로그인Clara
Mis ojos se pasean por todos ellos con cautela, analizando sus gestos, intenciones y atenta a cualquier movimiento de su parte.
Es como si el tiempo se hubiese congelado, al igual que nosotros, y solo se escucha el silbido del viento, el canto de los grillos y de las aves nocturnas, que se mezclan con el crujido de las hojas que danzan con la brisa de la noche.
Me siento como la presa de varios depredadores, acorralada y sin escapatoria, a la espera de mi sentencia.
Trago pesado y podría jurar que todos oímos eso. Así de tenso está el ambiente.
—Y-ya me voy —tartamudeo—. Solo me paré para tomar agua…
Ni siquiera sé por qué digo esto. Nada cambiará el hecho de que ellos ya me han elegido como su objeto de diversión; sin embargo, me aferro a la tonta esperanza de que me dejen ir.
Qué ilusa.
Papá…
En este momento lo necesito a él y a mis hermanos, quienes siempre me protegieron.
Si tan solo no los hubiera dejado, ahora mismo estaría en casa y no en este aprieto del que no estoy segura si saldré con vida.
Mamá…
Ahora, más que nunca, aprecio sus mimos y su calidez.
Extraño a mi familia y es doloroso saber que no los veré más.
¿Será este mi castigo por haber huido como una cobarde?
Este no puede ser el fin. Aunque prefiero morir mil veces antes de ser mancillada por estos seres sin escrúpulos.
El silencio y las miradas cautelosas se mantienen como si mis palabras no significaran nada. Ellos están disfrutando verme temblar de terror.
Debo hacer algo, no permitiré que se salgan con la suya.
Miro en dirección a mis canastos, luego a los hombres que me acorralan.
Solo necesito ser rápida y valiente.
De un impulso y, con el corazón latiéndome agitado, salto sobre las cestas y me doy a la huida.
Se me hace difícil respirar por los nervios y la corrida, pero ignoro eso y huyo.
Las risas de burla de esos salvajes estallan a mi alrededor y es cuando percibo que ellos me rodean, bloqueando el camino en el acto, y que no tengo escapatoria.
No hay dónde correr.
Mis manos se aprietan contra las asas de las cestas mientras me rindo a la desgracia. Rígida, en silencio, con las lágrimas mojando mis mejillas y cuello, cierro los ojos y deseo con todas mis fuerzas desmayarme o morirme antes de que ellos hagan con mi cuerpo lo que el morbo les inspire.
Quieta, espero mi sentencia, pero nadie me toca. Suelto un suspiro y por un momento me visita la locura de que, si lo imagino, ellos desaparecerán, de que no son reales.
Sin embargo, los gritos, crujidos, pasos rápidos, alaridos de dolor y el chirrido de espadas me advierten que no lo han hecho, que siguen allí, pero no están solos.
Abro los ojos por instinto y mi boca se abre con exageración cuando descubro la escena ante mí.
Son los guerreros de la manada real, esa donde el rey habita, pues el lobo con corona en tono dorado, que está adherido al pecho de la armadura plateada de cada uno de ellos, me lo confirma.
El alivio me recorre al sentir que esta es una oportunidad para escapar.
No obstante, donde sea que mire, hay un guerrero real asesinando a uno de esos sujetos. El camino está bloqueado.
Intento escabullirme por algún lugar donde no me alcancen con sus armas, pero es difícil; además, el miedo me ha paralizado.
Y aquí estoy, petrificada, con una sensación fría en toda la piel, los latidos de mi corazón acelerados y mis manos aferradas a las asas de las canastas como si mi vida dependiera de ese apretón.
De repente, un olor exquisito resalta entre los demás y lo busco por inercia.
Mi loba me i***a a olfatear, pero la mezcla de aromas y el caos me hace difícil identificarlo por completo.
Una voz potente se impone sobre el bullicio cuando da la orden de que no dejen a ninguno con vida.
Y mi corazón se agita aún más, pero de una forma diferente.
Entonces, ese perfume fascinante eclipsa a los demás.
Ahora me es fácil identificarlo.
Es una mezcla de coco con un toque picante —como el del cardamomo— y un fondo terroso y ahumado que me recuerda al vetiver. Las tres esencias se funden a la perfección, creando una fragancia exótica y embriagadora, con ese matiz varonil que me provoca escalofríos.
Y mis ojos se quedan atrapados al fijarse en él.
—Debe ser quien porta tan exótico perfume… —susurro mientras lo contemplo.
Es tan fiero, tan hábil en la batalla…
Sus gestos son una mezcla entre el sarcasmo y la seriedad. Sus ojos café claro están impregnados de odio, lo que armoniza con sus ataques crueles y sin vacilación.
Pese a que solo nos alumbra la luz de la luna y de las antorchas que portan varios guerreros del alfa rey Kal, puedo apreciar ese tono cristalino y meloso de sus irises; no tan oscuro como el café, no tan rojizo como la miel, sino una mezcla perfecta que es resaltada por sus pestañas oscuras abundantes y el sutil delineado natural que realza la forma avellanada de sus ojos.
La luz del fuego que arde en las teas ilumina su cabellera marrón y ondulada, que me recuerda al chocolate mezclado con leche, tan abundante y sedosa que enmarca su rostro atractivo con una perfección encantadora.
Es tan apuesto…
«Y es nuestro…», dice mi loba, ansiosa, inquieta y deseosa por lanzarse sobre el desconocido.
¿Qué le pasa?
Un escalofrío me recorre por completo al entender su reacción. Entonces lo veo.
Un lazo rojo se forma en su muñeca y se extiende hasta llegar a la mía, y nos une. Luego desaparece.
El aire me falta y la boca se me reseca mientras mi loba salta con emoción.
—Así se siente el lazo de pareja… —balbuceo, todavía incrédula de lo que me está sucediendo.
Yo tengo un mate…
No, eso no es posible. No él, ese hombre tan salvaje y agresivo…
No, esto debe ser un error. No puedo estar atada a ese desconocido. No…
Clara—Vamos a dormir —dice Garthor de repente, rompiendo la tensión del momento.Entonces, no va a reclamarme. La decepción me embarga el pecho y trago pesado. Me siento tan triste; de verdad lo deseo, que me haga suya, aunque nuestra situación es incierta.Trato de conciliar el sueño, pero se me hace difícil debido a que él está a mi lado, con su cuerpo caliente pegado al mío y su respiración pausada cerca de mí.¿Cómo podría conciliar el sueño si tengo a mi pareja semidesnuda junto a mí? Mi cuerpo y mi loba me exigen que lo haga mío.Me relamo los labios y cierro los ojos. Intento pensar en otras cosas y no sé en qué momento el sueño me domina.Los rayos del sol me acarician el rostro y puedo percibir mis labios extenderse por una sonrisa porque he dormido tan bien. Nunca imaginé que dormir acompañada con otra persona me hiciese sentir tan relajada, protegida y a gusto, ya que siempre había dormido sola. Pues mis hermanos son varones y ellos siempre tuvieron su propia habitación.S
ClaraPese a la incomodidad que quedó desde la última conversación con Garthor, pasar el día con él ha sido agradable. Es maravilloso no estar sola, tener a alguien con quien conversar, con quien reír.Por supuesto, podría tener todo eso si regresara a mi manada de origen con mi familia, pero ya nada sería igual. Ver a cada uno hacer su vida y avanzar me hacía sentir estancada; por eso había escogido este sitio. No es que haya avanzado mucho tampoco aquí, pero, por lo menos, estoy por mi cuenta.Sin embargo, ahora no tengo por qué estar sola porque tengo a mi compañero conmigo.Creí que el amor no era para mí, que viviría sufriendo por Dylan eternamente, pero tener un mate me ha hecho superar mi amor frustrado y me llena de una felicidad que, lamentablemente, se ve manchada por la incertidumbre que me provoca la actitud de Garthor.¿Qué es eso que tiene que decirme? ¿Qué es lo que necesita resolver? ¿Acaso tiene a otra mujer?Trato de que esas preguntas que me rondan la mente no me da
GarthorSus ojos azules, claros, grandes y puros me observan preocupados, como esperando lo peor. Siento que el corazón se me desgarra. Los labios me tiemblan levemente y no puedo seguir hablando.No soy capaz de decirle todo, de destruirla en cuestión de segundos.Cuando llegué y vi su rostro, fue el mejor regalo que jamás me habían dado: su sonrisa, tan bella, tan inocente. Esa felicidad con la que me recibió... nunca nadie me había recibido así.No puedo partirle el corazón a mi Clara. No puedo hacerle esto.Ella es mi mate, debe ser la persona más importante de mi vida. Más que el rey, más que mi familia, más que todo lo que he construido. No puedo simplemente apartarla.No, pero debo decirle la verdad. Ella debe saber lo que sucede, aunque juntos busquemos una solución.Sin embargo, temo tanto que me odie o que no quiera verme después de esto, porque he tardado demasiado en confesarle la verdad, cuando he tenido cientos de oportunidades.Me relamo los labios y la miro. Los ojos m
ClaraDespués de guardar todos los perfumes que estaban listos en las canastas, salgo del taller y observo el cielo.Ya la mañana está avanzada, pero yo ni siquiera tengo ganas de hacer nada para almorzar. Me he pasado el día pensativa, separando los perfumes que ya podían ir a venderse de los que todavía necesitaban más tiempo.Los había preparado unas semanas atrás y ahora podría ir a venderlos. Partiré mañana temprano al mercado y solo espero tener buenas ventas, pues ya me estoy quedando sin dinero.Suelto un largo suspiro. Vuelvo a suspirar cuando recuerdo a Garthor. Quizás mi estado de ánimo decaído sea porque lo extraño demasiado y estoy muy ansiosa por volver a verlo.Tengo un presentimiento extraño en el pecho, una inquietud, y no sé si es el temor de que jamás regrese a mí o la ansiedad de que venga a reclamarme al fin. Yo siento que eso hará; me lo dejó claro aquella noche en la que casi me entregué a él.Me relamo los labios.Camino en dirección a la entrada de la casa, qu
GarthorNo, no puedo decirles eso.Debo buscar la manera de romper con el decreto del rey sin que afecte a mi familia ni traiga la vergüenza y la ruina a casa.Pero ¿cómo?Si fuera yo el único que perdiera, no dudaría ni un segundo en abandonarlo todo por ella. Sin embargo, no solo soy yo; están mi madre, mi padre, mi hermana, su esposo y su manada.Incluso el estúpido de Azrael, mi primo.No puedo afectarlos a ellos. No es justo que paguen por mi desdicha, pero tampoco puedo aceptarlo.No soy capaz de ir en contra de mi naturaleza ni de mis sentimientos, mucho menos de dañar a mi bella Clara. Ella no se merece este dolor.¡Rayos!Debí rechazarla en el primer momento. Ya quizás lo hubiese superado, pero ahora la he ilusionado y mi cuerpo no puede estar sin su calor. La necesito como respirar. ¿Qué voy a hacer?El silencio se ha extendido demasiado. Todos me observan, preocupados. Hay una angustia grupal que me tortura, que me acorrala, que me asfixia, que exige una respuesta que no sé
GarthorMe quedo congelado en el mismo lugar, incapaz de responderle a mi madre, siquiera de mover un músculo, con el corazón latiéndome impasible y potente, y una resequedad en la garganta que me empuja a aclarármela. Y lo hago, pero aun así no puedo hablar.—¡Garthor, di algo! ¡Tan impresionado estás! Me imagino lo feliz que te encuentras. Mira que ser el prometido formal de la sobrina del rey ¡Ay, nuestra familia ha entrado en la buena fortuna y la bendición! —exclama mi madre, sin saber que sus palabras me hieren, me torturan, me hacen sentir encarcelado y muy culpable.—Mamá, es muy pronto para cantar victoria —logro decir.Ella me mira sorprendida. —¿De qué hablas, querido? —inquiere confundida.—Un compromiso no es una decisión que se tome a la ligera. Hay muchos factores a considerar…—¿De qué estás hablando, Garthor? —me interrumpe—. ¡No me digas que no quieres comprometerte con nuestra bella Isabella, la sobrina del rey! ¿Estás bien? Sabes que ella siempre te ha amado y qu







