MasukCapítulo 381 – Encontrar al amor de mi vidaEvelynCuatro meses después.Tengo una relación muy estrecha con los baños y los espejos.Los baños son el lugar donde he vivido mis peores y mejores momentos, donde he tenido conversaciones serias, me he derrumbado, he llorado, he amado…Los espejos, en cambio, son el lugar donde siempre me reencuentro conmigo misma al final de un ciclo o al comienzo de otro.Estaba sentada frente al espejo de mi habitación en Boerne cuando escuché que llamaban a la puerta.—Evie… —Miré hacia atrás y era Abby, mi mejor amiga de la infancia—. ¿Todavía quieres ir hasta allí? Jeff y yo te acompañaremos —me dijo.Abby y Jeff se conocieron durante un almuerzo en mi casa de Houston, y fue amor a primera vista. Están saliendo juntos y ya hablan de matrimonio.La miré y, con una sonrisa en el rostro, respondí:—Sí. —Ella asintió, me levanté y salí con ella. Bajamos las escaleras y Vivi vino a mi encuentro.—Rachel se ha quedado dormida, ¿crees que debería despertar
Capítulo 380 – Entonces… nunca es un adiós.EvelynAlex se había marchado hacía ya un buen rato, pero yo seguía sintiéndome inquieta, como si algo estuviera a punto de suceder. Una sensación, un presentimiento.—¿Está todo bien? —preguntó Jo, deteniéndose a mi lado mientras yo miraba hacia el portón.—Estoy esperando a tu hermano. Me contó muy poco sobre lo que iba a hacer hoy.—Su estrategia era actuar con cautela. No quería ser agresivo para no poner a nadie en peligro —me respondió.Sentí una punzada en el pecho y me llevé la mano a esa zona de inmediato.—¿Qué pasa?—No lo sé, un dolor repentino en el pecho.—Te has puesto blanca, ¿quieres sentarte? —me preguntó Jo.—No, creo que voy a llamar a Alex.—Evie, no va a contestarte. Están bien, tranquila.Forcé una sonrisa, pero algo dentro de mí me decía lo contrario. Necesitaba escuchar su voz y, aunque Jo me decía que no lo hiciera, lo llamé.Pero no tuve suerte.—¿Conseguiste averiguar adónde fueron los Piccolo? —pregunté, intentan
Capítulo 379 – Abriendo caminoJacksonTodo se fue a la mierda.Joder, el maldito murió, pero antes de hacerlo, le disparó a Alex.—Tenemos que llegar al hospital cuanto antes —dijo Andrew con urgencia.—¡Entonces vamos de una puta vez! —dijo Brady, irritado.—El coche ya está en marcha —avisó Chen. Levanté a Alex en brazos con la ayuda de Brandon.—Quédate conmigo, hermano. ¿Por qué me apartaste de la trayectoria, joder? —decía Brady entre lágrimas.—Te necesito, Brady, no te derrumbes ahora —le dije con voz firme—. ¡TOM! —grité—. Ven con nosotros, tú y Ben.Acomodamos a Alex. Brady y yo nos sentamos atrás. Ben se puso al volante y Tom a su lado. Le grité a Chen que nos siguiera con los demás y vi a Peppe ayudando a Enzo, que también había resultado herido.Escuché a Tom gemir en el asiento delantero.—Presiona esa mierda, capitán, estás perdiendo sangre —le dije.—Tenemos que avisar a Evie —dijo Ben.—Se va a volver loca —dijo Brady, todavía llorando.—Llama a Aline, Tom. Ahora mism
Capítulo 378 – Alexander SterlingEnzoBuscar tu carta de libertad.Las palabras de Alex no dejaron de dar vueltas en mi cabeza desde la puerta de la mansión hasta el salón donde se había instalado aquel desgraciado. Me había reído ligeramente cuando lo dijo, pero la verdad es que aquello siempre había estado ahí, atrapado en mi pecho. Nunca quise una corona, nunca quise un trono, nunca quise ser Don. Quise paz. Quise que mi familia siguiera viva. Quise la libertad de no cargar con el nombre de un hombre que, al final, ni siquiera era quien había jurado ser.Aun así, cuando lo tuve delante, se me revolvió el estómago. Una parte de mí todavía veía a mio nonno. Su manera de cruzar las piernas, el dedo golpeando el reposabrazos del sillón, aquella sonrisa que parecía afecto y era veneno. El resto de mí veía a Frederick Anderson, el impostor, el hombre que utilizó a mi familia, que creció como una plaga bajo nuestro propio techo. Fue como mirar un retrato antiguo y descubrir que el marco
Capítulo 377 – El juego del diabloAlexanderEn cuanto entramos en la calle de los Anderson, mi mente me jugó una mala pasada. Nos vi a los cinco cuando todavía éramos pequeños, acabábamos de conocernos y nuestras madres estaban organizando un almuerzo para el domingo. Ninguno de nosotros tenía la familia perfecta. Hoy veo que ni siquiera Brady la tenía. Pero nuestras madres eran buenas fingiendo, mostrando a quienes las rodeaban que todo estaba «bien».Nuestros dramas nos unieron, y nuestras ganas de ser felices fueron lo que nos mantuvo unidos hasta hoy.Y sé que será así para siempre.Llegamos a casa de los Anderson y el recuerdo de la última vez que estuve aquí me golpeó de lleno. Mi hermano lloraba la muerte de su madre, una mujer maravillosa que fue asesinada por orden de su propio marido. Mirar aquel lugar me daban ganas de reducirlo todo a escombros.Y cuando miré a mi lado, vi el dolor en los ojos de mi hermano. Y lo único que deseaba era poder arrebatárselo. Mis hermanos, to
Capítulo 376 – ManumisiónEnzoHabíamos llegado a casa de Sterling, una casa que mia donna insiste en llamar nuestra. Mia bambina siente un cariño especial por Amélia, que se lo corresponde con la misma intensidad, y nada podría reconfortar más el corazón de un padre que saber cuánto amor recibe su bambina.Elena quiso descansar un poco. El viaje había sido agotador para ella y nostro bambino tampoco le ha dado tregua.—¿Cómo te sientes ahora? —pregunté, rodeándola por detrás con mis brazos mientras ella se apoyaba en el lavabo del baño.—Amor, ni siquiera sé cómo describirlo —respondió, y ambos nos reímos. Me moví para quedar frente a ella y la tomé en brazos.—Don Mancini, me estás malacostumbrando demasiado.—A mia vita, ya te dije que, si quieres, te llevaré siempre en brazos. —Elena me dio un beso mientras caminaba con ella hasta la cama.La acosté con cuidado y me tumbé a su lado.—Ya es hora de reunirme con Alex, vamos a ir a casa de los Anderson.—Qué locura pensar que Lorenzo







