Compartir

Ella es mía

Autor: BennyWrite
last update Fecha de publicación: 2026-03-13 20:39:44

No miré atrás... Me negué.

Todavía me duele el pecho por todo lo que acaba de pasar. Mi cumpleaños. Hacer trampas. La grabación. Las mentiras.

Solo quería irme.

Salí del porche de Mateo y caminé por el camino de entrada. Mi corazón latía rápido, pero mi cabeza estaba despejada.

Ya había terminado... Casi llegué a la acera.

Entonces oí pasos detrás de mí.

Rápido.

Enfadado.

Antes de que pudiera girarme, una mano agarró mi brazo y me tiró hacia atrás con tanta fuerza que perdí el equilibrio.

Un dolor punzante me atravesó el hombro.

"¿Pero qué demonios?"

Mi espalda chocó contra su coche.

La cara de Mateo estaba justo delante de la mía. Sus ojos no eran encantadores. No eran suaves.

Eran salvajes.

"No te atrevas a alejarte de mí", gruñó.

Sus dedos se clavaron en mi brazo tan fuerte que jadeé.

"¿Crees que puedes avergonzarme y simplemente irte?" soltó con brusquedad.

Avergonzarlo.

Eso era lo que le importaba.

Intenté liberarme. "Suéltame."

Apretó más el agarre.

"No."

Por primera vez, me di cuenta de lo fuerte que era realmente.

Ya no fingió.

Sin voz dulce.

Sin sonrisas falsas.

Solo control.

El miedo me recorrió la espalda.

"He dicho que me sueltes", repetí, pero mi voz temblaba.

"Hazme", dijo con frialdad.

Mi corazón latía con fuerza... Miré a mi alrededor.

La calle estaba vacía.

No hay coches.

Sin vecinos.

Demasiado silencioso... Nadie vendrá a ayudarme.

Incluso el viento se había detenido.

Mateo seguía gritando, seguía apretando mi brazo.

Pero algo más cambió.

Lo sentí antes de verlo.

Una presencia.

Pesado.

Poderoso.

Como si la noche misma estuviera observando.

Mateo no se dio cuenta.

Estaba demasiado ocupado intentando dominarme.

"Después de todo lo que hice por ti", dijo, "¿así es como me lo pagas?"

Apenas le oí.

Porque entonces...

"Suéltala."

La voz era profunda.

Tranquilo.

No es fuerte.

Pero fuerte.

Mateo se quedó paralizado.

Sentí que su agarre se aflojaba un poco.

"¿Qué?" murmuró.

"Suéltala."

La voz volvió a sonar.

Despejado.

Controlado.

Mateo giró la cabeza.

Mi gas también siguió su dirección.

Al otro lado de la calle, cerca de los árboles, un hombre salió de las sombras.

Alto.

Hombros anchos.

Vestido con ropa oscura.

Se acercó despacio hacia nosotros.

Como si no estuviera preocupado por nada.

Como si fuera dueño del terreno.

Nunca le había visto antes.

Si lo hubiera hecho, lo recordaría.

Había algo en él que se sentía peligroso.

No es peligroso demasiado.

No es fuerte.

Controlado peligroso.

Se me apretó el pecho.

¿Por qué reaccionó así mi cuerpo?

Mateo resopló. "¿Quién demonios eres?"

El hombre no respondió.

Siguió caminando.

Sus ojos no se apartaron de la mano de Mateo en mi brazo.

"He dicho", repitió con calma, "que la sueltes."

Mateo se rió nerviosamente. "Ocúpate de tus asuntos."

Apretó su agarre de nuevo, como si demostrara algo.

Entonces el desconocido se movió.

Ni siquiera vi cómo.

Un segundo estaba a unos pasos.

La siguiente... 

Mateo fue arrancado de encima y estampado contra su propio coche.

Catalina, con la boca y los ojos bien abiertos, estaba tan sorprendida como yo, finalmente bajó el móvil y dejó de grabar.

El sonido fue fuerte.

El metal abollado.

Mateo jadeó.

El desconocido lo inmovilizó allí con una mano sobre el pecho.

Ni siquiera parecía difícil.

No parecía enfadado.

Parecía aburrido.

"Lo has malinterpretado", dijo el desconocido en voz baja. "No es algo que sostengas."

Mateo luchó.

No importaba.

"¿Pero qué demonios?" Mateo se atragantó.

El desconocido se inclinó más cerca. "Si la vuelves a tocar, te romperé las manos."

No alzó la voz.

Eso lo empeoró.

Mi mente no podía ponerse al día.

Mateo no era débil.

Le había visto ganar peleas.

¿Pero ahora mismo?

Parecía pequeño.

El desconocido le soltó.

Mateo tropezó hacia adelante, tosiendo.

Por un momento, nadie habló.

Entonces el desconocido se volvió hacia mí.

Y todo se estrechó.

Sus ojos se clavaron en los míos.

Algo dentro de mí reaccionó al instante.

No miedo.

Algo más profundo.

Como si le conociera.

Se me disparó el pulso.

El aire se sentía cargado.

"Es mía", dijo con calma.

¿Mío?

Mateo se rió. "Estás loco."

Catalina parecía confundida.

El desconocido ni siquiera le miró.

Sus ojos seguían fijos en mí.

"Mío", repitió, más suave.

El calor volvió a invadir mi pecho.

Más fuerte esta vez.

Como si algo dentro de mí despertara.

"¿Qué?" Respiré.

Mateo dio un paso adelante, intentando hacerse el duro. "Valeria, aléjate de él."

Pero no me moví.

Debería haberlo hecho.

Debería haber salido corriendo.

Pero me sentía atrapado entre el miedo y otra cosa.

Algo tirando.

El desconocido se acercó.

Lento.

Tranquilo.

"Eres mi pareja", dijo.

¿Amigo?

La palabra me impactó mucho.

¿Estaba loco?

Acabo de escapar de una situación de control. No iba a lanzarme a otro.

"Ni siquiera te conozco", dije, retrocediendo.

"Lo harás", respondió simplemente.

Esa confianza me molestaba.

"No es tuya", replicó Mateo.

Por primera vez, el desconocido le miró.

La mirada era fría.

Mateo se quedó en silencio.

"No soy tuyo", dije con firmeza.

Sus ojos se suavizaron un poco.

"Lo eres", dijo, como si fuera un hecho. "Simplemente aún no lo entiendes."

Ese calor dentro de mí volvió a estallar.

Se extendió por mis brazos, hasta los dedos.

Por un segundo, me sentí poderosa.

Vivo.

Y odiaba que mi cuerpo reaccionara antes que mi mente.

"Estáis los dos locos", murmuré.

Me di la vuelta.

"No soy de nadie."

Empecé a caminar por la acera.

Mis pasos no eran firmes, pero seguí adelante.

Detrás de mí, Mateo maldijo.

"¿Vas a irte con él aquí?" gritó.

No respondí.

Entonces…

Pasos otra vez.

Antes de que pudiera reaccionar, Mateo agarró mi muñeca.

Otra vez.

"No vas a ir a ningún sitio", replicó. "Una persona como tú no puede dejarme."

Se me revolvió el estómago.

"No eres nada sin mí", añadió.

Esas palabras solían romperme.

Ahora me enfadan.

Antes de que pudiera decir nada, el desconocido volvió a aparecer.

Mateo fue arrancada tan rápido que no parecía real.

Esta vez chocó contra el coche con más fuerza.

Las ventanas se agriecharon.

"Basta", dijo el desconocido.

Catalina corrió tan rápido como pudo.

Mateo parecía asustado ahora.

De verdad asustado.

"No sabes con quién te estás metiendo", intentó Mateo.

La mandíbula del desconocido se tensó. "Sé exactamente lo que eres."

El aire se sentía pesado.

Mi corazón volvía a latir con fuerza.

Pero no solo por miedo.

Algo dentro de mí estaba despertando.

El desconocido se interpuso entre nosotros.

Protectores.

Sólido.

Me miró de nuevo.

"Vete a casa", dijo suavemente.

No parecía una orden.

Parecía una preocupación.

"No necesito protección", dije automáticamente.

"Lo sé", respondió. "Pero hasta que lo recuerdes, estaré delante de ti."

¿Recuerdas?

¿Qué significaba eso?

Mateo no lo intentó de nuevo.

Simplemente se quedó allí, respirando con dificultad.

Me aparté.

Luego otro paso.

El desconocido no me agarró.

No intentó detenerme.

Simplemente observaba.

Claro.

Como si supiera que esto no había terminado.

Me fui.

Mis piernas se sentían débiles, pero no paré.

No miré atrás.

Sentía sus ojos en mí todo el tiempo.

No cruel.

No controladora.

Simplemente intenso.

Y de alguna manera...

Familiar.

Cuando por fin doblé la esquina y ya no podía verlos, me detuve.

Mi corazón latía con fuerza.

Mi pecho sube rápido.

Y debajo de todo eso, ese calor otra vez.

Más fuerte.

Vivo.

Algo dentro de mí estaba cambiando.

No sabía si debía tener miedo.

Lo único que sabía era esto: Esta noche, me alejé de una jaula.

Y de alguna manera...

Me metí en algo más grande.

Algo peligroso.

Y la forma en que lo dijo...

"Es mía."

Debería haberme asustado.

Pero una pequeña y aterradora parte de mí sentía que ya lo sabía.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    El Fin de una Era

    POV de Rafael Mi madre murió al amanecer, en el jardín, con mi padre a su lado. Había querido ver el amanecer una última vez, y había obtenido su deseo. El cielo había sido pintado en tonos de oro y rosa, y las flores habían estado floreciendo, y los pájaros habían estado cantando. Fue una mañana perfecta. Un final perfecto. Un adiós perfecto.No estuve allí cuando falleció. Ninguno de nosotros lo estuvo. Ella había querido que fuera así. Había dicho sus adioses el día anterior, en el jardín, rodeada de la familia que amaba. Nos había dicho que no la lloráramos, que no lloráramos por ella, que no nos aferráramos a ella. Nos había dicho que viviéramos, que amáramos, que siguiéramos adelante. Y luego había pedido estar a solas con mi padre.La sostuvo mientras daba su último aliento. La sostuvo mientras el fuego blanco se desvanecía de sus ojos. La sostuvo mientras ascendía, su espíritu elevándose para unirse a los antepasados que tanto había luchado por honrar. La sostuvo hasta que se

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    La Loba Blanca Asciende

    POV de ValeriaEl día que morí fue el día más hermoso de mi vida. El sol se elevó sobre las montañas como una bendición, pintando el cielo en tonos de oro y rosa y lavanda. Los pájaros cantaban en los árboles, sus voces dulces y claras. Las flores en el jardín florecían, sus pétalos brillantes de color, su fragancia llenando el aire. Era como si el mundo mismo estuviera celebrando, dándome la bienvenida a casa.Me desperté esa mañana sabiendo que sería mi última. Podía sentirlo en la forma en que mi corazón latía, lento y constante, como un tambor marcando el tiempo de una canción que casi había terminado. Podía sentirlo en la forma en que mi aliento llegaba, superficial y suave, cada uno un regalo que no había esperado. Podía sentirlo en la forma en que el fuego blanco dentro de mí parpadeaba y se atenuaba, ya no un infierno furioso sino una llama gentil, esperando ser extinguida.No sentía miedo. Sentía paz. Sentía que estaba lista.Rafael estaba a mi lado, como siempre estaba. No h

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    El Adiós de Valeria

    POV de ValeriaSabía que mi tiempo se acercaba. Podía sentirlo en la forma en que mis huesos dolían por la mañana, en la forma en que mi aliento se acortaba cuando subía las escaleras, en la forma en que mi corazón a veces se saltaba un latido y luego se aceleraba para alcanzarlo. Estaba vieja. Más vieja de lo que la mayoría de los lobos llegaban a vivir. Más vieja de lo que jamás había esperado ser. Y estaba cansada. No el tipo de cansancio que una buena noche de sueño puede arreglar. El tipo de cansancio que se asienta en tu alma y susurra que es hora de descansar.No temía a la muerte. Me había enfrentado a ella demasiadas veces para tenerle miedo ahora. Había mirado la oscuridad y me había negado a parpadear. Había luchado batallas que deberían haberme matado y había salido caminando. Había perdido a todos los que amaba y de alguna manera había encontrado la fuerza para seguir adelante. La muerte no era un enemigo. Era un viejo amigo, esperando pacientemente al final de un largo c

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    El Voto de Rafael 

    POV de Rafael La luz de la mañana se filtró en nuestras cámaras lentamente, gentil y dorada, extendiéndose por el suelo de piedra y subiendo por las paredes. Me desperté antes que Valeria, como siempre lo hacía ahora, y me quedé quieto a su lado, observándola dormir. Estaba tan pacífica en estas horas tranquilas, su cara suave, su respiración lenta, su mano descansando en la almohada a su lado. Estaba vieja. Ambos lo estábamos. Pero cuando la miraba, no veía las líneas en su cara o la plata en su cabello. Veía a la chica que había reclamado hace tantos años. Veíaa la mujer que me había salvado. Veía a mi compañera.Le había hecho un voto una vez. Fue la noche en que la maldición se rompió, cuando el fuego blanco había surgido a través de mi cuerpo y había hecho añicos la oscuridad que me había retenido durante tanto tiempo. Había estado recostado en sus brazos, débil y roto, y la había mirado y le había prometido que pasaría el resto de mi vida probando que era digno de ella. Había

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    La Lección Final

    POV de ValeriaAeron vino a mí en la primavera, cuando las flores florecían y el mundo era nuevo. Tenía veinticinco años ahora, un lobo adulto con una compañera y un hijo propio, pero cuando se sentó a mi lado en el jardín, me miró con los mismos ojos plateados muy abiertos que había poseído de niño."Bisabuela," dijo, "necesito preguntarte algo."Dejé a un lado el libro que había estado leyendo y me giré para mirarlo. Los años habían sido amables conmigo, considerando todo. Era vieja, anciana para los estándares de los lobos, pero mi mente seguía siendo aguda y mi corazón seguía siendo pleno. "Pregunta, pequeño. Responderé si puedo."Dudó, su ceño fruncido, sus manos apretadas en su regazo. Había visto esa mirada antes. La había visto en la cara de Rafael cuando era joven, en la cara de Rafael durante los días más oscuros de la maldición, en mi propia cara en el espejo cuando todavía trataba de entender quién era."Tengo una hija ahora," dijo. "Aurora. Solo tiene un año, pero ya pued

  • Reclamado por el Rey Alfa Maldito    Los Hijos del Heredero

    POV de Rafael Aeron no fue nuestro único hijo. Lyra y yo habíamos sido bendecidos con tres más a lo largo de los años, cada uno un regalo que no esperábamos y que no podíamos imaginar vivir sin él. Estaba Mira, nuestra primera hija, nacida dos años después de Aeron, con el cabello oscuro de su madre y los ojos plateados de su padre y un espíritu tan feroz que había aprendido a transformarse antes de aprender a caminar. Estaba Torin, nuestro segundo hijo, nacido cuatro años después de Mira, tranquilo y reflexivo y gentil, con manos de sanador y corazón de guerrero. Y estaba Sera, nuestra hija menor, nacida seis años después de Torin, salvaje y curiosa y temeraria, llamada así por la chica traviesa que había sido una de las amigas más cercanas de mi madre.Cuatro hijos. Cuatro herederos del Pack de la Luna de Sangre. Cuatro lobos que llevarían nuestro legado hacia el futuro. Nunca había imaginado que sería tan bendecido. Nunca había imaginado que estaría tan aterrorizado.Los años pasa

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status