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12. Perdiendo poder

last update Fecha de publicación: 2025-06-09 11:25:20

El personal estaba alineado en el salón, desde el jardinero hasta la encargada de la lavandería. Todos se miraban entre sí, desconcertados, sin entender qué ocurría. Rogelio permanecía al lado de Medea tras cumplir su orden, mientras Elian y su amante observaban la escena con nerviosismo y expectación.

—Están todos reunidos aquí por una razón justa y precisa —anunció Medea, alzando la voz—. Quiero informarles que están despedidos. Ninguno volverá a trabajar en mi mansión a partir de ahora.

Un m
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Comentarios (28)
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Elvira Portillo
jajajaja, touche
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Ana Yulieth Mazo Montoya
pero eso le va a pasar factura porque esa niña no va a querer a nadie solo así misma
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Marlene Granchester
por. favor más capitulos kiero gozar con la venganza de Medea ............
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Último capítulo

  • La venganza de la exesposa ciega    98. Final

    [...] Medea dejó escapar un quejido al incorporarse del taburete. Estaba sola en casa ya que Nayla había salido con los abuelos al parque, Luna tenía una cita romántica con Salomón y Kaien había desaparecido desde la mañana rumbo a quién sabe dónde.Como pudo, llegó hasta la nevera y sacó el cuenco de frutas con leche condensada que había guardado desde temprano para que se enfriara. Volvió al mesón con el tazón en la mano, pero permaneció de pie; aquella panza enorme le hacía imposible sentarse con comodidad. Sentía las costillas presionadas y la espalda baja ardiendo de dolor.Se llevó un trozo de manzana a los labios mientras tachaba nombres descartados en la libreta que descansaba sobre el mesón.Kaien y ella ya habían elegido cómo llamar a sus bebés, pero a Medea le emocionaba anotar más opciones. Era, por el momento, su única distracción, ya que su estricto esposo no le permitía hacer gran cosa.«Apolo y Helios», pensó con una sonrisa al ver los nombres de sus mellizos enmarcad

  • La venganza de la exesposa ciega    97. Una familia contigo

    La fiesta terminó y los invitados se retiraron. Luna y Rogelio se encargaron de recoger el desorden que quedó en el jardín, mientras Bernardo y Chester se fueron juntos luego de haber bebido vino hasta el cansancio para celebrar la gran noticia del embarazo.Nayla terminó en su cama, arropada por su madre. Tenía los ojos apagados y las pestañas le pesaban.—Duerme, pequeña, hoy ha sido un día bastante movido para ti —le dijo con voz amorosa su madre—. ¿Te divertiste mucho?—Sí, mami —respondió somnolienta—. Me gustó mucho mi fiesta de Rapunzel.—Me alegra, cariño. ¿Quieres que encienda tu lámpara de cristal?La niña asintió de inmediato. Medea encendió en la mesita de noche aquel regalo que Theodore le había dado a Nayla. La flor emitió una luz dorada y hermosa, bañando tenuemente la habitación.—Es bonita —sonrió Nayla, cerrando lentamente los ojos—. Debería darle un regalo también a ese ogro...Se quedó dormida y Medea sonrió, dándole un beso en la frente antes de salir de la habita

  • La venganza de la exesposa ciega    96. Retoño en camino

    ***Medea estaba nerviosa por dos grandes razones. La primera, porque ese día su pequeña Nayla regresaría a casa después de un mes en el hospital. La segunda, un test de embarazo que había dejado escondido en el baño desde la mañana y cuyos resultados aún no se atrevía a mirar.—¡Cariño, todo listo por aquí! —gritó Kaien desde el jardín.Ella terminó de empacar los regalos y salió de su trance. Una enorme sonrisa iluminó su rostro al ver la carpa en tonos rosa pastel y blanco que cubría gran parte del jardín, adornada con guirnaldas delicadamente colgadas.Un arco de globos morados, blancos y rosados enmarcaba un letrero que decía: “Feliz cumpleaños, princesa”. Toda la decoración estaba inspirada en Rapunzel, la princesa favorita de Nayla.—Te quedó precioso —lo elogió, acercándose a su sudoroso esposo, que claramente había puesto todo su empeño—. Nayla va a estar feliz cuando lo vea.—Lo sé. No pudimos celebrar su cumpleaños en la fecha, pero ahora sí… y será inolvidable.Orgullosa d

  • La venganza de la exesposa ciega    95. Por fin en familia

    El fuerte olor a medicamentos se filtró por las fosas nasales de Medea cuando recuperó la consciencia. De inmediato supo que estaba en un hospital y, poco a poco, sus recuerdos se hicieron nítidos.Todo su cuerpo dolía, en especial el rostro. Al intentar moverse, su mano rozó un mechón de cabello y notó que alguien estaba a su lado. Kaien estaba allí, recostado contra la camilla, como si se hubiera quedado dormido acompañándola.—Kaien... —murmuró.Su esposo levantó la cabeza de inmediato al escucharla. Se frotó los ojos y sonrió al verla despierta.—Cariño —dijo, sentándose en el borde de la camilla—. Estás despierta.—¿Cuánto tiempo ha pasado?—Llevas inconsciente desde ayer —respondió, apretando una de sus manos entre las suyas—. El doctor dijo que fue la conmoción, pero estás fuera de peligro. Solo tienes algunas heridas en el rostro y moretones en el cuerpo.Ella intentó llevarse la mano a la cara, pero él la detuvo.—No lo hagas —suplicó—, tienes parches puestos. Y no te preocup

  • La venganza de la exesposa ciega    94. Todo se acabó

    Medea estaba aterrada. Saphira no pensaba con claridad, y aunque la policía se acercaba, solo era cuestión de segundos para que apretara el gatillo contra Elian y luego contra ella. O al revés.—Saphira... —Elian tragó saliva y levantó lentamente las manos a la altura de sus hombros—. Baja esa arma, por favor.—Eres un miserable, Elian —la castaña lloraba desconsolada, las lágrimas inundaban su rostro—. ¿De verdad creíste que podrías dejarme atrás? ¿Que serías feliz sin mí? ¡No voy a permitirlo!Las sirenas se escuchaban cada vez más cerca.—Las autoridades están aquí, Saphira. Tenemos que irnos —dijo con un tono conciliador—. Podemos arreglarlo después, entre nosotros. ¿Quieres terminar en la cárcel?—Ya no tengo nada... —sus hombros temblaban mientras soltaba una risa dolida—. Perdí a mi hija, mis comodidades, mi familia... hasta a ti. Lo perdí todo, ¿y aún crees que podemos arreglarlo?—Sí, claro que sí... —intentó acercarse, pero Saphira tensó el dedo en el gatillo.—No te acerque

  • La venganza de la exesposa ciega    93. Rayo de esperanza

    Kaien bajó del auto a toda prisa, sin siquiera cerrar la puerta, y se adentró en la propiedad de su amigo. Golpeó la puerta con impaciencia, dominado por la angustia.En cuanto Samuel abrió, Kaien entró sin esperar invitación, mirando desesperado a su alrededor.—¿Dónde está? ¿Dónde la tienes? —bramó, fuera de sí—. ¡Dime, Samuel!—Cálmate, Kaien. Está en la última habitación —respondió su amigo, conduciéndolo hasta la puerta. Sacó las llaves y la abrió.Dentro, Kaien encontró a Mirka intentando escapar por la ventana ya abierta. Al percatarse de ello, la sujetó del brazo y la arrojó sobre la cama.—¡Dime a dónde se la llevó ese imbécil! —exigió, desencajado—. ¡Habla, Mirka!—Hermano... —sollozó la joven, temblorosa.—Kaien, por favor, la estás lastimando...—¡Tú cállate, Samuel! —rugió sin apartar la mirada de ella—. Suelta lo que sabes, Mirka. ¡Dime dónde está mi esposa!—¡Yo no lo sé!—¡Sí lo sabes! —Kaien se apartó de ella, pasándose una mano por el cabello—. ¿Eres consciente de qu

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