Mag-log inPor Oliver.
-Buenas tardes, señor.
-Buenas tardes, oficial.
Le dije con un tono de respeto.
-Le comento que vi todo lo que sucedió, antes que nada, quisiera presentarme, soy el Doctor Oliver Golden.
Mi nombre tal vez no le resulte tan conocido, pero la tarjeta de presentación que le extendí, tenía el logo de mis clínicas, que sí eran conocidas en toda la ciudad.
Si a eso le sumaba que se llamaban Clinicas Golden, no tenía que ser un genio para asociarme al menos, como uno de los directivos.
En realidad soy el CEO de esas clínicas, y mi mortificación es que, teniendo todo los procedimientos médicos a mi alcance, no pude hacer nada contra el cáncer que consumió a mi esposa en pocas semanas.
-¿Doctor Golden? ¿De clínicas Golden?
Perfecto, ya tenía su atención y me posicioné perfectamente para que mi opinión fuera muy importante para él.
-Efectivamente, si desea guardar mi tarjeta, puede hacerlo.
-Muchas gracias, señor.
Le sonreí amablemente.
-¿Usted vio que sucedió?
Me preguntó, aunque ya le había dicho que vi todo.
-Sí, la señorita pasó, imprudentemente, con el semáforo en rojo, el señor tuvo que frenar de golpe para no llevársela por delante, pero la clase de personas, como ella, que cree que por manejar una Ferrari y ser bella, tiene derecho a todo, no se conformó con que el hombre evitó chocar, frenó su auto, impidiendo que el tráfico avance, sin importarle para nada los compromisos de las personas que venimos circulando correctamente.
-Sí, señor…
-Por otro lado, hasta a mí me ofendió como lo miró a usted por arriba del hombro, creyendo que podía manejar a un agente del orden.
La cara del policía era impagable.
-Es verdad, esa mujer se burla de todos.
-Tal cual, no sé como procede usted, porque si le quita el registro, seguramente llame a su chofer, debe tener varios, si le hace una multa, la paga sin inmutarse…
-Tiene razón.
-Encima pasa de la sonrisa a los insultos en un segundo, es una histérica que debe necesitar a un hombre que se imponga, aunque supongo que primero ella comenzará a gritar y a amenazar, diciendo que su familia es poderosa o algo por el estilo.
-Y si consideramos su auto, posiblemente sea así.
-Tal cual, aunque en este barrio, no es la única persona con ese tipo de auto y hay muchos que ya están impacientes por seguir circulando y no les importa quedar bien con una mujer así, porque hasta pueden tener más poder que ella, realmente, usted está presionado por muchos ciudadanos en este lugar.
-Tiene razón.
Dijo mirando a su alrededor, mientras que Charlotte seguía gritando y la gente, con bocinazos, demostraba lo molesta que estaba.
-Cómo usted dijo recién, no se la puede llevar de arriba y lo mejor es que lo acompañe a la comisaría y le haga firmar un acta.
Él no dijo nada de eso, pero la idea se la planté.
-Para que sea más formal y de paso le demuestra la clase de hombre que es usted, firme y que se hace respetar, incluso por una mujer como esa, que no es más que una niña malcriada, ni ella se salva de las cámaras que graban todo en las calles de la ciudad.
-Sí, es verdad y todos me tienen que respetar.
-Lo admiro, porque para que lo acompañe, va a tener que escuchar su pataleo… ¿Pero a quién no le gustaría dominar a esa mujer?
-Tal cuál…
-Le agradezco por como va a apurar la gestión con el tráfico, porque estoy llegando tarde a una consulta médica de un hombre muy importante.
-Claro, disculpe, ya me apuro.
-Ya sabe, en mis clínicas tenemos un gran convenio con los oficiales del orden.
-Gracias, señor.
-A usted por apurarse y sacarla del medio.
El policía se fue y escuché, en medio de los bocinazos, sus palabras.
-Señorita, he confirmado que pasó el semáforo en rojo, me va a tener que acompañar.
-¿Está loco? ¡Yo no hice nada!
-Pasó en rojo y está deteniendo el tráfico.
-Mi papá lo va a poner en vereda a usted, no le va a quedar ganas de molestarme.
-Señorita, las cámaras de la ciudad funcionan para todos y usted no es la excepción.
-Yo…
-Tiene que firmar un acta de advertencia.
-Usted no sabe con quién se mete.
-No se lo repito, usted me acompaña, está impidiendo que circulen los vehículos y su padre no es la única persona importante en la ciudad, mire a su alrededor, todos los automóviles son de alta gama por acá y está impidiendo que un médico vaya a ver a un paciente, sus problemas van a crecer sino me acompaña.
-¿Tengo que firmar un acta y listo?
-Sí, no puedo dejar pasar eso y es lo mínimo que corresponde, hasta le podría quitar el vehículo, o al menos el registro.
-Ok, lo sigo con mi auto.
Charlotte se vio acorralada.
-Le sugiero que no se desvíe, porque sino su auto tendría pedido de captura.
-Lo sigo, ya se lo dije ¿Es sordo?
Mi cuñada no puede dejar de lado su arrogancia y el oficial confirmó mis palabras.
Ella movió el auto y el agente del orden, se demoró unos minutos para ordenar la circulación.
Comenzamos a circular a paso de hombre, cuando pasé a su lado, le hablé al pasar.
-Excelente idea esa de hacerla esperar, usted es un hombre de verdad.
Pongo en su mente validaciones que él, seguramente, no había pensado.
Sigo circulando, no sin antes darle una mirada rápida, a la hermana de mi difunta esposa.
Era muy bella, eso no se lo puedo negar, pero su inexistente empatía, era más grande que su belleza.
Marqué a mi amigo y le hablé desde el bluetooth del auto.
-Amigo, espérame, que voy en camino.
Por CharlotteMe desperté con los besos de Oliver en mi cuello y en mi espalda. Un potente rayo de sol se asomaba por la ventana, la claridad afuera parecía ser abrumadora.-Buenos días señora Golden.Me despertó llamándome por su propio apellido. -Buenos días señor Cohen. Le respondí diciéndole mi apellido. Los dos estallamos en risas.-¡Estamos casados!Respondió con una inmensa sonrisa.-Ansié tanto este momento, que pensé que nunca llegaría.-Yo también quería casarme contigo, aunque las primeras veces que hablabas del tema, pensé que estabas bromeando o que lo decías para darme otra lección. Pensé que me dejarías plantada en el altar, tan solo para humillarme.-Jamás se me ocurriría hacer algo así.-Pero tu plan era enamorarme para dejarme luego…-Mi plan no tenía lógica, porque desde el momento en que te vi, discutiendo con el agente de policía, tan llamativa, tan distinta a las demás mujeres, tan… sensual, te instalaste en mi mente y en mi… No terminó de hablar porque me atr
Por OliverEstaba a horas de casarme con Charlotte. Todos corríamos entre los preparativos de la boda y algunas reuniones de conciliación obligatorias que hasta yo me vi involucrado, porque me negaba a que Liz viera a mi hija. Sabía que mi exsuegra era capaz de cualquier cosa con tal de arruinar mi futuro matrimonio con Charlotte. No le importaba destruir la vida de su propia nieta, siempre y cuando lograra que creciera con el mismo resentimiento que ella sentía contra mi futura esposa.Me exigió ver a Tati y cuando me negué abiertamente, me demandó por derechos parentales. El mediador era el mismo para todos los casos en los que ella peleaba, también lo era el juez, ya que habían unificado las causas. Eso lo logró Luke, es un amigo de fierro y siempre pelea por nuestros derechos.No llegamos a juicio, ella la podría ver recién en 60 días, con una terapeuta y conmigo presentes. No era lo que yo pretendía, pero era mejor que otras opciones.Por si acaso, Charlotte y yo tomamos precauc
Por Charlotte.Apenas apareció el mensaje de Liz, las carcajadas y los aplausos, estallaron en la mesa de Dalton.Realmente no entendía qué ganaba él con mi humillación. Jamás pensé que se comportaría de esa manera conmigo. Luke habló con un juez y la publicación original fue borrada, pero los posteos eran muchos.En cuanto la mujer que hasta hacía poco consideraba mi madre, publicó ese vil mensaje, Luke volvió a recurrir al juez. No sé exactamente qué tipo de orden le mandó, pero supongo que fue algo similar a lo que recibió Dalton.En esa mesa seguían festejando, ajenos a todo, hasta que la seguridad del lugar los escoltó hasta la salida de forma bastante hostil. Resulta que varias de las personas que estaban allí, se habían quejado del escándalo que estaban armando.La que me llamó inmediatamente, fue Jessy. Me preguntó dónde estábamos y, a los pocos minutos, ella y su novio se presentaron en el restaurante, y se sumaron a nuestra mesa.Mi padre también llamó, aunque lo convencí de
Por OliverCharlotte aseguraba que no le importaba el qué dirán, y en parte era cierto, pero sé que le afectaba cuando nuestro propio círculo murmuraba a sus espaldas. Le dolía, especialmente, cuando la tildaban de ser mi amante. Entiendo que la situación resultaba compleja, aunque mirada desde nuestra perspectiva, definitivamente no lo era. Se trataba de algo tan simple como humano. Una historia de amor de una mujer hermosa y malcriada, y un hombre que no toleraba tonterías, que pretendió darle una lección y terminó enamorándose.¡Ah, sí, me faltó la parte en la que ellos eran cuñado!Pero ella, en un principio no lo sabía y la conoció personalmente muchos meses después de quedar viudo. Entonces casi no cuenta que en un momento fueron cuñados.Admito que la palabra clave era “casi”. Pero eso era un problema que veían los demás y no todo el mundo.Nosotros estábamos más que bien. Tati estaba feliz con nuestra unión. -Doctor, su suegro está aquí, desea saber si lo puede atender.-Po
Por CharlotteFinalmente ya todos saben que Oliver y yo somos pareja.No estoy muy segura si su madre acepta lo nuestro. Ella no es como madre, pero lo que siento, es que en esa familia, la sombra de mi hermana va a existir siempre. El domingo sus padres nos felicitaron con educación, pero sentí cierta distancia.Quizás, por todo lo que viví últimamente, estoy siendo susceptible.Megan intenta acercarse un poco más y lo hace desde que me conoció, ella sabe desde el principio todo sobre nuestra relación, y hasta lo debe haber cubierto en algunas ocasiones, cuando yo no sabía su identidad. Es con quién más cómoda me siento de su familia, aunque haya sido íntima amiga de mi hermana.Con la presencia de mis amigas, los brindis generales y la felicidad de Tati, todos se mantuvieron en la misma sintonía y no estaba Liz haciendo comentarios venenosos sobre mí.-Mañana paso por tu departamento, esta noche hablo con Liz.-¿Estás seguro?Le pregunté preocupada.-¿Y si te ataca a ti?-No es ton
Por OliverSuspiré profundamente al subir el último escalón de la entrada de la casa de mis padres. Ellos sabían que lo que sentía por Charlotte no era un juego. Quizás no lo entendían completamente, porque habían sido testigos de mi matrimonio con su hermana y sabían que había sido feliz con Sheryl.No le ocultaba esa parte de mi vida a mi novia, pero tampoco la recalcaba, sabía que para ella, aunque había aceptado mi propuesta de matrimonio, no era fácil.A pesar de ser hermanas, su forma de ser era completamente distinta, con una todo fue apacible, estable, armonioso y estaba seguro de que mi vida con Charlotte iba a estar llena de sobresaltos, pero también se iba a regir por una pasión que nos consumía por dentro.Quizás esa era la parte que mis padres no comprendían, yo hasta el momento de conocerla, era un hombre que había preferido la estabilidad de mi primer matrimonio, pero comprendí que esos juegos del gato y el ratón, me sacaron de mi zona de confort, siento que recuperé mi







