LOGIN«Laila»
Las clases en realidad habían sido suspendidas, eso me asustaba un poco, porque me hacía pensar ¿Qué otra cosa podría hacerse realidad de aquella pesadilla? Josh y yo vamos en los asientos de atrás del auto de nuestros padres, camino al servicio fúnebre que será oficiado en el salón de eventos de la escuela, en honor a Sarah Daniels, la chica asesinada, los dos vamos inmersos en nuestros pensamientos muy alejados de la dinámica conversación que tienen entablada Lara y Joseph.
—Laila —dijo mi madre girando en su asiento. — ¿conocías a la chica que asesinaron? —ella me miraba con cierta expectativa.
La mire por unos segundo en silencio y luego de resople un sonoro. —no, madre. —Y volví mí vista al tétrico paisaje de Green Lake.
***
El estacionamiento de la escuela estaba abarrotado de vehículos, pude divisar algunas caras conocidas, todos vestidos de negro y con cara de tristeza, el aire estaba pesado en aquel lugar tristeza, melancolía, mezclado con una gran pesadez, sé que esto ha sido un golpe muy duro para la gran mayoría en Progress.
—Laila, pensé que no vendrías —dice Becka saltando a mis brazos en cuanto baje del auto, << mi amiga y sus exageradas muestras de afecto>>
—Ya Becka no es para tanto —dije tan agradable como siempre.
—Hola Becka —dice mi madre en cuanto la corta conversación de mi amiga y yo había concluido.
—Señor y Señora Wiltipire —dice mi amiga saludando a mis padres muy animadamente, mientras yo ponía los ojos en blanco.
Mis padres se tomaron de la mano, Josh, Beck y yo, le seguimos quedando los tres detrás de ellos, mi amiga nos decía que era muy extraño ver a mis padres aquí y tenía toda la razón, Lara y Joseph no son dados a acompañarnos a los asuntos escolares, por la sencilla razón de que su aspecto es demasiado juvenil para tener dos hijos de 17 años, pero este hecho los afectado al punto de querer solidarizarse con aquella familia.
—Los estudiantes favor de ocupar los asientos del frente, los padres, amigos y allegados los de atrás —la voz del director Pamers fue un fuerte golpe a mis oídos en cuanto entramos al inmenso salón.
—Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuve aquí —escuche decir a mi madre, diciendo discretamente a mi padre, según ella.
Los dos se sentaron en unos asientos vacíos justo en la última fila, yo mire de un lado a otro buscando un lugar donde me sintiese lo menos incomoda posible, porque ya el estar aquí me estaba causando un gran malestar, las masas me asfixian. Becka se me había desaparecido, pero luego vi su mano ondearse efusivamente para que nos percatáramos de donde se encontraba caminamos hacia ella y mis ojos se abrieron como platos.
— ¿No estarás hablando en serio? —dije todavía en shock, aquellos lugares vacíos estaban justo frente al féretro.
—Vamos —Dijo Joshua tomándome del brazo —y por lo menos hoy, trata de ser menos tu—alzo una ceja.
—Ashhh —resople y me solté duramente de su agarre.
Me senté disgustada junto a Becka y Josh lo hizo en el asiento sobrante, mis ojos se centraron como si fuese un mandato en aquel gris y apagado ataúd, que tenía la tapa de adelante levantada, dejando ver de perfil, la pálida y casi traslucida cara de la fallecida. Una foto de ella sonriente adornaba el patético escenario que habían decorado con algunas flores y otras cosas que para mí eran realmente innecesarias, como si ella pudiese ver lo que pasa a su alrededor.
La señorita Rose Johnson, subió al escenario, ella es la psicóloga de la escuela y también es una de las pocas personas de mi agrado aquí.
—Buenas tardes, alumnos, padres, maestros y familiares de la alumna fallecida Sara Daniels, mi más sentido pésame —dice Rose mientras hace una pausa.
Me acomode mejor en la dura silla en que me encontraba sentada, me cruce de brazos y respire profundo para mi desgracia, esta sería una larga, ardua y aburrida ceremonia.
***
Dos largas horas, sentada en la misma posición había dormido por completo la parte baja de mi espalda. Todos nos pusimos de pie en cuanto los chicos del equipo de fútbol, cargaron el féretro para llevar el cuerpo de Sarah a su última morada, el llanto por parte de los familiares y conocidos no se hicieron esperar haciendo que mis ojos se posaran en ellos, sentí una ligera presión en el pecho como si en realidad tal perdida me afectara muy en el fondo, detrás de ellos estaba el chico Bommer sus ojos chocaron con los míos, sentí un leve mareo y pequeños fragmentos de mi pesadilla volvieron a mi cabeza.
—Laila, ¿Qué te pasa?—dijo Becka sujetándome con firmeza para que yo no cayera al piso.
Trate de recuperar la compostura y le pedí a mi amiga que se uniera a los demás, yo me desvié del camino y mis pasos me llevaron justo donde se encontraba Bommer, ahora conversando con algunas personas y de espalda hacia mí.
—Bommer —dijo con voz dura y siendo lo más fría posible —él se giró y clavo sus negros y penetrantes ojos en mí, no sé porque pensé en la hermosura de su rostro al punto de sentirme atraída por él, obvie con rapidez aquellos pensamientos y me concentre en lo que en verdad es importante.
— ¿Te conozco? —dijo con descaro y sequedad.
—No te hagas, el imbécil conmigo —dije ahora apretando los puños y vi como una sonrisa irónica se formaba en sus rosados labios.
Se acercó a mi despacio, reduciendo en su totalidad el espacio personal entre los dos, los murmullos de los aun presentes en el salón se hicieron presentes y yo estaba parada como una idiota sin poder moverme frente a él, sus labios rozaron el lóbulo de mi oreja haciendo que miles de descargar viajaran por mi cuerpo.
—Este no es el momento, ni el lugar Wiltipire —dice el suavemente haciendo que su voz resonara en lo más profundo de mi interior.
Observe como se alejaba de mí y me quede allí parada asimilando lo que acaba de suceder, nadie nunca había provocado tantas reacciones en mi ¿Por qué el sí?, ¿Quién es el en realidad?, me preguntaba sin siquiera percatarme de que el salón estaba prácticamente vació.
—Laila —dijo una voz conocida sacándome de aquel estado—Matt puso su mano sobre mi hombro, yo lo mire de manera desagradable y el la quito de inmediato. —Los demás esperan por ti —añadió alejándose de mí.
Pude notar la impaciencia de mis padres en cuanto me acerque a ellos, pero mi notoria incomodidad los hizo abstenerse de hacerme cualquier tipo de reclamo referente a mi demora.
—No quiero ir al cementerio —dije con mi típica actitud, mientras me subía al coche, sin esperar siquiera que sus labios pronunciaran alguna palabra.
***
Un auto desconocido estaba aparcado frente a nuestra casa y de lo lejos pude visualizar la silueta de una mujer de unos treinta y tantos años. Mama se bajó de inmediato en cuanto el auto se detuvo, corrió hacia la mujer y las dos se unieron en un emotivo abrazo, yo miraba confundida la actitud de Lara.
— ¿Quién podrá ser? —dijo Josh mirándome cuestionante yo alce los hombros y nos fuimos poco a poco acercando a ellas.
Unas pequeñas visiones de yo pequeña, volvieron a mi cabeza, en ellas estaban esa misma mujer que mi madre abrazaba con tanto cariño pero más joven, ella me sostenía en brazos y Josh la alaba con fuerza de su blusa, ella sonría, mientras yo jugaba con su cabello rubio y sonreía alegremente. Cambie mi cara de rara y una pequeña sonrisa se adueñó de mi rostro, los años han cambiado un poco su aspecto pero la tía Jennifer sigue siendo una hermosa mujer.
—Mis hermosos niños —dijo con alegría y atrapándonos en sus brazos. –cuantos los extrañe.
Joshua me miraba perdido, buscaba desesperadamente en su mente recordar aquella mujer, jugué un poco con mi mente y me adentre en la suya causando un malestar que se reflejó en su rostro, haciéndome sonreír por la bajo, pero siendo agradecido por el hecho de ayudarlo a recordar, <<espero y no te acostumbres>>, dije usando mis pensamientos y sonriendo con falsedad a mi hermanito.
—Tía Jennifer —dice con simpatía el inepto de Joshua. — ¿Cuánto ha pasado? —pregunto él.
—Unos 10 años para ser exactos—dijo tornándose su rostro melancólico.
—Pero llegó para quedarse —dijo mi madre haciendo que su semblante cambiara por completo.
La atención de mi madre estaba centrada por completo en la tía Jennifer, las dos se habían encerrado en la habitación de Lara, sé que esta la actualizaba de todo lo que había ocurrido durante su larga ausencia. Matt, Josh y papa se encontraban en algún lugar de la casa arreglando no sé qué o dejándolo aun peor de lo que estaba, ¿Cómo lo sé?, martillaban tan fuerte que retumbaban toda la casa. Yo me había encerrado en mi habitación y estaba sumida en una de las historias de terror escritas por Stephen King, no son mis favoritas pero no había otra cosa más interesante.
—Laila, cariño —escuche decir a mi madre, detrás mi puerta, deje el libro abierto en la Pág. que estaba leyendo sobre la cama, me puse de pie y abrí despacio la puerta.
—Si mama —dije sonriéndole.
—Jenni y yo prepararemos la cena, ¿nos quieres ayudar? —pregunto con tanta dulzura.
—Pues al rato los acompaños, término de leer algo—el rostro de mi madre se entristeció pero mi tía entro a mi rescate.
—Déjala Lara, está ocupado con sus estudios —me guillo el ojo y no pude evitar soltar una risita picara.
***
A duras penas termine de leer aquel libro ya que mi estómago pedía a gritos algo de comer, creo que también me sentía un poco culpable por ser tan poco hospitalaria con la tía Jenni. Me puse de pie y me calcé mis pantuflas favoritas, casualmente me encontré a Matt en el pasillo iba un poco apresurado imagino que a la habitación de Joshua, sus pasos se hicieron más pausados cuando sus ojos se encontraron con los míos, su mirada tenía un brillo inexplicable, una intensidad que me era difícil descifrar.
— ¿Qué me ves imbécil? —dije siendo tan simpática como siempre cuando se trata de él. — ¿Tengo algo en la cara? —proseguí enarcando una ceja.
— ¿Cuándo aprenderás modales Laila? —dijo con disgusto.
—Cuando dejes de ser un idiota Matthew—dije con frialdad.
Su mirada se endureció y luego aparto sus ojos de los míos, ahora volvió sus pasos a donde había predicho, abrió la puerta y luego la cerró con fuerza haciendo que mi corazón se acelerara por el impacto de verdad que por más que quiera, a veces no entiendo la actitud de Matt hacia mí, desvié de mi cabeza cualquier sentimiento de culpabilidad hacia él y comencé a bajar las escalares, mi hermano paso por mi lado a toda velocidad haciendo que tuviese que sujetarme con fuerza a los barandales para no caerme.
—Inepto, ten cuidado —vocifere con furia a sabiendas de que este no me haría el más mínimo caso.
Me acerque despacio a la cocina visualizando a mi madre sentada en una de las sillas del desayunador, mientras mi padre la abrazaba por los hombros, tía Jennifer estaba sentada
Frente a ella y por su cara, su conversación no era del todo armoniosa, antes de que pudieran verme me quede escondida en un rincón no soy de las personas que le gusta escuchar detrás de las paredes pero esta no sé porque llamaba mi atención.
—Los neófitos, están atacando de nuevo —dice mi madre con mucha preocupación.
— ¿Ya contactaste ha Anastasia?— pregunto Jennifer.
—Sí, ya está al tanto de todo —dijo ahora mi padre. —Los guardianes están tras la pista de Quiénes podrían ser los posibles culpables, saben que detrás de los neófitos hay una mente manipuladora —mi padre hablaba con mucha seguridad.
— ¿Qué hay de Laila, Joshua y Matt? —un silencio invadió aquel rincón de la casa, en cuanto Jennifer pregunto aquello.
—No pueden saber nada de esto, Los Occoner y nosotros hemos acordado mantener al margen de esto a los chicos, no están listos Jenni, serian presa fácil para los neófitos, aún siguen siendo humanos. —Dijo mi madre con la voz apagada.
Escuche la puerta abrirse de repente y luego unos pasos apresurados, trate de huir para no ser atrapada en aquel acto tan bajo para mí, pero mi torpeza y los nervios del momento me hicieron tropezar y casi se hace trizas en jarrón favorito de mama, por suerte lo logre atrapar antes de que cayera de lleno al suelo, lo tome con firmeza y lo coloque despacio en su sitio no sin antes ser vista.
—Laila, ¿Qué haces ahí? —la dulce pero firme voz de Emma me hizo erguirme esta me miraba extrañada...
Mis padres junto a Jennifer se encontraba parados justo en la entrada de la cocina, se miraban los unos a los otros con preocupación, sabían que yo había escuchado más de la cuenta, yo los miraba tratando de desviar mis pensamientos de aquella conversación que había escuchado, «mierda», pensé tía Emma no podía ser más inoportuna.
«Laila»No me acostumbraba aquella imagen borrosa en el espejo, a la temperatura helada de mi cuerpo, ni aquellos ojos amarillentos que debia disimular muchas veces con lentes de contacto, era extraño sentirme tan sedienta y aborrecer por completo la comida humana. Extrañaba, aunque suene extraño, la avena que Joseph nos hacia comer todas las mañanas.— ¿Lista? —miré a mi costado donde Lara me observaba con tanto cariño y por primera vez me senti unida a ella, por primera vez comprendi por todas las cosas que ella habia pasado para estar con mi padre.—Si —dije, mientras tomaba la toga y el birrete que descansaban sobre la cama.No podia creer que este dia habia llegado, la escuela había terminado y aquello me causaba cierta nostalgia. Mi hermano, Matthew y yo nos veriamos fisicamente como ahora toda la vida, aquel habia sido uno de mis ma
«Laila»Volver a progress significaba muchas cosas, una de ellas el tener que revelar a Becka la verdad sobre lo que yo era, por primera vez en la vida estaba aterrada, me daba miedo que la unica persona que ha estado a mi lado a pesar de mi actitud tan pesimista y negativa se aleje para siempre de mi lado y mi madre me alentaba diciendo que Jennifer (su mejor amiga) y Becka eran bastante parecidas, pero esta no era la misma época.Joshua aparcó en el lugar de siempre y por primera vez me sentí fuera de lugar. Matthew se unió a nosotros como de costumbre, pero los tres parecíamos no encajar, aunque estaba dispuesta hacer mi mejor esfuerzo para parecer normal, debiamos los tres dar lo mejor de nosotros para pasar desapercibidos.—Bueno, ya estamos aqui —Matthew me paso el brazo por el cuello y me llevo más cerca de él —Debes relajar el rostro, todo estará bien
«Laila»El tiempo se detuvo por un momento, cuando Joseph se levanto a la misma velocidad que su padre, seria un choque de titanes. Tres generaciones se enfrentaban para cerrar un cliclo, para mantener tras la sombra a los vampiros, para que no hubiese más muertes humanas, para poner fin a los «Capa Platinada»Un rayo ilumino en la oscuridad y vi como Joshua corria hacia uno de los encapuchados, mientras Thedoro se aproximaba a toda velocidad hacia mí. Senti la adrenalina correr por mi cuerpo, fue una descarga electricas de esas que te dejarían sin fuerzas, pero conmigo era todo lo contrario. Ahora tenía una fuerza descomunal.—Al fin estamos frente a frente —Dijo Theodore y sin decir palabra impacta mi puño contra él y salio volando por los aires.Senti mis ojos escocer y las venas de mis brazos estaban a punto de estallar, mire a mi alrededor y aque
«Joshua»Era tan extraño no sentir mi corazón latiendo desbocado. Dentro de mi pecho habia una quietud desconcertante, pero debia acostumbrarme a ella. Entendia por completo los arranque que llegue a ver en mi madre cuando era pequeño, se daba golpes en el pecho y no entendia la razón, ahora sé que solo buscaba sentir nuevamente su corazón.Vimos una silueta aparecer a alta velocidad en la oscuridad, Laila salto por los aires y descendio frente a la silueta haciendo que esta se detuviera de golpe, la vi abrazar aquella persona y supe que se trataba de mi mejor amigo. Mis padres, los guardianes y yo nos aproximamos a ellos, esta lucha era de todos nosotros y sabiamos que los "Capa Platinada" no tardarían en llegar.—Serán solo segundos —dijo Matthew —Él viene con ellos —dijo esto mirando a mi padre.Una ráfaga de aire frio nos envolv
«Matthew» Sentí escocer mi garganta y luego solté un alarido de dolor, ¿qué me estaba pasando? ¿Dónde me encontraba? Porque tenía la certeza de que esta no era la jaula que me tenía cautivo, estaba inmóvil con los brazos y pies atados y sentí una fuerza extraña recorrerme todo el cuerpo, mis ojos se sentían como llama viva, los abrí de golpe y levanté mi brazo de manera repentina y las cadenas que lo sostenían cedieron, hice lo mismo con el otro hasta que logre liberarme. —Están bien ajustadas —escuche decir, pero aquella voz se escuchaba lejana y aproveche para bajar de aquella mesa metálica. Me sorprendió la destreza con que lo hice y me toque el rostro, estaba frío, como témpano de hielo y la verdad llegó a mí de golpe. —Vendrán por él ya lo verás —Aquella voz si la conocía. Era Theodore Bommer. Mis manos comenzaron a temblar y un deseo abrasador de destrucción me recorrió todo el cuerpo y no pude evitar salir al encuent
«Laila»Una voz en mi cabeza me gritaba sin cesar «No te dejes vencer por la oscuridad» pero aquella negrura me arrastraba con ella al borde del abismo y me dolía toda, ya no sentía mis pulmones y los latidos de mi corazón se habían debilitado, pero me sentía más fuerte y otro deseo insaciable de sangre me invadió en aquel momento y de manera apresurada me acerque al cuerpo que yacía ya sin vida alguna a un lado de aquella jaula. Me sentí presa del pánico, no sabía si algún día podía controlar este deseo desenfrenado de sangre, pero no me dejaría vencer, yo era la que debía dominarme.«Joshua» llame a mi hermano a través de mis pensamientos, pero se sentía tan vacío, él estaba ausente y aquello me asusto.«Joshua»volví







