INICIAR SESIÓNPERSPECTIVA DE ANIKA
¿Es que no puedo tener un momento de paz?
Hablando en serio, no era pedir demasiado. Porque que alguien me explique por qué a las 10 de la noche, justo cuando por fin me estaba quedando dormida, abrieron mi puerta de un golpe. Mi cuerpo se sobresaltó hasta quedar erguido pensando que se trataba de un ladrón real, pero solo me relajé cuando vi que era Simon.
Eso no evitó que apretara la mandíbula del enojo.
El olor nauseabundo a alcohol invadió mi habitación al instante. Se le impregnaba como una peste.
—No fuiste a mi habitación esta noche —arrastró las palabras, tambaleándose al entrar. Tenía la mirada perdida y ni siquiera podía enfocar un punto fijo.
¿Cuánto demonios había bebido?
A estas alturas eso ni me importaba; lo único que sabía era que me estaba molestando y quería que se fuera.
Puse los ojos en blanco e intenté reprimir el pánico.
—Quiero dormir, Simon. Así que vete —mi voz sonó firme.
—Has cambiado —dijo, dando un paso inestable hacia mí. Sus palabras eran graves, balbuceantes, y había algo siniestro entretejido en ellas. Me señaló—: Antes te preocupabas por mí, Anika. No me gusta esta nueva tú.
Me burlé; no podía estar hablando en serio justo ahora.
—No estoy de humor para tus tonterías. ¡Vete! —Me puse de pie, encarándolo fijamente con la mirada furiosa.
Honestamente, ya me tenía harta. Probablemente había estado fuera toda la noche con Bree bebiendo y haciendo lo que querían, y ahora estaba aquí en mi espacio, molestándome por no estar en su habitación arrastrándome a sus pies.
Hace cuatro años habría estado en su habitación, esperando en el sofá preocupada hasta estar segura de que había vuelto a salvo, solo para que él me echara y me humillara.
Se congeló por un segundo, estudiándome como si fuera un rompecabezas que no podía resolver del todo. Entonces su mano salió disparada, agarrando mis brazos con fuerza.
—Sé lo que quieres, Anika —dijo, acercándose a mi rostro y susurrando tan cerca que casi podía sentir el sabor de su aliento repugnante—: Y puedo dártelo.
Mi pecho subía y bajaba agitadamente.
—No quiero nada de ti, Simon. No soy tu premio. No soy tu juego. Así que vete.
Su agarre se volvió más fuerte y sus ojos parecían fuego ardiente.
—¡Eres mi puta propiedad, Anika! —gritó, salpicándome la cara con saliva.
Me sentí asqueada, me dieron ganas de vomitar.
—Basta. Solo detente —mi voz se quebró, pero me negué a dejarle ver lo impactada que estaba. Mis piernas temblaban debajo de mí, pero me mantuve firme.
Intenté librarme de su agarre, pero era de hierro.
Lo siguiente que supe fue que me empujó sobre la cama y se puso encima de mí. Mis ojos se abrieron de par en par, con el corazón latiendo a mil por hora al darme cuenta de que realmente estaba en peligro.
—¡Déjame en paz!
Me bajó el vestido a la fuerza, exponiendo mis pechos al aire frío, y sus manos estuvieron sobre mí de inmediato, tocándome. Las lágrimas me llenaron los ojos.
Forzó sus labios contra los míos, pero los mantuve fuertemente cerrados negándole el acceso; él gruñó y, en su lugar, se abalanzó sobre mi cuello.
Dejé de moverme, me quedé completamente inmóvil.
—Termina y sal de aquí —dije con frialdad, mi voz temblando solo un poco.
Se detuvo de golpe, abriendo los ojos de par en par como si lo hubieran golpeado.
—Tú… —comenzó, perdiendo el hilo de sus palabras.
Y entonces, de forma casi inverosímil, se desplomó sobre la cama, dejando caer su peso contra mí.
Ahogué un grito, luchando debajo de él, hasta que finalmente lo empujé con todas mis fuerzas. Me dolían los brazos y mi pecho se agitaba, pero me rodé fuera de la cama, arrastrándome hasta el suelo. Más lágrimas brotaron de mis ojos.
Simon era un bastardo, eso ya estaba más que claro, pero nunca esperé que hiciera esto…
Me derrumbé contra la pared, temblando por la adrenalina y el miedo. Mi habitación se sentía sofocante; el simple hecho de que él estuviera allí dentro me ahogaba. Simplemente no podía estar cerca de él.
Me abracé con fuerza a mí misma, envolviéndome los hombros con una manta.
Él gimió en sueños, intentando ponerse cómodo pero ensuciando mis sábanas en el proceso. Mi corazón amenazaba con explotar con cada respiración. Quería gritar, llorar más, pero al mismo tiempo, solo quería desaparecer por completo.
Cerré los ojos intentando recomponerme… solo tres días más y Liam vendría a sacarme de aquí.
Dado que Simon había intentado esto ahora, era solo cuestión de tiempo para que lo volviera a hacer.
Los minutos pasaban como si fueran horas. Se me acalambraban los músculos, me dolía la espalda y el pecho me ardía por la adrenalina. No me atreví a moverme hacia la cama. No me atreví a mirarlo. Solo respiraba, de manera lenta y pausada, intentando convencerme de que no se despertaría pronto.
Estaba exhausta, pero al mirar la cama y verlo allí acostado, me resultaba imposible quedarme en esa habitación. Temblando, me levanté del suelo y tomé una manta de la silla. Me envolví en ella, tiritando, y me dirigí en silencio hacia la puerta.
Caminé hacia la sala de estar y me acurruqué en el sofá.
Las lágrimas me nublaban la vista. Sostuve la manta con fuerza, con el cuerpo encogido, intentando mantener unidas mis piezas rotas. Simplemente me dejé llorar y llorar, y justo cuando parecía que finalmente me detendría, decidí llorar un poco más.
—Nunca te amaré, Simon, nunca más —murmuré escondiendo el rostro en la almohada.
Y al cerrar los ojos, mientras el cansancio por fin comenzaba a filtrarse en mi cuerpo… tres días, y luego seré libre de él.
Pronto, Simon. Y cuando llegara el momento, me aseguraría de que se arrepintiera de cada segundo en que me hizo daño.
POV DE LIAMNo me estaba divirtiendo... ni un poco.Y no era que no quisiera divertirme. Realmente lo estaba intentando. Pero nada de eso podía evitar que estuviera contando los segundos hasta poder regresar a casa y tener a Anika entre mis brazos otra vez.Cuando Jessica dijo que íbamos a pasar una noche divertida, no esperaba que eligiera el mismo club.Pero, de nuevo, era Jessica. Debí haberlo sabido.El lugar estaba caliente, las luces me molestaban los ojos, la música estaba demasiado alta y el olor a alcohol, sudor y sexo flotaba espeso en el aire.Nada de eso ayudaba. De hecho, parecía contribuir enormemente a mi irritación.Pero, de alguna manera, lo que realmente me estaba molestando era que Anika no estuviera aquí conmigo.Realmente estaba obsesionado con esa mujer.Esa mujer hermosa, desesperante y amable que me hacía perder la cabeza cada vez que simplemente pensaba en ella...“En serio, List, el objetivo de estar aquí es divertirnos... y ahora mismo estás siendo un maldit
POV DE ANIKA“Hola.”Jessica levantó la mirada de su teléfono como si no pudiera creer que le estuviera hablando.Y no la culpaba.Desde que había llegado, yo había hecho un esfuerzo consciente por evitarla. Si ella entraba en un lugar, yo salía por el otro.Esta era la primera vez que yo estaba dando un paso hacia ella, así que era normal que estuviera sorprendida.“¿A mí?”, preguntó, y asentí.“Sí, a ti.”Se sentó rígidamente.“Estoy bien.”Me aclaré la garganta.“¿P-puedo sentarme?”Ella asintió.“Claro, esta también es tu casa, después de todo”, dijo.Odié la forma en que pronunció aquellas palabras, casi como si fueran una bala destinada a herirme, pero aun así me senté.Me aclaré la garganta.“Entonces, ¿cómo estuvo el trabajo?”, pregunté. “Porque Liam me dijo que ya terminaste”, añadí rápidamente.Ella asintió.“El trabajo estuvo bien. Quiero decir, logré cerrar el trato bastante fácilmente, así que...”Asentí.“Qué bien.”Un silencio incómodo se extendió entre nosotras durante
POV DE LIAM “¿Sí?”Anika sonrió con picardía mientras se acomodaba hasta quedar a horcajadas sobre mí. La falda que llevaba puesta antes se había subido, dejando muy poco a la imaginación.No es que mi imaginación no hubiera estado desbocada ya...Cada vez que veía a Anika, no podía evitar desearla todo el tiempo, y su vientre de embarazada comenzaba a notarse. Dios, ayúdame.Movió las caderas hacia adelante, frotando su intimidad contra mi erección a través de mis jeans.“¿Estás seguro de eso?”, me provocó, con la voz cargada de desafío. “Puede que no seas capaz de soportarlo.”La agarré por la nuca y la atraje hacia mí para darle otro beso, mientras mi otra mano subía por su muslo y mis dedos rozaban el encaje húmedo de sus bragas. Estaba empapada.“Ponte a prueba, Princesa”, gruñí casi.Ella no dudó. Con una sonrisa traviesa, se levantó lo suficiente para quitarse la falda, quedándose únicamente con aquella diminuta tanga de encaje y un sujetador a juego.Contuve la respira
POV DE LIAM—¿Dudo que le caiga bien a tu esposa? —dijo Jessica de repente.Los dos estábamos desayunando un sábado por la mañana y Anika había decidido dormir hasta tarde.Levanté una ceja.—Lo dudo mucho.Conocía la clase de persona que era Anika y sabía que no tenía ni un solo hueso malicioso en el cuerpo… a menos que algo estuviera terriblemente mal, Anika jamás odiaría a alguien sin razón.Jessica se encogió de hombros.—Di lo que quieras, pero lo sentí. Simplemente me trata con mucha frialdad.Me aclaré la garganta.—Quizá últimamente tenga muchas cosas en la cabeza —dije en su lugar, porque, por mucho que conociera a Anika y estuviera dispuesto a apoyarla hasta el final, también sabía que había estado comportándose de manera extraña desde que Jessica llegó.Jessica resopló.—Si tú lo dices.—Pero hablo en serio…Me interrumpió.—Cambiemos de tema, por favor. Ya estoy aburrida de esta conversación.Asentí.—Sí, parece una buena idea.Seguimos hablando de todo y de nada, hasta qu
POV DE ANIKA—Odio esto —gemí.En realidad, incluso sentía un poco de lástima por Felicia porque llevaba casi una hora escuchando pacientemente mis quejas.Suspiró.—No quiero ser esa persona, pero tú misma dijiste que él te preguntó tu opinión… ¿por qué simplemente no dijiste que no? —preguntó.Me pasé una mano por el cabello.—No quería ser esa persona, Fel. Son literalmente mejores amigos —dije—. No quiero ser irracional.Realmente no quería serlo, pero al mismo tiempo, simplemente no me gustaba la idea de que alguien más estuviera con nosotros durante una semana, en su espacio, hablando con él todo el tiempo.—¿El problema es que no confías en él o…?Me incorporé inmediatamente.—Por supuesto que confío en él, amiga. Quiero decir, no me ha dado ninguna razón para no hacerlo.Ella levantó las manos.—Bueno, ahí lo tienes. Lo amas y es obvio que ese hombre adora el suelo que pisas, así que ¿cuál demonios es el problema?Me pasé una mano bruscamente por el cabello.Había tenido exact
POV DE LIAM—¡Hey, Jessie! —grité.Lo sé, lo sé. Era un cliché que hiciera referencia a aquella caricatura de nuestra infancia, pero vamos, era gracioso… al menos para mí.Estaba de pie sosteniendo un gran cartel de cartón con su nombre escrito en letras grandes.Ella puso los ojos en blanco, con una pequeña sonrisa en los labios.—Ja, ja, Liam. Qué maduro eres —dijo.—Cállate y ven a darme un abrazo —dije.Dejó sus maletas en el suelo antes de correr dramáticamente hacia mí. La agarré en un abrazo y la hice girar hasta que empezó a chillar.—Es bueno volver a verte, Jessie —dije mientras la dejaba suavemente en el suelo.—Lo dudo, ya que tu primera acción fue intentar provocarme una conmoción cerebral —dijo.—Lo que sea —respondí.Jessica y yo habíamos sido muy cercanos desde nuestros días en la universidad, así que era normal que bromeáramos y nos molestáramos de esa manera. Por eso nunca tenía que preocuparme por herir sus sentimientos con mis bromas.Jessica señaló sus maletas.—¿P







