Home / Romance / La tentación del profesor Thomoe. / Capítulo 2: Juego peligroso

Share

Capítulo 2: Juego peligroso

Author: Itha León
last update publish date: 2024-02-18 13:33:34

Celeste estaba decidida. Había llegado el momento de llevar su plan de seducción al siguiente nivel, y no permitiría que nada ni nadie la detuviera. Sus ojos azules brillaban con una determinación inquebrantable mientras asumía su rol: debía atraer al irresistible Thomoe, su profesor.

—Voy a seguir con el plan —murmuró Celeste, sin vacilar.

Mónica, quien había escuchado más de lo que quería sobre este «plan», puso los ojos en blanco. Celeste la ignoró, ajustando su blusa para que el escote se mostrara un poco más.

—Tú estás loca, ¿lo sabes? —respondió Mónica con un tono de incredulidad—. Te vas a meter en un lío.

—Lo necesito —dijo Celeste con seguridad—. Necesito ese diez.

Mientras la clase comenzaba, Celeste se encontraba más determinada que nunca a seguir adelante. Sabía que no solo se trataba de obtener la calificación perfecta; había algo más, algo en la mirada de Thomoe que la atraía, un magnetismo que hacía que sus acciones fueran más que un simple capricho.

Thomoe era un hombre de apariencia impecable, siempre bien vestido, con una mirada seria y una sonrisa que raramente aparecía. Su elegancia y autoridad lo hacían inalcanzable, pero para Celeste, eso solo añadía un toque más atractivo al desafío. Mientras él explicaba la lección, Celeste se mordía suavemente el labio inferior, esperando a que su mirada se encontrara con la de ella.

Pasaron unos minutos antes de que Thomoe levantara la vista. Sus ojos oscuros la recorrieron por un instante fugaz, apenas perceptible, pero para Celeste fue suficiente. Era un comienzo. Decidió arriesgarse, cruzando y descruzando las piernas lentamente, fingiendo estar concentrada en la lección.

Thomoe parecía inmune al principio, pero Celeste notó cómo su atención se desviaba hacia ella con más frecuencia de lo habitual. Entonces ocurrió: una leve caída de su cuaderno al suelo. Celeste se agachó a recogerlo, asegurándose de que su falda se levantara lo suficiente para revelar más de lo que debía.

Cuando se enderezó, pudo ver a Thomoe tensarse ligeramente antes de retomar su explicación.

Durante el resto de la clase, la tensión entre ellos era palpable. Celeste sabía que lo había atrapado, aunque fuera solo por un momento. Al final de la clase, mientras los demás alumnos salían, Thomoe se acercó a su pupitre.

—Celeste, necesito hablar contigo —dijo con tono firme, aunque sus ojos delataban algo más.

Celeste lo miró con una sonrisa inocente que contrastaba con las intenciones que se escondían tras sus acciones.

—Claro, profesor. ¿Sobre qué? —preguntó, haciendo un esfuerzo por parecer ingenua.

—He notado que últimamente estás... diferente. Más enfocada. Me pregunto qué ha cambiado.

Celeste sostuvo su mirada unos segundos antes de responder, inclinándose levemente hacia él.

—Digamos que encontré una nueva motivación para sacar el diez —susurró, con una sonrisa insinuante.

Thomoe no respondió de inmediato, pero la forma en que la miraba indicaba que entendía perfectamente lo que ella estaba sugiriendo. Sin embargo, no dijo nada más. Simplemente se apartó, dejando que el peso de sus palabras quedara suspendido en el aire.

La semana siguiente, Celeste continuó con su juego, cada vez más descarada. Thomoe trataba de mantener la compostura, pero no podía evitar que sus ojos la buscaran cada vez que ella hacía algo provocador. Una tarde, mientras explicaba una fórmula en la pizarra, Celeste decidió subir la apuesta. Fingiendo que necesitaba estirarse, se deslizó hacia abajo en su asiento, cruzando las piernas lentamente y dejándolas entreabiertas justo lo suficiente para que Thomoe viera lo que llevaba debajo de su falda.

Él se detuvo un segundo, la tiza en su mano estaba inmóvil. La clase estaba demasiado absorta en sus notas como para notar el breve momento de desconcierto que pasó por el rostro del profesor. Thomoe retomó la lección rápidamente, pero Celeste sabía que había ganado otro asalto.

Cada vez que se cruzaban en los pasillos, el ambiente entre ellos se volvía más denso. Los encuentros en el aula eran una batalla silenciosa de miradas, gestos y palabras contenidas. Celeste se aseguraba de que cada interacción dejara a Thomoe pensando en ella mucho después de que terminara la clase.

Mónica, ajena a lo que realmente estaba sucediendo, seguía lanzando advertencias.

—Celeste, esto va a salir mal —insistía—. No puedes seguir así. Si te descubren...

Pero Celeste estaba cegada por su propio deseo, por la adrenalina del juego que había comenzado y del que ya no podía salir.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 110: La sorpresa de Wilson

    La víspera de la boda había llegado, trayendo consigo la emoción y los nervios propios de tan importante evento. Wilson tenía una sorpresa especial preparada para su hermano Thomoe, su cuñada Celeste, Dan, y su amada Tete.Mónica estaba en el jardín con su bebé de apenas unos meses. El pequeño reía y agitaba sus manitas, mientras Mónica, sentada en una manta, jugaba con él. Dan los observaba desde una silla cercana, con una sonrisa de pura felicidad al ver a su esposa tan contenta. La escena era un cuadro de tranquilidad y ternura.Celeste, por otro lado, no podía quedarse quieta. Iba de un lado a otro, asegurándose de que cada detalle de la boda estuviera en su lugar. La perfección era su objetivo, y no descansaría hasta lograrlo. Thomoe, que la observaba desde el sofá, no podía evitar reírse un poco de su energía inagotable.—Celeste, relájate un poco —le susurró Thomoe al oído cuando ella pasó por su lado—. Así quiero tenerte esta noche en la cama, con toda esa energía.Celeste se

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 109: La decisión de Tete y Wilson

    Al amanecer del día siguiente, Tete y Wilson se prepararon para regresar a la ciudad. La nostalgia y el amor por sus hijos impulsaban a Tete a querer volver cuanto antes, y Wilson, siempre comprensivo, compartía su deseo de ver a los mellizos. La carretera parecía interminable, pero la promesa de abrazar a sus pequeños les daba fuerzas para continuar.Cuando llegaron a la casa de Celeste y Thomoe, fueron recibidos con entusiasmo.Celeste y Thomoe, los acogieron con abrazos cálidos y sonrisas amplias. El reencuentro fue emotivo; las risas y las lágrimas de alegría llenaron el ambiente. Thomoe y Wilson se dirigieron al jardín para conversar, mientras Celeste y Tete se quedaron en el salón, observando cómo los niños jugaban en el suelo.Wilson y Thomoe se sentaron en un banco bajo un gran árbol frondoso. La brisa suave movía las hojas, creando un ambiente de tranquilidad y confidencia.—Wilson, ¿cómo te va con Tete? —preguntó Thomoe, preocupado por su hermano.—Ella ha vencido sus miedos

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 108: Siempre juntos.

    Tete miró a su alrededor, contemplando el vasto horizonte que se desplegaba ante ella. El sol empezaba a descender, una metáfora perfecta para el nuevo amanecer que se avecinaba en su vida. El tormento y la opresión que el señor Garret había infligido sobre ella por años finalmente habían llegado a su fin. Se sentía renovada, como si un peso inmenso hubiera sido levantado de sus hombros. Ahora, con Wilson a su lado, el futuro parecía lleno de promesas y posibilidades.Wilson se acercó a ella, envolviéndola con sus brazos fuertes y seguros. Podía sentir su calidez y la seguridad que él le ofrecía. Wilson siempre había sido su roca, su apoyo incondicional en los momentos más oscuros. Él le sonrió, sus ojos brillaban con una mezcla de amor y ternura.—Tete, esto es solo el comienzo. Ahora podemos construir la vida que siempre soñamos —dijo Wilson con una voz suave y tranquila.Tete asintió, sus ojos llenos de lágrimas de felicidad.—Sí, Wilson. Por fin podemos ser felices, libres de todo

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 107: Volvamos a la isla

    Wilson le tomó la mano suavemente mientras se dirigían hacia el helicóptero.—¿Listos para despegar? —preguntó el piloto, preparando los controles con precisión.—Sí, nos dieron las coordenadas, ¿verdad? —confirmó Wilson, revisando mentalmente los detalles del viaje.—Sí, señor —respondió el piloto con profesionalidad.—Perfecto. Vamos, cariño, te ayudaré con el cinturón —dijo Wilson con una sonrisa, asegurando que Tete estuviera cómoda y segura.—Gracias —agradeció Tete, sonriendo mientras se acomodaba en el asiento del helicóptero, observando emocionada el paisaje que se extendía bajo ellos.Después de un rato de vuelo, finalmente llegaron al lugar al que iban.Tete bajó del helicóptero con curiosidad, el viento fresco del lugar jugueteaba con sus cabellos mientras observaba a su alrededor con expectación, admirando el paisaje montañoso y los pequeños detalles de la vida local que se desenvolvían a su alrededor.—¿Dónde estamos, Wilson? —preguntó.—Ya lo verás —respondió Wilson enig

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 106: El helicóptero nos espera

    La mañana siguiente llegó con una calma tensa, el sol apenas filtrándose por las cortinas entreabiertas mientras el mundo exterior despertaba ajeno a la turbulencia emocional de la noche anterior.Tete miró a su alrededor, buscando a Wilson en la habitación iluminada por la suave luz matutina que se filtraba por las cortinas.—¿Wilson?Wilson no estaba en la cama. El corazón de Tete empezó a latir más rápido mientras se vestía rápidamente y salía al pasillo iluminado por el sol.—¡Wilson! —llamó nuevamente, su voz resonaba en el silencio.Finalmente, lo vio a lo lejos, de pie junto a la ventana. Corrió hacia él con pasos rápidos y, al alcanzarlo, lo abrazó con fuerza.Wilson permaneció de espaldas, su figura apenas visible contra la luminosidad del día que se filtraba por la ventana.—No vuelvas a dejarme sola, Wilson —susurró Tete, sintiendo cómo la tensión de la noche anterior aún pesaba sobre ella.Él se giró lentamente, sorprendido por la intensidad de sus palabras.—Perdón, creí

  • La tentación del profesor Thomoe.   Capítulo 105: Te amo mi Tete.

    Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Tete, desde la punta de sus pies hasta su cabeza.Wilson comenzó a besarle las piernas, subiendo lentamente por sus muslos hasta llegar a su destino.—Tete... —murmuró Wilson, buscando su consentimiento una vez más.—Sí, quiero —afirmó Tete con un susurro.Wilson se sumergió entre los labios y pliegues de Tete. Ella cerró los ojos y apretó con fuerza las sábanas, tratando de concentrarse en las sensaciones.De repente, abrió los ojos y lo vio a él, al señor Garrett.Un llanto silencioso comenzó a brotar de sus ojos, pero su subconsciente le recordaba que no era Garrett, sino su amado Wilson.Su cuerpo se tensó.—Tete... —susurró Wilson, levantando la mirada, notando el cambio en ella.Tete trató de relajarse, tomando profundas respiraciones, enfocándose en el amor y la seguridad que Wilson le brindaba.Su cuerpo se tensó.—Perdón —susurró Tete.—¿Quieres que me detenga? —preguntó Wilson, con preocupación.—No, por favor —respondió Tete, aún llo

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status