LOGIN— ¿Estás bien?— su voz es fuerte e impersonal. El perfume del comandante inundó la nariz de Arizona pero estaba demasiado asustada para detenerse en este detalle.
— Sí, estoy bien. ¿dónde está mi padre?— preguntó en busca de protección, no podía evitar sentir que fue parar a otros brazos equivocados.
— Está en su despacho, tuvo que tomar una llamada del presidente— Arizona asiente y poniendo las dos palmas de las manos en el pecho del comandante intenta liberarse de su abrazo. Pero es totalmente inútil, es como si hubiese tratado de empujar un glacial,frío fuerte e imponente.
Pasaron varios segundos en los que sólo se miraron y ella volvió a repetir
— ¿Me puedes soltar?—insistió con impertinencia arqueando una ceja, sacando más valor del que sospechaba que tenía, pues no tenía intención de seguir en los brazos ese hombre.
Él sonrió y la apretó más fuerte contra él, su sonrisa era malvada pero hermosa.
— Te soltaré cuando dejes de temblar y esté seguro que no te vas a desplomar al suelo —le dijo relajadamente haciendo a Arizona rabiar.
—Vaya, pensé que no sabías sonreír —le comentó una sarcástica Arizona.
— Sé demasiadas cosas las cuales no tengo que demostrarle a nadie señorita— diciéndole esto la soltó.
Ella caminó en silencio rumbo al despacho de su padre y tocó en la puerta despacio. El comandante la había seguido a unos pocos pasos.
Kevin fue quien abrió la puerta y la miró con furia. Arizona observó a su padre relajado aún hablando por teléfono con un vaso de licor en la mano.
Ella entró y le dio la espalda a Kevin y a Jack. Cuando se dio la vuelta se sorprendió ya que la puerta del despacho estaba cerrada y no estaba allí ninguno de los dos hombre que llevaban la tarde entera asustándola.
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En las afueras de la casa Kevin es arrastrado por el brazo izquierdo por Jack, quien lo llevó al lugar más alejado del patio.
— Te voy a acusar con mi padre idiota, eres solo un estúpido soldado —grita Kevin tratando de soltarse —nunca más volverás a trabajar, haré que te despidan, no tienes idea con quién te estás metiendo— los gritos del muchacho eran ahogados por las paredes de piedra de la casa.
— Niñato tonto, el que no se hace una idea de con quién se está metiendo eres tú — precisa Jack con voz cortante y luego le propina un fuerte golpe a Kevin en las costillas haciéndolo caer. Le da una patada en el estómago seguida de otra aún más fuerte en la entrepiernas.
Kevin gime en el piso, pero ha quedado de momento sin aire para gritar. El dolor corporal lo deja totalmente a merced de Jack.
—Ahora escúchame bien chico listo— le dice a modo de advertencia pisándole el pecho con su pie derecho— Si tan solo le vuelves a tocar un solo cabello a la señorita Arizona Bronwbear desaparecerás de la faz de la tierra— Kevin intento protestar y se le escaparon unos gemidos sin sentido.
—Si estúpido, Sé lo que intentaste hacer, te informo que forzar a una dama no es propio de chicos de tu clase social y posición— el comandante aumenta la presión de su pie sobre el pecho de Kevin haciéndolo lloriquear aún más.
—Estas advertido, le tocas un solo cabello, y tu cadáver aparecerá sin cerebro después de haber sido devorado por los zombies y ni papito podrá hacer nada para ayudarte—. Le levantó el pie del pecho y le pateo la entrepierna otra vez.
—¿Te quedó claro?— Kevin ahogó un grito de dolor y el comandante volvió a preguntar.
—¿Te quedó claro?— Kevin por miedo de que le volviera a pegar comenzó a gritar la respuesta.
—Si está claro— Al escuchar esto el comandante se alejó rumbo al parqueo de la casa, tomó su auto y se marchó.
Diez años DespuésJascielEl viento llena mis alas y me elevo a lo más alto de los riscos. El sol brilla en la cima y las montañas del Alto Oriente se llenan de un brillo que se refleja en la muralla mágica que protege a estas tierras y a su pueblo. ¡Mi pueblo! El pueblo de los arcángeles. Criaturas poderosas, que solo obedecen al llamado celestial.Si Me siento pleno, aprendí a dejar ir al pasado, y a conformarme con mi futuro, que es más hermoso de lo que pudiera imaginar. Mi pueblo crece y se hace fuerte. Desde que ocupe mi lugar al trono he visto a un pueblo que vivía prácticamente escondido liberarse y desarrollarse a su máxima expresi&oacu
Narrador OmniscienteAmanecía en el Alto Oriente, aunque la luz del sol no era apreciada por muchos, que hundidos en la desesperación no reparaban más que en su dolor. Ahlia y Egnar se preparan para salir a Delment. La inquietud de dejar de percibir las alas Enker les ha calado el alma desde horas tempranas de la madrugada. Ahlia no deja de llorar en silencio, pero mantiene su postura erguida y aunque las lágrimas no dejan de caer por sus mejillas se las limpia y se prepara para ir por lo peor. Es una guerrera feroz y arrasar con todo por encontrar y sacar a su hijo con vida de Delment.La incertidumbre la consume y la ha dejado
Narrador Omnisciente «Haber abandonado Delment por ir tras Arizona y mi hermano fue un error» pensó Jack molesto consigo mismo. Desde que llegó ha estado tratando de detener una masacre tras otra. Los lobos se han apropiado de la mitad de la ciudad, mientras que otra parte está protegida mágicamente por las brujas, haciendo de ella un búnker casi impenetrable para todo tipo de criaturas sobrenaturales , excepto él. Su magia es lo suficientemente fuerte para atravesar cualquier truco de hechicería. Pero sería casi un suicidio aparecer solo. Por mucho que lo intente no puede con el hecho de que no tiene nada más que a si mismo. Sus ansias por matar a Richard no pueden nublar su juicio. Hacerlo pagar es su mayor propósito, pero continuar
Narrador OmniscienteEgnar llega volando a la pista se para frente a la cabina del avión. — ¡No te puedes marchar!— le dice casi en todo de súplica a su sobrino— ¡No eres un cobarde!. — Eso díselo a la futura reina y a el principito. ¡Me rechazan Egnar!. Yo no soy un hombre sentimental, mejor me voy antes de que cometa una locura con esos dos. El avión despega dejando una ola de sentimientos encontrados. Egnar entra a la estancia encontrando a la familia completa a la mesa. Su colera aún menta por segundos. Nadie aparte de él sabe todo por lo que ha pasado
Narrador Omnisciente— Pues lo obvio— afirma él seriamente.—¿Viniste hasta aquí para matarme? Si es eso, acaba de una buena vez.— ¿Matarte? Cuando me refiero a lo obvio no es eso lo que tenía en mente. —No te me acerques Jack, ¿o debiera decir Jasciel?— ella se plantó por primera vez, cosa que no era nada razonable, ya que también únicamente llevaba una toalla anudada en el pecho. Dejándole el monte de sus senos y los muslos a la vista. —Llamáme como quieras bonita, el sarcasmo no funciona conmigo querida— fue
Narrador OmniscienteTodos estaban de pie cerca de la pista, excepto Arizona. Jack descendió de la nave y se limitó a casi ni a saludar. Paso la vista sobre todos los presentes y saludo con la cabeza. —Bienvenido— afirmó Egnar mientras todos los asistentes estaban en silencio— ella es tu tía Ahlia, la mejor amiga de tu difunta madre. Ahlia camino hacia el comandante y sin importarle su renuencia ni su mal carácter lo abrazó. Habían pasado muchos años desde la ultima vez que vio al niño de 9 años correr tras su madre por todo el castillo.—Eres el reflejo de ella— expres







