Share

Capítulo 15

Author: Purple Moon
last update publish date: 2026-04-09 20:04:40
—¿Dulce y tranquilo? ¿Pero esta casa es un campo de batalla en realidad? —Diego cogió una camisa azul del perchero—. Sofía, creo que necesitamos evidencia de que estamos juntos. ¿Cómo es que no tenemos ni una foto de los dos en el salón?

Sofía se quedó helada. —¿Foto?

—Sí. Las parejas nuevas suelen tener fotos de boda o al menos fotos cariñosas expuestas. Nosotros solo tenemos archivos en el móvil —Diego se metió la camisa en los pantalones de tela, viéndose muy extraño a sí mismo.

—Mierda. Tien
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 43

    La sala de espera privada en el rincón del hospital olía a un antiséptico penetrante, que competía con el aroma a sándalo de la costosa colonia que emanaba del traje hecho a medida de Don Emilio Valdez. La luz fluorescente del techo proyectaba un resplandor frío, reflejándose en el suelo de granito y exponiendo cada arruga de remordimiento en el rostro del anciano.Diego permanecía rígido en el centro de la estancia, con los ojos entrecerrados con hostilidad. Tenía las manos cerradas en puños dentro de los bolsillos de sus vaqueros, conteniendo el impulso de golpear la pared o, peor aún, el rostro del hombre frente a él.—Lo hice porque quise. Sé que me odias. Cinco minutos, Diego. Eso es todo lo que pido —la voz de Don Emilio sonaba grave, con esa autoridad propia de quien está acostumbrado a dar órdenes, aunque esta noche, había un matiz de fragilidad que intentaba ocultar—. Después de eso, eres libre de insultarme o de salir por esa puerta sin volver a verme nunca más.—Ya has desp

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 42

    La sala de espera de urgencias del Hospital Virgen del Rocío se sentía asfixiante a las dos de la mañana. El olor fuerte a antiséptico mezclado con el pánico en el aire creaba una atmósfera que le oprimía el pecho a Sofía. Sus manos seguían temblando de frío mientras sostenía el formulario de pago del hospital que acababa de imprimir el recepcionista. Las cifras en el papel no tenían sentido; exigían un pago por adelantado que su familia jamás podría cubrir en circunstancias normales.Unos pasos pesados resonaron de repente en el pasillo de mármol, rompiendo la desesperación que envolvía a Sofía.Don Emilio Valdez entró escoltado por dos guardaespaldas de traje negro. Su apariencia era impactante: un traje de diseñador carísimo y un reloj de lujo que contrastaban de forma brutal con el entorno sucio y caótico de urgencias, lleno de gente desesperada. Su presencia irradiaba una autoridad absoluta que hizo que, de inmediato, el personal del hospital se girara en señal de respeto.Sofía

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 41

    —¡Porque ya hice una promesa contigo! —gritó Sofía, respirando con dificultad—. ¡Yo no soy una traidora, Mateo! Firmamos esos papeles, ¡somos marido y mujer ante la ley, ante nuestra familia y ante el banco!—¿Solo por ese papel? ¿Solo por esta maldita casa? —Diego la miró decepcionado. Su voz se suavizó, lo cual dolió mucho más.—¡No es solo por eso!—¿Entonces por qué? —Diego dio un paso, quedando a centímetros de ella. Sus ojos castaños brillaban con una desesperación profunda—. Dímelo, Sofía. Si no es por esta casa, ¿qué te retiene a mi lado?Sofía jadeaba, con el pecho agitado. Su corazón latía tan fuerte que sentía que iba a estallar. Diego estaba tan cerca que podía ver los celos reales que él siempre intentaba ocultar tras su fachada de rockero. El roce de sus dedos en el cuello de la camisa de Diego esa tarde todavía quemaba.—Porque no quiero estar en ningún otro lugar... más que en esta casa. Contigo —susurró, rindiéndose ante sus sentimientos.Diego se quedó helado. El sil

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 40

    La puerta principal de Armonía del Sol se abrió con un chirrido suave, rompiendo el silencio espeso de la noche sevillana. Un segundo después, el aroma frío del viento nocturno, una mezcla tenue de tabaco y un rastro de perfume masculino que Sofia conocía muy bien, invadió el vestíbulo. Sofia, que llevaba un rato sentada recta en el sofá, se tensó aún más; sus dedos fríos apretaron el borde de su blazer gris con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.Diego entró con paso relajado, con la chaqueta de cuero colgada de un hombro. Tenía el pelo rizado un poco alborotado por el viento y sus ojos parecían apagarse bajo la luz tenue de la sala. El tipo se detuvo en seco al encontrarse con la mirada marrón de Sofia, que lo observaba fijamente desde la oscuridad.—¿Aún sin dormir? —la voz de Diego sonaba ronca, sin rastro de calidez, como si la discusión de esta mañana todavía le ardiera en la garganta.—¿Cómo voy a dormir si mi pareja de contrato anda por ahí sin dar explicaciones

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 39

    Comprendió algo absoluto, no había dejado a Sofía porque hubiera dejado de quererla. El amor seguía ahí, intacto y profundo, enterrado bajo capas de culpa y años de sacrificio por su familia. Pero, precisamente porque la quería, debía controlarse. Ese autocontrol era el máximo respeto que podía mostrarle a la nueva vida que Sofía había elegido, aunque no le incluyera a él.Cuando el reloj marcó las cuatro, Mateo tomó una decisión definitiva. Había enfrentado la amarga realidad toda la noche y había vencido a su ego. Seguiría siendo el hermano que apoyaba los sueños de Sara. No arruinaría la ilusión de su hermana ante el concierto de fin de curso. Pero se hizo una promesa: mantendría una distancia total de la vida privada de Sofía y Diego. Nada de contactos, nada de encuentros, nada de espacio para que el pasado estropeara el presente.A la mañana siguiente, la casa de los Cortés volvía a la vida. El aroma a café y tostadas inundaba el ambiente. Mateo bajó con su traje impecable, aunqu

  • Pared de por Medio, Anillo de por Vida    Capítulo 38

    —¿Hola, Carlos? Quería preguntarte una cosa... —Mateo hizo una pausa y tragó saliva; sentía un nudo en la garganta. Apretó el puño izquierdo con fuerza, tratando de frenar el temblor que le recorría los dedos. —¿Conoces a un profesor de música llamado Diego Alejandro? He oído que trabaja en el instituto donde estás ahora. —La voz de Carlos sonaba algo adormilada al otro lado de la línea—. ¿Sí, Mateo? ¿Qué pasa para que llames a estas horas? Carlos soltó una risita; su voz ronca le resultaba muy familiar. Pero, para Mateo, esa risa sonaba lejana, como si viniera de otra dimensión y no pudiera atravesar la niebla de ansiedad que le nublaba la cabeza. —¿Diego Alejandro? —Carlos repitió el nombre, sorprendido—. Sí, claro que lo conozco. Es el profesor fijo de arte y música en el IES Santa Cruz. ¿Por qué preguntas, Mateo? Es raro que un ejecutivo que acaba de volver del extranjero se interese por un profesor de música tan excéntrico como él. Mateo apretó el móvil con más fuerza, notand

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status