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PROMESA AUTENTICA

Autor: Tatty G.H
last update Data de publicação: 2025-11-01 04:51:51
—Tú... ¿eras aquel cliente?

Yo había crecido en un orfanato lleno de corrupción y descuidos, y había trabajado desde muy joven en una "casa de citas" como mesera para pagar mis gastos personales, preparándome y ahorrando al máximo para largarme en cuanto fuese mayor de edad. Ese era mi sueño: independencia y libertad.

Y la única vez que había ayudado a alguien, fue en ese momento. Ayudé al rico universitario que pagaba en una sola noche al bar lo de un mes de ganancias. Cuando su amigo, ebrio, l
Tatty G.H

Hola. Esta historia aún es pequeña, pero espero que llegue a crecer con tu apoyo. Sí te está gustando, comenta y continúa leyendo conmigo. ¡GRACIAS!

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Último capítulo

  • OBSESIVO   LO QUE SOY A SUS OJOS

    —¿No es amor autentico y puro? —preguntó, como un niño de dos años que empieza a preguntar todo, incluso lo obvio—. ¿Qué es lo que siento yo por ti, Ann, si no es amor?Nos miramos, yo con una confusión que cada día se volvía más grande y abrumadora; y él, Dorian, con una mirada que desarmaba: dulce, embriagante, amable, reluciente, dedicada y sólida. ¿Era eso amor?La sangre en mis venas comenzó a sentirse demasiado caliente y no pude evitar recordar la forma en que ese hombre me había besado y acariciado solo horas atrás.—¿Por qué últimamente, desde que vives conmigo, soy tan feliz como nunca antes lo fui? —con su nariz acarició la mía—. ¿No es eso lo que provoca amar a alguien? Para mí, Anastasia, eres mi perfecta definición de felicidad. ¿No es suficiente explicación?Mis labios se separaron, pero no pude debatir ninguna de sus preguntas. Yo nunca me había enamorado así de fuerte, al menos no de la forma que él describía amarme. Sin embargo, tenía algo muy claro: lo ocurrido anoch

  • OBSESIVO   AMOR O MANIPULACIÓN

    Todo ese papeleo tembló en mis manos, y mi ceño se frunció profundamente, leyéndolo de nuevo.¿Terapia TCR? ¿TOCR? ¿Acaso ese hombre padecía una condición médica que no decía? La nota de su psiquiatra y el nombre de la clínica señalaban que Dorian Baudelaire había estado acudiendo a sus “sesiones terapéuticas” de forma cotidiana, hasta que dejó de hacerlo de un día para otro.Pero esas sesiones terapéuticas, ¿qué fin podrían tener? ¿Qué estaban tratando de resolver en ese hombre?Me hubiese gustado seguir hurgando, para hallar una respuesta rápida. Pero el repentino sonido de la puerta principal abriéndose en la planta de abajo, junto al sonido de suaves y firmes pisadas masculinas, me hicieron devolver todo al sobre y guardármelo bajo la enorme camisa.Salí de su estudio tan rápido como pude, para encontrármelo justo después, en el pasillo. Le sonreí, como si nada. En respuesta, obtuve otra de su parte; las comisuras de sus labios se elevaron con suavidad, mostrando una fila de diente

  • OBSESIVO   LA OTRA

    Ya había tenido relaciones sentimentales antes de ese hombre, con otros chicos, muy pocos en realidad. Así que tenía experiencia besando y tocando, pero mis relaciones nunca habían llegado a la intimidad: Dorian Baudelaire era el primero en ese sentido. Y yo jamás me había detenido a pensar en la elevada libido que puede tener en un hombre, el insaciable deseo sexual. Pero Dorian me lo demostró. En plena madrugada, apenas regresamos del coctel, se lanzó sobre mí como un animal.En la quietud de aquella inmensa casa, hubo más besos, más tocamientos descarados y un deseo frenético que ahora era compartido.—Eres mi vida entera, Ann —musitaba en mi boca de vez en cuando, extasiado y ahogado en placer—. Gracias por venir a mí.Con la cabeza caliente y los sentidos dominados por él, disfruté cada beso suyo, cada caricia, y todo porque él acababa de presentarme la cumbre del placer y lo mucho que podía disfrutar del sexo, y me había gustado.Pero a la mañana siguiente, ese momento de debilid

  • OBSESIVO   BAJO SU PIEL

    —¿Qué... me sucederá? —aunque la voz quería temblarme, logré controlarla—. ¿Qué piensa... hacerme, señor Baudelaire?Sentía el torso desnudo tan frío, porque la habitación estaba helada. Pero no me atrevía a moverme, ni siquiera para devolver mi vestido a su lugar. Le permití mirarme tanto como quisiera, pero estaba lista para frenarlo sí se le ocurría hacer más que mirar.—¿No viniste a esta habitación para estar conmigo? —ladeó el rostro, para apreciar mi desnudez mejor—. Pensé que por eso pusiste el seguro de la puerta.Nunca había estado en una situación así, expuesta medio desnuda a los ojos de un hombre. Sentía tanta vergüenza, pero también, la expresión deseosa de ese hombre por mí me removía algo, ¿tentación?—Usted, Dorian Baudelaire, ¿tiene alguna fijación enfermiza en mí? —le pregunté entre dientes y me le acerqué lo más que pude, hasta presionar mis pechos en su pectoral.Él se tensó al primer contacto e inhaló con deseo reprimido.—Ann...Lo tomé de la solapa de su sofisti

  • OBSESIVO   FALSA CARIDAD

    ¿Qué padre le decía a su hijo, frente a un mundo de personas, que era poco fiable? Yo no tenía padres ni ningún familiar, pero estaba segura de que ningún papá debería tratar así a su sangre. Eso no era correcto. Era cruel. Y me bastó eso para detestarlo, aunque fuese mi supuesto "suegro". Se asentó un mortal silencio en todo el evento. Se pausaron las murmuraciones sobre mí, la esposa, y las conversaciones callaron del golpe. Mientras padre e hijo se miraban, nadie hablaba. —¿Lo sabe? —insistió su padre, levantando suavemente una ceja. Su postura parecía de burla y molestia. —¿Sabe que tú, mi hijo, es un hombre que nunca entenderá lo que es sentir? No juegues al matrimonio, Dorian, los dos sabemos que es inútil. No es para ti. Solo confundirás a esta chica. La mano de Dorian en mi cintura se puso rígida y, de reojo, vi su expresión endurecerse con una emoción nueva, pacifica, pero... algo inquietante. Su boca comenzó a curvarse en una esquina, como si estuviera tentado de

  • OBSESIVO   ¿ERES CONFIABLE?

    Me di cuenta enseguida que ese hombre intentaba deslizarse bajo mi piel con sus dulces palabras, sus devotas atenciones y la forma en que dulcificaba su oscura mirada cuando me veía... Todo con la intención de arrastrarme a una extraña manipulación, como un veneno de lento efecto, pero capaz de doparme y volverme una tonta.Así que, cuando, besándome como un loco en se jardín, trató de envolverme en su red para que accediera a volverlo mi único contacto a cambio de mi celular, planté una firme palma en aquel pecho bien trabajado y alejé sus labios de los míos.Aún acalorada por el ardor de ese beso, pronuncié una única y definitiva palabra.—No.Me sonrió, como sí me comprendiera. Y no volvió a tocar el tema, pero tampoco obtuve mi celular de regreso. Simplemente lo dejó estar y continuó a mi lado, simplemente sentado en aquel bonito jardín. Tampoco insistió en besarme de nuevo.Pero aquel primer beso ya había cambiado la situación. No supe cómo, pero habíamos sido vistos por paparazzi

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