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Capítulo 33: Un acuerdo sin amor

Autor: Cici
last update Fecha de publicación: 2026-06-17 13:42:42

Damian no regresó a casa inmediatamente después de salir de Harrington Dynasty.

Su automóvil se detuvo al costado de una calle desierta.

La lluvia seguía golpeando el parabrisas cuando volvió a abrir aquel mensaje proveniente de un número desconocido.

La fotografía de Nicholas.

El rostro de Cecilia captado vagamente en una esquina de la imagen, y una frase que continuaba resonando en su mente.

Si quieres saber por qué Livia te odia, ven tú mismo.

Sus dedos golpearon la pantalla del teléf
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    Una nueva oportunidad Aquella mañana, el patio del Tribunal de Distrito, que hasta hacía poco había estado congelado por la tensión, ahora se había derretido en una oleada de emoción incontenible. Los gritos de los periodistas, el estruendo de los flashes de las cámaras y los murmullos de asombro del público se fueron desvaneciendo lentamente hasta convertirse en un ruido de fondo sin importancia. Para Damian Morgan y Olivia, el mundo parecía haberse reducido hasta dejar únicamente a los dos y a su pequeña hija en medio del frío corredor de mármol. Starla rodeó con sus pequeños brazos los cuellos de Damian y Olivia al mismo tiempo, apoyando la cabeza entre los hombros de sus padres. El llanto de felicidad de la niña fue calmándose poco a poco, reemplazado por un suspiro de alivio tan puro e inocente. —Papá... Mamá... ¿de verdad vamos a volver juntos a casa? —susurró Starla con voz ronca, mirando alternativamente los rostros de su padre y de su madre. Damian bajó la cabeza y besó

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    La confesión de la demandante El ambiente dentro de la sala principal del Tribunal de Distrito se volvió de repente estremecedor cuando Livia Harrington entró. Caminó directamente a través de las filas de asientos para el público, sin prestar atención a la amenaza que el misterioso hombre acababa de susurrarle afuera, y sin siquiera volver la mirada hacia la fila de abogados de la familia Harrington, cuyos rostros comenzaban a mostrar señales de preocupación. El aire de aquella sala de techo alto se sentía increíblemente pesado, oprimiendo cada respiración que se escapaba en medio del silencio sofocante. En la mesa de enfrente, Damian Morgan, quien había llegado apenas unos segundos antes de que cerraran las puertas de la sala, permanecía sentado con el pecho agitado. Sus ojos penetrantes seguían cada movimiento de Livia. Había querido intervenir, apartar a aquella mujer y advertirle sobre la trampa de los documentos que Julian había sustituido. Sin embargo, la autoridad del tribuna

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    Determinación en el pasillo del tribunal Al otro lado del tenue pasillo del tribunal, Livia Harrington permanecía inmóvil frente a una polvorienta pared de vidrio que daba hacia el exterior. Al otro lado del grueso cristal, podía ver los destellos de las cámaras de los periodistas, que no dejaban de parpadear, como un enjambre de insectos sedientos de escándalo. Sin embargo, la atención de Livia no estaba puesta en la multitud de medios de comunicación que se encontraba afuera. Sus ojos contemplaban inexpresivamente su propio reflejo, tan pálido y frágil bajo aquel elegante vestido formal de color gris oscuro. Sus dedos se habían puesto blancos de tanto apretar una gruesa carpeta blanca que sostenía contra el pecho, como si aquel objeto fuera la única muralla que le quedaba para impedir que su corazón saltara fuera de su pecho. Dentro de aquella carpeta blanca no había ningún acuerdo de divorcio. No había documentos para repartir bienes conyugales valorados en billones de rupias, n

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