Volverás a amar... Cuando las cicatrices hayan sanado
Íbamos camino a su casa, ella veía el cielo con curiosidad, terminé abriendo el quemacocos para que pudiera ver mejor, ella se levantó, se subió al asiento, me puse un poco nervioso al ver que ella abría las manos.
Muchas ideas cruzaban por mi mente, me daba miedo que se fuera a caer, por lo que aparque mi camioneta en un lugar despejado.
Ella, al ver aquello, bajó a su asiento, me miró y dijo:
- ¿Sucede algo? – Pregunto ella con duda.
- No, solo veo que quieres ver el cielo, aquí hay buena vista y casi no hay luces…
- ¡Ya viste! Ahí está el cinturón de Orión, ¿Sabías que lo que se ve como el hombro, esa estrella que se ve como roja, en realidad es una