INICIAR SESIÓNCAPÍTULO 63Fabricio estaba confiado, él había escuchado a Aurora hablar de su habitación. También había tomado en cuenta las preferencias de Rodrigo. Y, sin hacer grandes declaraciones, había convertido aquellas conversaciones en decisiones concretas para el diseño de sus espacios.Quizá ese era el detalle que podría desconcertar a Maya sobre él, porque no decía demasiado, pero comenzaba a hacer cosas que hablaban por sí solas. Cuando el vehículo atravesó el portón principal de la residencia Sotomayor, Aurora prácticamente se pegó a la ventanilla y exclamó: –¡Es enorme! –Ya lo dijiste desde allá afuera –le señaló Rodrigo. –¡Y lo seguiré diciendo!La casa se alzaba frente a ellos con una elegancia imponente. Sus amplios ventanales reflejaban la luz de la tarde, mientras los jardines, cuidadosamente diseñados, rodeaban la entrada principal.Para Maya, aquella residencia seguía representando un mundo completamente distinto al que ella había construido
CAPÍTULO 62Esa misma tarde, Genoveva recibió un mensaje de una conocida que había escuchado sobre los comentarios que había hecho durante el desayuno.Conocida: ¿Sabes algo más sobre Maya Ortega? Me dijeron que Fabricio ya anunció que se casará con ella y que es solo una simple analista en la empresa.Genoveva leyó el mensaje dos veces y sonrió. Ese primer rumor ya estaba circulando, un poquito desviado, pero igual servía, solo agregaría algo, pero respondería sin ponerse en evidencia:Genoveva: No sé mucho más que los demás, aunque te aclaro que ya la boda se efectuó, ahora mismo está de luna de miel en un lugar paradisíaco que ella le exigió. Solo puedo agregar que resulta extraño cuando una persona entra tan rápido en una familia como la de los Sotomayor. Es normal que la gente se pregunte qué hay detrás y cuáles son sus verdaderas intenciones. Yo que los conozco desde niña, estoy realmente preocupada.Envió el mensaje y dejó el teléfono sobre la mesa. Para ella, aquello era apena
CAPÍTULO 61Finalmente, le dijo con mucha frialdad: –Escúchame con atención Genoveva si decides hablar de Maya tan abiertamente, es asunto tuyo, no me menciones, no se te ocurra sugerir que actúas por petición mía y lo más importante no me relaciones con ninguna acusación que hagas contra ella, ¿entendiste bien?Al otro lado de la línea el rostro de Genoveva se transformó… –¿Me estás hablando en serio? –Absolutamente. –Pero tú misma me dijiste que ese matrimonio podía tener consecuencias para Fabricio. –Y las tendrá, pero eso es en caso de que las decisiones de mi hermano afecten realmente a la empresa. Eso es muy diferente de involucrarme en tus disputas personales. –Esto no es una disputa personal Isabella –replicó sintiendo que el orgullo le ardía en las venas–. Maya se está metiendo en un lugar que no le corresponde. –Ese es tu punto de vista. –Entonces, ¿cuál es el tuyo? –M
CAPÍTULO 60En la soledad de su oficina, Isabella restregaba sus manos, a pesar de repetirse que debía ser paciente, esperaba ansiosa por los resultados inmediatos de su acción. En ese momento su teléfono vibró y un mensaje de Genoveva apareció en la pantalla.GENOVEVA: ¿Has conseguido algo? Necesito saber si Fabricio empezó a tener problemas. Maya podría sentirse demasiado cómoda en su nueva posición.Isabella leyó el mensaje tomándose un tiempo para responder, cerró los ojos y respiró profundo porque Genoveva creía que ambas perseguían el mismo objetivo. Pensaba que ella quería apartar a Maya de su hermano para que ella recuperara el lugar que, supuestamente, le correspondía en la vida de Fabricio.Era una interpretación bastante conveniente para sus planes. Por eso, mientras Genoveva siguiera creyéndola, no tendría motivos para preguntarse por qué le estaba dedicando tanta atención a los asuntos corporativos de su hermano. Finalmente, le escribió:ISABELLA: Estoy trabajando en ello
CAPÍTULO 59Rivas se había mantenido atento a las palabras de Isabella, sin embargo, observó: –Fabricio es un buen negociador. No suele tomar decisiones de esta magnitud sin evaluar las consecuencias. –Estoy totalmente de acuerdo –respondió Isabella rápidamente–. Y precisamente porque confío en su capacidad, creo que debemos asegurarnos de que cuente con una revisión completa y con el respaldo institucional correspondiente. –¿Estás proponiendo que detengamos la negociación hasta que hagamos esa revisión? –Lo que propongo es que no confundamos la necesidad de avanzar con la obligación de aprobar de inmediato. Si la propuesta es tan sólida como parece, una revisión rigurosa debería fortalecerla, no perjudicarla -señaló de tal manera que Salcedo asintió.Su argumento era bastante razonable. Incluso necesario, desde la perspectiva de una junta encargada de proteger los intereses de una compañía como esa.Isabella sabía que aquel era su mayor
CAPÍTULO 58Y definitivamente, no explicaba por qué Maya deseaba conservar aquella imagen en la memoria. Quizá porque empezaba a comprender que una familia no siempre nacía de una promesa solemne. A veces comenzaba con una caja vacía, una adivinanza absurda y un avión de papel que no conseguía volar demasiado lejos.Y a veces, sin que nadie lo decidiera en voz alta, las personas dejaban de cumplir un acuerdo para empezar a elegirse. Maya abandonó sus reflexiones y se sentó junto a ellos. Entonces Fabricio le entregó una hoja de papel, al tiempo que le explicaba: –Necesitamos otra ingeniería porque Aurora ha decidido que mi diseño es demasiado complicado y Rodrigo insiste en que debemos construir una torre de control aparte de la pista de aterrizaje.–Los dos tienen razón -señaló Maya, apoyando a sus hijos.–Traidora –murmuró Fabricio haciendo reír a los niños.Y Fabricio, sin mirar una sola vez hacia el teléfono que había dejado en otra habitación, se inclinó sobre el pape







