Home / Romance / NO PUEDO HACERTE EL AMOR / Parte 3 - El tocador

Share

Parte 3 - El tocador

Author: AliceJeune
last update publish date: 2022-01-07 07:19:04

Después de... haber sostenido la promesa de esperarnos hasta el matrimonio para consumar nuestra relación, me dije: «¿por qué no?».

Mi respiración se volvió un tanto inestable. Tenía recelo de que alguien tocara la puerta y nos interrumpiera.

«¿Por qué es casi imposible decirle que no al amor de tu vida, incluso al punto de hacer cosas que jamás imaginaste hacer?».

—¡Ven, cariño! Ya estamos casados, ¿no? —indicó con ímpetu, rodeó mi cintura y me presionó a su cuerpo de un solo movimiento. Sus labios se curvaron con una sonrisa tentadora.

Sin duda, la promesa de esperarnos hasta la luna de miel tuvo su límite. Entonces, fue allí donde pude entender por qué mi suegra casi que nos echaba de la recepción. Quizá ella lo había vivido de igual forma con la famosa «tradición». Sin embargo, en mi caso, esto era más que eso; era saber si estaba lista para volver a confiar en alguien... por amor.

—Valen, yo no sé si sea el momento y el lugar. Y si... —propuse a medias. Él posó su dedo índice sobre mis labios.

«Mierda, eso sí que me ha puesto...», pensé.

Acarició mis mejillas y se acercó despacio para morder mi labio inferior con suavidad. Cerré los ojos para dejarme llevar. Mis hormonas empezaron a perder el juicio.

Me solté de su agarre por un momento.

—¡Entonces, vámonos de aquí! —expresé sin más, con mi mirada fija a la suya. Él asintió esbozando sensualidad al mojar sus labios cerca de los míos.

—En un par de minutos, sí —susurró mientras, sin notarlo, mis manos ya estaban soltando el nudo de su corbata. Él empezaba a besar mi rostro de una forma tan sublime y cautivadora. Me sentó sobre el bordillo del tocador sin dejar de besarme, mientras acariciaba despacio mi pierna, haciendo que mi vestido subiera y...

—¡Te deseo tanto! —repetía y bajaba hasta mi cuello, el que recorría despacio con besos apasionados.

—¡Valentino!

—Sí, amor.

—Yo también te deseo. —confesé.

—Me encantas —murmuró, y esto se volvió un detonante para excitar mis ganas de poseerlo enseguida.

Y de pronto, escuchamos que tocaban a la puerta y preguntaban si alguien estaba allí. Abrí mis ojos con sorpresa. Nos detuvimos, él soltó un bufido.

—Valentino, espera. ¿Y ahora cómo salimos? ¡No te pueden ver aquí! —exclamé. Arqueó una ceja, aquella que me encantaba ver cuando una locura asomaba por su mente.

—Confía en mí. —Retrocedió y arregló su corbata mientras yo acomodaba mi vestido blanco corcel y avisaba que en un momento salía.

Abrí la puerta pensando en qué podía inventar. Valentino se colocó detrás, pero la invitada me ahorró la explicación al entrar enseguida con el celular en la mano, sin voltear; al parecer, estaba en una llamada. Y pues, bueno, después de todo la idea no había sido tan creativa, pero al menos sirvió para que Valentino saliera rápido de allí. Lo que me sorprendió fue que se volvió sobre sus pasos. Asombrada lo miré como quien pregunta «qué pasó», y resultó ser que quería avisarme que nos veríamos cerca de la salida del salón para concluir eso que apenas empezábamos en el toilet. Dibujó en mí una sonrisa pícara y se marchó.

Caminé frente al espejo una vez más para retocarme, no quería que se notase lo que acababa de pasar, por si me encontraba con alguien afuera. Salí rápido del lugar un poco nerviosa, pero a la expectativa de lo que pasaría entre nosotros más adelante.

***

Al rato, me despedí de mis padres y de mis suegros, quienes nos pescaron cerca de la salida. Nos retiramos casi sin ser vistos por los demás invitados. Valentino tomó mi mano y, mirando a todos lados como quien huye de algo, me indicó la ruta por la que debíamos ir. La habitación máster para nuestra noche de bodas ya estaba reservada en el piso nueve. «¡Se conoce tan bien este lugar!», deduje. Él lo administraba y su padre era el dueño. Tomamos la puerta trasera del salón, que conectaba con el ascensor; el marcador de pisos con luces doradas alrededor de los números anunciaba que ya se estaba aproximando a la planta baja. Mi corazón latía con desenfreno hasta que llegó el momento. Las puertas se abrieron, entramos rápido y él presionó el botón rojo del número nueve para subir. Me miró de una forma tan diferente, podía jurar que nunca lo había visto así; yo siempre evitaba los momentos pasionales, no quería traer a la mente nada que me recordara a ese doloroso pasado.

En fin, tomó mi mano y besó mis nudillos de una forma tan sensual. Lo miré y me perdí por unos segundos en sus bellos ojos negros, los que tenían un brillo sin igual. Escuchamos un leve pitido, las puertas del ascensor se abrieron despacio, salimos caminando por el largo pasillo de luces tenues, elegantes alfombras y lámparas lujosas. Estaba un poco nerviosa, pero quería que esto pasara con Valentino; quería que esto pasara por primera vez con él...

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    Extras de la novela

    ¿Hubo investigaciones en la historia?Sí, el tema me envolvió tanto que me demandó investigar casos verídicos, sobre lo que es el «acoso y/o abuso» en sus diferentes formas, incluyendo ciertas cosas desde mi percepción, para traerlo a la realidad de mis personajes. Siendo un tema tan delicado y real en nuestra sociedad, tuve que tomarlo con pinzas, respetando susceptibilidades y criterios personales.Somos humanos, y se vale sentir y emitir nuestro punto de vista sobre algo, pero también la idea era dejar un mensaje detrás de la historia con mucho, mucho tacto. Por eso traté, en lo que más se pudiera, no polemizar de manera innecesaria y dirigirla a un público adulto. La historia no está vinculada con ningún movimiento político, social, etc. Mi intención es únicamente la de recordarle a aquella persona que padeció algún tipo de abuso en su vida —sea de este tipo, o haya sido verbal, emocional, físico...—, que puede levantarse, que comprenda que hay herramientas y recursos profesionales

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    FINAL

    Luego de tomar las riendas de mi vida, volví a creer en el amor. Sí, en ese amor que llega sin tantas complicaciones, que viene resuelto, no es perfecto pero que a la vez es tan humano y real; ese que te encuentra, más sano y más listo que nunca, ese que no esperas, pero que se asoma para caminar de tu mano, sin juicios, respetando tus procesos, ayudándote a crecer, ese que ama, confía, ese amor al que le puedes llamar «hogar» dondequiera que te encuentres. Porque entiendes que la relación se construye día a día, y es algo en equipo, desde la comunicación. Ese amor que aparece cuando decides hacer las paces contigo mismo y ya no buscas afuera lo que sabes que hay dentro de ti. Y Valentino, sin lugar a dudas, se había ganado ese espacio. —¡Te amo, mi cielo! Y gracias de verdad, ¡gracias por haberme comprendido todo este tiempo! —musité mientras nos pusimos de pie y nos fundimos en ese mágico y fuerte abrazo que entremezclaba tantas emociones a

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    Desenlace del Epílogo

    —¡Quiero que seas mía! —susurró, mis manos se deslizaban por su espalda baja. —Yo también lo quiero. —Eunice, cariño —repetía mi nombre y su escaso aliento se agitó mucho más de lo normal. Sentí que estaba entrando en mí al tiempo en que decía que me amaba. —Asentí haciendo presión con mis manos en sus fuertes brazos, tras sentir su estocada. Mi mirada y la suya seguían conectadas una con la otra. Mi cuerpo empezó a estremecerse de placer al sentirlo moverse dentro de mí, despacio y después más rápido. Esa fricción tortuosa me llevaba a soltar gemidos que derrochaban éxtasis a sus oídos. —¡Valentino! —Dime mi amor. —Me fascina. Sigue, por favor, no te detengas. —Mi pierna rodeaba sus glúteos una vez más, él cerraba sus ojos como si viajara a otra galaxia, entreabría su boca soltando jadeos, sus embestidas eran firmes y profundas, lo que me dejaba sentir su virilidad. Entonces, sabía que en cualquier momento llegaría el punto en que empezaría a sentir

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    EPÍLOGO

    Tiempo después —Yo creo que, en lugar de estar viendo esta aburrida conferencia, podría estar contigo en una de las habitaciones del hotel. ¿No crees, cariño? Salgamos de aquí —susurró cerca de mi cuello en discreto dejándome sentir su respiración. Sin duda ese comentario había logrado erizarme la piel. Negué con una sonrisa, miré a todos lados con disimulo. Tomé un poco de aire y, con discreción, lo solté ante su propuesta. Acepté dirigiéndole una mirada cómplice. Agarré mi cartera, la cual tenía sobre mi regazo, y me cercioré de que estuviera allí lo que debía mostrarle a Valentino. Con cautela, nos levantamos de nuestros asientos despacio. Le hizo señas a su personal de logística para que se quedaran a cargo de lo que necesitasen los anfitriones del evento. Luego nos salimos del auditorio. Unos minutos después, estábamos en la habitación máster que siempre utilizábamos para nosotros. Sí, en el piso nu

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    Parte 14 - Decisiones

    A la semana siguiente, me encontré sentada fuera del consultorio de la doctora Pereira, pues días antes había concretado una cita con su asistente. La sala de espera estaba vacía, mis manos sudadas y mi corazón agitado me hacían querer devolverme a casa pero no, debía hacerle frente a esto, aunque Valentino insistía en acompañarme le pedí que esta vez por favor me dejara hacerlo a mí sola, era mi último recurso para sanar ese dolor que no me dejaba continuar con mi vida y con él, fue difícil convencerlo de mi decisión pero lo terminó respetando. De repente, vi cómo la puerta blanca frente a mí se abrió, escuché mi nombre. Los nervios se afloraron una vez más. —¿Srta Eunice Montiel? —cuestionó un joven, supuse era el asistente por el uniforme, asentí poniéndome de pie enseguida, acomodé mi pequeña bolsa a un costado, repasé mis manos por mi jean para secarlas antes de entrar. Sonrió con amabilidad. —Pase por favor, la doctora Pereira la está esperando. —se hizo

  • NO PUEDO HACERTE EL AMOR    Parte 13 - Hay algo más...

    Ver su reacción me tenían bajo una incertidumbre que me desgarraba el pecho pero debía contarle la verdad, toda la verdad.—Tomé pastillas para desaparecerme de una maldita vez, pero no surtieron el efecto deseado. Algunos días después, solo sé que sangraba tanto cuando fui al baño, que no lo entendía. Fui al médico a escondidas, una de mis mejores amigas me ayudó y ese mismo día me enteré de que estaba embarazada y había perdido a mi hijo, al ser que quizá hubiese podido doblegar mi amor, hubiese sido mi motivación, mis ganas de vivir luego de tal atrocidad. No sabía que estaba esperando un hijo, de haberlo sabido no hubiera hecho lo que hice… Valentino, te juro que no lo hubiera hecho —confesé, arrepentida. Me eché al piso de rodillas y recosté mi rostro en la cama mientras negaba con lágrimas. Valentino se lev

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status