INICIAR SESIÓNAVA
Tengo solo una vía de escape que me conduce directamente a Draco, recordar sus ojos oscuros me aterran, me duele la cabeza, siento que no podre con esto y me refugio en una oración mientras el transporte público me guía a mi comunidad.
Camino perdida con el sol que empieza a tomar fuerza por las calles de mi hermosa comunidad, el parque, la iglesia, las casas, escuela, todo esto podría desaparecer si no accedo a la petición de Draco, así, como me encuentro con tantos sentimientos encontrados llego a la cafetería que manejan mis padres, que al verme me abrazan y no soy capaz de decirles que perderán este negocio, la casa, todos sus bienes por lo que han trabajado y luchado toda la vida.
—¿Arya donde esta? —pregunto colocándome el delantal, dispuesta a trabajar.
—Dijo que iría a la iglesia—tengo que hablar con ella, ha mal interpretado todo y simplemente ha sacado conclusiones sin darme la oportunidad de explicarle.
—Hoy no se abre madre—recuerdo la cita con el padre—ayunamos.
—Es verdad hija, pero Amit tiene acceso a la iglesia y quiso acompañarlo—mi madre acaricia mi rostro y me reflejo en esos ojos azules que me miran con amor de madre—te amo hija—me dice—eres mi orgullo.
La abrazo reconfortándome y descargo en su pecho todo esto que me quema, que mejor que lo brazos de mama para calmar eso que te duele, aseo el lugar que desde que tengo memoria pertenece a mis padres, después del medo día las personas empiezan a llegar y quiero tener todo listo, limpiando y preparando todo aliándome de las horas, de los problemas, no quiero hundirme más, solo quiero tomar esa cuerda que me ayude a salir del fango en el cual me encuentro.
Tengo 25 años y desde los 20 años me case enamorada de mi esposo, ese que un día se unió a nuestra comunidad solo para poder casarse conmigo, nuestras leyes son muy claras y debes pertenecer a nuestra religión para poder tener una familia, fui feliz con un esposo amoroso, atento, conservador y trabajador, es por eso que me niego a creer que Cristóbal hubiese podido engañar, robar y dejarnos en la calle, solo por dinero cuando nunca y no somos personas de lujos y ostentosidades.
El primer cliente llega y lo atiendo con una sonrisa, saben mi pena, el dolor por la partida de mi esposo, pero por mis creencias debo hacerle frente al día siguiente, porque es un privilegio que nuestro creador nos brinda poder ver el amanecer una vez más.
—Que desean para esta tarde, señor y señora Anderson—ellos se miran con un poco de miedo—¿pasa algo?
—No vinimos a realizar ningún pedido, queremos hablar contigo—no me gusta su expresión—toma asiento por favor.
—Veras hija—comienza la señora Anderson—sabemos que apenas ayer enterramos a tu esposo—los tres nos persignamos—pero estamos muy preocupados, porque no sabemos qué va a suceder con nuestra casita y todos los ahorros que le dimos para el negocio que él nos planteó.
El corazón se me acelera sin saber que responder, con preguntas formarse en mi cabeza porque después de cinco años de matrimonio me pregunto ¿con quién me case?
—No se de qué negocio me hablan—ellos se miran contrariados—lo siento, pero no tenia conocimientos de los negocios de mi esposo.
—Imposible hija, tienes que saber algo, somos muchos los que invertimos, nos prometió el cielo y la tierra en ese proyecto donde las ganancias serían muy buenas, nosotros embargamos nuestra casita y le dimos el dinero a Cristóbal, imposible que ahora no sepas que hiso el con esa cantidad.
—¿Cuánto fue?
—25 millones de dólares—se me corta el paso del aire con esa fuerte cantidad—fue el dinero que recogimos de la venta de otras propiedades y embargar la casa donde estamos viviendo—continua el señor Anderson— además de algunos bienes materiales que teníamos, todo lo vendimos hija.
—Lo siento, pero no sé de qué me hablan, pero hablare con el abogado y los ayudare.
—Por favor hija, estamos solos y eso es lo único que tenemos.
El día se vuele cargado de malas noticias, todo aquel que ingresa a la cafetería es para preguntar sobre el negocio que Cristóbal les ofreció y para todos ellos solo tengo la misma respuesta.
Los mismos que ayer me daban el sentido pésame, ahora me rodean en busca de respuestas, de su dinero, ahorros de toda la vida que dejaron en manos de mi esposo que, al parecer los engaños, y no solo a ellos a mis padres también.
—¿Por qué no me informaron nada? —tuvimos que cerrar la cafetería, la aglomeración era mucha y no podía con tanto.
—Cristóbal nos dijo que era seguro y que no habláramos nada contigo mi amor, confiamos en él.
—¿Arya sabe de esto?
—Sabes cómo es tu hermana—contesta mama, mientras que yo solo camino de un lado a otro en medio de la cafetería—ella no hubiese permitido que prestáramos sobre el título de propiedad de la casa y el negocio.
Miró el reloj y que reduce el tiempo a solo una hora, las personas me están dejando sin opción y salgo en busca de otra opinión porque decirle esto que me atormenta a mis padres sería preocuparlos.
Por donde camino me abordan preguntándome sobre lo mismo, no tengo descanso, no tengo paz y optó por correr llegando a las puertas de la casa de nuestro pastor.
La tarde se pone oscura al igual que mi futuro, quiero ser fuerte pero el destino está siendo cruel conmigo, no me está dejando vías alternas, solo una dirección que por donde se mire, es mala idea.
—Hija —abre la puerta luciendo su tradicional traje, pantalón y camisa manga larga—pensé que no vendrías
—Lo siento por venir tan tarde señor—me permite ingresar —¿su esposa y sus hijos se encuentran?
No reparo la casa, realmente no estoy en este momento para algo sin importancia.
—No están—me estremezco con un mal presentimiento —pero continúa hija, siéntate para que hablemos
—No puedo estar a solas con usted y mucho menos en su casa cuando su esposa no está —le recuerdo nuestras leyes—es mejor que me vaya pastor.
—Espera hija —toma mi mano, lo miro a los ojos descubriendo la misma mirada de Draco—ven hablemos, no tengas miedo que siempre puede haber excepciones.
—Creo que no—tira levemente de mí, pero no sé qué hacer porque de pronto puedo estar viendo fantasmas donde no los hay—no es prudente señor.
—Mi esposa sabe que vendrías, siéntate —se muestra amable sentándose al frente y dejándome el sillón grande solo para mí—cuéntame ¿cómo te sientes? para eso estoy aquí.
El pastor Fernando no es igual a Draco, y mucho menos como Edmond, no, sólo es mi imaginación que me juega una mala pasada, no puedo desconfiar de todos los hombres que se me acercan.
Comienzo a relatarme todo lo sucedido estas 24 horas sin omitir nada, le confieso lo que ese hombre me hizo, como me sentí, el problema en el que mi marido me ha dejado y lo que ese hombre desea liberando las cargas, el peso que conlleva ser la viuda de Wilson
—Muéstrame lo que te hizo—se sienta a mi lado y tiro mi cabello atrás permitiendo que observe lo que ese hombre me hizo.
—¿Lo disfrutaste? —pregunta con su dedo tocar mi piel, me tenso y el parece notarlo porque aparta la mano de mi cuello.
—No diría disfrutar—respondo entrelazando mis manos que comienzan a temblar, no sé si por su cercanía o el recuerdo —estaba muy asustada, el hombre me tocaba por todas partes además marcó también otras partes de mi cuerpo.
—¿Dónde hija? —las mejillas se me tiñen de rojo con su pregunta—no sientas vergüenza —su mano recae en las mías que están en medio de mis piernas—sentir deseo es normal, somos humanos hija.
—Lo sé señor, pero responder a las caricias de un hombre que no sea mi esposo es pecado.
Sigo mirando con nerviosismo la mano que no se aparta de las mías, no sé cómo quitarlas, porque si muevo mis manos las suyas podrían tocar mi intimidad, pero mi mente vuelve a ese momento donde el calor fue intenso.
—Es verdad hija, algo que me ha llamado la atención es como siempre cumples con los mandatos divinos, y eso está bien, como también lo es sentir deseo por otro hombre Ava, no te castigues cuando tu mente y tu cuerpo pide ser saciados, está en nuestra naturaleza sentir deseos hija.
No entiendo su manera de explicarse, como tampoco entiendo por qué ahora está tan cerca de mí, y mucho menos comprendo por qué su mano ahora acaricia mi brazo subiendo hasta tomar mi mentón y obligarme a mirarlo.
—Eres muy hermosa Ava—Fernando es un hombre de unos 35 años que llegó a nuestra comunidad hace menos de dos años, siempre lo he visto como un hombre ejemplar porque nunca había demostrado aptitudes diferentes, pero ahora tengo miedo del hombre al cual he confiado mis secretos—la mujer más bella de esta comunidad, la más hermosa que he visto en mi vida.
—Es mejor que me vaya —muevo mi cabeza apartando su agarre, pero su mano toma mi muñeca —pastor por favor.
—Tu esposo no era lo que pensabas Ava.
—No importa, nada ni nadie dañara la imagen que tengo de mi esposo, es y seguirá siendo un hombre correcto.
—Esta bien —me suelta —él ahora está con Dios, pero tú no estás sola en este problema—asiento a sus palabras queriendo irme ya —¿y ese señor Draco quién es?
–No lo sé muy bien, solo sé que es un hombre muy peligroso y millonario.
—Cuéntame donde más te toco—vuelve al tema—¿dónde Ava?—insiste, pero me niego a responder, por el contrario, sus palabras me impulsan a levantarme para irme —¿te mojaste cuando te tocó?
—Gorrino—esta vez me levanto sin más, siento el peligro y confirmo que fue un error venir aquí.
—Me gustas Ava—se me lanza como un animal y me tira al sillón donde comienza como un desquiciado a besarme el cuello.
—Noooo—grito desesperada, pataleando, aruñando, defiendo nuevamente mi integridad—auxilio, ayuda.
—No grites—cubre mi boca—te he deseado desde que te vi niña, eres tan bella, ingenua y muy deliciosa.
Que les pasa a todos estos hombres, solo fue que mi esposo muriera para que saltaran sobre mi como buitres en busca de mi carne.
Su cuerpo me aplasta y su olor me causa nauseas, es asqueroso como me toca, su aliento es repugnante resolviendo todo por dentro, que asco sentir su virilidad y siento aversión por los besos que intenta darme en la boca.
—¿Aquí te toco ese hombre? —toca mis senos cubriendo mi boca, es un degenerando, cochino y una mentira, hemos confiado nuestros secretos a un ser engañoso como él—¿aquí también? —mete las manos por la cara interna de mis muslos, tocando por encima de mis bragas mi intimidad—¿te gusto cuando te toco? ¿dime Ava, te gusto?
Asqueroso, es fuerte y ahora maldigo por no tener la fuerza de un hombre, el mundo se me viene encima cuando libera su polla, me quedo paralizada completamente como si vertieran una tonelada de concreto en mi cuerpo, veo todo negro con la esperanza manchada de negro cando nada puedo hacer cuando posiciona su glande en mi entrada después de rasgar mi ropa interior.
—Te deseo Ava—seré manchada, seré una deshonrar para mi familia y nunca más volveré ser la misma—no sabes cuanto le resé a nuestro señor por tenerte, eres tan bella.
Como se le ocurre manchar el nombre de nuestro creador con algo tan repugnante, es un cobarde y nada puedo hacer, mas que llorar cuando veo venir su empujón, pero…
La puerta es abierta abruptamente, veo la luz al final del túnel al observar con mis ojos llorosos sus oscuros ojos, escanea la escena donde el Fernando debido al susto se aparta de mi y yo cierro mis piernas cubriendo mis pechos con mis manos avergonzada.
—Desgraciado.
Su voz, sus ojos tiniebla, su aspecto tenebroso y su fuerza no solo me arrollan, muelen a golpes al pastor que suplica a gritos que pare cuando Draco se le va encima como un demonio golpeándolo sin tiempo a reacción y defensa.
—No estoy con ella —lo miro a los ojos —cree en mi niña.No quiero que me vuelva a romper nuevamente el corazón, me constó tanto recoger los pedazo que dejó su mentira que me da miedo porque duele demasiado. —Cruella me dijo que estabas con ella.—Estaba en una cena de negocios, pero no estoy con ella te lo juro Asiento dándole el beneficio de la duda y aunque lo lamento por la chica, a Demian lo quiero para mí. —Ven que necesito esa boquita.Permito que me vuelva a besar porque también lo deseo, su lengua me hace olvidar los problemas, matándome lentamente con su mano agarrarme las nalgas. Es tan fuerte, me encanta la mezcla de ternura con rudeza lo que contrae mi sexo. Separa nuestros labios, para mirarme intensamente con su respiración alterada. —¿Ya comiste? —No.Se levanta conmigo llevándome en sus brazos y sonrió escondiendo mi rostro en su cuello. Sinceramente me encanta que me trate como una niñita pequeña.—Puedo caminar.—Lo sé pero me encanta tenerte en mis manos.Aca
ARYA LAWLESSReparo la tumba de papá y pasó la mano por las letras grabadas con su nombre sobre la lápida, lo que perpetua el vacío en mi pecho reiterándome con las lágrimas que bajan por mis mejillas que ahora soy como una hoja en el viento. Hay un tipo de tristeza que es como una pena la cual te quema por dentro. Sientes un vacío tan profundo en el pecho y una sensación tan insoportable que crees que tu cuerpo te duele. Es como si espinas con veneno se enterraran en tu alma y solo quisieras que esa sensación desapareciera para sentirte mejor consigo misma.No puedo ni explicar cómo me siento cuando mis pensamientos están tan extraviados que ni siquiera los entiendo. Tengo tantas sensaciones aglomeradas y es como si me hubiesen robado mi identidad con los recuerdos perdidos. No soy su hija y eso me duele tanto, tanto, pero tanto que no me siento yo misma en este momento, nunca fui nada de mi padre y soy la hija bastarda de mi madre. No tengo conocimiento de mi pasado, no se mis o
AVAFirmo la documentación, mi hermano aparece con una tasa de té y me siento a platicar con el esperando que Arya llegue a casa.—No vendrá y deberías conocerla ya.—Me preocupa, necesito saber dónde está.—Esta resentida con los dos Ava, así que no cargues tu sola con la culpa porque yo también pensé que lo mejor era que mama le confesara la verdad.—Que vamos hacer—rodeo la tasa, está caliente y el frio se cuela por mi piel—vamos a buscarla.—Déjala que piense, puede que no esté sola del todo.—No tiene muchos amigos, excepto a Cruella, Novak o Demian.—Esa mujer Cruella tiene un infierno en el alma—bebo un poco del Te—es una tempestad con una lengua mordaz.—Cruella está acostumbrada a pasar por encima de todo el mundo, nadie le dice que no, ni sus hermanos, ni Cristóbal, Lennin o el que ella quiera, no te metas con ella, si la encuentras en tu camino solo date la vuelta.—No te preocupes por mí que eso no me preocupa, lo que me tiene pensativo es todo lo sucedido en el juicio, fu
AVA—Cállate Ava—su mirada me deja fria—después de tanto tiempo sigues siendo la misma cobarde y egoísta de siempre poniéndose por encima de los demás, era mi verdad, no la tuya, debía ser la primera en enterarme, no mi madre. Sale de la habitación y me limpio las lágrimas yendo detrás de ella gritándole que se detenga.—Que pasa—Alec la detiene sosteniéndola del brazo.—Sabe la verdad de su origen.—Mi luna por favor escucha un momento.—¿Tu lo sabias? —la voz le sale ahogada—¿tu también Amit?—Mama nos va a explicar hermana, pero ese papel no cambia lo que sentimos por ti.—Todos lo sabían menos yo—no sé qué decirle para que no me mire así y es que me acribilla con la mirada como tiempo atrás—no puedo confiar en ti Ava, no tenías derecho a ocultármelo porque resulta que soy yo la que no hace parte de tu familia.—No digas eso que sabes que te amo—me acerco pero me empuja.—Arya no—llega Merilla con lágrimas, a ella las discusiones la afectan demasiado.—No te acerques porque si me
AVASalgo con mis hermanos y Alec completamente callados. Vamos por el pasillo del juzgado primero de nueva york—¿Y entonces mojigata?—escucho la voz de Cruella a la salida del lugar y esta vez esta sola—¿pensabas que podrían con nosotros?—Apenas es la primera audiencia.—Como sea estúpida.Pasa por mi lado golpeando mi brazo, algo se le cae y es Amit quien lo levanta pero mi hermana tira de el para llevarlo a nuestra camioneta. Dracco y Demian se aproxima y sinceramente no tengo ganas de toparme con ese hombre.Las amigas de Cruella vienen detrás de ellos y lo miro por última vez cuando baja las escaleras con una sonrisa de satisfacción. El camino en la camioneta es en total silencio ya que apenas estamos procesando todo lo sucedido esta mañana.—Iremos a la casa—rompe el silencio Alec—les explicare algunas cosas y saldremos para la oficina después, creo que nos merecemos unas horas para despejar la mente.No se vale lo que dijo de Paris, mucho menos como se expresó de mí y para ac
LIBRO 2: MATCHPOIN1AVA LAULESS—Soy un apuesto, exitoso y millonario empresario de gustos simples, con una profunda adicción a las mujeres lindas.—¿Como Ava Lauless?Sonríe al mirarme provocando que mi epicentro se mueva con violencia.—No, ella no es linda—me mira prendiéndole fuego a mi cuerpo instantáneamente—ella es la cosita más hermosa que he visto en mi puta vida.Mi mente vive en guerra con mi corazón, entre lo que me hace sentir estremeciéndome toda o lo que debo hacer.—Modere si vocabulario—advierte el juez provocando una sonrisa en el millonario.—Es un descarado muy directo—comenta Alec—es violento y comprendo porque la cosita te hace así—junta mi amigo sus dedos en un gesto que me sonroja— cuando lo vez.—Basta.—¿A que edad perdió a sus padres? —pregunta el abogado.—A los 20—muy joven y me lo imagino solo como el hermano mayor lidiando con todo a su alrededor.—¿Y a quien acusa o cree usted que lo hizo?—Victoria San Miguel—inician de nuevo los murmullos.—Le pregu







