INICIAR SESIÓNLlegamos al área de vestidores, la señorita Adelia abrió el cubículo que me asignaron para guardar mis pertenencias, sin pedir permiso tomó mi bolso y mi ropa, se acercó hasta una superficie plana y vació todo lo que había en mi bolso.
Suspiré al ver que no había nada, solo un cepillo para el cabello, un bloqueador solar para labios, un viejo teléfono móvil con la pantalla rota y un pequeño monedero con unas cuantas monedas para pagar el transporte público.
—Les dije que yo no tomé nada, no soy una ladrona — Dije envalentonada por mi conciencia tranquila y sin temor porque en bolsa no había nada.
—¡Aquí está! Este es el brazalete que se me perdió — Exclamó la señora Clara Bella sacando una pulsera de la bolsa de mi pantalón.
—¡Es mentira! — Chillé — Yo nunca había visto esa joya, siempre pensé que estaban hablando del brazalete que había visto en una habitación, pero aquél tenía las piedras de color púrpura y éste, tenía las piedras blancas.
—Así que resultaste una vulgar ladrona — Dijo el señor Duran mirándome con coraje, como si me odiara.
—Le juro que es una trampa, yo nunca había visto esa joya, no sé de donde salió ni cómo llegó a mi bolsa, se lo juro —. Dije llorando por la desesperación, había caído en una trampa y estaba segura de que todo había sido planeado por la señora Clara Bella.
—¡Llama a la policía Marco! Esta ladrona tiene que ir a la cárcel— . Dijo la arpía que me estaba acusando, injustamente.
—Señor Duran, por favor, se lo suplico no me manden a la cárcel, yo le juro que no me robé nada, no sé quién puso esa joya en mi ropa —. Ya las lágrimas brotaban de mis ojos.
Nunca pensé en pasar por una humillación de esa magnitud, el vestidor ya estaba lleno de empleados que debían cambiarse de ropa para irse a casa y otros para comenzar su turno, así que todo se había vuelto un espectáculo espantoso.
—Señor Duran, si lo desea, yo me puedo encargar de levantar la denuncia ante las autoridades, aunque… como sugerencia, al hotel no le conviene un escándalo, si esto trasciende a la prensa, nos afectara mucho como empresa, el nombre del hotel se vería comprometido —. Dijo el gerente y yo esperaba por una respuesta.
—¡Lárgate en este momento y no quiero volver a verte cerca de mi hotel! — Dijo y salió de los vestidores, sin siquiera mirarme.
Yo no paraba de llorar, había perdido el empleo que había conseguido con mentiras, quizá era un castigo por haber hecho las cosas de esa manera, pero con el empleo, posiblemente se me estaban yendo mis sueños de ir a la universidad.
—¡Cámbiate de ropa para que te vayas! — Me ordeno la señorita Adelia y yo obedecía, con manos temblorosas me quité el uniforme y me puse mi ropa.
Cuando salí de los vestidores dos guardias me esperaban para custodiarme hasta la salida.
Todo me daba vueltas, estaba enojada, triste, pero sobre todo, me sentía tan impotente por no poder hacer nada a pesar de ser inocente y lo que más me dolía, era que no iba a volver a Marco Duran ¿Por qué me dolía tanto? Quizá porque, aunque sabía que nunca iba a poder aspirar a que se fijara en mí, yo me conformaba con verlo, aunque sea de lejos.
Iba llegando a la puerta de empleados cuando el gerente de división cuartos nos alcanzó.
—¡Esperen un momento! — Gritó desde medio camino, los guardias se detuvieron y él se acercó hasta donde nos encontrábamos.
Me tomó del brazo y me arrastró hasta el medio de la cancha de tenis que se encontraba cerca de la salida de empleados, supuse que me diría algo que no quería que los guardias escucharan.
—¿Qué es lo que quiere? ¿Humillarme más? Yo no robé ese brazalete, estoy segura de que fue una trampa de la señora Clara Bella, ella no me quiere en este hotel y no entiendo por qué. ¿En qué le afecta a ella una simple camarista?
—Yo sé que tu no robaste esa pulsera, pero las pruebas te incriminan y si lo piensas bien, yo te acabo de salvar de ir a la cárcel.
—¿Y espera que se lo agradezca? ¿Si usted sabe que yo no robé la pulsera por qué no lo dijo?
—Digamos que no lo dije porque una chica tan bonita como tú, no debería estar trabajando de camarista, ya sé que eres modelo de una página de internet y que no te importa mostrar tu cuerpo, si tu quisieras, yo podría pagarte lo que me pidas por una noche.
Sentí como la cara se me puso roja por la vergüenza y el coraje y sin pensarlo dos veces, le solté una bofetada con toda la fuerza de la que fui capaz, dejando la palma de mi mano marcada en su mejilla y mi mano ardiendo del dolor.
—Usted es un asco y créame que nunca me prestaría para algo tan bajo y menos con una porquería de hombre como usted.
Me di la vuelta y comencé a caminar hacia los guardias, llorando, pero ahora de rabia.
—¡Piénsalo! Yo puedo hacer que Marco Duran se entere de la verdad y te devuelva tu empleo y hasta te pida una disculpa.
Estaba desesperada por el empleo, pero nunca, nunca aceptaría hacer lo que ese hombre me pedía, yo no era una prostituta, ni siquiera había dado mi primer beso, porque esperaba hacerlo cuando estuviera enamorada de verdad.
Antes de salir del hotel para siempre, volvieron a revisar mis pertenencias, me reí en la cara del guardia.
—¿Qué espera encontrar? ¿Jabones? ¿Toallas? ¿Cubiertos? Porque el brazalete que me robé ya me lo sacaron en los vestidores — Dije con sarcasmo, ya no me importaba nada, lo peor ya había pasado.
—Lo siento compañera, yo solo cumplo órdenes —. Dijo la guardia que me estaba revisando el cuerpo con las manos, lo que se me hizo una reverenda estupidez y otra humillación a mi persona.
Salí de ahí y caminé unos pasos hacia la calle, cuando al fin estuve lejos de la vista de los guardias de la entrada, me detuve junto a un poste y comencé a vomitar, estaba asqueada por lo que había pasado, los alimentos que había ingerido antes de tan abominable suceso salieron por mi boca como un proyectil.
—¿Ana te sientes mal? ¿quieres que te lleva a tu casa? — La voz de José que estaba parado detrás de mí hizo que me avergonzara más.
—No, gracias estoy bien —. Dije tímidamente, debía estar pensado lo peor de mí.
—Quiero decirte que yo no creo que seas una ladrona, estoy seguro de que te tendieron una trampa.
—¿En verdad crees en mí? — Asintió con la cabeza.
—Tienes unos ojos que reflejan bondad y dulzura, unos ojos así no pueden ser de una persona capaz de robar.
—José, si me lo estás diciendo porque quieres conseguir algo conmigo, mejor vete.
—No, no pienses mal, te lo digo porque mi abuela dice, que se sabe cuándo una persona es buena cuando sus ojos reflejan dulzura y eso es lo que vi en ti desde el primer día que te vi.
Me extendió una botella de agua que llevaba en las manos y yo la recibí para enjuagarme la boca, era muy desagradable haber vomitado.
José me llevó a casa en su motoneta, me dejó en la puerta y prometió ayudarme a buscar otro empleo, le di las gracias por querer ayudarme, pero no había nada que me quitara el dolor que estaba sintiendo.
Esa noche vi llegar a Connie desde la ventana de mi cuarto la vi bajar de una camioneta muy lujosa y no pude evitar preguntarme… ¿Sería verdad que no necesitaba tener sexo con los hombres paras ser una Sugar Baby?
—¿Ya me vas decir que te pasó? Desde que llegué del trabajo me di cuenta de que tienes los ojos hinchados de tanto llorar y no quisiste bajar a cenar, ¿pasó algo en tu trabajo? —Melo comenzó a cuestionarme, me conocía demasiado bien y no había manera de mentirle.
—Me echaron del trabajo — dije y me dejé caer sobre la cama, abracé mi almohada y me puse en posición fetal, solía hacerlo cuando algo me dolía y esta situación me dolía demasiado.
—¡Ana! ¡No es posible que solo hayas durado dos días en el puesto! ¿Con quién te peleaste? ¿Acaso no sabes mantener la boca cerrada?
—Melo te juro que esta vez no fue por mi boca, me tendieron una trampa, me corrieron por ladrona.
—¿Ladrona tú? ¿Pero qué se creen? ¿Acaso creen que una chica huérfana no puede tener valores y principios? ¿Quién te acusó de semejante atrocidad?
—Nada más ni nada menos que la novia del dueño del hotel, pero te juro que me puso una trampa, todavía ni siquiera sé por qué lo hizo, pero es una arpía con nombre de vaca y hocico de buitre.
Le conté con lujo de detalles todo lo que había pasado con la señora Clara Bella desde el día que conocí a Marco Duran, y no entendía por qué la había tomado contra mí.
Pasamos esa noche en el hospital solo mirando al bebé, a los dos nos preocupaba su salud y no podíamos dejar de mirarlo, se veía tan pequeño e indefenso, que nos llenaba de ternura. Apenas amaneció y el doctor nos dijo que se estaba recuperando favorablemente, fuimos al hotel a ducharnos y a descansar un poco, Marco tuvo que atender a unos inversionistas de su complejo turístico y tuvimos que esperar hasta la tarde para volver al hospital. Nos llevamos una sorpresa al llegar y darnos cuenta de que tano el bebé, como Clara, habían desaparecido. Abandonaron el hospital unas horas antes. —¿Cómo es posible que hayan permitido que se llevara al niño en esas condiciones! — le gritó Marco al director del hospital. —Lo siento señor Duran, pero la madre solicitó el alta voluntaria y aunque tratamos de disuadirla no pudimos hacer nada, ella es la madre y solo ella puede decidir sobre el bienestar de su hijo. —¡Si algo le pasa a mi hijo voy a deman
El tiempo pasa rápido, Ricardo y yo llevábamos meses viajando por el mundo, disfrutaba tanto caminar de su mano, me sentía segura y protegida a su lado. Los besos de buenas noches comenzaron en la mejilla y poco a poco se acercaban más a los labios.Ricardo me hacía sentir emociones que no había sentido nunca en mi vida y me di cuenta de que lo que sentía por Julián, era solo un espejismo.Fue un día que paseábamos en el Parque Nacional de Glenveagh, ubicado en el condado de Donegal, específicamente en el centro de las montañas Derryveagh de Irlanda, cuando comenzó a llover y nos tomó por sorpresa.Habíamos visto en el trayecto lo que parecía ser un granero y corrimos para resguardarnos de la lluvia. Los dos estábamos empapados y hacía mucho frío. Ricardo encontró una lámpara y la usó para encender una fogata.
Estaba furioso por lo que me contó Ana, podía entender que por su juventud e inexperiencia le pasaran tantas cosas, pero odiaba que me mintiera y que no tuviera la confianza de decirme todo hasta que ya hubiera explotado.La mandé a la habitación porque no quería desquitar mi furia con ella, necesitaba asimilar la situación para poder hablar con tranquilidad. Pero no podía pasar por alto la actitud de Miguel Ángel.Salí de la oficina y abrí la puerta de la suya de golpe sin siquiera tocar, estaba hablando por teléfono con alguien y escuché perfecto que se trataba de Clara. No sabía que entre ellos hubiera una amistad, nunca mantuvieron una cercanía, al menos no enfrente de mí.—Señor Duran yo…— No lo dejé continuar, lo tomé por el cuello de la camisa y lo obligué a ponerse de pie.De un solo golpe lo arroj
Salí corriendo de la universidad, no tenía la fuerza para enfrentar las burlas y los insultos de todos, esas fotografías habían sido en un momento de necesidad, yo creí como tonta en ese tipo que me engañó y ahora estaban ahí para arruinarme la vida.Me llegó una notificación al móvil, cuando vi que se trataba de un correo electrónico supe que era el final de mi sueño de universitaria. Yo solo recibía correos del departamento de servicios escolares de la universidad y lo abrí con miedo, aunque sabía de ante mano su contenido.«Señorita de expósito, hemos recibido una acusación muy grave respecto a su reputación y las pruebas presentadas no dejan lugar a dudas. Lamento informarle que será expulsada de la universidad y que no será aceptada en ninguna de nuestras filiales, ni facultades. Como apoyo a su persona
Apenas comenzaron las vacaciones y Marco ya tenía todo listo para nuestro viaje de luna de miel. Su asistente se encargó con anticipación de que tramitar me visa y mi pasaporte porque yo nunca había salido de país, es más nunca día salido de puerto de Acapulco.Me primera experiencia en el avión fue toda una aventura. Me abracé a Marco y hundí mi rostro en su pecho por el miedo que sentía cuando el pájaro de acero comenzó moverse y sobre todo en el momento del despegue. Me alegré tanto de vivir esa experiencia al lado de Marco que no la cambiaría por nada del mundo. Ser la esposa de un hombre como él era maravilloso.No volvimos hablar de Clara y yo no me atrevía a preguntarle qué pensaba hacer cuando su hijo naciera. Por el momento la señora vaca le negó la oportunidad de estar presente durante el embarazo y sé que, a un ve
No volví a hablar con Marco, pero recibí la notificación de que habían duplicado mi mensualidad, no cabía duda que el imbécil creía que podía comprarme a mí y a su hijo con migajas.—Confía Marco, confía en que tienes el control de la situación, ya veremos qué pasa con tu esposita cuando empiecen a salir las verdades a la luz.Dejé pasar el tiempo, Mike me avisó que Marco había informado a los ejecutivos que tuvieran todos sus pendientes porque pensaba tomarse unas semanas de vacaciones para su luna de miel y esa era mi oportunidad.Ellos estarían fuera del puerto viajando y disfrutando su amor y eso era lo que yo necesitaba para actuar. Una vez que Mike me confirmó que se habían ido, yo puse manos a la obra. Me disfracé con una peluca y unos lentes oscuros que me cubrían gran parte del rostro, me vestí d







