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Author: Keyra payan
last update publish date: 2024-07-23 11:56:43

Alexandra se encontraba en un estado lamentable debido al suministro de las drogas que la desestabilizaban, sin embargo, con el paso de las horas, ella poco a poco iba retomando la conciencia. Al principio sintió una gran confusión y las ideas fueron apareciendo una a una como las piezas de un rompecabezas. Recordó el momento en el cual los sujetos armados la habían interceptado, el golpe en la cabeza que le hizo perder la conciencia, y ahora estaba despertando en un lugar desconocido. Le dolía todo el cuerpo, tenía la sensación de qué la hubiesen golpeado brutalmente. Aún cuando sus ideas eran confusas, la lucidez se hacía presente para mostrarle una realidad infernal. Traía una camisa de fuerza que le imposibilitaba los movimientos, esa sensación la aterró por completo, abrió sus ojos vislumbrando un panorama desolador. A lo lejos se escuchaban los lamentos, las risas, y toda una serie de sucesos escalofriantes que harían que cualquiera perdiera la razón. Comenzó a gritar en busca de ayuda, pero en ese lugar nadie estaría dispuesto a hacerlo, todos habían sido comprados por su malvada hermana, quien se había empeñado en destruirla. El director de la clínica ingresó para ver lo que estaba pasando, Alexandra lo miró suplicante y comenzó a hablarle para rogarle que la dejara salir de allí.

– ¿Qué es esto? ¿Por qué me han traído aquí? Yo no estoy loca, ¿quién quiere hacerme tanto daño? – Preguntaba ella de manera insistente.

– Calma pequeña, una pregunta a la vez, este es un lugar para enfermos mentales, y ahora tú perteneces a esta selecta familia querida, y más vale que te portes bien, porque si no tendré que reprenderte, y no quieres saber de qué manera podría hacerlo – la amenazó el.

– Usted está loco, ¿qué clase de sucio juego es este?, ¿Quién puede odiarme tanto como para querer destrozarme la vida de esta manera? – Decía Alexandra en un profundo llanto.

– Eres muy rebelde, esas son mi especialidad princesita, te recomiendo que de aquí en adelante cuides la manera en la que me hablas, porque si no, esa linda carita podría sufrir un fatal accidente, como derramar un poco de ácido sobre ella por ejemplo, ¿tú me entiendes verdad?– La intimidaba causando pánico en la joven.

Alexandra se sentía perdida, a pesar del terrible malestar que estaba sintiendo, no hacía más que pensar en su padre, sabía que él no podría estar bien bajo el cuidado de su hermana Veronica, el tormento crecía, la sensación de miedo se agudizaba, estaba teniendo constantes crisis, un dolor intenso en el cuerpo y en el rostro, y constantes ataques de ansiedad. Veronica fue notificada sobre el estado en el que se encontraba su hermana, ya había despertado y ahora era momento de enfrentarse cara a cara. Por fin le mostraría su verdadera personalidad, además de darle la cruel noticia sobre la muerte de su amado padre.

– Hola, señorita Veronica, la llamo para comunicarle qué la bella durmiente despertó – informó el director de la clínica.

– por fin, no deje que se duerma, quiero que esté perfectamente consciente para que escuche lo qué tengo que decirle – advirtió ella.

– Sus deseos son órdenes, todo se hará conforme a lo que usted quiere – exclamó el nefasto médico.

Todo estaba preparado para que el encuentro entre las hermanas se llevara a cabo, Veronica tenía preparada un arma letal que afectaría aún más a su pobre e indefensa hermana. Llegó a la clínica con actitud triunfante, con esos aires de grandeza que la caracterizaban, era una mujer déspota, capaz de recurrir a lo más bajo con tal de conseguir lo que se proponía. El director la hizo pasar y su sonrisa se hizo presente cuando vio en el estado tan deplorable que se encontraba su hermana.

– Hola hermanita, espero que en este lugar te estén tratando tal como mereces – le dijo mientras se burlaba de ella.

– por Dios Veronica, ¿eres tú? ¿Qué te he hecho para que quieras hacerme tanto daño? Preguntó Alexandra.

– ¿Y todavía te atreves a preguntar que si qué es lo que me has hecho?, Te parece poco nacer, brillar, siempre un poco más que yo, siempre fuiste el centro de atención, mis padres sólo veían por tus ojos, sus atenciones eran sólo para ti dejándome a mí en el completo abandono – espetó con rabia.

– Por favor Veronica, no puedes estar hablando en serio, nuestros padres siempre nos trataron igual, pero eras tú quien siempre se empeñaba en hacer lo opuesto a todos – expresó tratando de convencerla.

– por lo menos aquí deberías quitarte la máscara de niña buena Alexandra, deja de seguir fingiendo que te importo, porque sé perfectamente que nunca ha sido así – le dijo .

– Algo dentro de mí me decía que no eras una buena persona, pero yo me rehusaba a creerlo, me aferraba a la idea de qué sólo se trataba de tu personalidad, ese fue sin duda el más grande error que pude haber cometido, siempre aguardabas del momento de apuñalarme por la espalda tal como hacen los cobardes – le recriminó.

– Yo sólo vi la oportunidad y la aproveche, este mundo es de los que se atreven, y los estúpidos idealistas como tú tienen que pagar las consecuencias de su mediocridad, tú no eres para nada merecedora de dirigir la compañía Cooper, la única que tiene ese potencial siempre he sido y seguiré siendo yo– señaló .

– ¿Así que se trataba de eso?, Siempre quisiste ocupar mi lugar, nunca te conformaste con lo que tenías, en todo momento envidiabas mi posición, a mis amigos, incluso hasta mis novios, y me tendiste esta trampa porque no eres capaz de enfrentarme cara a cara, no tienes el valor, sabes que no puedes conmigo y que sólo podrás obtener lo que quieres si yo desaparezco – la enfrentó.

– Cállate m*****a infeliz, ahora estás acorralada y a merced de lo que yo quiera hacer contigo, y te aseguro que vas a suplicarme que te mate para no seguir con el sufrimiento que te espera– Expresó.

– Eres un monstruo Veronica, pero si lo que quieres es que te suplique qué me saques de aquí, me conoces y sabes que no lo voy a hacer, lo único que te pido es que no le hagas daño a mi padre, al menos con el muestra un poco de piedad – exclamó con lágrimas en los ojos.

– Ya veremos si no me súplicas por tu miserable vida estúpida, y en cuanto a mi padre, tengo una muy lamentable noticia que darte, desafortunadamente cuando tú desapareciste, el pobre no pudo soportarlo, yo fui testigo de su triste final, murió frente a mis ojos, vi como poco a poco se fue quedando sin aire hasta ahogarse – se burló Veronica ante el gran dolor que veía en los ojos de su hermana.

– M*****a, eres una aberración, lo mataste, fuiste capaz de asesinar a tu propio padre, eres un monstruo desgraciada, pero te juro por lo más sagrado que son mis padres que algún día saldré de aquí y acabaré contigo, y te haré pagar una a una de las lágrimas que estoy derramando por tu culpa, así que será mejor que te asegures de acabar conmigo, porque si no lo haces y logro salir de este maldito infierno, te voy a aplastar como la cucaracha que eres – lloraba Alexandra envuelta en un profundo dolor.

– ¿En serio tienes la osadía de enfrentarme? Ni aún viéndote en esta situación tan patética te doblegas infeliz, ya veremos si con el paso del tiempo no te vuelves una marioneta en mis manos, juro que voy a hacer de tu vida la peor pesadilla así como tú lo hiciste conmigo, vas a sufrir el peor tormento que cualquier ser humano haya podido vivir, eso te lo juro, y ahora me voy, que disfrutes tu estancia en este paraíso, y yo disfrutaré de todo lo que ahora es mío y que tú no volverás a tener jamás – le dijo Veronica antes de irse.

Alexandra se sintió morir, pero no pensaba humillarse ante ella, lloró desconsoladamente la irreparable pérdida de su padre, y pedía a Dios con todas sus fuerzas algún día tener la oportunidad de salir de aquel horrible lugar. Sabía que lo que le esperaba no sería nada sencillo, pero tenía que trazar un plan que le permitiera liberarse de las garras de esos seres tan repulsivos que no dudarían en hacerle pasar el más terrible de los infiernos. Por otra parte, Veronica y su amante, trataban de ocultar sus crímenes, habían planificado todo muy bien, no hubo funeral para Lucas Cooper, sólo fue llevado a un crematorio para no levantar sospechas respecto a la desaparición de Alexandra,, De esa manera podrían justificar su ausencia alegando que tras la pérdida de su padre ella había perdido la razón.

– Todos están empezando a especular sobre la ausencia de Alexandra – dijo Mark.

– entonces creo que ha llegado el momento de emitir un comunicado, tendré que preparar mi mejor actuación para sonar convincente, y hacer creer a todos que me encuentro desolada por la muerte de mi papito y la lamentable tragedia de mi hermana – señaló ella con descaro.

En el rostro de Mark se dibujaba repulsión ante las palabras que estaba escuchando, la observaba atónito sin poder creer hasta donde era capaz de llegar, era verdad que él fungía como su cómplice, pero le asustaba el grado de maldad qué Veronica poseía. Mientras tanto en la clínica, Alexandra trataba de sobreponerse a la paliza qué tanto los delincuentes como su hermana le habían propinado, el efecto de las drogas estaba causando fuertes repercusiones en su cuerpo y también en su mente, procuraba por todos los medios ser fuerte, pensaba en su padre y eso le imprimía el valor que necesitaba en esos momentos de desolación. Una enfermera llegó hasta ella para inyectarle la dosis del medicamento que estaba reservado para empezar a desestabilizarla mentalmente.

– Vamos muñequita, tengo que ponerte tu medicina, así que coopera para que terminemos rápido y para que esto sea menos doloroso para ti – le decía una enfermera con tono retorcido.

– No, no dejaré que me inyecten, largo de aquí, no te atrevas a ponerme una mano encima – gritaba ella tratando de safarse del pinchazo de la inyección.

– Vamos fierecilla, no hagas las cosas más complicadas, estate quieta, o si no tendré que golpearte – advirtió la malvada enfermera.

Alexandra comenzó a llorar con desesperación, era tanta su impotencia, sabía que aunque quisiera no podría hacer nada para evitar que le siguiera suministrando ese medicamento qué quién sabe qué efectos surtiría en ella, gritaba y lloraba desconsoladamente tratando de evitar que esa mujer la inyectara, pero no consiguió nada, finalmente los medicamentos fueron suministrados, y conforme avanzaban los minutos ella iba sintiendo como todo a su alrededor se descontrolaba. Al quedar indefensa, con la respiración entrecortada, y las alucinaciones al límite, Alexandra era presa fácil de la maldad que se hallaba en ese lugar, el nefasto director de la clínica entró aprovechando el estado de vulnerabilidad en el que la joven se encontraba. Comenzó a mirarla de manera retorcida y morbosa, se acercaba cada vez más a ella para intentar tocarla, acariciaba sus piernas sintiendo un deleite enfermizo y quién sabe lo que podría hacerle más adelante estando bajo su control. Tras la conversación con Veronica, Mark sintió remordimientos de conciencia, así que se aproximó a la clínica para ver cómo se encontraba Alexandra, aprovechó las influencias que poseía para poder ingresar al lugar y poco a poco fue avanzando hasta llegar al pabellón donde tenían recluida a Alexandra. A lo lejos se escuchaba la voz repulsiva del nefasto director, disfrutaba haciendo quién sabe qué cosas con la pobre e indefensa mujer, también podía oír los balbuceos sin sentido de ella, se veía qué no estaba bien, y que algo raro estaba ocurriendo allá adentro, así que apresuró el paso para percatarse de lo que pasaba.

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