LOGINCuando Camil trataba de buscar empleo e indicaba su nombre y apellido, muchos dudaban y varias veces tuvo que ir a parar a la estación más cercana, aunque era realmente hermosa bajo esas ropas el ser tan de características latina, cabello negro azabache, con un cuerpo en forma de reloj que atraía miradas lujuriosas y una piel tostada, algunos le decían la trigueña salvaje sumado a sus ojos color avellana herencia también de su padre, pero el resto es total herencia de su madre, pero con ese nombre y apellido Harrison a cuestas no era fácil que le creyeran que realmente era ciudadana aunque no sea nacida ahí, había tenido que soportar una que otra humillación le dolía que en un país que se mofaba de la tan ansiada libertad no sea más que una cuna de racistas y gente que la desmerecía solo por su descendencia a veces solo a veces quería creer que solo se había topado con las personas equivocadas.
ꟷHarrisonꟷ Se oyó la voz del encargado del laboratorio que la llamaba hoy tocaba sobrevivir y la asignación de hoy para ello era donar sangre más que donar era vender sangre, nunca creyó llegar a este extremo, se sentía humillada y sentía vergüenza de ella misma por tener que llegar a esto una lagrima se resbalaba por su mejilla izquierda tengo que sobrevivir pensaba ella, es que el poco dinero que había conseguido con sus esporádicos empleos había terminado en manos de Paterson que por supuesto envió por transferencia bancaria no quería ni de broma encontrarse con ni respirar el mismo aire que él y todo por esa noche, esa terrible nocheCUATRO MESES ATRÁS
ꟷVamosmuñe a recordar viejos tiempos, ¿No extrañas las rumbas que nos dábamos por allá en el pueblo? Como cuando movíamos las caderas que Dios nos dio que hasta el padre Ramiro le sudaba la entrepierna.ꟷ juntando las manos en modo de súplica y ojitos de perritos tristes como le decía Camil cuando su prima Tatiana tenía esa expresión en el rostro. por la cual no podía evitar aceptar, ya que era la única familia que tenía en este país de mierda como ella le decía.ꟷEstá bien me convenciste, vamos al Copacabana. ꟷ Expreso Camil mientras se retocaba el maquillaje con una sonrisa en los labios ese día había conseguido un empleo de manera estable y tenía ganas de celebrarlo.ꟷTe encanta este lugar porque será picarona, será que Alessandro Peterson es dueño del lugar.ꟷHablas sandeces, ese hombre no me atrae para nada tiene una sonrisa ladina cada vez que me ve que me da miedo, solo que la música de ahí me recuerda a mi tierra y hoy es noche latina nena ꟷ Terminando de ponerse el vestido de lentejuelas negro que se amoldaba a su curvilínea figura y contenta con los resultados vistos en el espejo todo en ella gritaba sexy por donde la vieran.ꟷQuedaste ¡Wow! qué envidia con tu delantera de infarto si fuera hombre hace rato que le hubiera dado un mordisco.ꟷAsquerosa, mueve ese trasero que quiero divertirmeꟷ Dándole una sonora palmada en el trasero de su prima.Se acercaron media hora después en un lujoso sitio de la ciudad, el más afamado de la ciudad “Copacabana” con un letrero con luces de neón que gritaba diversión, hoy era noche latina y este era uno de los pocos días donde ser latina era más una bendición que un castigo en esa ciudad. Se acercaron a la puerta y apenas las vio el robusto y gigantesca masa de músculos que era el guardia de seguridad evoco una sonrisa y las dejo pasar sin importar las quejas de alrededor de treinta personas que esperaban entrar.
ꟷEsto está que revienta, siento la adrenalina de la música, siento la sangre caliente de mi tierra recorrerme por completo. ꟷ Gritaba Tatiana mientras daba la vuelta por todo el lugar como niña pequeña entrando a una dulcería escuchando a Gloria Estafan y mi tierra.ꟷNo seas tan dramática, pero si el ambiente se ve de lo mejor ꟷMientras se dirigían a la barra por unos tragos cuando iba a pagar el cantinero se negó a recibir su dinero.ꟷEs por parte de la casa ꟷ Girando el rostro hasta donde estaba el dueño de todo ese lugar y de otros más quien con copa en mano simulo brindar regalándole una sonrisa como la de un lobo con ganas de comerse a su presa.ꟷY después dices que ese tipo no anda tras tus huesitos ¡Y nada de no le acepto un trago! ꟷMientras Tatiana le daba una sonrisa ladina al cantinero que con esa camiseta negra hacia que todos sus músculos resaltaba haciéndolo parecer super sexy ante la vista femenina lástima que los gustos era lo mismos que los de ella.Camil solo sonreía Tatiana no tenía remedio, aunque sea una mujer casada que le había costado diez grandes, pero era divertida nada dejaba que la amilanara a comparación de su amiga Gabriela que siempre andaba asustada con que la migra la encuentre y sometiendo a tratos humillantes en afán de ese dichoso sueño americano.
Ya los tragos y tanto baile causaban efectos que la desorbitaban ligeramente, cuando le aviso a Tatiana que se iría al baño esta no le prestó atención, ya que estaba entretenida coqueteando con un espécimen del sexo masculino que gritaba quiero sexo esta noche a su alrededor. Como no se conocía el lugar termino perdiéndose por la oscuridad del sitio, hasta que encontró la manija de una puerta al abrirla ligeramente lo que vio la dejo presa del miedo, haciendo que todo su ser temblara aquella imagen era el principio de su pesadilla, los gritos y las escenas la dejaron traumatizada.
ꟷ¡Por favor juro nunca más desobedecerte! ꟷMientras suplicaba y lloraba de manera desconsolada sabía que su vida ya estaba acabada desde el momento en que quiso escapar de esa vida a la cual fue llevada a la fuerza y vendida cuál pedazo de carne.ꟷTe dije, hazme caso y todo te irá bien, desobedéceme y desatarás el infierno. ꟷ Expreso Alessandro a quien Camil había reconocido de inmediato, estaba absorta ante la imagen de la muchacha que no pasaba de los veinte años, tenía el maquillaje corrido y el vestido rasgado exponiendo sus pechos al aire, mientras dos hombres tan robustos como gigantes sosteniéndola de ambos brazos y a Alessandro tomando una fusta de cuero que estaba sobrepuesta en la pared, cuando vio el primer azote en esa habitación tan oscura como la mirada de Alessandro cuando lanzaba el primer azote, no podía permanecer más ahí era demasiado, No podía creerlo, eso no era un juego sádico como de las películas con palabras claves, esa era una tortura en toda la expresión de la palabra.ꟷTengo que salir de este lugar, ¡Dios Tatiana! No podemos estar más aquí, esto es el infierno y ese hombre el diablo ꟷ Cuando oyó que alguien gruñía en dirección a la puerta Salió disparada entrando en la primera habitación que para su alivio el baño de damas. Permaneció ahí tratando de calmarse su corazón quería salir de su pecho, tenía miedo que algo así le pudiera pasar, agradecía nunca haber tenido algo con ese hombre. A partir de ese día lo único que Alessandro Peterson le provocaba era terror y repulsión y trataría de estar lo más lejos posible de él así tenga que hacer lo que tenga que hacer.Maximiliano se sentía avergonzado, no sabía cómo reaccionar, solo había hablado por impulso, Camila era el único tipo de mujer que lo hacía hacer cosas que no estaba acostumbrado, ni cuando estaba casado había sido tan impulsivo, esa ira de imaginarla con varios hombres buscando su atención lo había superado, pero la gran pregunta a la que no quería encontrarle la respuesta era ¿Por qué se sentía así?—¿Cuál es esa condición?—Bueno, que me acompañe a una noche de cine al aire libre, es bueno para usted caballero, un poco de aire libre, ir liberándose un poco de estas cuatro paredes, hoy lo hicimos muy bien el parque, así que eso es buena señal y antes de que me ponga excusas, no hay necesidad ni de bajar del auto, solo un poquito de libertad, el viento en su cara y algo de contaminación citadina.—Ni loco, esas son cosas para adolescentes inconscientes, no para un hombre en mi condición y menos de mi edad.—Bueno, entonces iré con su hermana para ver el dichoso vestido, no es mi esti
Cuando llegaron a casa luego de ver la caída del sol, la sorprendida fue Paola que por primera vez en mucho tiempo lo vio sonriendo, aunque no tenía idea porque, pero por un instante vio en su hermano un brillo, uno que nunca había visto antes, él agradaba mucho verlo sonreír, a pesar de muchas cosas sabía que su hermano se merecía eso sonreír.—¿Qué haces aquí? Deberías estar en la empresa — Cuando Derek pudo ver a su hermano, la sonrisa se le quitó, no entendía por qué sentía vergüenza que lo vieran sonreír solo con Camil no le pasaba, no quiera ahondar en ese pensamiento y opto por la defensiva como siempre.—Se supone que soy la jefa, aunque sea solo de apariencia, así que me tome unas horas libres, hoy tenemos una cena muy importante con los Howard y tenía que
Cuando se dio cuenta la manera amable en que le había hablado a Camil, volvió esa apariencia fría, distante y cortante, no iba a permitir que nadie pensara lo contrarío de él ni ahora ni nunca. —Se le veía muy contento cuando termino su helado ¿Qué paso? —No entendía nada, porque volvía el frío e intransigente Derek, por un momento vio un Derek que demostraba sentimientos, un Derek capaz de sentir, ese brillo que vio en sus ojos no fue una alusión, pero decidió que tal vez poco a poco ir descubriendo y haciendo que ese Derek que llego a ver salga a la luz, no era bueno vivir en soledad, sumido en pensamientos negativos, sentía esa necesidad de ayudarlo a salir de eso pozo. —No sé de qué me habla, ahora sí quiero irme, no me gusta estar rodeado entre tantas personas — NO le gustaba esa incomodidad que sentía cuando la tenía cerca, no le gustaba como su corazón latía de manera desenfrenada con una s
Cuando Camil tomo la silla Derek y salieron del parque él pensó que tal vez ya era hora de regresar a casa, aunque tenía el ceño fruncido por andar en pose de gruñón amargado que era lo que lo caracterizaba no pudo evitar por dentro sentir un pesar, ya que hacía años que no se tomaba el tiempo de apreciar ese tipo de interacciones, y mucho menos observar las aves o la forma de las nubes, pero una vez más su querida enfermera que más bien parecía su niñera pensaba él, lo termino sorprendiendo llevándolo a comer un helado—No sé qué tiene por la cabeza que parece que mi opinión no le importa, quiero irme a casa y me niego a andar jugando a comer helado — Una vez Camil lo ignoro y por la rampa para minusválidos que había subió seguido de los hombres de seguridad que no los perdían de vista
Derek siempre fue muy impaciente y en su estado peor, estuvo dos horas entre chequeos y demás para luego le dijeran que todo estaba bien, maldijo a Camil por haberlo traído en vano, pero ella ni se inmutó, pero lo que lo lleno de rabia era ver como el doctor de apellido Smith por el gafete en su bata blanca le sonreía a Camil mostrando sus blancos dientes, lo llena de sentimientos que no entendía que debía importarle con quien se involucra su enfermera, pero cuando vio que le entregó su tarjeta sin explicación alguna y de la manera más brusca se la arrebato de las manos a Camil para luego girar su silla y exigir salir.—No debió ser grosero con el médico, él solo estaba ayudando. — Mientras empujaba la silla hasta el ascensor, con el rostro amargado de Derek algo a lo cual ya la tenía acostumbrada.—Ayudando un
—Muy bien ya ve que, si puede hacer algo, no me ponga esa cara de perro buldog que conmigo no funciona ya debería saberlo — Mientras que Derek se sostenía de las barandas que estaban empezando la piscina que está acondicionada para su tratamiento.—¡No entiende que duele como mierda! Ya basta no quiero — Sus brazos no pudieron más con su propio peso y se dejó caer hasta hundirse sin poder saber cómo salir de ahí, ya que sus piernas no reaccionaban quiso darse al abandono y hundirse sin pelear, quería que junto con su cuerpo se vayan sus penas y malos recuerdos, quería por una vez dejar de tener esas pesadillas, quería por una vez alejar esa parte de su vida que lo seguía a donde fuera o quien estuviera, en simples palabras quería desaparecer de este mundo y así acabar con su dolor y sufrimiento, pero su deseo







