Mag-log inLa música estaba en su máximo esplendor en el momento que el hombre se va dejando a Madison y Nicolas, este último se voltea a verla con molestia, sintiendo como su pecho ardía ante verla besándose con otro hombre.
—¿Qué crees que haces?---espeta Nicolas —¿Perdón?---rie Madison alejándose y cruzando sus brazos —¿Por qué estás besándote con otro hombre? ¿Cómo es que no me reconoce? —Se pregunta Madison —¿Y por qué eso resulta ser un problema ahora? —Llevo días tratando de llegar a ti y cuando finalmente vuelve a verte, estabas besándote con otro hombre. —Y no veo que eso sea un problema—habla Madison seria —Lo es, porque no me gusta que toquen y miren lo que considero mío—las palabras de Nicolas salen sin pensadas y eso provoca un calor en el cuerpo de Madison, pero lo disimula al negar con la cabeza. —Fue solo una noche—aclara Madison Nicolás la ignora y le pide al barman una nueva ronda de copas. —Y aun asi no dejo de pensar en ti—habla Nicolás mientras tomaba su copa nueva Y eso descolocó a Madison. Porque ella sabía que Nicolas la buscaba, pero no sabía que pensaba en ella. —Lo bueno es que no disfrutabas demasiado de ese beso—comenta Nicolas —¿Observaste demasiado?---se burla Madison —Lo suficiente para saber qué pensabas en mi —Tienes un ego demasiado alto —Pero ambos sabemos que ese beso no te gusto —-¿Y qué pasaría si me gusto el beso?---Madison se acerca un poco sin apartar la mirada de él —Pues dejame decirte que tienes un pésimo gusto —responde Nicolas tenso —¿Celoso?---sonríe Madison —Si Madison bebe de su French 75 para ocultar la sonrisa que se formó en sus labios. Nicolás por su lado, la veía con la misma intensidad de su noche anterior, pero todo mezclado con los celos que ardían en su interior al ver a la chica desconocida con un hombre que no era el. —Deberias de dejar de verme así—habla Madison —¿Y cómo te miro exactamente? —Igual que la noche pasada, dispuesto a meterte en problemas y repetir lo que hicimos —Y si deseo hacerlo, ¿qué hay de malo en ello? Madison niega levemente mientras sentía el calor recorrer por todo su cuerpo. Estaba cruzando una línea peligrosa, la cual podía costarle hasta su propio trabajo, pero no pidió negar que quería hacerlo. Esto era lo que en verdad ella quería. Diversión sin ningún tipo de ataduras. Nada demasiado serio. Nicolas no la reconocía. El no sabía que la mujer que estaba frente a ella ahora mismo, era su secretaria. La misma la cual le recrimina cada aventura que tiene. Y la cual siempre irrita sus días con sus actitudes demasiado profesionales. ¿Por qué no podría Madison aprovechar eso? La noche que ambos pasaron, ninguno de los dos pudo olvidarla y ambos deseaban repetir. —¿Sabes cual es el problema en todo esto?---pregunta Nicolas a Madison —Ilumíname —Que aun sin saber tu nombre, te he buscado por toda la maldita ciudad Madison relame sus labios porque sus palabras eran totalmente ciertas, ya que ella misma había hecho ese trabajo su buscarla por orden de su jefe. —Dime cómo te llamas—pide Nicolas —Claire—Madison se presenta ante su segundo nombre —Claire—murmura Nicolas, probando como el nombre de la mujer a su lado sonaba en sus labios. —¿Y el tuyo? —Nicolas—asiente él mientras sonreía —Entonces Nicolas, ¿qué haremos esta noche? °°°°°°°°°°° Nicolas besa a Madison, mientras sus manos recorrían el cuerpo de ella. No sabía cuando volvería a verla otra vez y quería que esta noche fuera inolvidable para ambos. Madison desabrocho su camisa mientras los besos de Nicolas bajaban por su mandíbula hasta el cuello de la mujer, donde mordisquea su piel logrando que ella suelte jadeos. Madison se deshace de su camisa y la lanza por la habitación. Lo empuja a la cama y se quito el vestido, quedando solo en ropa interior. Madison se acomoda sobre su regazo y las manos de Nicolas se encuentran con las caderas de Madison. Ella le da una breve mirada antes de comenzar a besar su cuello, lentamente mientras contoneaba las caderas sobre su pelvis. Las manos de Nicolas bajan por las nalgas de Madison y acarician su piel con lentitud, mientras ella bajaba sus besos por su pecho hasta llegar a su abdomen. El labial de Madison queda ligeramente marcado en ciertas zonas de su cuerpo y eso provoca una sonrisa por parte de Nicolas. Madison desabrocha sus pantalones y Nicolas la ayuda a quitarlos. Ahora ella puede admirar aún mejor su cuerpo que hace unas noches atrás. Madison enganchó sus dedos en la cinturilla de la ropa interior de Nicolas y la deslizó por sus piernas, liberando su miembro ya erecto. Bajo su atenta mirada, ella tomó entre sus manos y comenzó a acariciarlo de forma lenta, provocando que el tire su cabeza hacia atrás y jadee con sus ojos cerrados. Su rostro se tensa por el placer y Madison sonrió para luego realizar un nuevo movimiento. Ella lame la punta de su miembro y él se estremece ante el toque de Madison, lo que la incita a seguir con su tarea y esta vez mete aún más parte de su miembro en su boca. —Mierda—suspira Nicolas de forma agitada Madison succiona un poco y baja aún más su cabeza, lo que provoca que una de las manos de Nicolas se ubique sobre su cabeza, incitando a tomar más de él. Baja hasta que su punta choca contra su garganta y las lágrimas bajan por sus mejillas. El ritmo de Madison es lento, dejándolo disfrutar del momento y llevándolo poco a poco al límite. Sus jadeos y la respiración pesada le dieron aún más seguridad y acarició sus testículos, lo cual es el punto exacto para que su cuerpo se tense. —Joder, estoy cerca—jadea Madison aumentó su ritmo, esta vez yendo un poco más rápido lo que lo hace gemir y ella succiona con más fuerza. Nicolas suelta un ronco gemido cuando llega a su clímax, en el mismo instante que su liberación se desliza por la garganta de Madison y ella recibe todo su semen. Se lo traga sin problema y Nicolas levanta su cuerpo con una sonrisa. La tumba en la cama y en medio de besos repartidos por todo su cuerpo, le quita el sujetador, las medias negras y las bragas, dejándola completamente desnuda ante él. Separa sus piernas con una sonrisa pícara y comienza a repartir besos por el interior de sus muslos. Un suave jadeo se escapa de los labios de Madison, al sentir la respiración de Nicolas sobre su centro. Su boca se cierra alrededor de su clítoris y la espalda de Madison se arquea cuando el placer recorre su cuerpo. —Eres exquisita—murmura contra la intimidad de Madison Un nuevo gemido se escapa de sus labios cuando uno de sus dedos juega con su entrada. —Eres como una droga… —Cállate y haz tu trabajo—espeta Madison de forma agitada El se rie contra su piel y uno de sus dedos ingresa por su abertura. La mano de Madison se ubicó contra su cabello y lo tironeó mientras sus lametones se volvían mucho más agresivos. Un segundo dedo ingresa y un gemido abandona sus labios. El placer recorría cada centímetro del cuerpo de Madison, su visión ya se encontraba desenfocada y apenas podía respirar bien. Sus piernas tiemblan sobre los hombros de Nicolas y ahoga un gemido cuando el orgasmo la golpeó con una fuerza brutal. —Buena chica—murmura Nicolas Ella atrae a Nicolas hacia ella y ambos se sumen en un apasionado beso con la misma intensidad de un comienzo. La mano de Nicolas se ubica sobre el cuello de Madison y da un apretón logrando que ella jadee ante la sensación y logra que se frote contra ella, buscando calmar el cosquilleo entre sus piernas. Nicolas aleja para colocarse un condón y luego se ubica entre las piernas de Madison. Ella relame sus labios en el momento que se alinea en su entrada y gimió cuando ingresa de manera lenta, dejándola sentir cada bendito centímetro. —Oh dios—tira la cabeza hacia atrás Una risa se escapa de los labios de Nicolas, ronca y baja. Sus bocas se vuelven a encontrar mientras él empieza a embestir su cuerpo y un gemido se pierde en la boca de ambos. Los dedos de Madison se enredan con el cabello de Nicolas y tiran de él a medida que el placer recorría todo su cuerpo. La boca de Nicolas se encontró con uno de sus senos y gimió cuando una nueva embestida hizo temblar todo su cuerpo. Sus uñas arañaban su piel, tratando de contener el placer de su cuerpo. Ubica una de las rodillas de Madison sobre su hombro, lo que permite que ella pueda sentirlo aún más profundo, rozando aquel punto que la volvía loca. Dios, este hombre sabía lo que hacía. —Piensa Madison en medio de su nube de placer Tras la llegada de un segundo orgasmo, ambos cambian la posición quedando ella sobre su regazo. Madison comenzó a mover sus caderas de forma lenta en medio de un fogoso beso por parte de ambos. Las manos de Nicolas acarician la espalda de Madison, bajando de forma lenta hasta mi cintura y sus besos fueron a caer en mi cuello, mordisqueando mi piel mientras yo movía mis caderas al compás de las suyas. —Nicolas—jadeo Madison cuando el tercer orgasmo comienza a crecer —Aguanta un poco más… —murmura contra su piel Ella muerde su labio mientras el calor recorría todo su cuerpo, su respiración se corta y le resulta imposible contenerse. Tras un grito deja soltar todo su placer y Nicolas gime contra su oído cuando llega a su clímax al mismo momento. Ambos se quedan en la misma posición, besándose de forma lenta y disfrutando del cuerpo del otro. Sin saber exactamente lo que el destino tenía preparado para ellos luego de esa segunda noche.Unos días más tarde, un comunicado por parte de la escuela de Noah había llegado a última hora de la mañana, complicando la situación en casa. Queridos padres: Lamentamos informarle que esta mañana no sera posible recibir a los alumnos. El motivo es por una fuga de agua que se presenta en el establecimiento, siendo imposible recibir a los alumnos ya que algunos salones fueron afectados por dicha fuga.Estaremos comunicando sobre el estado de la fuga para así determinar una nueva suspensión de clases o retorno a las aulas. Atte: Equipo directivo. —Nicolas—llama Madison al padre de su hijo mientras ella terminaba de leer el email enviado por la escuela —¿Sucede algo?---Nicolas aparece en su campo de vista mientras el terminaba de arreglar su camisa —Han suspendido las clases—le muestra el comunicado—. ¿Crees que tu madre pueda cuidar de Noah? Mi madre tiene doble turno y Wyatt con Kiara están en un pequeño viaje. —Mi madre está con gripe—responde Nicolas —¿Tu padre? —También,
Los días comenzaron a avanzar de forma lenta y la rutina de Madison, Nicolas y Noah se mantenía igual, pero con una pequeña diferencia era como el espacio de Nicolas, poco a poco comenzaba a transformarse en el primer hogar de una familia.Noah ya tenía su propia habitación en el piso de Nicolas, el cual se había encargado de que la decoración sea tal y como Noah la había solicitado, pues él quería que su hijo sintiera seguridad y comodidad las noches que pasará en el piso. Madison por su parte, pasaba noches mucho mas seguidas en casa de Nicolas y poco a poco, sus pertenencias comenzaban a apoderarse de ciertas zonas del apartamento y Nicolas estaba fascinado de ver las cosas del amor de su vida en su propio espacio. El armario poco a poco comenzó a tener prendas de Madison, las cuales quedaban de forma accidental cuando ella estaba en el piso de Nicolas. También en el tocador del baño, ya se encontraban sus articulos de aseo, los cuales Nicolas siempre se encargaba de tener de re
—Papá, ¿Podemos ir al parque?---pregunta Noah en medio del desayuno Era un sábado por la mañana y la familia se encontraba en el piso de Nicolas disfrutando de un sencillo desayuno familiar. Noah vestía su clásico pijamas con dibujos de autos de carrera, Nicolas por su parte vestía solamente de un pantalón de chándal, mientras que Madison vestía de un pantalón corto y una camiseta vieja de Nicolas. —Claro—asiente Nicolas a su hijo —Por esta vez yo me hago aun lado, tengo que adelantar unas cosas de la oficina—explica Madison a los dos hombres a su lado —Pero mamá, siempre trabajas—reclama Noah a su madre Y aquellas palabras se instalan en su pecho, pues Madison siempre había dejado su vida por su trabajo, pero según ella, también daba todo para poder siempre estar con Noah. —No trabajo siempre—trata ella de excusarse con duda —Siempre estás trabajando—insiste el niñoMadison comparte una mirada con Nicolas, quien permanecía en completo silencio mientras miraba a Madison. Ella
Desde la vuelta de la escapada familiar que habían realizado Nicolas, Noah y Madison, los días comenzaron a pasar de forma rápida, tanto que quedaba tan solo un mes para que el proyecto con Varela Holdings finalizara finalmente. Nicolas y Madison estaban dejando que lo suyo fluyera, no había nombre todavía pero todos sabían que ellos estaban juntos y ninguno de los dos estaba dispuesto a contradecir lo que la gente estaba diciendo.Cada ciertas mañanas de la semana, Nicolas pasaba a recoger a Noah y Madison cuando ellos dormían en el piso de Madison, para después dirigirse a la cafetería favorita de Madison donde desayunaban juntos para después llevar a Noah a la escuela y ellos poder empezar con su jornada laboral. Durante la tarde, todo depende del agenda del otro, pues si Madison estaba en una reunión con la junta directiva de Boston Capital, era Nicolas quien recogía a Noah y lo llevaba a casa de su madre o de la madre de Madison, para después pasar a comprar algo de comer y lle
A la mañana siguiente, Nicolas y Madison se levantaron más temprano de lo usual para poder ordenar los equipajes mientras que Noah seguía durmiendo. Al mediodía, ellos ya estaban listos para poder partir de vuelta a la ciudad por mucho que ellos desearan quedarse unos días más en aquella casa. Noah ya estaba acomodado en la parte trasera con su tableta en mano para poder entretenerse en el camino de regreso a la ciudad. Nicolas y Madison subieron al auto a la misma vez y mientras Madison se abrochaba el cinturón de seguridad, Nicolas saca de uno de los compartimientos de su auto la carta junto a la fotografía que había dejado Madison hace unos años atrás para contarle de la existencia de Noah. El se la tiende en completo silencio y Madison en cuanto ve el interior, no puede evitar que un nudo se forme en su garganta mientras veía la fotografía en sus manos. —¿Cuando la leíste?---pregunta Madison con la voz rota —La mañana siguiente de cuando me enteré de la verdad—responde Nicol
Al mediodía, la familia se dirigió a la playa para realizar una caminata y disfrutar de su último día, ya que mañana por la mañana debían partir a la ciudad nuevamente para poder retomar sus rutinas correspondientes. Madison y Nicolas caminaban tomados de la mano mientras que Noah corría a su alrededor, recogiendo conchitas de mar y lanzando piedras pequeñas al mar. Nicolás de vez en cuando le robaba besos a Madison, lo que provocaba que Noah hiciera muecas de asco al ver a sus padres tan amorosos. —¿Vamos a volver?---pregunta Noah en un momento —Cuando quieras podemos volver—responde Nicolas —Me gusta la playa—admite Noah—. ¿Podemos venir con mis primos? —Claro que podemos—le dice Nicolas y luego mira a Madison—. Podríamos organizar un viaje familiar. —Es una buena idea–apoya Madison a NicolasNoah vuelve a correr, sin alejarse demasiado de sus padres, quienes trataron de seguirle el paso, pero Noah tenía demasiada energía como para que sus padres estuvieran corriendo a su mis







