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EPÍLOGO 

Autor: Aymara
last update Fecha de publicación: 2026-06-25 00:03:29

EPÍLOGO 

Allí, sentada tras una larga mesa de roble, Catarina Soler, ahora oficialmente Catarina de la Torre, firmaba ejemplares con una sonrisa que le iluminaba el rostro entero.

Había pasado exactamente un año.

Ese día no solo marcaba el lanzamiento oficial de su primera novela un éxito de preventa editado bajo el sello de Ediciones Nova. Ese día también era su primer aniversario de bodas.

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  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   EPÍLOGO 

    EPÍLOGOAllí, sentada tras una larga mesa de roble, Catarina Soler, ahora oficialmente Catarina de la Torre, firmaba ejemplares con una sonrisa que le iluminaba el rostro entero.Había pasado exactamente un año.Ese día no solo marcaba el lanzamiento oficial de su primera novela un éxito de preventa editado bajo el sello de Ediciones Nova. Ese día también era su primer aniversario de bodas.Celebrar su primer año de casados rodeados de cientos de personas, periodistas literarios y fotógrafos no era precisamente el escenario romántico, privado y minuciosamente estructurado que Sebastián de la Torre habría organizado. Sin embargo, cuando la editorial propuso la fecha para el evento, Sebastián no había dudado ni una fracción de segundo en ceder la exclusividad de su aniversario.— ¡Cata, sonríe pa

  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   CAPÍTULO 110

    CAPÍTULO 110Sebastián de la Torre estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero de su suite, ajustándose los gemelos de plata en los puños de su camisa blanca. Vestía un esmoquin de tres piezas de color azul medianoche oscuro, casi negro, con solapas de seda que acentuaban la amplitud de sus hombros. Su cabello estaba perfectamente peinado, y su rostro, como de costumbre, no revelaba el más mínimo atisbo de ansiedad.O al menos, eso es lo que él intentaba proyectar.Gabriel, que ejercía como padrino de bodas, estaba sentado en un sofá de cuero marrón, bebiendo una copa de whisky puro y observándolo con una sonrisa de pura diversión.— Llevas ajustando ese mismo gemelo durante cuatro minutos, Sebas. Si lo aprietas más, le vas a cortar la circulación a tu propia mano —se burló el abogado, alzando el vaso en un brindis silencioso.Sebastián soltó el gemelo y exhaló un suspiro imperceptible, girándose hacia su amigo.— Es un problema de calibración del metal. — Sí, claro. La culpa es

  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   CAPÍTULO 109

    CAPÍTULO 109Catarina estaba de pie frente al ventanal, envuelta en una bata de seda blanca con la palabra "Novia" bordada en hilo de oro en la espalda. Miraba los jardines impecablemente cuidados, donde decenas de operarios daban los últimos retoques a la carpa bajo la cual se celebraría la recepción. — ¡Catarina, por el amor de Dios, aléjate de la ventana! ¡Si el novio mira hacia arriba antes de tiempo, traerá mala suerte! —la voz de Eloísa Soler resonó en la habitación, cargada de esa ansiedad maternal que solo las bodas pueden desatar.Catarina soltó una carcajada limpia y cristalina, girándose para ver a su madre. Eloísa llevaba un elegante vestido de color lavanda y sostenía un vaporizador portátil como si fuera un arma defensiva.— Mamá, Sebastián está en el ala oeste de la estancia. Además, ambos sabemos que él no cree en la mala suerte, solo en los errores humanos. Las puertas dobles de la suite se abrieron de par en par, interrumpiendo el debate. Sofía y Clara irrumpieron

  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   CAPÍTULO 108

    CAPÍTULO 108— Doctor de la Torre —comenzó Catarina, utilizando aquel tono formal y corporativo que ahora era un juego privado entre los dos— Creo que ha llegado el momento de solicitar una reunión urgente con recursos humanos.Sebastián no levantó la vista de inmediato, pero una pequeña sonrisa curvó la comisura de sus labios. Bloqueó la tableta, la dejó a un lado y entrelazó las manos sobre la mesa, dándole su absoluta y total atención.— Si se trata de una queja sobre el jefe, señorita, debo advertirle que el tribunal está fuertemente sesgado a su favor —respondió él, con un brillo juguetón en sus ojos oscuros— ¿Qué sucede, Catarina?Catarina sintió que el corazón le daba un salto, no por miedo, sino por una emoción pura y abrumadora. Se sentó en la silla contigua a la de él, girando el cuerpo para mirarlo de frente.— Sucede que voy a presentar mi renuncia —dijo ella, soltando las palabras de golpe, observando atentamente la reacción de su prometido.Sebastián no parpadeó. No hubo

  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   CAPÍTULO 107

    CAPÍTULO 107— Bueno, doctor de la Torre —comenzó el patriarca, utilizando el título profesional como una barrera defensiva— Mi mujer está llorando de emoción en las tiendas de novias y mi hija parece caminar sobre las nubes. Me citó usted aquí a solas, a espaldas de ellas. Asumo que no me trajo a este lugar tan fino para hablar del clima. ¿Qué es lo que quiere?Sebastián no parpadeó. Hoy no era el abogado invencible; hoy era simplemente un hombre frente al padre de la mujer que amaba.— Le agradezco que haya aceptado la invitación, señor Soler —respondió Sebastián, con una voz grave y mesurada— Y tiene razón. No lo cité para hablar de trivialidades. Lo invité porque, aunque he ganado todos los litigios legales que me he propuesto en mi vida, hay un asunto pendiente que no lo he podido resolver aún.Héctor arqueó una ceja, desconfiado.— ¿Un asunto pendiente? ¿De qué está hablando? Usted ya tiene el sí de mi hija. Tiene el anillo en su dedo y la fecha fijada. El caso, como diría usted

  • ABOGADO DE DIVORCIOS: Instrucciones para un amante real   CAPÍTULO 106 

    CAPÍTULO 106 — Ya casi estoy —anunció la voz ahogada de Catarina desde el interior del probador— Aunque creo que acabo de perder la sensibilidad en las costillas flotantes.— El dolor es belleza, cuñada. ¡Sal ya! —la animó Sofía, dando un sorbo a su champán.La cortina se descorrió. Catarina salió al pequeño pedestal iluminado. Llevaba un vestido de corte princesa, con una falda de tul tan inmensa que parecía una nube a punto de estallar, y un escote bordado con pedrería que destellaba bajo la luz.El silencio en la sala fue inmediato.Clara ladeó la cabeza, entrecerrando los ojos.— Cata... te quiero, pero pareces un pastel de bodas a punto de ser devorado en una fiesta infantil.Sofía soltó una carcajada que resonó en el salón.— ¡Exacto! Hay demasiado volumen. Catarina se miró en el espejo, intentando moverse, pero la falda pesaba una tonelada. Sonrió ante la mención de su prometido.— Tienen razón. Apenas puedo respirar, y mucho menos caminar. Sebastián me pediría que firmara un

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