INICIAR SESIÓNCreo que Carlo escuchó gritar a Valeria porque no tardó en aparecer por la oficina, quedando todos muy callados delante del jefe.
—- ¿Qué está sucediendo aquí?¿Gabi alguien te está faltando al respeto? — me pregunto.
— No jefe, solo un compañero se ha acercado a mí, para decirme cómo tenía que modelar un diseño que es algo complicado ¿verdad Rafael?—- le respondi.
—- Si, si jefe ha sido solo eso — respondio el tonto
—- Vamos mi amor, si se meten con ella es lógico, es la nueva, el patito feo de la empresa, vamos al despacho, tenemos que discutir ciertas cosas tu y yo — le dijo su prometida.
Carlo se quedó mirandome no muy convencido, pero su prometida y sus mimitos le hicieron marcharse. A solo un minutos de que se terminara la jornada, recogí mi mesa, me levanté del sillon, cogi mi móvil y mi bolso para marcharme, al pasar por delante del despacho de Carlo, abrió la puerta diciéndome que entrara. Una vez dentro me cogió de la muñeca llevandome a su mesa, me sentó encima de ella abriendo mis piernas, poniendo su cuerpo entre ellas.
—- Por favor Carlo, lo que desees hacer, aquí no, nos pueden ver —- le respondi.
— Nadie va a entrar te lo aseguro, — me dijo mientras besaba mi cuello y me daba mordisquitos,
Puse mis manos en su pecho apartando a mi jefe, bajándome de su mesa, pero el giro mi cuerpo, tumbando mi cuerpo en la mesa, quedando mi culo a la altura de su virilidad.
—- ¿Tienes a alguien esperándote fuera ¿es eso?¿por eso te quieres marchar? — me susurro al oído algo enfadado.
—- Ya te he dicho que no tengo novio, solo amigos, dejala que me vaya me haces daño — le rogué.
—-Eres solo mia Gabi, ningún hombre puede tocarte ¿entendido?’ solo a mi me perteneces, solo yo puedo tocarte —- me dijo sintiendo las caricias de sus manos en mi entrepierna, haciendo que cerrara los ojos y mi cuerpo temblara, pero no de miedo, si no de deseo por ser suya.
—- Ya te he escuchado, ahora suéltame, tengo que irme — le dije, sintiendo como se apartaba de mi cuerpo.
Nos quedamos mirandonos, mientras me hacia atrás, abri la puerta de su despacho marchando corriendo por las escaleras, llegue a mi coche, lo abri sentandome dentro, puse mis manos en el volante y mi cabeza entre mis manos, sintiendo como me acariciaba alguna lágrima mi rostro.
— Idiota, obsesivo, solo tuya ja, no me liare nunca con hombres comprometidos — me decia a mi misma.
Una vez que ya me calme, puse en marcha el coche marchandome hacia mi casa, al llegar aparqué y entré en la casa, dirigiendome al dormitorio donde me tumbe poniendo uno de mis brazos en mi cara.
—- Gabi ya estoy en casa — escuche gritar a mi amiga.
Me levanté de la cama, me limpié las lágrimas con la manga del vestido y me fui al comedor.
—- Nena ¿qué te sucede? vaya careto que me llevas, ah ya tu jefe ¿verdad? ¿te ha acosado? lo puedes denunciar, lo sabes —- me dijo.
—- No, no es eso, es que lo deseo Auri, se que está prometido, pero cuando lo tengo cerca y se pone tan celoso, siento que si no dejo que me haga suya, me voy a morir —- comente.
—- Ten cuidado Gabi, si algo te sucediera que no digo que te suceda, esa clase de hombres no suelen hacerse cargo de nada y a tus padres les darías un buen disgusto, si tan mal estas deja el trabajo — me dijo.
— No puedo, es un buen sueldo y sabes que los créditos de la universidad son muy altos, nunca conseguiría mi master, no, no puedo dejar el trabajo, solo tengo que ser fuerte y no dejarme arrastrar por el, solo eso —- le respondi.
Ese dia termino tranquilo, al dia siguiente era sábado, por la mañana las dos hicimos limpieza general en la casa, y por la tarde después de comer, recogimos la cocina, nos duchamos para prepararnos, pues habíamos quedado las cuatro amigas en reunirnos para ir al club donde íbamos todos los sábados para desconectar un poco de los estudios. Me vestí con uno de los vestidos que Carlo me regaló, corto con una tira enganchada al cuello, espalda libre, sintiéndome demasiado guapa, dado que marcaba mi figura y eso me gustaba mucho. Una vez que ya estabamos arregladas mi amiga Aurelia y yo, nos marchamos de casa, subimos a mi coche con dirección al club, donde nos encontramos con Sara y Maria. Saludamos al portero entrando las cuatro amigas, nos quedamos un momento en la barra, hablando con el camarero pues nos conocia muy bien.
Con las bebidas en nuestras manos, nos adentramos en el local bailando, mientras veíamos donde se encontraban nuestros excompañeros de la Uni, nos acercamos a ellos, dándonos todos dos besos en nuestras mejillas.
Bailamos, nos reímos, bebimos, saliendo Aurelia y Tomas a la pista de baile, mientras yo me quedaba con Antonio, dado que Sara y Maria se fueron otra vez a la barra para comprar más bebidas.
Estabamos hablando Antonio y yo mientras veíamos a la gente bailando en la pista, cuando de pronto, me cogieron del brazo arrastrándome del lugar.
—- Eh amigo, suéltala, no quiere irse contigo — gritó Antonio.
—- Ella si quiere ir conmigo, en este sitio hay muchos niñatos buscando lo que no pueden pagar en la calle y Gabi es mia, mas vale que te apartes de mi camino — le dijo Carlo a Antonio dándole un empujón tirándolo al suelo.
—- ¿Pero a ti qué te sucede? déjame en paz por muy jefe mío que seas — le grite.
—- Venga Carlo, llevatela a la cama, esta noche se desara por que le des lo que ella necesita —- escuche decir, pero aunque la luz era tenue, enseguida reconocí la voz, y sabía que era de uno de los amigos de Carlo el que gritaba..
Ya en la calle, Carlo me puso de espaldas a la pared, acercó su cara a la mía, apretando sus labios a los míos, jugando nuestras lenguas como si se alegraran de conocerse, puse mis brazos en el cuello de Carlos para que no se apartará de mí, sintiendo su dureza en mi vientre, mientras sus brazos abrazaban mi cuerpo.
En medio de las risas, el champagne y la felicidad, aparecieron por el restaurante seis hombres todos vestidos de negro, nos quedamos todos en silencio mirandolos, El que parecia ser el jefe, se quedo mirandome haciendole una señal aa dos de sus sicarios que se acercaron a donde yo estaba cogiendome de mis brazos, tirandome delante de su jefe de rodillas.Siento que la fiesta termine asi, pero son órdenes, desnudate aquí y ahora, el sobrino de la vieja no sabe que es una mujer y tu eres la indicada para quitarle su virginidad — me dijo—-- Mi esposa no va a hacer nada, dejarla en paz, ya habeis hecho bastante daño —- gritó Aaron, viendo como le daban un disparo en el hombro, cayendo al suelo mientras sangraba, ayudando a mi esposo Carlo..—- Por favor, déjalo, no quiero que nadie salga herido, —- grite, aunque quise acercarme a mi esposo, los sicarios me cogieron a la fuerza manteniéndome de rodillas delante de aquel hombre.—- Muchachos quitarle el puto vestido, y tu zorra, enseñale
No sé en qué momento, vi la necesidad de intentar darle el pecho a mi hijo o si no podría, pero me saque el pecho, le puse en su boquita mi pezon sorprendiendome la forma y las ganas que empezó a succionar, cayendo la leche por las comisuras de sus labios.—- Puedo darle el pecho, aunque prefiero que me examine un médico, con todo lo que me han dado, no me gustaría que se pusiera malo ahora —-les comente.—- Vamos ahora si quieres a la clínica, mi doctor está de guardia —- comentó Carlo.Esta vez, nos fuimos de casa, subiendo al coche de Carlo, Una vez que llegamos a la clínica nos acercamos a la consulta del médico deCarlo recibiendonos este comuna sonrisa, haciendo que nos sentaramos en las sillas que había.—- Precioso bebe, enhorabuena Gabi y Carlo el infértil como decía., ¿que puedo hacer por vosotros? —- nos preguntó.Carlo le dijo al médico por encima, casi todo por lo que pase con su suegra, y ahora estabamos preocupados por si al darle de mamar a nuestro hijo podría sucederle
Cuando Carlo se marchó, apoyé mi cabeza en el hombro de Aaron, mientras él acariciaba mi mejilla, y yo ponía mi mano sobre su camisa acariciando su pecho.—-- ¿Necesitas algo?¿quieres que te haga un desayuno como los de casa? — me pregunto.—- No gracias, estoy aun muy cansada, necesito dormir un poco, fue una noche de locos, en mi vida había bebido tanto, pero no fui yo, me forzaron a abrir la boca, metiendome la boquilla de la botella para que bebiera, fue horrible —- le dije.—--Olvidalo ya, estas en casa y si necesitas que te ayudan psicológicamente, buscaré a alguien bueno, ahora estas conmigo.y no dejare que nada te suceda — me dijoAaron Volvió a cogerme entre sus brazos, para llevarme al dormitorio dejandome encima de la cama, le cogi la mano para que no se fuera, se quitó la camisa tumbandose después a mi lado abrazandome. Pero empecé a besar su pecho, su cuello, mientras él sonreía, —-- Duerme o no respondo que lo que ahora mismo suceda —- me decía.—--No quiero que me rech
El médico después de presentarse, se acercó a la cama donde yo me encontraba, me tomó las constantes, miro el gotero que tenía puesto y empezó a escribir el una carpeta.—--- Bueno, parece que todo está bien, ahora le diré a la enfermera que en un par de horas te quite el gotero, te de los documentos del alta y podrás marcharte a casa, pero no vuelvas a beber, has estado a poco de que te de un coma etílico, ¿entendido señorita? —- me dijo sonriendo.—- No se preocupe doctor, la vigilare y con esta experiencia que ha tenido, no creo que lo vuelva a hacer — respondió Aaron sonriendo.Una vez que ya se marchó el médico, Aaron puso su cara en mi hombro, me miraba tan fijamente que se me erizó todo el cuerpo.—-¿Qué sucede?¿porque me miras tan fijamente? —- le pregunté.—- Porque no me creo que estes conmigo otra vez, te amo mi princesa — me respondió.—- Aaron, tu sabes todo lo que ha sucedido y los bebés que he tenido, mi romance con Carlo, ¿aun después de todo sigues queriendo que est
Me di cuenta aun borracha como estaba, de que el hombre se puso blanco en cuanto me vio, pero yo estaba demasiado bebida para preguntarle nada.—- Esa, esa es la chica que buscamos, si es la chica que han secuestrado, pobre criatura ¿que le habrán hecho? oficial llévela inmediatamente al coche patrulla y que la lleven al hospital —- contestó el hombre.Mientras el oficial me cogía de los brazos para sacarme de aquella habitación, el jefe cogió su móvil marcando un número de teléfono.—- Aaron la tenemos, ahora se la llevan al hospital, espero que esta vez tenga más suerte — le comentó.El oficial me subió al coche patrulla tapando mi cuerpo con una sábana, Al llegar vi a Aaron abriendo la puerta del coche, me cogió en brazos quedando los dos mirándonos.—-- Hola, ¿tú también te vas a casar conmigo? —- pregunte, viendo como sonreía.—-- Buena llevas encima, anda vamos a que te revisen —- me contestóDentro de la clínica, me dieron algo para vomitar todo el alcohol que llevaba en mi c
Me levanté del suelo despacio viendo como me miraban y se reían, la vieja y su sobrino, una vez ya estaba de pie, me quitaron la manta que tapaba mi cuerpo, viendo entrar a dos hombres más, —- Chicos os presento a vuestra futura esposa, la prostituta más cara de mi burdel, ¿que os parece, el que la deje preña le regalare un millon de dolares,¿que os parece? —- dijo la vieja.—- Os odio, nunca me casaré con ninguno, son unos enfermos y tu estas mas enferma que ellos.--- le grite.—- Muchachos no espereis a la noche de bodas, llevarosla a la cama, está desnuda, no os costará follarla —- dijo la vieja. Me puse a correr por la casa, hasta que vi una ventana abierta, cerre la puerta de aquel dormitorio con llave, termine de abrir la ventana y sentí que si me tiraba me iba a matar, pero prefería eso, antes de que alguno de los tres me tocara. Salí hacia fuera despacio, fijándome que por allí pasaba algún que otro coche aunque yo iba completamente desnuda, pero era la vergüenza o mi vida.







