Share

CAPÍTULO 3

Author: S. Lorie
last update publish date: 2025-07-05 06:28:10

Aleksi se encontraba en una importante reunión con varios compradores que habían solicitado los automóviles más lujosos y potentes de su compañía. Mientras los observaba con aparente calma, afinaba su oído interior para captar los pensamientos que bullían en sus mentes; a menudo lo hacía para descubrir qué intenciones ocultas podían tener aquellos humanos. Sin embargo, entre los asistentes no todos eran simples mortales: algunos, como él, pertenecían a un mundo distinto. Al percatarse de ello, esbozó una sonrisa maliciosa.

Mientras escuchaba, un pensamiento en particular llamó su atención: provenía de un hombre que, aunque vestía como un guardaespaldas cualquiera, custodiaba al lobo llamado Manuel Ortega. En su mente, el hombre refunfuñaba que, aunque los autos ofrecidos eran de las mejores marcas, resultaban demasiado caros para que su jefe pudiera costearlos y era mejor conprar los de aquel Ceo que ofrecía las replicas de esa manera el ganaría mucho dinero. Aquello encendió el apetito oscuro de Aleksi, quien sintió el impulso de lanzarse sobre aquel humano y devorarlo allí mismo; sin embargo, sabía que ese no era el momento ni el lugar. Las verdaderas cacerías sucedían de noche. Aunque a él, no le agraba comer humanos, era asqueroso, solo bebía sangre de mujeres vírgenes como un maldito castigo. 

Cuando la reunión concluyó, los compradores se levantaron y se despidieron con saludos y apretones de manos. Uno de ellos, un caballero de porte elegante, se dirigió a Aleksi con cortesía:

—Muy bien, le agradezco, señor Volkat, y gracias por prepararnos los mejores autos. Me gustan las cosas de calidad, por lo que no me importa invertir en lo que sea necesario —declaró con voz firme.

Aleksi respondió con una sonrisa fingida y un leve asentimiento, aunque sus ojos se posaron con atención en el guardaespaldas que acompañaba a Manuel Ortega. El hombre intentaba parecer leal, pero los oídos poderoso de Aleksi había alcanzado a escuchar que incluso a él lo delataban como un magnate farsante.

—Debería considerar cambiar de personal, señor Ortega —comentó Aleksi en tono casual.

Manuel lo miró confundido, sin comprender del todo a qué se refería.

—¿Por qué lo dice, señor Volkat? —preguntó con cautela.

—Oh, solo es un comentario al aire, nada más —respondió Aleksi con indiferencia.

Manuel quedó pensativo mientras salía de la sala. A su lado, el supuesto hombre de confianza comentó en voz baja, con un tono cargado de arrogancia:

—Ese hombre se cree el rey del mundo, ¿no le parece, señor?

Manuel lo observó de reojo, molesto por su actitud.

—¿Por qué dices eso? —preguntó, con voz fría.

—Solo lo digo porque soy su hombre leal, y no me gustaría que usted pague tanto por esos autos. Tal vez haya otros mejores, de vendedores más confiables —respondió el hombre, intentando sonar servicial.

Las palabras hicieron que Manuel reflexionara unos instantes. Si Aleksi realmente podía leer la mente, como empezaba a sospechar por su extraño comportamiento, aquel consejo podría ser más peligroso de lo que aparentaba.

—Bien —dijo finalmente, con una sonrisa calculada—. Tomaré en cuenta tus palabras. Esta noche quiero verte en mi mansión, ¿te parece?

El guardaespaldas de total confianza asintió, satisfecho, creyendo que había logrado influir en su jefe para que invirtiera en los autos de baja calidad que él y su socio preparaban, más baratos pero disfrazados de lujo.

Lo que aquel hombre no imaginaba era lo que le esperaba entre las altas paredes de la mansión de los Ortega. Manuel, mientras se alejaba con una sonrisa cargada de malicia, pensó para sí: Cuando algo deja de ser útil, hay que deshacerse de ello. Pero antes, sería bueno que sus doberman se diviertan un poco.

                        ***

Aleksi llegó a su casa tras aquella exhaustiva reunión en la que había invertido una suma considerable en los motores más caros que existían en el país, con el propósito de ofrecer los mejores autos a aquellos hombres de negocios, incluidos lobos que, como él, se mezclaban en la sociedad humana aparentando normalidad.

Mientras comía en silencio, vio a su hermana acercarse con una sonrisa arrogante dibujada en los labios. Ella intentó besarle la mejilla, pero él levantó la mano para detenerla.

—No vengas con falsas muestras de cariño —dijo Aleksi con frialdad—. Ya sé muy bien cómo eres por estar con esas mujeres que frecuentas. ¿Qué es lo que quieres?

Su hermana soltó una pequeña risa, jugueteando con sus uñas largas y perfectamente pintadas. 

—Es que ya me aburrí.

—Sé muy bien que necesitas una hombre  —respondió él—. ¿Acaso ya te aburriste del último humano?

—Sí, ya me aburrí —confesó la loba con voz indiferente mientras admiraba sus uñas que exigían un nuevo manicure.

—No puedo seguir perdiendo el tiempo. Te he dicho que debemos tener cuidado. ¿Que hiciste con tu juguete?

—¿Cuidado en qué? —replicó ella con un tono cargado de fastidio, harta de las advertencias de su hermano. Sus instintos como loba la impulsaban a querer ser marcada, pero su lobo destinado aún no aparecía. Y Aleksi, como hermano sobreprotector, solía proporcionarle humanos para que los intimidara y ella los marcaba convirtiéndolos en híbridos, algo prohibido por las leyes de su especie. O los mataba cuando estaba aburrida de ellos.

—Creo que no estás bien de la cabeza —sentenció Aleksi con voz seca.

Ella hizo un puchero infantil y se acercó más a él. —Solo es uno... uno nada más. Y me gusta, ¿de acuerdo?

—¿Te gusta? —repitió Aleksi, arqueando una ceja—. ¿Dónde lo viste?

—En la universidad. Quiero traerlo a la mansión.

—¿Él sabe lo que eres?

—No, no sabe que soy una licántropa que vive con sed de sangre. Nadie lo sabe, si se dan cuenta crees que me verán con buenos ojos. Sabes muy bien que son pocos los que conocen de nuestras especies.

—No sigas —la interrumpió él con hastío—. Estás hambrienta. Lo primero que haces es pedirme que busque a alguien para que te caliente la cama.

—No hables de esa forma tan vulgar —protestó ella, molesta por el tono de su hermano.

—Está bien, Alexa —suspiró Aleksi, resignado—. Dime exactamente si eso es lo que quieres. Si es así, busca al tipo y tráelo. Pero recuerda que debes esperar a tu lobo destinado.

—Estoy cansada de esperar. Siento que nunca aparecerá.

—¿Estás segura?

—No... —admitió ella en voz baja, con un deje de tristeza.

—Entonces haz lo que tengas que hacer, pero ten mucho cuidado. Si descubren lo que estamos haciendo, me meterás en graves problemas.

Aleksi subió a su habitación después de la conversación, se cepilló los dientes y encendió su computadora. Faltaba poco para la llegada de la luna llena y  la luna roja, un evento que desataría un festín para los lobos destinados a aparearse y saciarse con la sangre de jóvenes vírgenes. Para él, diez serían suficientes.

Chasqueó la lengua con impaciencia y, tras un baño caliente, se recostó en su cama. Encendió la televisión; le gustaba distraerse viendo animes. Justo entonces, llamaron a su puerta. Soltó una maldición, recordando que había citado a la chica del servicio para pasar el rato.

Al abrir la puerta, la vio: era una joven de unos veinte años, vestida con un camisón translúcido que dejaba entrever sus pechos firmes, tal como a él le gustaba. Aleksi tocó la tela con deleite y la hizo pasar, cerrando la puerta tras ellos. La empujó sobre su inmensa cama.

—Abre las piernas —ordenó con voz grave mientras se desnudaba. Tomó un preservativo, se lo colocó y comenzó a juguetear con los pechos de la joven, arrancándole gemidos de placer. Acto seguido, la penetró con la brusquedad que tanto lo caracterizaba. A él no le importaba si a ella le gustaba o no; solo quería saciar su propio deseo. Algunas mujeres humanas disfrutaban de esa rudeza, y por eso no se contenía.

Cuando terminó, la apartó de un empujón. Ella, jadeante, lo miró con deseo.

—Podemos seguir si usted quiere —se atrevió a sugerir, con los ojos brillantes de ansia.

Aleksi la examinó y notó un moretón en su brazo.

—Vete ya —ordenó con voz fría.

—Pero…

—Es una orden —gritó él, con un tono que no admitía réplica.

—Lo siento —se disculpó la joven, saliendo de la habitación con un suspiro frustrado. A pesar del dolor, le fascinaba la brutalidad de su jefe y soñaba con enamorarlo.

Aleksi, por su parte, se dio otra ducha y se recostó nuevamente en la cama. Su mente no encontraba paz. ¿Cuándo aparecería una mujer, humana o loba, que realmente lo hiciera sentir satisfecho, que despertara en él un deseo tan profundo que lo consumiera por completo? Hasta ahora, ninguna lo había logrado.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   EPÍLOGO

    El bosque encantado, que durante meses había sido un refugio de paz y flores resplandecientes, de pronto se estremeció. El cielo nocturno, antes adornado por una luna llena brillante, comenzó a teñirse de un rojo carmesí. Las libélulas de luz cayeron al suelo y las flores mágicas cerraron sus pétalos en un intento desesperado por protegerse.La guerra había llegado.En la capital, Lukan había completado su oscuro propósito. Utilizando el alma corrupta y ambiciosa de Ricardo —a quien sacrificó sin piedad arrojándolo al Lago del Abismo de Almas—, el hechicero demoníaco logró forjar su verdadero cuerpo. Ya no era una simple marioneta; ahora era una abominación imponente de sombras, garras y magia negra, rodeado por un ejército de lobos oscuros y espíritus errantes.Y había encontrado el escondite de la familia Volkat.Dentro de la cabaña protectora en el centro del bosque, Natasha soltó un grito desgarrador, apretando las sábanas con fuerza. El momento había llegado. Las contracciones er

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   CAPÍTULO 45

    Los días transcurrieron con una calma que Natasha jamás creyó posible. La inmensa mansión, antes envuelta en un silencio sepulcral y un aura de constante alerta, comenzó a llenarse de risas, de conversaciones cálidas y de los tiernos preparativos para la llegada del bebé. Las habitaciones, antes frías y sobrias, ahora resplandecían con una luz acogedora que parecía emanar de la propia felicidad de la pareja.Aleksi se había vuelto aún más protector, casi hasta la devoción. Ya no era solo el imponente Alfa o el magnate calculador; era un hombre completamente rendido a su familia. Cada mañana la acompañaba a caminar por los extensos jardines de la propiedad. Allí, ocurría algo verdaderamente mágico: las flores parecían abrirse a su paso, los colores se volvían más vivos y el aire se llenaba de un perfume dulce. Era como si la misma naturaleza reconociera la vida especial y poderosa que crecía en su interior, saludando al pequeño que estaba por nacer.—Nuestro hijo ya es amado por todo e

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   CAPÍTULO 44

    Natasha contemplaba el bosque con profunda admiración. Aquel lugar parecía encantado: flores de todas las formas y colores cubrían el suelo como un tapiz vivo, y el aire estaba impregnado de aromas dulces y antiguos.—Me gusta este lugar —susurró Natasha.Aleksi no lo pensó dos veces. La tomó en brazos y comenzó a correr con ella entre los árboles, riendo, mientras las flores parecían responder a su juego, liberando pétalos que danzaban en el aire como si el bosque mismo celebrara su presencia. Era un lugar verdaderamente mágico, un sitio donde él había vivido en el pasado junto a su familia. Allí, su padre había sido expulsado del clan de los lobos por haberse involucrado con una mujer de sangre pura, una decisión que marcó su destino para siempre.—Me gustaría que nuestro bebé naciera aquí —dijo Aleksi con voz suave—. Sería un lugar hermoso. ¿No quisieras quedarte lejos de la ciudad?Natasha negó despacio.—No por ahora. Ya te lo dije, mi abuela me está buscando. Quiere que cumpla l

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   CAPÍTULO 43

    Taisha observaba a la madre adoptiva de Natasha y al hermano acercarse con una sonrisa ensanchada en sus rostros, seguramente por el embarazo de la joven. Hacía apenas unas horas, Natasha había llamado para dar la noticia de su estado.—No te veo contenta —espetó la madre adoptiva, llamando la atención de Taisha, quien estaba ida en sus pensamientos. La anciana soltó un suspiro cargado de miles de preocupaciones.—Creo que ella ha quedado en cinta demasiado rápido. Además, tú no puedes ir a ese país a cuidarla… tendré que hacerlo yo.La señora asintió, suspirando. ¿Cuanto tiempo de embarazo tendria? Desde aquella vez que le confeso el pasado de su madre verdader. Las semanas había transcurrían rápidamente, seguramente Natasha estaba mucho más alegre por la llegada de su bebé, el cual crecía un poco más rápido de lo habitual, siendo de un lobo. Su abuela se encontraba desconcertada al enterarse de tal cosa. ¿Cómo era posible que un hada, la pura reencarnación de la flor lunar de las le

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   CAPÍTULO 42

    Aleksi y Natasha llegaron a la mansión. La felicidad brotaba por sus poros, tan intensa que podía sentirse incluso a distancia. Arkady y Alexa los observaban sin comprender del todo, hasta que una leve pero poderosa energía los rozó de inmediato era algo puro y fuerte.—¿Quién viene con ustedes? —preguntó Alexa con evidente nerviosismo.—Nos acompaña nuestro querido hijo… en el vientre de Natasha —anunció Aleksi, sorprendiendo a todos, incluidos los empleados y a Kattaleya, quien observaba desde una esquina.Arkady abrió los ojos con asombro, y Alexa bajó apresuradamente las escaleras. Se acercó a Natasha y colocó la mano sobre su vientre, sintiendo de inmediato aquel impulso: un bebé con poderes, a la vez lobo y hada. Su esencia era tan fuerte que se daba a conocer a través de los seres que rodeaban a sus padres.—Esto es magnífico… ¡estás embarazada de mi hermano! ¿Quién lo diría? —exclamó Alexa, emocionada.Natasha asintió con una leve sonrisa.Aleksi se acercó a su padre, quien lo

  • NATASHA LA DAMA DEL LOBO PELIGROSO   CAPÍTULO 41

    Natasha despertó de golpe, abrumada. Un malestar repentino la invadió y, con deseos urgentes de vomitar, salió corriendo de la cama hacia el cuarto de baño. Apenas se inclinó sobre el lavabo, comenzó a arrojar todo lo que había cenado. Su cabeza palpitaba de una forma extraña, casi dolorosa.En ese momento sintió las manos de Aleksi acariciando su espalda con suavidad.—¿Qué sucede? —preguntó él con preocupación.Ella solo negó, incapaz de hablar, y volvió a sentir las náuseas. Vomitó una vez más mientras su estómago se retorcía con fuerza.—No sé… me siento demasiado mal… mi estómago está revuelto, amó —alcanzó a decir entre jadeos.Aleksi la ayudó a lavarse la boca, la sostuvo entre sus brazos y luego la cargó de regreso a la cama, acomodándola con el mayor cuidado. Su preocupación estaba creciendo. Algo no estaba bien.Cuando ambos se recostaron, él rodeó su cintura con la mano. De repente, un estremecimiento recorrió su cuerpo. Su mano tembló sin control. Desde el vientre de Natas

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status