LOGINCAPÍTULO 2
DANIELA CASARES
Después de que ése imbécil se largó, me encerré y volví a mi habitación. Siento mucha rabia, no puedo creer todas las estupideces que me dijo, es un desgraciado hipócrita.
Voy a olvidarlo, saldré no me quedaré aquí encerrada llorando por un tipo que es una total basura, que no vale nada.
Me limpio las lágrimas que resbalan por mis mejillas, ya basta de llorar por el cucaracho, la vida no se me acabará, debo seguir adelante, tengo que encontrar otro trabajo, pues el anterior donde estaba, Sofía lo cerró porque se mudo hace unos días a otra ciudad por el trabajo de su esposo.
Busco mi celular, hasta que recuerdo que dejé mi bolso en el carro. Al prenderlo, veo muchas llamadas perdidas del cucaracho, lo bloqueo de todas partes. Reviso los mensajes de W******p y veo que tengo mensajes de Claudia, la señora que me está ayudando para cobrar el afore de mi mamá. Me dice que la próxima semana es la cita para cobrar el cheque, siento mi corazón acelerar, no me esperaba éste mensaje, algo por dentro se alegra, con ese dinero y lo que tengo ahorrado podría alcanzarme para poner mi propia estética.
Acaricio a Sally, mi pitbull y a Cloti mi chihuahua, entro a la casa. Una vez acomodada en la cama, veo algo para comer, son las tres de la tarde y no he comido nada, no puedo tirarme a la depresión, menos ahora, que tengo que ver muy bien como organizaré ese dinero que me darán en pocos días, en eso debo pensar.
Termino de comer, limpio el comedor, los cubiertos y los acomodo en la alacena después de sacarlos. Estoy por encender la televisión cuando me llega una llamada Gisell, respondo.
—Bebé —Me llama en cuando le contesté.
—Hola, hermosa —La saludo.
—¿Estás en tu casa?
—Sí.
—Iré para tu casa a las ocho para arreglarnos juntas, para irnos de antro, a las diez pasará Andrés por nosotras —Sonrío ligeramente. Gisell es mi mejor amiga y desde que anda con mi primo Andrés hemos sido más cercanas que antes.
—Okay, bella —Nos despedimos, después de que me dijera nuevamente que a las ocho vendrá a mi casa.
Veo la hora en el celular, que rápido se ha ido el tiempo, ya son las cinco de la tarde. Busco en el closet que ponerme, encuentro una blusa negra con lentejuelas, cuello halter, falda negra de piel con su cinto con brillantes.
Escucho el timbre gusto cuando me salí de bañar, le mando mensaje a Gisell para decirle que ahorita le abro, me pongo rápidamente mi ropa interior, un short y una blusa.
—Prima —Me dice cuando nos besamos en la mejilla. Reímos. Caminamos a la habitación, Gisell deja su mochila sobre la cama, y se acuesta en ella.
Una vez listas nos vemos en el espejo que se encuentra puesto en la pared. Miro que mi mirada perdió ese brillo que tenía, ahora mi mirada es fría, sin ningún tipo de felicidad, Iker me robó la alegría que tenía.
—Nos vemos bellísimas, amo como nos vemos —Sonrío con vanidad, me acomodo mi cabello, lo traigo en ondas sueltas.
—Obvio, bebé, nos vemos como estamos —Mi tono de voz sale con presunción.
Gisell ríe de mis palabras. Le llega un mensaje a su teléfono, es un audio de W******p de mi primo diciendo que ya se encuentra afuera.
Tomamos nuestros bolsos, cierro la puerta de la recámara y nos dirigimos a la salida.
—Hola —Saludo a mi primo al estar dentro del carro.
—Hola, prima —Me sonríe.
Mi primo y Gisell vienen cantando alegremente, éste de vez en cuando besa su mano, mis ojos se humedecen al recordar que así estaba con ése. Carraspeo discretamente mientras parpadeo para espantar las lágrimas, debo calmarme, no quiero que mis primos se den cuenta de que algo me pasa, no arruinaré la salida.
Llegamos al Manhattan, entramos, la música suena fuerte, hay mucha gente, pasamos entre la gente en fila india, vengo tomada de la mano de Gisell. Nos acomodamos en la mesa VIP, Gisell me da una cálida sonrisa, se la devuelvo al instante.
Mi primo nos abre la cerveza y nos la da, le doy un largo trago, lo necesitaba mucho, está noche me dedicaré a disfrutarla.
Gisell me mira, me toca el cabello —¿Estás bien? Estás muy callada —Bebo de mi cerveza, asiento.
—Sí, estoy perfectamente bien —Nos esbozamos una sonrisa.
Si supiera que estoy todo lo contrario, pero no sé mi diré, este dolor que llevo dentro me lo llevaré sola, no quiero compartirlo con nadie, debo fingir muy bien que nada me pasa, aunque por dentro me este llevando la fregada.
Nos paramos a bailar los tres, nos movíamos al ritmo de la música, la parejita se daban muestras de amor, sonrío por ellos, ojalá nada ni nadie arruine esa linda relación, me encanta como se ven juntos.
Le musito a mi amiga que iré al baño, asiente sonriendo.
Al terminar de hacer mis necesidades, me lavo las manos y escucho una voz burlona, al voltear la veo, le dedico una rencorosa mirada, esta se ríe con maldad. No soporto un minuto más aquí, cuando estaba por salir, esta desgraciada me toma del brazo, la miro con ira.
—Aléjate de Iker, él es mío —Sentencia. Suelta una maliciosa sonrisa —. No es la primera vez que nos acostamos, me ha hecho suya muchas veces, al parecer busca en mí lo que tú —Me señala con el dedo moviéndolo de arriba hacia abajo mientras me visualizaba de la misma manera —. No le dabas —Que ganas de golpearla, pero no me rebajaré de esa manera, no vale la pena. La empujo violentamente para salir del baño.
Me alejo del baño y me recargo sobre la pared, parar tratar de tranquilizarme está rabia que siento, aprieto los puños con fuerza, siento la respiración agitada.
Retiro mis lágrimas de ambas mejillas con brusquedad, ya no quiero seguir llorando por ese miserable que no valoró mi amor.
Regreso a la mesa donde me encontraba con Andrés y Gisell, ellos aún se encuentran bailando muy felices.
“¿Por qué yo no pude tener esa felicidad? ¿Valgo tan poca cosa para que me hayan engañado?”. Pienso con dolor.
No merecía tal traición, ¿Qué hice mal para me hiciera porquería, qué? Suspiro. Tomo otra cerveza, y me la bebo como si fuera refresco, quiero olvidar todo por está noche, quiero olvidar el dolor que siento, olvidarme de su maldito nombre.
CAPÍTULO 76DANIELAHa pasado una semana desde que tuve a mi princesa.La casa se ha llenado de flores, regalos y visitas. Mi familia y la de Iker han venido a conocerla, todos con una sonrisa enorme y los brazos abiertos. No hay un solo día en que no nos llamen para saber cómo estamos.Johana estuvo aquí ayudándome desde que salimos del hospital. Ayer se fue, y aunque la voy a extrañar, también me emociona empezar esta nueva etapa solo con Iker y nuestra hija.Me siento feliz. Cansada, sí… pero feliz. A veces el cansancio me gana y me sorprendo llorando sin razón, con ese nudo en la garganta que llega de repente. Pero basta con mirarla, con ver sus ojitos curiosos, para que todo se borre. Es tan pequeñita, tan frágil… y al mismo tiempo tan fuerte. Me da miedo no saber hacerlo bien, pero también me llena de esperanza ver cómo me busca, como si supiera que soy su mamá y que siempre voy a cuidarla.Iker ha estado increíble. Se levanta en la madrugada, cambia pañales, me prepara café, me
CAPÍTULO 75DANIELA Siento el pinchazo, una presión… luego un hormigueo.Poco a poco, mis piernas empiezan a dormirse.—Muy bien, ya casi está —dice el anestesiólogo.Me recuestan con cuidado. Me colocan una sábana frente al pecho, para cubrir el campo quirúrgico.Lili me toma la mano, acariciándola suavemente, mientras me da una cálida sonrisa.—¿Lista para conocer a tu bebé?Mis ojos se humedecen. Asiento, apenas, con la garganta cerrada.Escucho el sonido de una puerta abriéndose.Vuelvo el rostro apenas, y ahí está él.Iker entra con una bata azul, cubrebocas y gorro, pero sus ojos… sus ojos no cambian.Brillan con esa mezcla de nervios, ternura y amor que me hace contener el aliento.Se acerca a mí rápidamente y me toma la mano con fuerza, como si al tocarme pudiera protegerme de todo lo que está por venir.—Aquí estoy —me dice en voz baja, inclinándose hacia mí—. No me voy a mover de tu lado.Asiento, sintiendo cómo mis lágrimas amenazan con salir, pero las contengo.No quiero q
Capítulo 74DanielaVarios meses después…Me muero de nervios.Anoche apenas pude dormir.Hoy es el día en que mi bebita llegará al mundo.Mi ginecóloga decidió programar el parto. Por mi problema del corazón, no quiso arriesgarse a que pasara por contracciones, aunque mi corazón esté bien. Prefirió no tentar a la suerte.Iker toma la maleta y la pañalera… pero no pierde su estilo.Se la cuelga al hombro como si fuera una mochila escolar y me guiña un ojo.—¿Lista para conocer a la mujer que va a robarnos el sueño y el corazón?Río.—Obvio.Me regala una amplia sonrisa.Salimos de la habitación. En el pasillo nos espera Rocío. Apenas nos ve, se acerca sin decir nada, solo me abraza fuerte.—Todo saldrá bien, mi niña —me dice con la voz algo quebrada—. Te quiero mucho.—Yo también, Rocío.Nos damos un último abrazo, de esos que se sienten en el alma, y después seguimos caminando rumbo a la salida… rumbo a uno de los días más importantes de mi vida.Llegamos al hospital y entramos por ur
CAPÍTULO 73IKERUn mes después…Danielita está en los últimos toques de su arreglo para el baby shower, y mis ojos no pueden apartarse. La veo, completamente fascinado por su belleza, convencido de que es la mujer más deslumbrante que existe.Me acerco sigilosamente, la envuelvo en mis brazos desde atrás y siento cómo el calor de su espalda se funde con mi pecho. Mis labios buscan el suave hueco de su cuello; el beso apenas roza su piel y un escalofrío de deleite la recorre, haciéndome sonreír en silencio. Es nuestra pequeña danza diaria, un ritual de amor que nos une.Nuestras noches se han convertido en un lienzo de pura pasión, sin una sola excepción. Desde que la vida de nuestro pequeño comienza a crecer dentro de ella, las hormonas de Lisita parecen potenciar un deseo insaciable entre nosotros, una llama que arde con una intensidad renovada. Y a mí, esta nueva faceta me encanta.Estar a su lado, amarla sin reservas, consentirla en cada capricho y necesidad, es mi razón de ser. Ca
CAPÍTULO 72DANIELAEl día de la revelación…El aire vibra con una mezcla de anticipación y alegría. Globos en tonos rosas y dorados flotan por todas partes, un arco enorme en la entrada combina flores rosas en todos los matices posibles, blancas puras y destellos dorados que hacen que todo luzca como sacado de un cuento de hadas. Sonrío, abrumada por el cariño de todos los que han venido a compartir este momento tan especial con nosotras.Las mesas están preciosas, cubiertas con manteles suaves y centros de mesa llenos de rosas, margaritas blancas y esa flor menudita que siempre me ha parecido tan etérea: la paniculada. Entre los detalles se esconden pequeños biberones decorados con cintas, zapatitos diminutos que parecen de cristal y ositos de peluche que parecen sonreírnos desde cada rincón.En una esquina, una pared cubierta de flecos rosas y dorados brilla con la luz, perfecta para las fotos. Ya imagino las caras de sorpresa cuando llegue el gran momento. Y la mesa de dulces… ¡un
CAPÍTULO 71IKERNos la hemos pasado muy bien; en la noche asamos carne y nos metimos a la alberca. Mi cuñado y yo conversamos de algunas cosas, recordamos cuando le ayudé a arreglar su carro de aquel entonces y reímos al evocar otras anécdotas.Cuando fue la hora de dormir, cada uno se fue a sus habitaciones. Días antes, Gisell le había dicho a Danielita que compartiríamos cuarto con ellos, así que nos dirigimos a su habitación. Nos acomodamos en la cama para que Danielita descansara cómodamente por su embarazo, mientras ellos dormirían en el piso.—Con estas cobijas en el piso vamos a dormir a gusto —le dice Gisell a Andrés.—Sí, vamos a dormir cómodos —responde él.Danielita y yo nos sonreímos; se pega a mi pecho, la abrazo y la caliento con mi calor.—Me siento cómoda, se me está quitando el frío —me dice bajito.—Sí, está frío el cuarto.Asiente con una sonrisa en los labios. La tomo del mentón y le doy un pequeño beso en su boquita.Estoy dormido cuando de repente la escucho sus







