Share

Capitulo 36: Problemas.

Author: sheyla garcia
last update publish date: 2026-09-23 23:57:31

El Mercedes avanzaba a paso lento bajo la llovizna persistente que azotaba el centro de Londres. El silencio en el habitáculo seguía siendo pesado, cargado con el eco de los gritos de Dalila por el altavoz y la tensión que no terminaba de disiparse entre los dos.

Julian dobló en la esquina y redujo la velocidad al divisar la fachada del edificio de tres pisos donde vivía la madre de Alanne.

—Es aquí —murmuró ella, acomodando la tira de su bolso negro sobre el hombro.

—Lo sé —contestó él con voz
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Por error, embarazada de un millonario   Capítulo 38: Mamá solo hay una

    Entravesaron el jardín y entraron a la casa. Anna fue directo a la cocina, sirvió dos tazas de té con las manos temblorosas y volvió a la sala. Le dio una taza a Alanne y se sentó frente a ella, rígida, sin apoyar la espalda en el sofá.—Ahora me vas a contar todo —dijo Anna con voz cortante—. Sin rodeos.Alanne apretó la taza entre sus manos. Las lágrimas se le salieron en silencio.—Mamá... lo de Michael es verdad —dijo con la voz cortada—. Terminamos la semana pasada. Me dijo que no podía con la carga de tu enfermedad. Y antes de irse... me pidió el anillo de regreso. Me dijo que su mamá lo mandó a pedírmelo porque ese anillo había estado en su familia por generaciones.Anna la miró en silencio unos segundos, parpadeando rápido.—¿Su mamá? —dijo Ana, apretando los labios hasta dejarlos blancos—. Qué tipo tan poco hombre. ¿Y tú me lo ocultas? ¿Por qué me mientes en la cara, Alanne? Sabes perfectamente que odio que me oculten las cosas.—Es que no podía cargarte con esto, mamá —dijo

  • Por error, embarazada de un millonario   Capítulo 37: ¿Qué acaba de pasar?

    El beso pareció congelar el tiempo. La presión firme y posesiva de los labios de Julian sobre los de Alanne devoró cualquier sonido del entorno, dejando únicamente el eco del viento frío y la llovizna cayendo sobre los tejados. Alanne no pudo reaccionar; tenía el cuerpo inmóvil y la mente sumergida en una nebulosa de incredulidad absoluta. Sentía el aroma a madera y especias de su colonia, la tibieza de su mano aún posada sobre su mejilla y la abrumadora certeza de que todo su mundo se estaba saliendo de control a pasos agigantados.Julian se separó con lentitud, rozando apenas sus labios un segundo más antes de erguirse cuan largo era. Le dedicó a Alanne una mirada intensa que ella no logró descifrar y luego giró la cabeza hacia Michael.Michael estaba al borde del colapso. Con los puños apretados a los costados, la boca entreabierta y los ojos desorbitados por la rabia y la humillación, parecía estar a una chispa de perder la cabeza por completo. Julian no dijo una sola palabra más.

  • Por error, embarazada de un millonario   Capitulo 36: Problemas.

    El Mercedes avanzaba a paso lento bajo la llovizna persistente que azotaba el centro de Londres. El silencio en el habitáculo seguía siendo pesado, cargado con el eco de los gritos de Dalila por el altavoz y la tensión que no terminaba de disiparse entre los dos.Julian dobló en la esquina y redujo la velocidad al divisar la fachada del edificio de tres pisos donde vivía la madre de Alanne.—Es aquí —murmuró ella, acomodando la tira de su bolso negro sobre el hombro.—Lo sé —contestó él con voz tranquila.Alanne giró el rostro hacia la ventana y de pronto sintió que se le congelaba la sangre en las venas. Parado justo al lado de la entrada principal, bajo el pequeño alero de concreto que apenas lo protegía del agua, estaba Michael. Llevaba una chaqueta oscura húmeda y cruzaba los brazos con impaciencia, mirando a ambos lados de la calle.—Maldita sea —susurró Alanne, sintiendo que un frío helado le recorría la espalda.—¿Qué pasa? —preguntó Julian, deteniendo el auto a pocos metros de

  • Por error, embarazada de un millonario   Capítulo 35: La mujer

    El Mercedes avanzaba con suavidad por las calles de Marylebone mientras el cielo de Londres amenazaba finalmente con dejar caer las primeras gotas de lluvia. El silencio en el interior del vehículo era denso, impregnado aún por el eco del latido acelerado que ambos acababan de escuchar en el consultorio.—Puedo llevarte a la florería si quieres —ofreció Julian de pronto, rompiendo la calma con su voz grave mientras mantenía la mirada fija en el tráfico.Alanne parpadeó, sorprendida por el gesto, y acomodó el bolso sobre sus piernas.—No, gracias. Debo ir a verme con mi madre —respondió con cortesía distante.—Puedo llevarte también a donde esté ella. No es ningún problema.Alanne frunció el ceño, girando la cabeza despacio para observarle el perfil.—¿Por qué estás siendo tan amable conmigo hoy? —preguntó sin rodeos, sin poder ocultar la desconfianza en su tono.Julian esbozó una mueca casi imperceptible, desviando la vista un segundo hacia ella.—No todo el tiempo soy un ogro, Alanne

  • Por error, embarazada de un millonario   Capítulo 34: Suzanne Jerico

    A la mañana siguiente, el cielo de Londres amaneció cubierto por una capa fina de nubes grises que presagiaba lluvia. Alanne se observó detenidamente frente al espejo del baño, pasando la mano por la tela de su ropa. Para la ocasión, eligió unos pantalones negros de corte campana, ajustados en los muslos y los glúteos, combinados con una blusa blanca de cuello sencillo y un abrigo negro estructurado que le daba un aire elegante y sobrio. Se recogió el cabello en una coleta alta bien pulida y se aplicó un poco de rubor en las mejillas para disimular la palidez generada por el cansancio y los nervios de los últimos días.Al bajar las escaleras y cruzar la puerta principal del edificio, Alanne hizo un gesto de fastidio inmediato. Aparcado junto a la acera se encontraba un Mercedes del año, deslumbrante bajo la luz fría de la mañana. Apoyado contra la puerta del vehículo estaba Julian, vistiendo un traje gris pero con los brazos cruzados y una expresión de evidente molestia y hastío en el

  • Por error, embarazada de un millonario   Capítulo 33: hermanas

    Tres horas mas tardeAlanne observaba desde la pequeña barra de la cocina cómo Jazmín llenaba la mesa con bolsas de tela ecológica, de las que comenzaban a salir contenedores de vidrio, frascos orgánicos y cajas llenas de vegetales frescos. Había absolutamente de todo: proteínas vegetales en polvo, semillas de chía, frutos secos, leches alternativas fortificadas, espinacas tiernas, suplementos de origen natural y frascos de vitaminas. Era una compra desmedida, suficiente para abastecer a una familia entera durante semanas.—Jazmín, por favor, detente —pidió Alanne, intentando interponerse suavemente mientras su amiga abría los gabinetes y empezaba a guardar las cosas—. De verdad, no puedo aceptar todo esto. Es demasiado. Tengo suficiente comida en la nevera y no tienes por qué gastar tu dinero de esta manera.Jazmín ni siquiera se molestó en mirarla; continuó sacando paquetes y acomodando cada frasco con una precisión casi quirúrgica, ignorando olímpicamente las protestas de su amiga.

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status