INICIAR SESIÓN¿Creen que Maximilian merezca ya el perdón?
POV Maximilian Después del momento que disfrutamos anoche en el trono de Saldovia, tuvimos que separarnos porque aún cada uno tenía responsabilidades con las que debíamos cumplir. Pero en nuestra cama, en nuestra nueva habitación en el palacio real, seguimos disfrutando del placer que solo podemos darnos cuando estamos juntos, hasta quedarnos dormidos después del éxtasis que nos regalamos. Hoy es un día importante y para cualquier otro hombre, este sería el más importante de su vida. No para mí, porque ese día ya pasó sin que yo lo deseara. Fue el día cuando me casé con ella. Cuando la conocí en persona a una hermosa chica de ojos grandes y marrones, tan llenos de brillo y de una inocencia que me hizo reprimir cualquier pensamiento impuro que me azotó. Ese fue el día más importarte de mí a pesar de haberme comportado como un maldito imbécil. «Debería darle la boda que se merece. Tal vez más adelante lo haga». El toque de la puerta me saca de mis pensamientos. Estoy en el
Sé que a esta altura que lo pregunte es una tontería, pero después de todo lo que me ha hecho sentir esa corona, me es difícil no soltar la pregunta. Deslizo la mirada hacia el trono y el temor se atenaza en mis entrañas. Sé que esa pregunta sería la última en la enorme lista que tengo para hacerle. Nuestros días han sido agitados y poco hemos hablado de verdad, y hay tantas cosas que quiero decirle que ahora me arrepiento de exponer mis inseguridades cuando no falta nada para la coronación. Hay tanto que decir entre nosotros. Tanto que no hemos podido hablar por mi terquedad. Que tenerlo frente a mí, me deja sin palabras por un segundo y con un profundo arrepentimiento, por no darnos la oportunidad de hablar antes. Sé que lo mejor es que le hubiera dicho que lo extraño, que lo amo con cada fibra de mi ser. Que incluso esta distancia, que es bastante entendible para mí, me ha pesado más de lo que me gustaría admitir. Pero he dejado todo atrapado con esa pregunta que solo le de
POV Harriet Mantengo mis ojos fijos en la hermosa fuente que logro ver a través del cristal, pero en realidad no estoy apreciando su belleza. De hecho, hace rato que no lo hago. Simplemente… estoy con los ojos fijos en el agua que no deja de fluir, pensando en lo que ha sido mi vida durante esta semana. Una larga semana. Eso es lo que ha pasado desde el juicio de la re… de Clarissa Lóvenhart. Siete días que no se sienten como tiempo, sino como una corriente constante que no me ha dado tregua para pensar, para detenerme a mirar una hermosa fuente con más años de lo que podría imaginar. O para al menos detenerme, para siquiera reconocer en qué punto exacto dejé de ser solo Harriet y comencé a convertirme en algo más grande, más importante y sumamente observado. Más que antes. Hasta hoy. Hasta que después de siete días, al fin el parlamento y la misma Emma me permiten un respiro —uno bastante pequeño en comparación con mi semana ajetreada— antes de volver, en una hora, a mis deberes
POV Clarissa Lóvenhart El vehículo en el que me tienen sentada atrás, esposada, como si fuera una maldita carga y no su antigua reina, se detiene tras varias horas de viaje. «Cuán rápido olvidan las cosas cuando les conviene. Malditos imbéciles» El silencio que hay en este lugar es peor que cualquier ruido. Es como una maldita caja fuerte que hace que rebote con eco el sonido de mi respiración. No veo el exterior todavía. Las ventanas están cubiertas, blindadas. Pero no necesito mirar para saber dónde estoy, porque yo misma elegí mi destino. Además, puedo olerlo en el aire. Aunque no vea nada, la humedad, el óxido, el olor a piedra vieja y el miedo, es algo que reconozco. He estado aquí más de una vez. Conozco perfectamente bien Tadmor. Mi mandíbula se tensa, pero la mantengo erguida. No voy a darles el gusto. No voy a verme débil. No después de todo lo que disfruté echarles la verdad en cara. La puerta se abre de golpe y el aire frío me golpea el rostro. —Baje —me ordena. La
La semana pasó más rápido de lo que esperaba. Y tanto Harriet como yo hemos estado ocupados a más no poder. Con una coronación en puerta y miles de pendientes. Entre el parlamento, el secretario y los organizadores no nos han dado tregua. Mis ratos “libres” no son los mismos que los de ella. Porque incluso cuando me voy temprano del hospital, ella llega a casa cuando ya estoy profundamente dormido y eso es decir bastante. Porque cuando despierto antes de que salga el sol, para empezar con mis deberes, me siento el peor hombre del mundo por querer despertarla, para al menos compartir un rato con ella. Lo bueno de todo esto es que, aunque dormimos poco, lo hacemos juntos. ¿Lo malo? Es que, aunque he tenido la intención de acercarme a ella para terminar lo que tanto hemos dejado a medias, cuando la veo agotada, cansada del día a día. La dejo dormir y solo la sostengo entre mis brazos. Hoy, por fin, es el juicio. James está en Estenmark, junto a Emma, quien tiene instrucciones claras d
Han pasado dos días. Dos días que se sienten como semanas o meses. Como una vida entera comprimida en horas que no dan tregua.Dos días desde que hablé con Ben y corroboramos algo que, en mi interior, quería que fuera mentira.Dos días en los que apenas he podido ver a Harriet, porque el parlamento ha solicitado su presencia más de la cuenta.Ellos se reunieron con nosotros el día establecido para comunicarnos la fecha del juicio y su opinión sobre el resto de las peticiones. Las condiciones puestas sobre la mesa se aceptaron. Y ahora, incluso la fecha de la coronación está fijada.Dos semanas para la coronación, dando tiempo de que mi hombro termine de sanar y de que los preparativos estén listos para el evento…Y justo, será una semana después del juicio… Una semana después de hacer justicia.Su juicio será algo único, sin precedentes. No habrá más de una audiencia. No tendrá abogado defensor más que a sí misma, porque más que un juicio para determinar su culpabilidad, es un dictame







