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134.

Autor: Ellara Salwa
last update Fecha de publicación: 2026-10-20 21:25:42

—Este horario tiene dos compromisos importantes programados a la misma hora, Antonio.

Daniela le tendió la tableta a su esposo. Antonio estaba sentado en el sofá de su despacho, con la computadora portátil abierta sobre la mesa. Sin embargo, en cuanto vio la pantalla que ella le mostraba, interrumpió su trabajo y levantó la mirada.

Daniela esperó sin apartar los ojos de él. Había dos compromisos registrados para el mismo horario. El primero era una reunión privada con el equipo legal de la empr
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Último capítulo

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   160.

    —¡El vehículo de Valverde acaba de cruzar la entrada principal y entrar en la propiedad de la familia De la Vega!La voz del jefe del equipo de vigilancia sonó baja a través del dispositivo de comunicación inalámbrica, pero fue lo bastante clara para captar la atención de todos los ocupantes del vehículo táctico. En la pantalla del monitor infrarrojo, un automóvil negro avanzaba por el camino de la finca en dirección al edificio principal de la residencia De la Vega.Ya había pasado la medianoche. La propiedad parecía desierta, sin apenas movimiento en los caminos ni en los jardines delanteros. El vehículo de Valverde continuó avanzando sin encontrar obstáculos, como si alguien en el interior hubiera estado esperando su llegada y hubiera preparado todo para recibirlo.Antonio observó la pantalla con atención. Con la mano derecha, entrelazó los dedos con los de Daniela, sentada a su lado. No se apresuró a dar órdenes. Prefirió esperar hasta que el equipo de vigilancia obtuviera una ima

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   159.

    —¡Anunciemos al público esta misma noche que el archivo desaparecido ya está en nuestras manos!Daniela hizo su propuesta con firmeza en la sala de control de la sede de Ginebra. Después de que el intermediario que había manipulado el flujo de fondos desapareciera antes de que pudieran interrogarlo, necesitaban una forma de obligar a Valverde a salir de su escondite. Daniela estaba convencida de que un anuncio bien calculado podía provocar una reacción de su enemigo, aunque también comprendía que aquella estrategia implicaba un riesgo considerable.Antonio negó con la cabeza de inmediato. Se acercó a su esposa y le rodeó la cintura con un brazo mientras la miraba con seriedad.—No podemos basar las acciones legales de la organización en información falsa —dijo—. Todavía no hemos encontrado físicamente el archivo. Si anunciamos que los documentos están en nuestro poder cuando no es así, solo le daremos al enemigo motivos para atacar nuestra credibilidad.Daniela dejó escapar un breve s

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   158.

    —La transacción es auténtica y está debidamente registrada en el sistema, Daniela.Antonio hizo aquella confesión con serenidad. De pie frente a su esposa, sostuvo su mirada sin intentar eludir el asunto que ahora los preocupaba. Aunque no mostraba señales de inquietud, comprendía que aquella respuesta no bastaba para despejar las dudas surgidas desde que el equipo forense descubrió una transacción sospechosa en los documentos filtrados por Valverde.Daniela estaba sentada detrás del escritorio privado de Antonio. Respiró hondo y entrelazó las manos sobre la superficie. Mantuvo la mirada fija en su esposo, a la espera de una explicación más detallada.—Si la transacción es legítima, ¿por qué su monto es tan elevado y no aparece en los registros públicos de Fénix Dorado? —preguntó sin rodeos—. ¿Cuál es la verdadera razón de tanto secretismo?Antonio se acercó al escritorio y se detuvo justo frente a Daniela. Le rodeó la cintura con un brazo, intentando estrecharla contra él sin desviar

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   157.

    —¡Esta mañana, el nombre de Antonio apareció en todos los titulares como el de un dictador corporativo que controla el mercado negro!El jefe del equipo de relaciones públicas dejó caer la tableta con fuerza sobre la mesa de negociaciones. Tenía el rostro pálido y respiraba agitadamente después de seguir las noticias que se habían propagado a toda velocidad desde primera hora de la mañana.La pantalla principal de la sala estaba repleta de titulares de medios internacionales. Los documentos filtrados por Valverde se habían convertido en el centro de la cobertura mediática, acompañados de acusaciones de que Fénix Dorado había abusado de su poder para monopolizar el mercado y controlar transacciones ilegales.Las consecuencias ya comenzaban a sentirse fuera del edificio. La noticia había provocado pánico en los mercados bursátiles, mientras varias empresas asociadas empezaban a cuestionar sus relaciones comerciales con la organización. En cuestión de horas, la reputación que habían cons

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   156.

    —Esta firma está debidamente registrada en los archivos administrativos centrales a su nombre, Doña Carmen.Daniela colocó el documento auténtico justo frente a la anciana. Su mirada era firme y no mostraba la menor vacilación al enfrentarse a su propia abuela. Después de todas las pruebas reunidas, ya no estaba dispuesta a permitir que Doña Carmen eludiera sus responsabilidades con acusaciones infundadas o excusas sin fundamento.Doña Carmen contempló el documento. Sus labios se entreabrieron, pero no consiguió pronunciar palabra. Sus dedos arrugados se aferraron a los reposabrazos de la silla de ruedas, mientras las miradas de los miembros del consejo que la rodeaban se volvían cada vez más acusadoras. Quienes antes la trataban con respeto ahora la observaban con abierta desconfianza.—No puede ser —murmuró antes de levantar la cabeza apresuradamente—. ¡Todos estos documentos son falsos!Su voz se elevó, y sus palabras sonaron más a desesperación que a una verdadera defensa.—¡Mateo

  • Mi Esposo Sustituto: El Tío de mi Exprometido   155.

    —¡No se te ocurra ir al puerto esta noche, Mateo!La voz resonó de nuevo en la mente de Mateo, tan nítida como cuando la había escuchado por primera vez décadas atrás. Permaneció inmóvil en medio de la sala, con la cabeza inclinada y los ojos fijos en el suelo, mientras cerraba lentamente los puños. La advertencia de Elena aquella noche le había salvado la vida, pero todavía ignoraba todos los motivos detrás del pánico de la mujer en quien siempre había confiado.—Las últimas palabras de la señora Elena por teléfono siguen resonando en mi cabeza hasta el día de hoy —dijo Mateo con voz ronca. Se pasó una mano por el rostro antes de continuar, intentando contener las emociones que volvían a agitar sus recuerdos—. Su tono era distinto al de siempre. Parecía aterrada, como si supiera que algo terrible estaba a punto de suceder.Daniela se acercó a él. Le apoyó los dedos en el brazo y fijó la mirada en aquel hombre que había sido uno de los confidentes de su madre.—Cuéntamelo todo, tío Ma

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