LOGINNATHALIE
—Pero Leona, tú estás demente, mujer, ¡Dios mío, qué vergüenza! ¿Cómo se te ocurre que yo? — De solo pensarlo, tengo que andar lanzándome aire con las manos, imitando a un abanico. Tengo que reconocer que parezco una vieja escandalosa y no paso aún de los treinta.
—No seas cucufata que vas a hacer cosas peores, yo sé por qué te lo digo, los hombres aman un rico perfume de mujer, aman sentirse deseados y si inclinas tu cuello hacia atrás sobre su hombro lo vas a volver loco, no dejes de mirarlo de la manera en que te enseñe, toca sus mejillas, mira ¡Negro ven acá!
Ella me enseña cómo se supone que debería hacerlo, pero siento mis piernas como si temblaran cuál gelatina recién sacada del congelador, trago grueso y trato de calmarme, ella tiene razón se supone que tengo que seducirlo y no estoy ayudando, aunque no niego que verla sobre ese hombre hace que sienta un pequeño cosquilleo en la parte baja de mi vientre, la ginecóloga me dijo esas hormonas hacen que mi libido se encienda, la verdad tuve que buscar la palabra en G****e porque no entendía y cuando lo supe mis mejillas se sonrojaran y termine dándome un baño otra vez dentro de los efectos de las benditas pastillas esas.
HORAS DESPUÉS
—¡Estás perfecta! Nada más mira cómo has quedado y deja de pestañear que ya te acostumbrarás a los lentes de contacto, aunque sea solo por esta noche.
Nadie nunca dijo que sería fácil por una noche llamar su atención, así como nadie ha intentado convencerme de lo contrario porque ya se dieron cuenta de que es en vano, me han dicho que saben que lo voy a lograr, que únicamente con mirarme es evidente que puedo conquistar a quien sea, pero mi cabeza y la intensidad de mi pulso tienen un nombre en mente, me miro al espejo y admiro el trabajo que han hecho, por inercia toco mi busto que duele un poco y están muy sensibles por estas semanas de medicación, estas están tan grandes hacía mucho tiempo que no las veía al espejo sin sentir vergüenza de mí misma porque siempre las mire grotesca por lo cual las intentaba tapar como sea. Mi cintura se ve pequeña y siento el frío entra por mi espalda desnuda, mi falta que llega hasta la mitad de mis muslos tiene una pequeña abertura perfecta para que dé solamente pensarlo ardo de ese deseo que me está invadiendo y ni siquiera lo he visto no puedo imaginar cómo reaccionaré al tenerlo cerca, al sentir su aliento, su cuerpo pegado al mío, me abrazo a mí misma y cierro los ojos como tratando de recrear como sería ese momento, pero una voz me saca de aquella tortura.
—Apuesto que andas pensando en las cochinaditas que harás con ese Bom Bom, no te culpo de que esta buenote esta buenote, pero vamos arriba esos ánimos, que con ese cuerpo ese pajarito caerá, como si fueras la dueña de todo el alpiste de la ciudad. Arriba las tetas y para ese trasero tuyo que Dios te dio y que has intentado ocultar estos años, ese hombre será tuyo, aunque sea nada más por esta noche, todo para que deje su semillita en ti.
Otra vez suspiro y toco mi vientre, sé lo que debo hacer, me han enseñado como debo hacerlo, pero eso no quita que sienta que es supe difícil, como les hago a entender a ese par de locas que he vivido por años suspirando por él, que por años soñaba con un beso suyo, que por años me inventaba historias en mi cabeza, unas donde él entraba en su corcel blanco a salvarme como en las novelas históricas que tanto me gustan leer en la web, no entienden lo que es llorar en silencio cuando supe que se había ido del país, creo que hasta oí mi corazón romperse cuando me entere del chisme que se regó por el pueblo, ahora resulta que lo voy a seducir para que me deje su semillita como dice Marina, mis mejillas arden ahora Leonora mejor dicha Leona así le gusta que le digan no me pregunten como supe su verdadero nombre es un secreto.
El auto está aquí. Marina me tomó de los hombros, me mira directo a los ojos y yo, tal como aprendí, no le pierdo la mirada, no desvió los ojos para un lado o agachó el mentón.
—Muy bien, amiga recuerda es lo que siempre has querido, es lo que has soñado toda tu vida, una noche con él, tal vez imaginabas toda una novela rosa, pero es la vida real, siento mucho decirlo aunque en mi defensa lo he escuchado de tu boca antes, él nunca pondría los ojos en ti salvo un milagro, vamos amiga haz de cuenta que hoy es el último día de tu vida y nunca más lo volverás a ver, piensa en eso, piensa que en unos meses tendrás dentro tuyo algo que te lo recuerde para siempre — Finalmente me da un abrazo como dándome apoyo a su manera, sé que no está de acuerdo, dice que mis métodos no son nada tradicionales o algo como eso, pero sabe que así soy yo, estoy loca, me falta un tornillo, pero después de esto me voy para siempre, me marcho para evitar el dolor de saber que simplemente es imposible, que no hay algo que pueda hacer para que su corazón me pertenezca tal vez solo su cuerpo por esta noche, por unas horas no habrá barrera o diferencia entre ambos, por esa noche todo será distinto aunque luego ande como cenicienta marchándome a las doce, peor no habrá zapatilla de cristal por la cual me puede seguir o ubicarme, mi corazón duele, pero es mi destino, uno donde él no me amara nunca, ni siquiera una décima de lo que lo amo yo.
Pagué con billetes, como dice Leona, nada de tarjeta o algo como eso, el cabello de lado hará que las cámaras no me puedan divisar en totalidad. El chofer me da una mirada ladina que me da asco, pero debo disimular, pero se me ocurrió algo.
—Debería darle vergüenza, andar acosando a sus pasajeras de esa manera, voy a reportarlo a la aplicación. Lo vi por el espejo, viejo asqueroso.
—Por favor, señorita, es que usted es muy hermosa, no me reporte, se lo suplico
—¿Sabe qué?, haga de cuenta que no me vio mejor, y no se atreva a hacer algo como eso nunca más en su vivida ¿Entendió?— El señor palideció y se marchó en una luego de decir con la cabeza una y otra vez que sí, la Nathalie de siempre no se atrevería a retar a alguien así, pero no me gusta su mirada además que se supone que no debe quedar huella de mi hoy, miro el gran edificio delante de mí y veo que es realmente enorme puedo divisar la torre de esta, parece un poco a la torre Isabel en el Palacio de Westminster, en Londres, me han dicho que esa es su habitación, bueno la que alquilo por esa noche, tal vez y si sigo el plan al pie de la letra ese será el lugar donde mi vida tendrá un nuevo comienzo, aunque luego solo quede en mi memoria como un recuerdo uno de los más especiales.
AÑOS DEPUES—¿Por qué lo hiciste?—Natalie, es que por favor mi amor, si te lo decía, estaba casi seguro que te iba a negar, te conozco, por eso lo tuve que hacer de esta forma.—Pero ¿Por qué esperar a que me llamen del hospital? No tienes idea del miedo que me dio, cuando me dijeron es usted pariente de Damián Harper, llamamos de,, casi me desmayo, temiendo lo peor.—Cariño, perdóname por no decírtelo, soy un bruto lo sé, solo que quería un futuro nuevo, una oportunidad para hacer las cosas bien como debieron ser antes y siempre.—No te das cuenta, que, si haces estas cosas, me haces sentir no como tu esposa, solo como tu compañera de cama, me escondes algo tan importante, ¡Por Dios! Te operaste para resarcir la vasectomía, aun sabiendo lo riesgoso de eso—Mi amor, ya perdóname, ven por favor, quiero abrazarte y sabes que no puedo moverme.—Parece que ya estas mejor así que no tengo nada que hacer aquí, adiós.—¡Natali no te vayas, Natali regresa!…—¡Damián Harper!—¿Qué paso car
DAMIÁN—Cánsate, tonto, ¿ya llegó? ¿No, verdad? Qué bobo yo.—Si hablas de la hermosa dama de honor, esa que está como quiere, sí la vi por ahí.—No sé a qué te refieres, pero compórtate, por favor, es mi boda, no la arruines con tus tonterías de siempre, tienes más de treinta años y te comportas como un chiquillo y ni se te ocurra meterte con alguna de las damas de honor, que son amigas de mi mujer, especialmente con mi cuñadita; te juro que ahí te dejo de hablar, estoy hablando en serio—¿Por quién me tomas, amigo? Claro que sé portarme, qué drama queen eres, está bien, me voy a portar bien, palabra de niño, explorador que nunca fui. —Le lancé un almohadón del sofá, para luego verme al espejo y ver el reloj por quinta vez en los últimos minutos.—Hola, Damián—Hola, Santiago. —Tal vez no debió ser invitado, se lo dije a ella, pero me dice que es hijo de William y mi madre lo quiere como si fuera suyo también, pero no olvido que estuvo detrás de mi Nathalie.—Te llevas una gran mujer
DAMIÁNDOS MESES ANTES—Hoy, papá, tiene una cita con mamá; deséenme suerte.—Damián, se nos hace tarde, no sé, tal vez te arrepentiste y si quieres yo puedo hacer de cuenta que no has dicho nada. —Eso ni loco, hoy saldremos al cine por primera vez, luego la invitaré a cenar, pero para eso me va a ayudar Jennie, que es como un ángel, Le dije que si todo sale bien le compraré la edición especial del libro NO FUE UN ACCIDENTE, que anda como loca leyéndola; según dijo mi mujer, ella se va a encargar de hacer una cena romántica aquí mismo para sorprenderla.—Ni lo pienses, solo le estaba pidiendo permiso a nuestros hijos para cortejar tan bella dama.No puedo dejar pasar esta oportunidad, ni esta ni las que me gane.…—Señor, pero la señora, ¿no le tiene miedo a las alturas?—Espero que no, solo quiero sorprenderla, no que se desmaye del miedo. Solo es un paseo en avioneta por los Campos Elíseos, una cosita de nada.Ella se ríe de mi comentario; es que por mi mujer haré lo que sea, la voy
HORAS DESPUÉS—¿Qué haces aquí? ¿Quién te dio mi dirección?Está loco, no sé cómo hizo, pero está aquí. ¡Por Dios, se ve tan guapo y huele a vainilla! Me doy un par de bofetadas mentales para reaccionar y no dejarme llevar por…—Vine a ver a la mujer que amo y a mis hijos. Por cierto, vi a tu amiguito llegando.—Primero, ¿tus hijos? Legalmente, no tienes derechos sobre ellos; tú firmaste los papeles que me dan el derecho a sacarlos del país o hacer lo que yo quiera.Lo bonito que luce, se disuelve por lo que sale de su boca. ¿Con qué derecho dice "nuestros hijos"?—¿Hablaste del tema con un abogado?, Creo que no; para que eso sea real, debes tener una resolución judicial y que un juez haya dicho: "Señor Harper, usted no tiene derechos o deberes sobre ellos; además, el documento que dices ha sido firmado bajo un medio fraudulento, o sea, con engaños, por lo que ya lo estoy impugnando ante el juzgado correspondiente.Caigo sentada y sorprendida; eso es imposible.—Aquí tienes, querida,
NATHALIE—¿Estás segura de que aún quieres que salgamos?—Claro que sí, el que haya aparecido y portarse como si nada hubiera pasado no quiere decir nada.Eso quiero pensar; no sé por qué apareció o por qué hizo lo que hizo, yo no lo busqué, yo rehíce mi vida lejos de él o eso, intento; es egoísta de su parte venir y pensar que con unas palabras bonitas yo por arte de magia voy a olvidar todo lo que hizo o dijo.—Dicen que cuando te conocí, fue algo como esto, una fiesta, un baile y la llama entre nosotros se encendió.Está loco, pero sigue sin recordar, ¿cómo creerle? Ni las promesas que hizo, o sus juramentos; todas ellas quedaron en el olvido. Debo seguir con mi vida y olvidar que él apareció; se supone que no deberían recordarle su pasado. Ya no sé qué pensar, vamos, Nathalie, tú tomaste una decisión que era alejarte de él porque te hacía daño, porque te hizo cosas terribles, y peor si ese horrible hombre sigue como buitre a su alrededor; no voy a exponer a mis hijos o a mí a que
DAMIÁNDOS SEMANAS DESPUÉS—Tienes todo listo por lo que veo.—Sí, amigo, voy a recuperar a mi mujer y a mi familia, sea como sea.—Cómo es la vida y los papeles se invierten. —Es verdad, hoy estoy en una habitación de hotel cerca de Great Scotlan Yard en Londres, donde se realizará aquella velada. Tengo un antifaz en mis manos, sin poder creer la locura que voy a hacer. Me tomó mucho tiempo saber dónde estaba ella, pero cuando lo supe, salté de alegría. Según me dijo Gonzalo, yo le conté que la conocí durante una fiesta en un gran salón en la ciudad cercana al pueblo y quedé embelesado con la mujer que veían mis ojos, pero que tenía otra apariencia. Todo lo que ha pasado me ha hecho ver que no me importa como luzca, hable ni como camine, tal vez no recuerde como llegue a enamorarme de ella, pero lo estoy, lo siento, lo presiento y lo vivo, cada vez que suspiro viendo unas fotografías que encontré, con nosotros vestidos casi igual y ella con su hermoso vientre, ese tipo de sesiones







