INICIAR SESIÓN—Ya estoy lista mamá — Mientras ella me observa de pies a cabeza, mientras yo estoy tratando de estirar las arrugas de mi blusa blanca con rayas celes verticales muy finas, mi pantalón de vestir azul marino, junto con mi cabello rubio con pequeñas hondas caen hasta mis caderas y también veo el reflejo de mi rostro sobre el brillo de mis zapatos de tacón alto, aún recuerdo que desde esa época nunca más volví a usar unos de tamaño bajo, cada cosa que pasa en mi vida siempre me lleva a recordarlo.
—¿Estás segura, cariño de toda esta locura? — Me mira de una manera que me parte el corazón, tiene miedo que todo termine mal, pero necesito hacerlo, llevo años con esta pesadilla y este sentimiento de culpa que me está carcomiendo hasta los huesos, estoy cansada de tener miedo, no puedo seguir con esto clavado en alma, quiero verlo, más bien necesito verlo y saber si tengo o no posibilidades de recuperar su amor, aunque tal vez no me lo merezco.
HACE SIETE AÑOS
—¡Ya basta Sebas! Me voy a terminar haciendo encima — Mientras me baja de su hombro me tenía cargada como un maldito hombre de las cavernas, solo le falta darse golpes en el pecho y hacer ruidos extraños, juro que a veces lo quisiera matar. Pero solo a veces.
—Ya mi princesa te bajo, — Me abraza, me toma de la cintura y me da esos besos que hacen que todo dentro de mí tiemble junto con mi cuerpo que se hace gelatina ante su tacto, él nunca me ha presionado para ir más allá, más bien soy yo quien últimamente me siento extraña como queriendo aprovechar todo el tiempo del mundo a su lado, nunca sé en qué momento todo este sueño se podría acabar.
—¿Sabes que te amo Sebastián Rentería? — Mientras lo enredo con mis brazos y me adueño de la parte de atrás de su cuello y acaricio con mis dedos su cabello.
—No lo sé, hoy no me lo has dicho — Él ilumina mi vida con su enorme sonrisa.
—Son las ocho de la mañana cariño, pero TE AMO, TE AMO, TE AMO y mil veces TE AMO.
Y soy yo con quien devora sus labios, aunque tengo que casi saltar para alcanzarlo, pero él ayuda inclinando su rostro hacia mí para luego pegar su frente contra la mía, es tan adorable mi grandote.
—Ya deberían entrar a clases después el entrenador te regaña Sebas. Y más por andar con tu noviecita la enana — Juro que escuche un bufido de parte de mi Sebas, punto uno no le gusta que le digan Sebas eso solo lo hago yo y punto dos odia que me digan enana solo porque él es un gigantón, pero es que Lena saca de quicio con solo escuchar su voz, pero la entiendo la envidia que siente hacia mí es demasiada, quien diría que el patito feo de la escuela terminaría ganándose el corazón del capitán de futbol, presidente de la clase y director del periódico del último año de la preparatoria.
—Lena en primer lugar no necesito niñera que me ande diciendo la hora de entrar a clases como si fuera un niño, en segundo lugar, nada de Sebas eso solo lo hace mi preciosa novia — Mientras me abraza por la espalda y juro que todos los colores se le subieron al rostro de la Barbie de plástico con su cabello tan rubio y esos bubíes que deben tener más relleno que el asiento de la camioneta vieja de papá.
» Y por último y no menos importante a mi novia la respetas nada de enana, Valeria es su nombre ya métetelo en el cerebro si es que algo queda por ahí.
Si creen que me molesto por como mi Sebas le habla están equivocados no soy una tonta, muy por encima que los que muchos piensan por mis dichosas trenzas de colegiala, mis enormes lentes o frenos que traigo encima no tengo un pelo de tonta, no sé cuándo ella lo entenderá, Lena junto con su club de demonias me hicieron la vida de cuadritos desde que pise esta escuela por primera vez, pensando inútilmente que yo sería una más del grupo que se dejarían pisotear y gracias a esa revolución que termino siendo mi rebeldía sobre su reinado de maldades que se les había acabado con mi llegada y bueno algo si tendría que agradecerles, ya que gracias al trato que quisieron tener conmigo termine llamando la atención de mi grandote.
—Vamos princesa — Y toma mi mano caminando y saludando a todo el mundo, yo volteo mientras el saludo a sus amigos y le saco la lengua a Lena, si lo sé es un acto algo infantil, pero adoro ver su cara de enojo viéndola zapatear como una niña cuando hace berrinche.
Cuando es el receso y me voy a los servicios a lavarme las manos para luego ir a comer con mi novio, y de pronto siento un golpe en mi hombro derecho y me pegan contra la pared es la perra de Lena y sus demonias con una sonrisita, estas están locas todavía no me conocen.
—Un día de estos Vanesa Parker, un día de estos arrancaré esa sonrisa de superioridad que te manejas, un día de estos caerás y ahí estaré yo esperando con los brazos abiertos por Sebastián y juro que lo tendré comiendo de mi mano y arrastrándose a mis pies.
Aunque tiene mi polera enredada en su puño yo solo sonreí y cierro los ojos, viendo si al abrirlos ya se largaron.
» ¿De qué te ríes maldita? — Y es verdad estoy sonriendo, pero es tan bruta que no se da cuenta de que más bien me estoy burlando de ella por lo descerebrada que es.
—Me rio porque me da la gana, tú y tus amiguitas están perdiendo el tiempo, Lena ¿No sientes pena de ti misma?, andar esperando por mis migajas, por mis sobras. Ni en tus sueños podrás tener algo con mi grandote, además ya entiende quiérete un poquito, ese hombre está loco por mí y eso ni tú ni nadie lo va a cambiar nunca. —Eso sonó engreído y hasta algo petulante de mi parte, pero así son las cosas con ella, tengo que aterrizarla y hacerla ver cuál es su lugar en la vida de mi novio.
—Te odio con todo mi ser, ojalá un día desaparecieras de nuestras vidas, antes que tú llegaras yo era la ama y señora de este lugar y estaba a muy poco de lograr estar con él e inclusive todos los malditos nerds y desadaptados de esta escuela temblaban cuando me veían pasar, y ahora solo se burla de mí ¡Eres una maldita Vanesa, te odio! — Yo solo la tomo de su muñeca y la retuerzo hasta que me suelta y sus gritos se oyen en todo el baño sus amigas quieren intervenir, pero la mirada que les lanzo terminan por hacerlas retroceder
—Me importa un comino lo que pienses, me da igual si me amas o me odias, pero eso si te digo no te metas con aquellos que crees inferiores, porque en realidad quien es diminuta y así de pequeñita como una cucaracha eres tu cariño.
—¡Suéltame, suéltame maldita me estás lastimando! — Ante su grito de dolor termino soltándola.
Aún recuerdo la primera vez que empezó con su intento de intimidarme, creyendo que sería una más de sus víctimas
—Recoge esos libros cuatro ojos — Luego de haberme golpeado al pasar y terminar lanzando mis libros al suelo, me enoja ese tipo de personas, que mayormente hacen sentir mal a los demás y humillarnos para así olvidar su propia miseria.
—Más bien tú deberías recogerlos, ya que tú me empujaste haciendo que se caigan — Me cruzo de brazos observando su cara de incredulidad creo que no se lo esperaba.
—¿Qué me acabas de decir estúpida cuatro ojos? — Se me iba a lanzar encima, cuando una mano la detuvo, alguien la tomo del brazo y la aparto de mí, juro que sentí que el aire me faltaba, y que el lugar se hacía tan pequeño, es un chico tan alto que tengo que casi inclinarme para poder verlo bien, solo veo su cabello rubio como él y si creía que era impresionante su voz hace que mi interior se derrita como gelatina.
—¡Basta Lena! Ya te dije deja de molestar al resto, después te preguntas por qué no me interesas como mujer y con este tipo de actitudes me confirmas que es lo mejor que hago, que es no interesarme en ti de ningún modo y jamás lo haría, el tipo de mujeres como tú solo sirven para una cosa y por más que sea hombre no me interesas ni para un rato.
La suelta para luego inclinarse a ayudarme a recoger mis libros al mismo tiempo que sin darse cuenta yo lo hago también, cuando nos vimos cara a cara era como si el mundo dejara de girar, y sus ojos se posan en los míos y esa sonrisa termino de derretirme por completo.
—Hola, soy Sebastián Rentería mucho gusto.
—Yo este yo Vanessa Parker, es un gusto — Y limpio mi mano que ya estaba sudando, cuando su mano y la mía se sintieron juro que era como si un rayo hubiera caído sobre mí, ¿Cómo alguien que recién conoces te puede hacer sentir algo como esto? Con un solo apretón de manos.
LINDA CINCO AÑOS DESPUÉS —¡Mami! — Y corre a mis brazos mi pequeño castaño de ojos azules y cabello de brócoli como yo le digo. —¿Cómo le fue al niño de mamá? En su primer día — Mientras se sienta sobre mi regazo. —Muy bien mami, también que papi me compró una — Y se tapa la boca inmediatamente y sabe muy por qué lo hace, hasta que aparece mi grandote agitado como si hubiera corrido una maratón. —Le dije que no corriera, pero parece que tiene las piernas de Usain Bolt, Sebas ¿Por qué tienes las manos sobre la boca? No me digas que —Que me iba a contar que comieron pizza ¿Tal vez? —Sebas hace lo que quiera con su padre, no quiero ni pensar lo que pasara cuando nazca nuestra pequeña que descansa en mi incipiente vientre, quisiera tener una enorme barriga para presumirla, pero parece que mi niña se quiere esconder.
SEBASTIÁNNo me veo sin ella, no me veo sin la mujer que amo, cuando el paramédico dijo que la estaba perdiendo, sentí como si mi mundo se viniera abajo y me lo devolvieran al escuchar su ritmo cardiaco nuevamente. Ahora estoy como un loco a las afueras de la sala de emergencia, estoy con la ropa manchada de sangre, el cabello un desastre, pero es lo que menos me importa hasta que luego de horas la puerta se abre y el mismo médico que reconozco que la recibió me busca con la mirada.—¿Cómo está ella? —Su rostro es frío, no muestra emociones y eso me cabrea más, porque lo que quiero es que me diga que ella está bien o que me diga que esto es una pesadilla.—Logramos estabilizarla, en unas horas la trasladan a una habitación luego de hacerle otros estudios, su novia tuvo mucha suerte.
SEBASTIÁNAl despertar luego de esas horas, no pude acariciar su rostro mientras observaba su cuerpo desnudo solo cubierto con mi chaqueta, es imposible no ver sus mulos y pensar que hace solo unas horas toque cada parte de ella, aunque volver a sentirla fue la gloria el día se acercaba y sabía que ese sueño acabaría, no soportaría despedirme de lela y volverla a ver llorar, la vista y el destino no nos quiere juntos ya lo entendí, solo espero que ella sea feliz, aunque no sea conmigo,…Ahora estoy parado frente al altar, esperando porque ella atraviese el pasillo de la iglesia, mi mente está en blanco no quiero pensar en nada, a veces mi mente quiere viajar a ese momento en disfrute de verme en vuelto con sus manos, sus caricias, sus besos y la manera en que se entregó a mí, fue mucho mejor que aquella noche, fue mucho mejor QUE NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS frente al mar bajo de la luz de la luna llena.—Ya firmó el acuerdo, viene para acá, lo siento mucho muchacho no te mereces esto—
LINDAMe mira de una manera que me desconcierta, ¿Estará molesto? O es ¿Por qué de verdad quiere casarse con ella?—¿Por qué lo hiciste? —Me está acusando, ¿Por qué? Se supone que así no era como se darían las cosas.—Entonces ¿De verdad te quieres casar con ella? Es eso ¿Cierto? … No hay necesidad que me respondas tu silencio lo dice todo —Me siento dolida, me siento frente a él con las manos sobre mi cabeza, la respiración se me dificulta un poco, pongo la mano sobre mi pecho como si así me pudiera calmar, no puedo creer que de verdad se quiera casar con ella.Tengo que tomar consciencia de todo esto, decido tomar unas tijeras y cortar sus amares aún la luna llena ilumina la noche, mis lágrimas caen sobre sus manos, como puedo
LINDA—¡Estás loca mujer! ¿Cómo se te ocurre algo como eso? — Sé que no es algo muy cuerdo de mi parte, pero no lo puedo evitar.—Mikela, lo sé, es una locura, que se me zafo un tornillo, pero lo amo y no puedo evitarlo— Es la verdad de solo recordarlo, mi cuerpo se estremece, recuerdo el ascensor y ese momento ¡Diablos estoy frita con ese hombre!—Bueno está bien, ojalá y logres algo con la información que te di, Sam no quiso decir más seguro pensara que te terminaré diciendo algo más, pero ve por el amiga, no dejes que esa bruja sé lo que quede, suena algo estúpido lo sé, pero esa bruja lo que se merece es quedarse sola.Ella sabe que es así, no puedo permitir que Lena logre lo que ha venido buscando hace tanto tiempo, no s
SEBASTIÁNEl médico lo confirmo tiene cuatro semanas de embarazo, cuando esas palabras salieron de su boca, por un momento reí, porque era imposible, pero luego me echó en cara la noche en que saco del bar, ese momento yo no era consciente de nada, hubiera asesinado y no me daría cuenta, pero si tengo como recuerdos fugaces de esa noche y como a la mañana siguiente la lance a la calle como la zorra que es, pero el médico acaba de lanzar por la borda mi poca cordura.—Ya oíste al médico y te confirmo lo que yo te dije, así que Sebastián sabes muy bien lo que soy capaz de hacer si no cumples tu palabra, —Claro que recuerdo su amenaza aquel día.—¡Estás loca! Medícate o intérnate en un hospital para personas como tú, as&iacut







