INICIAR SESIÓNLlegados a ese punto, abri la boca para decirle algo, sintiendo como se estaba enrojeciendo mis mejillas, saliendo de mi garganta un pequeño resuello sin atreverme a mirar al señor O”Brien, ya que creo que escucho mi sonido porque me pareció ver como lucía en sus labios una pequeña sonrisa traviesa. Me encontraba en ese momento algo mortificada por su proposición de tener un hijo de él, aunque no lo comprendia en principio, ya que de niñera iba a pasar a ser su esposa y madre de su bebe.
—- Señorita Donovan mi cliente desea ser muy claro con usted, así que me pidió que le recitara varias prácticas sexuales que le gustaría hacer con su esposa, aunque se lo ha clasificado en el contrato para que él la conozca mejor en lo que se refiere a gustos sexuales en la cama como su esposa, aunque solo será parte informativa para su futuro esposo, que tendrá el derecho de respetar o no sus gustos y limitaciones sexuales — me dijo el abogado, sintiendo como se me ponía las mejillas aún más coloradas por la vergüenza.
Conforme estaba sentada, incorporé mi cuerpo hacia adelante, apoyando mis codos en la mesa, apreté mis piernas, sintiendo unas increíbles ganas de marcharme de aquel despacho.
—- Señorita Donovan, puede ser que esta parte sea incómoda para usted pero es muy importante ya que firmar esta clase de contrato, constituye la aceptación de cualquier situación y mi cliente no será nunca acusado de abusos hacia usted. El casarse con el señor O'Brien es una obligación a satisfacerlo en lo que el desee de usted, no se puede nunca negar señorita Donovan nunca puede denunciarlo de abuso o acoso siempre que su esposo le pida cosas que son razonables para él, pues mi cliente nunca ejercitara la fuerza ni la violencia contra su persona, aunque estará obligada como su futura esposa a ceder y no oponer resistencia a cualquier petición sexual razonable, ¿está de acuerdo con esta proposición? — me dijo, dejándome atonita.
Traté de hablar y decir algo, pero no me salía de mi boca ningún sonido, solamente sentía que estaba demasiado acalorada y avergonzada ya que en ningún trabajo me habían propuesto tales aberraciones. Me quede mirando fugazmente al CEO, viendo como el estaba inmovil y muy tranquilo como si todo aquello fuera lo más natural del mundo entre dos personas que apenas se conocen
—- Señorita Donovan digame si acepta estas condiciones ¿acepta o prefiere pensarlo?
No podía pensar en nada en ese momento, solo pensaba en que si decía que no, me quedaba otra vez en la calle sin trabajo y sin dinero para poder recuperar a mi hijo, pero si decía que si, me encontraba en la situación de estar en las manos de un hombre que apenas conocía y podía hacer de mi lo que quisiera, estaba muy confusa y en ese momento me costaba tomar una de las dos decisiones, hasta que tome aire y pensé más bien en mi hijo, ya que debía de recuperarlo cuanto antes y al precio que fuera.
— Piense que tanto usted como mi cliente se someterán a una exhaustivo examen médico, queremos asegurar la salud de los dos antes de que inicien las prácticas sexuales propias de un matrimonio, examinandola a usted el médico para confirmar que es fértil por supuesto, siendo mi cliente el que decida si desea que usted tome por ahora anticonceptivos o no, pues él comprende que primero tendrán que convivir un tiempo para conocerse mejor, sobre todo por el pequeño Lucas y cuando mi cliente lo estime oportuno usted deberá de dejar las pastillas para poder quedar en cinta y darle a su futuro esposo ese bebe.--- me dijo.
—- Aunque el medico me examine, si pasado un tiempo prudencial no quedo embarazada ¿que hará señor O”Brien, me echara a la calle como un perro que no le ha servido de mucho? —- pregunte
—- Sobre ese tema, señorita Donovan, se le hará un tratamiento hormonal para potenciar su fertilidad todo claro supervisado por el mejor medico — me dijo el CEO muy tranquilo
Nos quedamos mirándonos el CEO y yo, viendo un brillo en sus precioso ojos verdes como si esperara a que dijera que sí, pero apreté mis puños recordando mi pasado, entrando en pánico al pensar en tener en mi vientre un hijo suyo, formándose en mi garganta un fuerte nudo, mientras intentaba tragar saliva para deshacerlo, ya que no me dejaba articular ninguna palabra.
—- Bueno señorita Donovan, mi cliente está esperando su contestación, ¿acepta sus condiciones? o por el contrario desea marcharse — me dijo el abogado
—- Yo, la verdad ____ NO PODIA ARTICULAR PALABRA
Al día siguiente, mi hijo dio un salto encima de la cama para despertarme, dándo varios besos en mis mejillas mientras yo le hacía cosquillas en su cuerpecito.—- Mami levanta, papá me ha dicho que te despierte para desayunar —- me dijo mi niño.— Ya voy mi amor, vete a la cocina primero y termina de desayunar, tienes que ir a la guardería y no querrás llegar tarde ¿verdad enano? —- le dije mientras seguía haciéndole cosquillas escuchando ese lindo sonido que era su risa.—- Vale mami, pero no tardes, eh —- me dijo levantando su dedo mientras nos mirábamos.Cuando mi hijo se marchó de mi dormitorio, me levanté de la cama sonriendo, mi hijo era vida pura, un niño alegre, que daba todo su amor y alegría a todo el mundo que lo rodeaba. Me fui hacia la cocina poco después, viendo cuando entre, a mi esposo y a mi hijo desayunando mientras se reían, gastando bromas entre los dos. Después nos marchamos en la limusina dejando primero a mi pequeño Lucas en la guardia, marchando después a la cl
—- Si Keira, es sobre tu esposo de lo que necesito hablar contigo, pues lo estuve llamando y solo me suele decir que se encuentra muy bien, pero yo que no es así, De la última prueba que se le realizó, nos hemos dado cuenta de que a parte del tumor, tiene un coágulo bastante llamativo que le podría perjudicar si no se le opera en las próximas cuarenta y ocho horas —- me dijo dejandome algo asustada por sus criterios.—- ¿Qué puedo hacer yo entonces? Mario no me quiere escuchar y cuando saco el tema en conversación, siempre acabamos en peleas — le comente lo que en realidad sucedió entre mi esposo y yo.—- Aunque ya lo llame por teléfono y no puedo contactar con el, dile que necesito verlo urgente, puede que si tu se lo dices recapacite y venga a verme — me comentó—- Está bien doctor Tayeler, lo intentare aunque no le prometo nada —- le dije algo cohibida.Después de hablar con el doctor me marché de la clínica, dirigiendome hacia donde estaba esperándome el chofer con la limusina. A
Entramos los dos en el dormitorio quedándome sentada en la cama mirando al suelo mientras escuchaba como mi esposo cerraba la puerta acercándose después Mario a la cama poniendose el de rodillas delante de mí mientras me cogía mis manos sin dejar de mirarnos.—- Tranquila mi amor, ese es un payaso que se cree lo que no es, así que no nos hará nada, además os pondré a ti y a mi hijo varios guardaespaldas, más bien para estar yo más tranquilo — me comentó.—- Mario tenemos que hablar, tus cambios de humor y tu manera de ser ahora me preocupa mucho, quiero darte las gracias por preocuparte tanto por mí, pero ¿qué pasa contigo? estas enfermo y me gustaria que hablaras con el medico y te pusieras en sus manos, no se que haria si algo te ocurre — termine diciéndole.—-Tranqila Keira, yo por ahora me encuentro bien y te prometo que me pondré en tratamiento cuando vea que voy a peor, ahora mi amor, te necesito a ti, ¿quieres hacer el amor con tu esposo? sin malos entendidos entre los dos y ¿c
Jamas habia pasado una noche como la que pase con Anselmo, castigos, azotes, oral y anal, tanto que al dia siguiente casi no podia moverme de la cama, aunque solo me preocupaba mi bebe, A mi me podria hacer todo lo que quisiera, pero necesita pasar la revision prenatal, sabiendo que Anselmo no me dejaria ir por no arriesgarse a que yo huyera de su lado. Cuando me levanté por fin de la cama, como pude de la cama, entre en el cuarto de baño, me duche tranquilamente con el agua más bien caliente para relajarme un poco, marchando seguidamente al dormitorio rodeado mi cuerpo con una toalla, pero sin esperarme a que Anselmo estuviera sentado en la cama mirandome.—- ¿Qué quieres? —- pregunte.—- Por si lo has olvidado soy tu amo, no puedes tratarme de tú y no puedes mirarme a los ojos cuando te hable o me hables, solo eres una puta que calienta mi cama, – comentó— Lo siento mi amo, no volverá a suceder — comente mientras miraba al suelo —- Eso espero Keira, ahora ven que ponga el collar,
Una semana pasó desde que me secuestraron, aunque se me hizo demasiado larga, sin saber nada de Mario y sin saber dónde me encontraba yo. Anselmo era muy amable conmigo, nunca me hizo ningún daño, pero yo tampoco provocaba que se enfadara conmigo. Las tres chicas íbamos por aquella casa desnudas, con la correa en nuestro cuello y sirviendo a nuestro amo en todo lo que él deseaba. Una tarde nos comunicó nuestro amo que iba a ver una reunión de hombres importantes y quería que hiciéramos todo lo que nos pidieran y es ahí donde pensé que podría escaparme, pero solo fue un mal pensamiento. Minutos antes de la reunión que tenía Anselmo con aquellos importantes hombres, me hizo ir a un cuarto donde había diversas cosas, entre ellas enseres de castigo, el se acerco a un mueble sacando de un cajón una mascara de latex.—- Te voy a poner esta máscara en tu cabeza, cuando la cierre, no podrás quitártela pues solo yo tendré la llave, podrás respirar por dos pequeños agujeros que tiene en la nar
Dos de los cuatro hombres que me estaban mirando se acercaron hasta donde estabamos Anselmo y yo, tiraron los cigarrillos que se estaban fumando al suelo mientras nos miraban sonriendo.—- ¿Necesitas ayuda, con la fierecilla? —- preguntó uno de aquellos hombres.—- No gracias, se como domar a estas putas, no es la primera zorra que se me resiste — comentó Anselmo mientras se reían.Anselmo cogió mis muñecas con fuerza obligándome a poner mis brazos en mi espalda, mientras yo seguía peleando y luchando por apartar de mí aquella bestia de hombre, pero no pude. Así de esa forma me hizo entrar en aquel club, aunque más bien dirigia mi mirada por todo el local buscando a mi marido. Anselmo me hizo sentar al lado suyo en uno de los sillones, rodeando mi cuello con sus brazos, sintiendo repugnancia cuando note como su lengua lamia mi oído, mi mejilla y mi cuello.—- Nunca me he acostado con una puta preñada de tanto tiempo, — me comentó.—- Y no lo harás si puedo impedirlo, deja que me vaya,







