía sin pudor alguno.
Madison relame sus labios mientras los nervios se instalan en ella. Iba a perder su virginidad con un extraño. Un hombre al que no conocía.
Pero no iba a echarse atrás.
Eso no estaba dentro de sus opciones.
El hombre se acomoda entre sus piernas y se alinea en su entrada. Empuja lentamente, provocando que ambos soltaran un gemido placentero. El avanza un poco más y los labios de Madison se tensan ante el ardor que se presenta entre sus piernas.
Poco a poco, el hombre quedó completamente dentro de Madison. Ella ríe mientras él comenzaba a moverse en su interior, logrando que Madison comenzara a gemir, olvidando el dolor de hace unos segundos atrás y enfocándose solo en el placer que su cuerpo estaba experimentando.
Su espalda se arquea cuando su acompañante toca un punto que la hace temblar y el aumenta la intensidad, provocando que el choque de sus cuerpos haga eco en la habitación, la cual solo se oía sus respiraciones agitadas y los gemidos de ambos.
Las uñas de Madison se clavan en su piel, arañandolo mientras el placer se acumulaba en la zona baja de su vientre, dando el aviso que estaba cerca de su propio clímax.
Los besos de ambos se volvieron más descontrolados al igual que sus movimientos y ambos llegan a su propio clímax, soltando un gemido largo mientras sus cuerpos temblaban ante el placer. Respiran pesadamente mientras una ligera capa de sudor los rodeaba.
—¿Cansada?
—Ni un poco—ríe Madison
—Bien.
Y su acompañante la voltea para poder retomar la actividad entre ambos.
°°°°°°°°
Madison voltea en el momento que la vibración de un celular llama su atención. Su acompañante dormía profundamente en la cama mientras que ella se preparaba para irse a su casa. Mañana tenía una nueva jornada para soportar a su insufrible jefe.
Ella se acerca hacia el celular tirado en una esquina del suelo y lo deja en la mesa de noche justo en el momento que la pantalla se enciende mostrando una notificación de los correos, pero lo que llamó más su atención fue el nombre del correo.
board.directors@varelaholdigns.com
La mirada de Madison sube lentamente hacia su acompañante.
Esos correos solo llegan a una sola persona de Varela Holdings… Piensa mientras tragaba grueso
Su mano aparta con cuidado el cabello que caía sobre el rostro de su acompañante y ella contiene un jadeo al ver que el hombre con el cual había pasado las últimas horas y con el que se había acostado, era su mismísimo jefe.
Nicolas Varela.
M****a, me he acostado con mi jefe. —Piensa Madison
Cinco años después de la boda. Año 2032 —¡Mamá, Claire no me deja vestirme!---se oye el grito de Noah de solo doce años Madison sale de su habitación y se dirige hacia la habitación de su primer hijo, en donde encuentra a Noah alistandose para la ceremonia que tenía en su escuela mientras que Claire de solo cinco años estaba revoloteando a su alrededor. —Claire Varela Blake—llama Madison la atención de su hija —Mami, me aburro—se queja la niña, la cual era una copia idéntica de Madison —Lo se, cariño, pero tu hermano debe alistarse, debemos estar en la escuela en una hora mas—le explica Madison a su hija —¿Cuándo llega papi?---pregunta la niña mientras caminaba hacia su madre —Dentro de unos minutos—responde la mujer mientras caminaba de vuelta a su habitación , seguida de la niña de la familia Varela-Blake. —Mamá, ¿Puedo usar el vestido de princesa que me regaló la tía Victoria?---pregunta la niña mientras entraba a la habitación de su madre —Por esta vez no—responde
Tres años más tarde. Aniversario de boda. —¿Crees que hicimos bien en dejarlos?---pregunta Madison cuando estaban en la playa La pareja se encontraba en la isla de Las Malvinas, disfrutando de unas pequeñas vacaciones los dos solos mientras festejaban sus cuatro años de matrimonio. Los últimos dos aniversarios habían sido sencillos, pues el primero fue cuando Claire tenía solo unos meses de nacida y la pareja estaba recién adaptándose a noches de desvelo que lo único que hicieron esa noche fue dejar a los niños con sus abuelos y pasar una noche intima ellos dos luego de una cena romántica. Pero aquello se había repetido por los últimos dos años, tanto que Madison ya estaba segura de que este año sería igual a los anteriores, pero una tarde Nicolas llegó con dos pasajes directo a Las Malvinas completamente solos por diez días en forma de regalo de aniversario. Y ahora ellos dos se encontraban disfrutando de días soleados en Las Malvinas, mientras que sus hijos estaban siendo cuid
Meses después. 24 de Diciembre de 2027 La risita de Claire hace eco en la habitación mientras Noah le hacía pedorretas a su hermana menor, de la misma forma que hacía su padre siempre que podía. Madison niega con una sonrisa mientras entra a la habitación principal de la casa de la familia. Dos meses después de que Claire naciera, la familia se mudo finalmente a una casa para mayor comodidad, la cual contenía cinco habitaciones, tres baños y un enorme jardín para que Noah jugará siempre que podia, ademas, que la casa estaba ubicada a las afueras de la ciudad, tal y como Madison había deseado. —¿Cuándo llega papá?---pregunta Noah mientras tomaba a Claire en sus brazos y seguía a su madre al baño —Debes estar por llegar, dijo que pasaría por las pizzas que hemos encargado—responde Madison a su hijo —¿Y también va a usar pijamas navideñas? —Creeme que lo hará —asegura la mujer mientras tomaba a su hija Madison con la ayuda de Noah, le cambia el pañal a Claire, para después lleva
Siete meses después. 06 de junio de 2027Un sollozo se oye en el interior de la habitación 318 del área de maternidad y en el interior se encontraban Nicolas y Madison Varela, quien esta ultima se encontraba en trabajo de parto bastante lento y demasiado doloroso para su gusto. La mujer alrededor de las dos de la madrugada había roto aguas mientras ella se encontraba con contracciones seguidas durante todo el día anterior y lo que ella creyó que sería un parto mucho más rápido que el anterior, terminó volviéndose igual de largo y doloroso que el primero. Era cerca del mediodía cuando la matrona de Madison entro a la habitacion para realizar la debida revisión, pues la mujer llevaba ya varias horas de trabajo de parto y que a pesar de que cada cuerpo y embarazo eran muy distintos, los doctores estaban pendientes del porqué Madison no dilata tan rápido como se estaría esperando. —Tienes dos de dilatación—comunica la matrona a la mujer —Ya no aguanto—se queja ella mientras estaba en
Un año más tarde. 21 de Noviembre de 2026El día estaba despejado, algo bastante extrañado para la fecha, pues Nueva York estaba entrando a la época de invierno. Pero aquel día sábado había amanecido soleado y con un cielo totalmente despejado. Madison se encontraba en una habitación mientras Isabella, Sophia Blake, Victoria y Adrianna Varela la estaban ayudando a prepararse para su gran día. Porque Madison estaba a punto de casarse con Nicolas. La futura novia no podía evitar sentir cómo su estómago se revolvía de los nervios, pues dentro de unas horas más, ella daría el siguiente paso luego de un largo año de espera. Durante el último año, Madison se encargó de establecer a la nueva sede de Boston Capital en Nueva York y se convertía en la directora de la sede, dejando en la sede en lo más alto posible dentro del mercado laboral, además de lograr varias alianzas para la compañía de Boston, entre ellas, Varela Holdings. Y luego de finalmente un largo año de trabajo, Madison fi
—Estaba esperando tu llamada—responde Alexander a la llamada de Madison la mañana siguiente. —Acepto la propuesta—le comunica ella sin demasiados rodeos —Bien, entonces nos reuniremos en dos días más para firmar el contrato oficial—comunica Alexander —Pero aceptaré con ciertas condiciones—aclara ella —Bien, te escucho. —Primero que nada quiero que Nueva York sea una base permanente, no quiero que en dos años más me comuniques que debo trasladarme a Boston, porque mi vida ahora es aquí en Nueva York. —Bien, Nueva York como base permanente—acepta el —Horario flexible, quiero tiempo con mi familia, pero sobre todo con Noah. —Sabes que eso nunca ha sido un problema. —Pero para la junta si—recuerda ella—. Mi hijo y mi familia son prioridad. —Bien, horario flexible. —Flexibilidad en emergencias familiares, no quiero que mi falta sea considerada como poco profesionalismo. —Comprendo, ¿Algo más? —No quiero viajes cada dos semanas, lo ideal es que si habrán viajes, pueda planifica







