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XV. OTRO DESPERTAR

Autor: Mary Ere
last update Fecha de publicación: 2021-10-05 09:48:43

Obligada por la luz que entraba por mi ventana, abrí los ojos. Era extraño, no recordaba haber llegado a mi cama, lo último que recordaba de la noche anterior era… ¡Ángel!

Me levanté tan rápido que sentí un mareo intenso, y miré alrededor para descubrirme completamente sola en mi habitación.

Mi cabeza estaba llena de cosas sin sentido, de preguntas sin respuesta: «¿qué sucedi&oacu

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Último capítulo

  • MARÍA   XXXVI. LO QUE FUI, LO QUE SOY Y LO QUE SERÉ

    Recuerdo haber visto a mi padre, a mi hermano, a Leo y a Dan mirarme llenos de preocupación, luego de eso todos sonrieron y gritaron mi nombre, desesperados, cuando mis ojos volvieron a cerrarse.Después de eso todo había sido una inmensa y aplastante oscuridad que me asfixiaba. Todo era oscuridad y ese maldito frío que me congelaba alma y cuerpo.Sentía como si flotara en la nada, en una oscura y angustiosa nada. Cerré los ojos, no tenía caso dejarlos abiertos y, aun así, no podía ver nada. Cerré los ojos pensando que sería el fin, pero no fue así. Fue el inicio de una tortuosa situación.A pesar de haber creído, cuando me encontré con mamá, que podía volver a la vida por la felicidad que nunca tuve, me encontraba ahora en el recuento de los daños, el inventario de lo que, hasta ese momento, había vivido: lo bueno, lo malo, lo peo

  • MARÍA   XXXV. EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

    —¿Qué has estado haciendo? —preguntó una mujer que reconocía de una fotografía.Le sonreí, a pesar de que tenía todas las ganas de llorar. Tener a mi madre frente a mí significaba solo una cosa: Había muerto.» Estás enorme y estás hermosa —dijo sonriéndome. Ella sí que era hermosa—. Ah, mi Mari bonita, de haber sabido que ibas a pasarla tan mal no te hubiera mandado con ese mal hombre.—Señor no es tan malo —aseguré—. Aunque puede que sí sea su culpa que todo terminara de esta manera. No debió ser tan complaciente conmigo.—Y tú no debiste ser tan caprichosa —señaló mi madre—. Te recuerdo muy activa, pero no tan traviesa. ¿Qué te pasó?—Tal vez el tiempo me echó a perder —sugerí sonriendo y ella

  • MARÍA   XXXIV. ¿SUEÑO O PESADILLA?

    Cuando abrí los ojos, me encontré tirada en mi cama, atada de pies y manos.—Buenos días, Meredith bonita —dijo Santiago acariciando mi cabeza.Él se encontraba sentado a mi lado. Yo sólo lo miré, no podía hacer mucho más. Aún trataba de entender lo que estaba pasando, pero mi cabeza no me seguía el hilo, por lo que debí esperar un poco.» ¿Pensaste en serio que te dejaría ir nada más porque sí? —preguntó burlonamente—. Tontita, tú eres mía y siempre será así.Santiago intentó besarme, pero aparté la cara, molesta.—¿Ahora soy tu perro?, ¿o porque me amarras? —pregunté sosteniéndole la mirada.Yo no era alguien fácil de intimidar. Había vivido tanto tiempo de la mano de la muerte que no temía que ese

  • MARÍA   XXXIII. DUDAS QUE MATAN

    Pasó una semana en que no supe nada de Leo, tampoco es que quisiera saber o que tuviera tiempo de buscarlo. No podía permitirme más dudas, el fin de semana me iría a vivir con Santiago y debía dejar las cosas resueltas. No podía irme con pendiente alguno, ni dejar a mi hermano colgado con nada así que, después de una semana de intenso trabajo, hice mis maletas y me despedí de todos.Sólo necesitaba dejar de pensarlo, de amarlo, de necesitarlo y las cosas se pondrían fáciles. Pero, lamentablemente, dejar de hacer eso era lo más difícil, porque Leo estaba grabado en mi corazón, en cada célula de mi memoria, en cada poro de mi piel, estaba en mí en todo momento.Cada segundo que pasaba dudaba más haber tomado la decisión correcta. Incluso pensé que tal vez debí haberlo intentado una vez más, tal vez, esa vez, serí

  • MARÍA   XXXII. UNA TONTA DECISIÓN, DOLOROSO FINAL

    —¿Qué te dijo Leo? —preguntó Ángel cuando salíamos de la casa y nos dirigíamos a trabajar.Bostecé casi a propósito, pero no pude evadir la pregunta, pues el silencio de mi hermano se prolongó hasta que di una respuesta.—Nada —informé—, no le dejé hablar.—¿Qué?, ¿por qué no? —cuestionó mientras ambos entrabamos al auto.—Porque eran las dos de la mañana, yo tenía sueño y que trabajar en la mañana—excusé y mi hermano me miró con los ojos entrecerrados.—¿Solo por eso? —preguntó, provocándome suspirar.—¿Por qué preguntas lo que ya sabes? —refunfuñé apartando la vista y mirando a la ventana—. Sabes que no fue sólo eso —dije—. La verdad es qu

  • MARÍA   XXXI. DESDE LAS CENIZAS

    Aún si hubiera querido dejar de pensar, no lo hubiera podido hacer, mucho menos cuando estaba a punto de enfrentarme a la verdad. No sería fácil, mi abuela lo dijo:“Te tomará tiempo, y será realmente difícil al principio. Pero si no desistes y te esfuerzas, vas a lograrlo. Después de mucha práctica será más fácil que respirar”Más fácil que respirar. En serio que mi abuela no me conocía. Yo estaba casi segura de que la cosa más difícil que yo había hecho en toda mi vida era justo eso: respirar.El camino a casa fue una tortura, horas y horas en las que mi cabeza giraba y giraba, en que mis desordenados pensamientos me ponían al borde de la desesperación. Pero no podía permitirme caer en lo mismo, yo había decidido que sólo volvería una vez que pudiera enfrentarlo todo, y justo recién

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