Inicio / Romance / MI DESCONOCIDO ESPOSO / 3. GABRIEL D’ALESSI

Compartir

3. GABRIEL D’ALESSI

Autor: Bris
last update Fecha de publicación: 2023-10-04 17:38:59

 Miro fijamente el mar, sentado al otro lado del banco en el que me he acomodado sin darme cuenta de que estaba ocupado. Las lágrimas fluyen libremente por mis mejillas, y siento un profundo dolor en mi interior. Me siento perdido y abandonado, y nunca pensé que llegaría el día en el que me encontraría en este estado.

 He enfrentado desafíos difíciles a lo largo de mi vida, pero esta angustia actual supera todo lo que he experimentado. Observo el mar a lo lejos, buscando respuestas en su inmensidad, y luego vuelvo a posar mis ojos en ella. Es hermosa, de una manera única y cautivadora. Hay un aire de misterio y desenfado que la rodea, y me siento inexplicablemente atraído hacia ella.

 Sus ondas de pelo bailan con la brisa del mar, mientras el sol del atardecer ilumina su figura con tonos dorados. Es en este momento que decido hablarle, de abrirme y compartir mi dolor con ella. Quiero encontrar consuelo en su presencia, alguien que pueda entender y acompañarme en mi sufrimiento.

 Respiro hondo, reuniendo el coraje necesario, y me acerco a ella con determinación. Es hora de dejar atrás mi propio dolor y buscar apoyo en alguien más. Tal vez juntos podamos encontrar un camino hacia la sanación y la esperanza, y superar las heridas que nos atormentan.

—¿Cómo te llamas? —pregunto, girándome hacia ella para poder mirar sus ojos.

—Evelin —contesta, mirándome fijamente. Sus ojos son increíblemente hermosos, pienso para mí mismo.

—Bonito nombre. Yo me llamo Gabriel —le digo, sin dejar de observarla. Realmente es una chica muy bella. ¿Qué hace una chica como ella sola, suspirando en un banco solitario?, me pregunto.

—Me gusta, también es un nombre bonito —me responde con una sonrisa, lo cual me llena de valor. —¿Vives aquí en la capital?

—Sí y no —respondo con más firmeza. —¿Y tú?

—Sí, vivo aquí. Unas cuadras más allá. Me gusta correr y terminar aquí, mirando el mar —me cuenta sin más. Pienso que ella es alguien que no ve maldad en los demás. Esa es la impresión que me da al decirme dónde vive con total confianza, sin una pizca de maldad en ella.

—Pues, yo he llegado aquí sin darme cuenta —respondo, tratando de imitar su sinceridad. —Manejé sin rumbo hasta que las lágrimas me hicieron detenerme, porque no veía el camino.

—Debe ser algo muy serio lo que te está pasando —opina, mirándome con atención.

—Sí, lo es para mí —afirmo, sintiendo cómo el recuerdo de lo que me sucede hace que suelte todo el aire de mis pulmones. Al mismo tiempo, la veo girarse hacia el mar y suspirar mientras dice:

—Todos tenemos problemas.

—¿Qué problemas puede tener una chica tan hermosa como tú? —le pregunto, porque realmente no creo que le esté pasando algo tan serio como a mí.

—Ja, ja, ja... No tienes que ser cortés. Sé que no soy hermosa —dice, sorprendiéndome.

¿Por qué habrá dicho una cosa así? Evelin es simplemente deslumbrante. Su presencia es imponente, con una estatura elegante y una figura que resalta su belleza natural. Su cabello negro, largo y ondulado cae en cascada sobre sus hombros, añadiendo un toque de misterio a su apariencia. Pero lo que realmente cautiva mi atención son sus ojos, profundos y expresivos, que parecen guardar secretos y emociones en cada mirada. Sus labios, suaves y de un tono rosado tentador, invitan a perderse en ellos. En resumen, Evelin es una mujer de una belleza indiscutible, que deja una huella imborrable en mi mente desde el momento en que la vi.

— ¿Por qué dices eso? ¡Si lo eres, créeme! —le digo seriamente, convencido de lo que estoy diciendo.

Ella se queda mirándome fijamente por un momento y luego decide cambiar de tema.

— Está bien, mejor lo dejamos —dice con suavidad. — Pero ahora dime, ¿qué es lo que te hace llorar así?

Guardo silencio por un instante, sin apartar la mirada de sus ojos hermosos y sinceros que me observan con atención. Aunque somos desconocidos y puede que nunca volvamos a cruzarnos, siento la necesidad de desahogarme y compartir mi pesar con ella. Así que decido abrirme por completo y contarle todo, en la esperanza de encontrar un poco de alivio.

—El testamento de mi padre —confieso con voz entrecortada.

—¿El testamento de tu padre? —pregunta intrigada, esperando una explicación.

—Sí, hace dos meses que falleció —digo, sintiendo un nudo en mi garganta. Aún no puedo creer que se haya ido, dejándome solo en este vasto mundo.

—Lo siento mucho —susurra, transmitiendo su compasión.

—Gracias. Pero lo que no entiendo es por qué lo hizo —sigo hablando, casi más para mí mismo que para ella, mientras ella me escucha atentamente. — Él nunca fue así. No puedo comprender por qué dejó esa cláusula en su testamento, siendo yo su único hijo.

—No estoy entendiendo del todo.

—En resumen, si no me caso en una semana, perderé toda mi herencia. Y lo peor es que no tengo ni siquiera una novia, porque ella me dejó plantado en el altar hace tres meses.

—Vaya amigo, y yo que creí que mi vida era una tragedia. Pero la tuya parece sacada de una obra de Shakespeare.

No puedo creer que haya dicho eso, pero en lugar de ofenderme, su comentario me hace reír. Después de tantos días sumido en la tristeza, reírme me hace sentir un alivio instantáneo. No puedo contenerme y estallo en una risa sincera y liberadora, dejando atrás por un momento mis preocupaciones y permitiendo que la alegría se apodere de mí.

—Ja, ja, ja, ja, tienes sentido del humor. Sí, tienes razón, y eso que apenas conoces mi vida.

—Es cierto, no la conozco del todo.

—¿Cuál es tu tragedia? —le pregunto, dejando de reír y mostrando interés.

—Pues, tiene que ver con mi padre —me responde, dejándome intrigado.

—¿Tu padre? —pregunto, queriendo que continúe.

—No él en sí, sino su deseo de que tenga un novio.

—Eso no suena muy normal —comento, frunciendo el ceño.

—Sí, lo sé. Pero no conoces a mi padre. El problema es que soy yo quien no quiere tener un novio.

—¿Por qué? ¿Tuviste una mala experiencia? —le pregunto, notando las señales en su rostro.

—¿Cómo lo sabes? —se sorprende.

—Tienes todas las señales de ello. Pero explícaselo a tu padre. Dile que necesitas tiempo para ti misma, para descubrir lo que realmente quieres en la vida.

—Ja, ja, ja, ja… —ríe y su risa me parece la más hermosa de las melodía haciendo que me quede observándola en lo que continúa hablando— se ve que no conoces a mi padre, de veras. No se va a rendir.

—No creo que sea así, es la primera vez que escucho que un padre le exige a su hija que tenga novio —digo intrigado de que su papá haga eso—. Por lo general, ellos se oponen a que las hijas tengan pareja.

Evelin se queda mirándome, su expresión indecisa mientras parece reflexionar sobre si debe seguir contándome o no. Finalmente, voltea su cabeza hacia el mar y luego vuelve a mirarme, decidida a continuar.

—El problema es que, desde que tuve esa mala experiencia, no he vuelto a tener una relación —me confiesa con sinceridad.

—¿Cuándo fue eso? —pregunto intrigado, esperando una respuesta que encaje con mi suposición de que fue algo reciente y banal, quizás hace unos meses o un año. Sin embargo, me sorprendo al escucharla decir:

—Cuando tenía trece años.

—¡Trece años! —exclamo sorprendido, ya que aunque no es que sea una persona mayor, calculo que debe tener veintitantos años. Ahora entiendo por qué su padre está tan empeñado en que tenga novio. La miro pensando que tal vez me está tomando el pelo, pero ella sostiene mi mirada y asiente con la cabeza. Aun así, no puedo evitar preguntarle:

—¿En serio? ¿No me estás gastando una broma?

—No, desgraciadamente fue muy traumático para mí —confiesa, y sin dejar de mirarme, se ruboriza, lo cual me deja completamente embobado—. No he vuelto a atreverme.

—Ahora, estoy completamente de acuerdo con tu papá —digo muy serio, dejando claro mi apoyo a su padre.

—¡Oye, que acabamos de conocernos! —exclama riendo. Pero luego su expresión se vuelve seria y me pregunta—. Pero, no se trata de mí. ¿Qué piensas hacer ahora?

—No lo sé, no tengo a nadie que me pueda ayudar —respondo, volviendo a caer en la triste realidad que me rodea.

 Estoy verdaderamente perdido. Miro hacia el mar, viendo cómo el sol se pierde en el horizonte y la oscuridad comienza a invadirlo todo, incluyendo mi alma. El estado de ánimo que había logrado levantar durante unos minutos al conversar con Evelin se desvanece por completo. Me siento miserable, perdido, solo y abandonado, sin nadie a quien recurrir en este momento de desesperación.

 Cada pensamiento me lleva de regreso a mi problema, y la carga emocional que conlleva se hace cada vez más pesada. Recuerdo los momentos dolorosos, las heridas abiertas y la sensación de haber perdido algo irreemplazable. 

La tristeza me envuelve como un manto oscuro, y siento cómo mi esperanza se desvanece lentamente. La sensación de soledad se vuelve abrumadora, y me doy cuenta de que no tengo a nadie a quien acudir en busca de consuelo o apoyo.

 En un suspiro profundo, libero toda mi angustia acumulada. Siento cómo el peso de mis problemas y frustraciones se hace más evidente, como si me estuviera ahogando en un mar de tristeza. En este momento, me siento vulnerable y desamparado, sin una solución clara a la vista.

 Evelin al parecer se da cuenta y se acerca un poco al tiempo que me pregunta casi en un susurro.

—¿Seguro, tienes que casarte en una semana?

—Sí, si no lo hago, todo irá a manos de los accionistas de mi padre. 

—Pero eso es absurdo. ¿Te llevabas tan mal con tu padre?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
valentina Berroa
tienen el mismo problema, pueden resolverlo juntos
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   269. EPÍLOGO. ll

    Salieron entusiasmadas y se dirigieron al lugar donde Gabriel, escondido junto a Oli y Darío —quien grabaría el video— las esperaba. Al llegar y sentarse en el banco, Elvira se levantó como si fuera a comprar algo a un señor cercano. Era el momento que Gaby esperaba; avanzó rápidamente y se puso de rodillas frente a Evelin, quien lo miró sorprendida.— ¿Gaby...?—Eve, apareciste en mi vida y me completaste. Todo cobró sentido: el brillo de tus ojos, tu olor, tu calor hicieron palpitar mi corazón. Yo nací para vivir y morir a tu lado, Eve. Y aún después de muerto, mi alma estará fundida con la tuya por toda la eternidad. Estar a tu lado, escuchar tu voz, tu risa alegre es lo único que deseo en esta vida y en todas las demás. Evelin Rossi, ¿me harías el honor de ser mi esposa? —Y le extiende un impresionante anillo de compromiso. Evelin se queda mirándolo, realmente impresionada. Su corazón late acelerado. Ha pasado tiempo desde que lo viera allí, arrodillado, suplicándole que se casar

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   268. EPÍLOGO.

    El tiempo, siempre elusivo y veloz, ha tejido su curso con una delicadeza que apenas han podido percibir. Las jóvenes madres, con sus bebés aún en brazos, han emprendido el viaje hacia la vibrante ciudad de Nueva York, donde se celebrará la unión de Oliver y Dario. En la serenidad del jardín, el doctor Rossi, sentado al lado de su amada esposa Elvira, contempla con ojos llenos de amor a las parejas que juegan con sus hijos sobre el verde manto.Evelin, madre de dos varones robustos. Aunque Gabriel quería que fueran niñas, está feliz con ellos. Incluso a pesar de que los malestares del embarazo fueron más intensos que con Bianca, él sueña con la risa de otra futura niña entre sus brazos. María Isabel, por su parte, ha traído al mundo una niña que se ha convertido en la joya de Filipo. Él ya trama planes para protegerla de futuros pretendientes, aunque su corazón está abierto a la idea de darle hermanos a la pequeña princesa de la casa, con María Isabel compartiendo su entusiasmo y Pi

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   267. FELICIDAD FINAL

    Gerónimo, sentado en una mesa cerca de la pista, observa cómo todos se alejan. A pesar de haber bebido, no está borracho. Se dirige hacia el bar y, sin querer, choca con una chica que, mirando hacia atrás, se disculpa.—Perdón, perdón —dice ella.—No es nada, también es mi culpa —responde él y trata de continuar su camino, pero ella lo atrapa por un brazo.—Te vi dirigiendo el espectáculo junto con Oliver. ¿Podrías ayudarme con algo, por favor? —le pide angustiada.Gerónimo la observa: es muy hermosa, con ojos verdes y claros, rubia con el pelo largo y rizado, labios rojos y voluptuosos. Su mirada baja hasta los redondos pechos que asoman sensualmente por el escote. Tiene una pequeña cintura que da paso a unas caderas bien formadas. "Es una preciosura", piensa Gerónimo. Sin embargo, sacude la cabeza y le pregunta:—¿En qué puedo ayudarla, señorita? —muy serio, proponiéndose no complicarse la existencia esa noche aunque se la están poniendo difícil. Ella lo mira nerviosa y sin soltar

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   266. FELICIDAD ll

    Mientras tanto, al despertarse, Maximiliano el Greco se encuentra solo, en bóxer, atado de pies y manos y acostado en una cama, con la boca tapada. A su lado, duerme una chica. Le parece estar soñando. ¡Es Fiorella! Sin embargo, la sensación de estar atado no le agrada en absoluto y comienza a forcejear para intentar soltarse, cuando oye una voz.—¡Deja de forcejear, gatito, y déjame dormir! —lo regaña ella—. ¡Acabo de llegar de la boda de mis primas! Esa voz no es la de Fiorella, se da cuenta Maximiliano y recuerda la voz de la chica llamada Coral, aquella que salvó a Fiorella. "Vaya, son idénticas", se dice a sí mismo, recordando haberla visto de niña. Pero no entiende qué quiere ella de él ahora que es adulta. Tras escucharla dormir, sentir cómo se le tiraba encima, lo abrazaba y lo baboseaba, ella abre sus hermosos ojos verdes, idénticos a los de Fiorella.—¿Te gusta lo que ves, gatito? Porque a mí sí me gusta lo que veo —dice mientras le acaricia por encima del bóxer—. Creo que

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   265. FELICIDAD.

    Todos los chicos están sentados, mirando a sus lindas esposas bailando felices en el centro de la pista. Ellos les habían dicho que irían a buscar las bebidas.—Bueno, en realidad no sabemos si están embarazadas —dice Salvador mirando a Asiri.—Yo sí estoy seguro —afirma Gabriel—. Ya me molestan todos los olores de la casa.—Y yo también creo que María Isabel lo está; solo quiere comer sandías a todas horas —agrega Filipo.—Yo no he notado nada raro en Fiore —comenta Salvatore, algo desanimado. Pero Filipo le señala que su hermana se la pasa comiendo hielo últimamente, algo que ella jamás había hecho.—¡Eso es verdad! ¡Hasta en las noches me manda a buscar hielo! ¡Tienes razón, Filippo! —exclama Salvatore, que ahora mira a su hermosa esposa emocionado y feliz—. ¡Fiore está embarazada! ¿Cómo no me di cuenta?Salvador se ríe y le da una palmada a su hermano, burlándose de que está estudiando medicina y no se dio cuenta.—Eso solo confirma mi teoría: eres un tonto, hermano —se burla Sal

  • MI DESCONOCIDO ESPOSO   264. EL MEJOR DE LOS ENGAÑOS lll

    
Una corriente de desconcierto se propaga entre las chicas. Sus miradas se entrelazan, cargadas de preguntas no formuladas, especialmente Evelin. Su mente recorre los incontables desfiles de moda en los que ha participado, todos organizados por su mejor amigo Oliver. Siempre había una boda ficticia, un escenario perfectamente armado pero carente de autenticidad legal. Nunca antes un sacerdote había estado presente, y menos uno que le resultaba vagamente familiar. —Sí, padre, venimos libremente —responden los chicos y les hacen señas a sus chicas para que lo digan también. Ellas, confundidas, pero asintiendo, repiten la afirmación. Evelin vuelve su atención hacia Oli. Él, con una expresión entre el desconcierto y la complicidad, alza los hombros, restándole importancia al formalismo del momento. Con un gesto sutil, le sugiere que siga el juego y responda a todo.—¡Chicas, respondan a todo lo que les pregunten junto con los chicos! —les susurra Oli por lo bajo. Evelin, aún con sospec

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status