INICIAR SESIÓN3
—¿Hija, tienes algo? —mi madre preguntó y logró que saliera de mis pensamientos, por más que traté de dormir durante toda la noche, la situación con el tema de Mijail Volkov, y su amenaza, no me dejó estar en paz ni un solo momento.
—¿Por qué, mamá? —traté de esquivar el tema.
Madres, todo lo saben.
—Has estado ida desde que te levantaste, ¿todo está bien? —agaché la mirada y decido callarme todo lo que el día anterior había pasado entre Jhon, Malka y ese tal Mijaíl. Sé que no es momento para preocupar a mis padres, mi papá está en un viaje de negocios, y sé que mamá se siente triste cuando él no está a su lado.
—Solo es la escuela mamá, sabes que no me ha ido nada bien en matemáticas—la mirada de mi madre se ablanda, al menos por el momento, no sospecha del problema en el que está metida su hija.
—Todo estará bien, cariño… ¿Quieres que vaya a hablar con tu profesor?
Negué tomándome mi leche—Lo voy a solucionar por mí misma, mamá… Roberto es algo complicado, pero, sé que todo va a mejorar.
Decidí esta vez irme caminando hacia la escuela, solo serían unas calles y esto me ayudarían a pensar qué haré con toda esta situación. Quizás, Mijaíl solo estaba amenazándome para darme algo de miedo, o tal vez en cualquier momento vería a una mujer súper hermosa dispuesta a complacerlo y se olvidaría de la amenaza que me hizo.
Al llegar a la escuela entró inmediatamente al salón de la profesora Algarín, la maestra de historia. Ella era una mujer de cincuenta años muy amable; sus ojos color miel son los más hermosos que he visto en mi escasa vida y además sus clases eran muy instructivas.
Al poco tiempo después de mi entrada, llega Malka y Jhon al salón de clases, Malka como de costumbre se sentó a mi lado, pero, Jhon no lo hizo esta vez y sinceramente no quise darle importancia y lo dejé pasar.
—¿Qué le sucede a Jhon? —le pregunté a Malka. Ella solo ignoró mi pregunta. A la mitad de la clase la profesora Algarín me pidió que fuese a la oficina del profesor Roberto, tomé mis cosas con rabia, nunca desde la entrada de ese señor al instituto nos hemos llevado bien.
Llegué hasta el pasillo y me anuncié con la secretaria, esta me hizo esperar un momento antes de hacerme entrar a la oficina del profesor, Roberto me miró con desprecio y cerró la puerta con seguro después de que yo entré.
—¿Dígame profesor, en que le puedo servir? —le pregunté lo más cortante posible, Roberto tragó en seco y se relamió los labios.
Mi mirada se centró en su boca.
—Señorita Jones, sus calificaciones no son las mejores—ruedo los ojos.
—Profesor eso no es nada nuevo, ¿para esto me trajo hasta acá? —bufé, la cara del profesor se tornó dura y pude ver que estaba enojado.
—Esa no es la manera de hablarme, Jones—me crucé de brazos molesta.
Mis hombros se relajaron. —Por favor Roberto, dime qué trabajo o que taller debo hacer para colocarme al día y listo, si eso es todo me retiro—me doy la vuelta para recoger mis cosas, pero, al tratar de abrir la puerta siento sus manos rodear mi cintura, por instinto di dos pasos hacia adelante para alejarme asustada de él.
—Estoy… Estoy enamorado de ti—me quedé helada por su confesión, los ojos de Roberto se oscurecieron causando que mi pecho comenzará a subir y a bajar.
—¿Qué? —dije volteándome para verlo, su rostro se tornó rojo quizás por la vergüenza que sentía.
—Desde la primera vez que te vi, Victoria—, me senté de golpe al escuchar sus palabras, no podía creer esto.
—¡Deja de mentir, todos saben que me odias! — él negó con la cabeza repetidamente.
—Traté, pero, no puedo Victoria, esto es tan frustrante… Tú eres tan joven, y yo soy un hombre, pero, eso no me impidió enamorarme de ti pequeña. ¿sabes cuantas veces traté de sacarte de aquí? —señala su pecho—. Por eso intenté mantenerme al margen, no sabes lo loco que me he puesto cuando Jhon dijo que tú… y él… —El sujeto guardó silencio cerrando los ojos como si le costara decirlo—, pero, sé que es falso, tú no eres ese tipo de chicas. Victoria sé que esto es una locura, pero, solo te pido o más bien te suplico que me dejes intentar amarte.
Roberto comenzó a acercarse a mí, estaba aturdida y asustada a la vez. El profesor era un hombre apuesto, su confesión me cayó como un baldado de agua fría. Al principio me sentí cautivada al conocerlo, y bueno creo que todas las alumnas de Madrid High School lo estaban, pero, luego de ver la forma en como trataba a los alumnos, hizo que lo bajara del pedestal donde lo tenía. Tiempo después la idea de tener una relación no estaba en mis planes y mucho menos por alguien del cual no sentía absolutamente nada, más que asco y repulsión.
—¿Qué quieres decir con todo esto? —Murmuré intentando ganar tiempo para poder salir de aquí. Miré todo a mi alrededor, si Roberto Arteaga deseara hacerme daño, nada podría impedirlo, porque su oficina quedaba lejos de la entrada a la zona de profesores.
EPILOGOSuspiro al ver en lo que me he convertido, ha pasado tanto tiempo después de lo sucedido con mi padre, la vida fue cruel, realmente cruel conmigo. Siento las manos de Mijail sobre mis caderas. Deja un beso casto en mi mejilla, mientras su mano sostiene con fervor a Gabrielle.El día de hoy nuestra hija cumplirá sus primeros veinte años de vida, la casa del lago donde vivimos desde que Gabrielle vino a nuestras vidas, está llena de todos nuestros familiares.Malka y Ethan han llegado de Suiza hace un par de días, sus hijos Zeus de la edad de mi hija mayor, Artemisa de dieciocho y Hades de dieciséis están revoloteando por toda la casa, si, sé que dirá, Malka y Ethan no han perdido el tiempo para nada y estoy más que segura que es así. Además, no entiendo el afán de Ethan por colocarle nombres griegos a sus hijos.Mi madre vive con Pedro, se han casado hace un par de años atrás en las Vegas, Pedro ha sido maravilloso con mi madre y le doy gracias al cielo porque él ha sido totalm
CAPÍTULO 74VICTORIA JONESFINAL—¿Podrías pasarme la sal, por favor amor? —me pregunta Alex, por más que le he pedido que no me llame de esta manera, aun insiste. En el día de hoy Malka le ha pedido que me cuide ya que por cuestiones de su bebé ella no podrá hacerlo. Alexander se ha encargado de hacer todas las labores del hogar en el día de hoy. Ha preparado un delicioso estofado de carne, ya que he empezado con mis primeros antojos. Las ojeras se me han ido quitando de poco a poco, aunque anoche lloré de nuevo hasta quedarme dormida. Siento algo de pena por Alex, después de haber escapado de Mijail hace siete años, no fui capaz de tener una relación con él por mis traumas y ahora no podré por mis sentimientos hacia mi amado Mijail, aunque él ya no se encuentre aquí, no creo poder tener una relación con alguien más.Juego con la comida, porque realmente no tengo nada de apetito. Estoy tomando los suplementos mandados por la doctora que contrato Alex, ya que, según él, ella es de con
73Freddy me ha contado, que mi cuerpo había invernado por decirlo así durante un mes. Dijo que me alimentaba a través de sondas y que es un milagro que esté vivo, después de semejante accidente. Se sorprendió al saber quién era y le juré que no le haría daño, al revés que estoy eternamente agradecido con él. Freddy vive como ermitaño en una pequeña casucha en el centro del bosque en Hayedo de Montejo y lo único que me tranquiliza es que aún sigo en Madrid. Freddy se ha abierto un poco a mí, me conto que su esposa falleció hace un par de años y su única hija lleva miles sin saber de ella. Tengo una contusión en mi cadera que me imposibilita moverme por mucho tiempo. Le he solicitado a Freddy que vaya a la estación de policía o lugar más cercano para tener noticias de mi caso, ya que como Freddy vive apartado de todo, ni siquiera televisor tiene en su casa.Como puedo camino hacia el baño improvisado que ha construido mi nuevo amigo, al parecer Freddy se bañaba en el lago más cercano,
CAPÍTULO 72MIJAIL VOLKOVSiento un pitido en mi odio ensordecedor, que me deja tambaleando por unos segundos. Siento mi corazón latir más rápido de lo normal, mis nervios se alteran al no reconocer el lugar donde estoy en estos momentos. La puerta principal del lugar de abre, dejándome ver un hombre mayor entrar por ella trayendo consigo un vaso de agua y un frasco de pastillas. Al verme, el hombre se sorprende y sonríe voluntariamente.—Hasta que, por fin despertaste—habla con familiaridad.—¿Te conozco? —espeto, con dificultad.—¡No! Claro que no muchacho.—¿Qué hago aquí?—Llevas casi un mes aquí—abro mis ojos.—¿Lo recuerdas?—¿Qué debo de recordar? —estoy ansioso.—El accidente, tu accidente—y fue como si algo dentro de mí se activara.“—Esa niña es un grano en el culo. Pensé que sería fácil de engañar cuando según me acerqué con buenas intenciones. Mi plan era obligarla a quitarte todo, pero, ni aun comprando al doctor que la atendió cuando sufrió el accidente que tu causaste t
71No sé cuánto tiempo he dormido, por el sedante que Alexander le toco darme para poder tranquilizarme. Siento un mareo terrible al sentir el suelo frio, hacer contacto con mis pies. Escucho sollozos en la parte principal de la mansión y no tengo que ser adivina para saber que Ethan ha entrado en duelo. Trato de sostenerme con la baranda de las escaleras para no caer. La mirada de Ethan se encuentra con la mía y veo el dolor que siente a través de sus ojos. Ethan se levanta y me recibe con un abrazo, que lo único que hace es romperme aún más.—Necesito saberlo todo, por favor Ethan, nadie me quiere decir donde esta Mijail…—Ethan mira de reojo a Alexander—Dile a Mijail que lo necesito, yo…—siento que mi mundo da vueltas—¡Yo, maldita sea, no puedo vivir sin él!—Vicky, cariño tienes que calmarte—espeta mi madre.—¿Dónde está Malka? —pregunto al no verla en el lugar.—Al igual que tú, está descansando—habla Alex.—Lo lamento Ethan—lo abrazo—Si, tan solo Mijail nunca me hubiese visto…él
70—Hermano, hermano, no me hagas esto—digo arrastrando su cuerpo hacia el mío.—Tienes, que…detenerlo Mijail, fue un placer ser parte de tu familia…espero, que encuentres la paz que tanto has deseado—Nathan cierra los ojos. Lloro con amargura. Nathan se ha ido.Corro con furia en busca de Gilberto, el helicóptero está a punto de despegar cuando hago una maniobra para poder caer adentro de este. Gilberto me mira asustado. Un hombre que desconozco está piloteando. Gilberto trata de sacarme de golpe del helicóptero, pero, le doy un guantazo haciendo que se retuerza del dolor.—¡Acabas de matar a mi primo, maldito hijo de puta! —me abalanzo sobre él.—Es lo mínimo que mereces.—Victoria, es mía…ella me ama—argumento.—Esa niña es un grano en el culo. Pensé que sería fácil de engañar cuando según me acerqué con buenas intenciones. Mi plan era obligarla a quitarte todo, pero, ni aun comprando al doctor que la atendió cuando sufrió el accidente que tu causaste te odió, o bueno si lo hizo, p







