INICIAR SESIÓNTras descubrir que su novio le era infiel, Nina se vio obligada a casarse con Kevin, el hermano de su exnovio, para pagar la operación de su madre. Nina creía que este matrimonio sería temporal, pero la protección, los mimos y la constante presencia de Kevin la convencieron de que no se trataba de un matrimonio cualquiera. Sin embargo, algo sucedió que sacudió la fe de Nina.
Ver másNina acababa de salir del quirófano con pasos aún algo tambaleantes por el agotamiento. Ya se había cambiado el uniforme quirúrgico por ropa de calle: una blusa blanca sencilla y una falda color crema a la altura de la rodilla. Se había recogido el largo cabello en una cola de caballo hecha a la carrera. Su rostro reflejaba un cansancio extremo tras horas de pie en la mesa de operaciones, pero detrás de ese agotamiento había un brillo de felicidad difícil de ocultar.
La operación, que se esperaba durara hasta la noche, se pudo terminar mucho antes. El equipo que ella dirigía trabajó excelentemente bien y el paciente se salvó y quedó en condición estable. Nina se sintió afortunada, porque al terminar la cirugía antes, aún tenía la oportunidad de cumplir la promesa que esa misma mañana se había visto obligada a cancelar con Jimmy. "Jimmy debe haber estado decepcionado esta mañana", pensó Nina mientras caminaba rápido hacia la salida del hospital. "Pero si voy ahora y le doy una sorpresa, quizá todavía alcancemos a ir a la tienda de vestidos de novia antes de que cierren". Solo pensar en eso ya le dibujaba una leve sonrisa en los labios. Llevaba tres años de relación con Jimmy, y dentro de poco darían el paso hacia algo más serio. Nina estaba impaciente por elegir el vestido de novia con el que hasta ahora solo había podido soñar. Ya se imaginaba la expresión de sorpresa de Jimmy al verla aparecer en la puerta de su apartamento. Nina pidió enseguida un taxi por aplicación con destino a la zona del Apartamento Persada Raya. En cuestión de minutos, el vehículo que solicitó llegó. Se subió de inmediato y le pidió al conductor que fuera lo más rápido posible. Durante todo el trayecto, Nina miraba las calles algo congestionadas con impaciencia. Aferraba su celular con fuerza, tentada una y otra vez a llamar a Jimmy y contarle que estaba en camino. Pero cada vez que su dedo casi presionaba el botón de llamada, se contenía. "No, esto tiene que ser una sorpresa", pensó. "Quiero ver su cara de asombro y alegría cuando abra la puerta". Después de un viaje que se le hizo eterno, por fin el taxi se detuvo frente al vestíbulo del Apartamento Persada Raya. Nina se bajó a toda prisa, dio las gracias y entró corriendo al edificio. Saludó al personal de seguridad con un gesto rápido, pues ya la conocían, y se dirigió sin demora al ascensor. Dentro del ascensor, Nina intentó controlar su respiración acelerada. Miró su reflejo en la brillante pared del elevador, se arregló un poco el cabello y se frotó la cara para no verse demasiado desarreglada. Aunque estaba cansada, quería verse bonita para cuando se encontrara con Jimmy. "Ya falta poco", pensó con una sonrisa cada vez más amplia. "En un momento podré verlo". Ting. El ascensor se detuvo en el piso indicado. Nina salió de inmediato y caminó rápido hacia el apartamento de Jimmy, que no quedaba lejos del ascensor. El corazón le latía con fuerza, no por el cansancio, sino por la ilusión del encuentro que estaba a punto de suceder. Pero al llegar frente a la puerta del apartamento de Jimmy, Nina frunció el ceño. La puerta no estaba bien cerrada. Había una pequeña rendija entre la puerta y el marco, como si no les hubiera dado tiempo a cerrarla correctamente. "Qué raro", pensó. "Jimmy nunca se olvida de cerrar la puerta". La mano de Nina, que iba a tocar, se quedó suspendida en el aire. Desistió de llamar y decidió entrar directamente. Además, la sorpresa sería más impactante si entraba sin avisar en absoluto. Con cuidado, Nina empujó la puerta y entró. La sala del apartamento de Jimmy se veía como siempre: el sofá gris en medio de la habitación, la mesa de vidrio frente a él y el televisor grande montado en la pared. A primera vista, no había nada extraño. Nina estaba a punto de abrir la boca para llamar a Jimmy cuando sus oídos captaron algo que la dejó paralizada. Se escuchaba un ruido. Un sonido que venía amortiguado del interior del apartamento. Un sonido inconfundible. Un sonido de jadeos, gemidos y roces que nadie que lo hubiera escuchado alguna vez podría malinterpretar. El rostro de Nina se sonrojó de inmediato. Por reflejo, se tapó la boca con la mano y abrió los ojos desmesuradamente. Todo su cuerpo se quedó congelado en el sitio. "No puede ser", pensó presa del pánico. "Esa... esa no es la voz de Jimmy. Seguro que no". Nina intentaba convencerse a sí misma. Jimmy no era ese tipo de persona. Jimmy era un buen hombre que la había respetado mucho durante esos tres años. Jimmy debía haberle prestado su apartamento a algún amigo que necesitaba un lugar. Sí, esa era la explicación. No había otra razón lógica. "Tengo que irme de aquí", pensó Nina retrocediendo un paso. "Esto es de mala educación. El apartamento lo está usando un amigo de Jimmy. Debo salir y llamar a Jimmy luego". Pero, por alguna razón, los pies de Nina no obedecían a su cerebro. En lugar de darse la vuelta y salir del apartamento, sus pasos la llevaron lentamente hacia la habitación. Como si una fuerza invisible la empujara a descubrir la verdad detrás de esa puerta. El sonido se oía cada vez más claro conforme se acercaba. Nina podía sentir los latidos enloquecidos de su corazón y sus manos empezaban a enfriarse y sudar. Su respiración se volvió irregular y algo en su pecho se sentía oprimido, como presagiando que iba a encontrar algo que no quería ver. Al llegar frente a la habitación, Nina vio algo que la dejó muda al instante. La puerta de la habitación no estaba cerrada. Estaba un poco abierta, igual que la puerta principal del apartamento. Y en el suelo, había ropa tirada, como si la hubieran quitado a las prisas. Nina reconoció esa camisa azul claro. Era la que ella le había regalado a Jimmy por su cumpleaños el año pasado. A su lado, había ropa de mujer: un vestido rojo que se veía caro y sexy. El cuerpo de Nina temblaba. Las lágrimas ya empezaban a agolparse en sus párpados, pero todavía se resistía a aceptar la realidad. Todavía esperaba que lo que pensaba fuera un error. Todavía albergaba la esperanza de que, al asomarse, lo que viera fuera otra persona, no Jimmy. Con la mano temblando violentamente, Nina acercó el rostro a la rendija de la puerta y miró hacia adentro. El mundo de Nina se derrumbó en un instante. En la cama que tan bien conocía, porque había estado varias veces en la habitación de Jimmy aunque solo fuera para hablar, vio a su prometido haciendo el amor con una mujer. Jimmy, el hombre al que había amado durante tres años, el hombre que iba a ser su esposo, el hombre con quien precisamente iba a ir a elegir su vestido de novia, estaba sobre el cuerpo de otra mujer. Y esa mujer... Nina reconoció el rostro de esa mujer. "¿Clarissa?", pensó Nina con incredulidad. "No... no puede ser... ¿Clarissa? ¿Mi mejor amiga?" Clarissa era la mejor amiga de Nina. La mujer a la que siempre había considerado como su propia hermana. La mujer en la que confiaba más que en la mayoría de las personas en su vida. Y ahora, su mejor amiga estaba haciendo el amor con su prometido en esa misma cama. Las lágrimas finalmente brotaron de los ojos de Nina. Sus dos manos se llevaron por reflejo a tapar la boca para contener el sollozo que pujaba por salir, pero ese movimiento hizo que su cuerpo, sin querer, se apoyara en la puerta. Esta se empujó hacia adentro y produjo un chirrido bastante fuerte. Dos pares de ojos dentro de esa habitación se giraron de inmediato hacia Nina.A las cinco de la tarde, todos los niños del Jardín de Infancia Bilingüe Yizhi Xing de la Ciudad A ya habían sido recogidos uno por uno por sus padres. Poco después, solo quedaba la Pequeña en el aula.Estaba sentada en su pequeña silla sosteniendo una muñeca Barbie. De vez en cuando miraba por la ventana.Sin embargo, su mirada, que una y otra vez se dirigía al exterior, solo encontraba decepción tras decepción.Había pasado media hora y la maestra ya empezaba a prepararse para irse. Pero Nina aún no había llegado.El rostro de la Pequeña estaba sombrío. No dejaba de mirar la muñeca Barbie en sus manos.La maestra se acercó a la Pequeña y preguntó:—Xinyi, ¿tu mamá aún no ha venido?—Sí. —La Pequeña arrugó su carita con tristeza.La maestra le acarició el cabello y dijo:—La maestra llamará primero a tu mamá, ¿de acuerdo?Al oír eso, la Pequeña levantó la vista sorprendida.—Gracias, maestra.—De nada. —La maestra sonrió y sacó su teléfono para llamar a Nina. Sin embargo, después de
Después de que Kevin se fue, el camarero se disculpó con Nina y los demás, y les sirvió té. Temía que Nina y los otros no quedaran satisfechos en absoluto. Ann Ni y los demás suspiraron. Realmente habían subestimado a los demás.Ann Ni y los demás preguntaron suavemente a Nina:—Doctora Nina, ¿qué relación tiene usted con esa persona?Nina pronunció suavemente cinco palabras:—Solo un conocido común.—¡Un conocido de la doctora Nina es tan increíble, tan genial! Tan dominante...Ciertamente genial y apuesto. Nina lo sabía desde hacía cinco años. En aquel entonces, Kevin también la protegía así. Pero ahora...Al recordar el rostro de Melisa, el corazón de Nina se hundió poco a poco...—¿No es esa la persona que salvó a la Pequeña? —murmuró Ann Ni con confusión.Sin embargo, Nina estaba distraída y no la oyó en absoluto.Solo volvió en sí cuando el gerente del Restaurante Yupinxiang personalmente le entregó a Nina la tarjeta VIP más alta del Restaurante Yupinxiang.—Señora, lo de antes
Desde la cena de cumpleaños de Ratna, Kevin y Nina no se habían vuelto a ver durante mucho tiempo.Sin embargo, Nina a veces recordaba lo que había ocurrido en el baño aquella noche.El cuerpo de Kevin había reaccionado cuando Nina lo tocó. ¿Acaso eso...?¡Dios mío! ¿Qué estaba pensando? Nina se cubrió la cara con ambas manos.Realmente sentía que su cerebro ya no le pertenecía en esos días. Había coqueteado con un hombre. Aunque estaba borracha, aun así...—Doctora Nina, ¿qué está haciendo? —se oyó la voz de su asistente Ann Ni.Nina levantó la vista y vio a Ann Ni entrar desde afuera. Respondió con pánico:—No, no es nada...Ann Ni miró a Nina con extrañeza y luego dejó los documentos que llevaba en la mano sobre la mesa.—Doctora Nina, no hay agenda esta tarde. Xiao K y los demás ya aceptaron comer juntos con la doctora Nina.—Bien, ¿qué tal si comemos hoy al mediodía? Tengo que ir a recoger a la Pequeña por la tarde. —Nina sonrió y respondió.—Claro, se lo diré ahora a Xiao K y a
La luz del sol de la mañana atravesó la ventana e iluminó el rostro de Nina.Parpadeó y abrió los ojos.Se sentó y de repente sintió un aire frío en el cuerpo. Bajó la vista y casi se quedó atónita.¿Dónde estaba su ropa? ¿Por qué llevaba una bata de baño? No, su ropa estaba ordenada sobre la mesita de noche, y su bolso al lado.Nina extendió la mano y tomó su ropa.—¿Ya está limpia? —Se quedó atónita unos segundos y rápidamente se cambió de ropa. Luego comenzó a observar la habitación.¿Dónde estaba? Miró alrededor y finalmente se dio cuenta de que algo no andaba bien.Este lugar... no...Se levantó y comenzó a confirmar uno por uno los muebles familiares del tocador.La almohada familiar en la mesita de noche.Las dos teteras familiares sobre la mesa...Estaba muy segura de que este era el apartamento de Kevin en el Distrito Haoyuan.No podría equivocarse con este lugar ni aunque muriera.¿Por qué había llegado aquí?Nina se sentó al borde de la cama y empezó a pensar con cuidado. D












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