Mag-log inGinaLa noche es fresca cuando entro al bar, con el corazón latiendo a mil por hora. Mi vestido se ajusta a mis curvas, atrevido y audaz, la suave tela se adhiere a mi cuerpo, asegurándose de que todas las miradas estén puestas en mí.Los finos tirantes dejan mis hombros al descubierto, y el escote pronunciado capta la atención de todos los hombres presentes. Siento el peso de sus miradas al entrar, pero no me importa. No estoy aquí para complacerlos, estoy aquí por algo más importante.El aire de afuera aún se siente en mi piel, pero dentro del bar, el ambiente es cálido y acogedor. El murmullo de las conversaciones en voz baja llena el aire, mezclándose con el tintineo de los vasos y el leve olor a humo de cigarrillo.La iluminación es tenue, un resplandor dorado que baña la habitación de calidez, y la larga barra de madera se extiende ante mí, con botellas de todo tipo alineadas como soldados, esperando a ser elegidas.La música suena de fondo, suave y co
KnoxSus tacones resuenan con fuerza contra el suelo pulido mientras Gina sale furiosa de mi oficina, dando un portazo con tanta fuerza que juraría que el cristal podría romperse en mil pedazos.La rabia que recorre mi cuerpo es como nada que haya sentido antes. Gina sabe lo de Emma y yo, y sus amenazas de quitarme todo por lo que he trabajado ahora son una posibilidad real.El peso de sus palabras se clava en mi mente, y lo único que puedo pensar es que no dejaré que me destruya. No dejaré que me quite mi compañía, mi vida ni mi amor.Me giro lentamente, la tensión en mi cuerpo aumentando con cada paso, y encuentro a Emma sentada en el sofá, su cuerpo temblando por sollozos silenciosos.Verla, tan pequeña, tan frágil, tan perdida, me destroza de una manera que no puedo explicar. Me muevo rápidamente, desesperado por acortar la distancia que nos separa, por ofrecerle consuelo, por hacer cualquier cosa que pueda aliviar su sufrimiento en este momento.Ins
EmmaSabía que no debería haber dicho esas palabras, pero ¿cómo te salvas cuando te ahogas en tus propios errores? Intentaba desviar la atención de mí misma, intentaba sobrevivir al caos que se desataba, pero la verdad me golpeó con más fuerza de la que esperaba.Y ahora, mi mente daba vueltas de miedo, miedo de que ella hubiera visto algo cuando irrumpió en la oficina. Oh, Dios, todo se está desmoronando, y el peso de todo esto me asfixia. Lo único que quería era desaparecer.La voz de Knox provino de detrás de mí, teñida de incredulidad, cuando dijo: "¿Así que me estás engañando, Gina?".Mi madre ni se inmutó. Lo miró fijamente y la culpa en su rostro se desvaneció. Sus ojos se volvieron fríos y lo miró de frente, con voz cortante: «Esto no se trata de mí, Knox. Dejaste de preocuparte hace mucho tiempo. Me trataste como a una extraña, como si no existiera».Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, cada latido más fuerte que el anterior. A medida que la dis
KnoxEn el instante en que la puerta se abre con un crujido, Emma y yo nos separamos de golpe. Siento que el corazón me late con fuerza en el pecho e intento calmar mi respiración, pero me cuesta mucho.Dirijo la mirada rápidamente hacia la puerta, y allí está, Gina, de pie en el umbral, recorriendo la habitación con la mirada. Se me revuelve el estómago al pensar que haya visto lo que acaba de pasar entre Emma y yo.Rezo en silencio para que no se haya dado cuenta, para que no haya visto la tensión silenciosa que se había ido acumulando entre nosotros, pero mi esperanza se desvanece rápidamente.El ambiente en la habitación ha cambiado, volviéndose tenso y denso.Observo a Gina mientras entra furiosa, dando un portazo seco que atraviesa la habitación como un cuchillo. El sonido resuena en mis oídos, haciéndome dar vueltas la cabeza.Sus tacones resuenan con firmeza contra el suelo, cada paso es deliberado, mientras sus ojos se posan en Emma, evaluá
EmmaMe duele el corazón de arrepentimiento al verlo limpiarse la sangre de los labios. No debí haberlo hecho, pienso, con la respiración aún entrecortada. Pero en ese momento, sentí que era la única manera de que entendiera lo profundamente enojada y herida que estoy.Sus dedos rozan suavemente sus labios antes de arrugar el pañuelo y tirarlo a la papelera que hay en la esquina de su despacho. El silencio entre nosotros se prolonga, denso e incómodo.—No debiste haber hecho eso —dice con voz tranquila—. Pero lo entiendo. No quieres que esté cerca a menos que te cuente todo sobre tu padre.Aparto la mirada, el peso de sus palabras me golpea como un puñetazo. Algo dentro de mí se tensa. Siento cómo el pavor se instala, un nudo frío en el estómago, como si supiera lo que viene y no me fuera a gustar.Me acerco a él, mi voz un susurro de incertidumbre. «Sí. Necesito saberlo todo sobre mi padre».Se le escapa una risita que resuena en el silencio de la ofici
KnoxMe recuesto en mi silla, observando a Emma a través de la pared de cristal de mi oficina. Está tecleando en su teléfono. Se nota que está muy concentrada en lo que hace, aunque parezca molesta.Mi teléfono suena, pero no me molesto en mirarlo. Emma se levanta. Camina hacia mi oficina. Se la ve decidida. Sé que está enfadada conmigo y no quiere hablar conmigo. Quiero que las cosas vuelvan a ser como antes entre nosotros. Quiero que vuelva a ser mi amante.La veo caminar hacia la puerta, contoneando las caderas. Joder. La he echado de menos así. La forma en que sus caderas rozan mi pene. Siento un cosquilleo en los pantalones. No quiero excitarme cuando todavía está enfadada conmigo. Eso solo empeoraría las cosas.Emma entra y se para frente a mí, mirándome con furia."Vamos, ¿acaso me estás evitando ahora?"Me levanto. Camino hacia ella y me siento en el escritorio, cerca de ella. Puedo oler su perfume. Me recuerda







